lunes, 15 de septiembre de 2014
miércoles, 10 de septiembre de 2014
El Evangelio es el mensaje más hermoso que tiene este mundo. Semana de Pastoral
La semana que viene se inicia el
curso en la Diócesis de Salamanca, el inicio llega siempre con la “Semana de
Pastoral”, este año tendrá lugar la octava edición que se celebrará, del 15 al
20 de septiembre. El hilo conductor será la Alegría del Evangelio,
la primera exhortación apostólica del papa Francisco, que se dio a conocer al
terminar el año de la fe. El texto que trasmite la idea que El Evangelio
es el mensaje más hermoso que tiene este mundo, es un documento que
habla del espíritu misionero y evangelizador de la iglesia, de la inclusión
social de los pobres y de la paz y el diálogo social. En ella el papa Francisco
nos recuerda que la alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera
de los que se encuentran con Jesús. Quienes se dejan salvar por Él son
liberados del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento
Siguiendo al
teólogo Olegario González de Cardedal, “Los vuelcos en la Iglesia De
Ratzinger a Bergoglio” (Veritas nº 30, marzo 2014) la
exhortación, se dirige a la iglesia en su doble nivel: en cuanto comunidad
de fe y en cuanto institución de este mundo. La invita a un despertar y a una
conversión misionera (I Parte), a un compromiso comunitario con el mundo (II
Parte), a anunciar de nuevo el evangelio como constituyente del pueblo de Dios
y su gran tesoro (III Parte), a recuperar la dimensión social de la evangelización
(IV Parte). Don Olegario afirma, que en el centro del pensamiento de
Ratzinger estaba Dios, en el cristianismo, en la preocupación por el lugar
de la fe en la conciencia crítica que la pone bajo sospecha, en la dificultad o
gozo de rezar el Credo con honestidad intelectual por quienes han pasado por la
Ilustración y la modernidad. Bergoglio, da por supuesto el Credo y los
dogmas, quiere ir más allá, quiere mirar a los hombres concretos, subraya la
misericordia, reclama el testimonio de la caridad, recuerda a la iglesia su
obligación de revivir el ejemplo de Jesús buen samaritano para con los hombres
caídos levantándolos del suelo y curándolos, sin antes preguntarlos ni
exigirles nada, anteponiendo así la acción de la misericordia a los postulados
de la moral, a las exigencias del dogma…
José Ignacio
González Faus, comentando
en Vída Nueva (Tres miradas a “Evangelii Gaudium”), afirma que la
exhortación trata de una oferta, de un anuncio que yo también considero el
más hermoso que he recibido: la revelación del amor increíble de Dios a los
hombres, visibilizado en el envío y la entrega de Su Hijo. Para él, el hilo
conductor de todo el texto es la igualdad o la equidad de todos los seres
humanos, para ello menciona de una manera directa a los pobres y los desórdenes
económicos. Pero todo ello necesita de una verdadera experiencia espiritual que
tenga en cuenta el valor absoluto de cada persona, junto a la fuerza que suele
brotar de toda mística auténtica.
En la misma
revista, Rovira Belloso, profesor emérito de la Facultad de Teología de
Cataluña, centraba su comentario, en que la exhortación se presenta como un
auténtico programa del papa Francisco. Este programa pone de relieve, la
renovación eclesial coincide con una Iglesia que escucha a fondo el Evangelio
de Jesús y, por tanto, es fiel a su misión evangelizadora. Se habla de una
Iglesia abierta y misericordiosa, de una colegialidad abierta y sinodal y sobre
todo, de una parroquia, “en contacto con los hogares y con la vida del pueblo”,
para que “no se convierta en una prolija estructura separada de la gente o en
grupo de selectos que se miran a sí mismos”.
En el mismo pliego
de Vida Nueva, Luis González de Carvajal, subraya que la barca de
Pedro abandona el puerto y se sale a la mar abierta, utilizando la parábola de
Joseph Bouchaud, ante la elección del papa Juan XXIII. El programa del papa
Francisco es, en esencia, una pastoral misionera; y una pastoral misionera no
espera a que la gente visite el barco, sino que va a buscarla allá donde
esté. Nos presenta, una iglesia con rostro amable y acogedor para los
que suban a bordo, de puertas abiertas. Dice el teólogo, que a veces nos
comportamos como controladores de la gracia y no como facilitadores, la iglesia
no es una aduana, es la casa del Padre. Subraya la misericordia gratuita, donde
todo el mundo pueda sentirse acogido, amado, perdonado y alentado a vivir según
la vida buena del Evangelio. Sin renunciar a la verdad, esta misericordia
se debe llevar a todos los lugares de la vida, desde el trato con persona fuera
de la iglesia, al confesionario, desde las debilidades propias a los alejados.
La semana de
pastoral se estructura en torno a una serie de conferencias de lunes a
Jueves: Orar con Evangelii Gaudium”, Dirige D. José María Gil Tamayo,
Secretario de la Conferencia Episcopal Española. Lectura bíblica de
Evangelii Gaudium, Dª Carmen Yebra Rovira, Profesora de Sagrada Escritura,
Fac. de Teología, UPSA. La renovación de la Iglesia en Evangelii Gaudium,
Mons. Santiago Agrelo Martínez, Arzobispo de Tánger. Una Iglesia que sirve a
la humanidad. Lectura de Evangelii Gaudium, D. José Manuel Sánchez Romero,
Prof. Moral Social, Facultad Teología, UPSA. El viernes se presenta una mesa
redonda, De nuestro Sínodo Diocesano a Evangelii Gaudium: 25 años de la
vida de la Iglesia. Participan: D. Joaquín Tapia, sacerdote diocesano; M.
Aurora Arregui, religiosa Clarisa; D. Antonio Samaniego, laico; D. Javier
González, laico; Dª María Paz Cuadro, laica. Modera: D. Roberto Ruano,
Delegado diocesano de Medios de Comunicación Social. Además de estas
actividades, todas ellas abiertas a todo el público, habrá, Comunicaciones
simultáneas (es necesario apuntarse), una de ellas estará dirigida y
coordinada por el obispo, don Carlos López; una representación
teatral; una Vigilia de oración y una comida en común.
Monseñor
Santiago Agrelo, Arzobispo de Tanger.
De todos los
conferenciantes, todos ellos muy interesantes, quisiera subrayar a uno de
ellos, a Monseñor Santiago Agrelo Martínez, Arzobispo de Tánger y más
conocido como el arzobispo de los emigrantes. Es una cuestión de cariño y
afinidad, además compartimos la presencia en las tierras Bercianas, muy queridas
para mí.
Mujeres
acompañadas por sus hijos y emigrantes errantes, procedentes de toda África,
hacen cola en la delegación de Cáritas que los franciscanos tienen en Tánger,
para recibir comida y medicamentos. El dolor de la desesperación de estas personas
que buscan una oportunidad mejor, es el eco que todos los días escucha Monseñor
Santiago Agrelo desde su despacho situado en el primer piso de la
delegación. Acaba de cumplir en junio 72 años, nació en Galicia, en Rianxo,
realizó el noviciado en el convento de San Francisco de Santiago, y allí
también realizó su profesión solemne. Tenía por entonces sólo 21 años. Estudió
Filosofía en el Centro de Estudios que los franciscanos tenían en Ponteareas, Teología
en la Universidad Pontificia de Salamanca, y fue ordenado sacerdote en el
año 1966. En los años siguientes completó su formación especializándose en
Liturgia en el Pontificio Ateneo Anselmiano de Roma. Monseñor Agrelo, siempre
ha combinado lo teórico y lo práctico, ha sido profesor de Liturgia en el
Instituto Teológico Compostelano, ha escrito numerosos artículos y diferentes
libros. Pero también se ha dedicado y mucho, a la actividad pastoral, desde
1998 hasta que fue nombrado Arzobispo en el año 2007, llevó hasta 25 parroquias
en el Bierzo, desde el Cebreiro y Piedrafita a Vega de Valcarce, donde tenía su
residencia. Monseñor Agrelo busca según sus palabras, que nuestra presencia sea
significativa para el mundo islámico. Para que, al vernos, puedan decir: “debe
valer la pena ser cristiano”. Una presencia difícil, en unas sociedades donde
está prohibido hacer cristianos y hay una auténtica falta de libertad religiosa
y de conciencia. Existe libertad de culto, en iglesias casi escondidas, pero no
hay libertad religiosa.
Monseñor
Santiago Agrelo, en su despacho
Monseñor
Santiago Agrelo, ha participado la semana pasada en el “Congreso de la Asociación
de Teólogos Juan XXIII” del 4 al 7 de septiembre, junto al obispo Pedro
Casaldáliga. En él subrayó la necesidad de romper las ideologías y dar paso
al evangelio, a Jesús. Estar con vosotros, es poder caminar juntos, de
buscar juntos. Estoy convencido de que nadie en la Iglesia ignora la verdad
expresada en el dicho: "Ecclesia semper reformanda". La
reforma de la Iglesia, siempre necesaria, siempre buscada, siempre pedida, no
se podrá hacer si no es junto a los pobres, si no es con los pobres, si no
es en humildad y pobreza, si no es recorriendo el camino del que, siendo rico,
se hizo pobre por nosotros para enriquecernos con su pobreza. Una y otra vez
necesito recordar el pasaje que Jesús leyó en la sinagoga de Nazaret: "El
Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado a
evangelizar a los pobres, a proclamar a los cautivos la libertad, y a los
ciegos la vista; a poner en libertad a los oprimidos; a proclamar el año de
gracia del Señor”. Se me ha dado un evangelio para los pobres; si
olvidase a los pobres, no sabría qué hacer con el evangelio. Se me ha dado
un evangelio de luz para los ciegos; si me olvidase de los ciegos, olvidaría
también que el evangelio es luz. Se me ha dado un evangelio de libertad
para los oprimidos; si me olvido de los oprimidos, olvidaré que el evangelio
es libertad. Se me ha dado un evangelio de gracia para los pecadores; si
me olvido de los pecadores, olvidaré que el evangelio es gracia.
Ya nadie
sabía qué hacer, qué palabra
decir. No
quisimos romper el silencio.
Entraba la
luz, nos llegaba la luz.
Pero nadie
sabía qué hacer, qué palabra
decir. Cada
uno miraba sus manos,
cada uno
tenía sus manos mojadas de sombra.
Arriba en la
abierta ventana, de cara al poniente,
seguía él
mirando.
Ya nadie
sabía qué hacer, qué palabra
decir. Nadie
quiso mirarle la frente dorada
donde pronto
la luz, como un zumo de fruta,
se haría
violeta.
Cada uno
miraba sus manos.
Cada uno
sabía que él pronto vendría
con la tarde
en los ojos abiertos
y en sus
labios, temblando, la bella palabra.
Arriba en la
abierta ventana,
de cara al
poniente, seguía él mirando.
Y ya nadie
sabía qué hacer, qué palabra
decir, de
qué modo anhelar,
cómo hablar
sin romper antes que él el divino silencio.
José Hierro, Interiores
lunes, 8 de septiembre de 2014
Toda mi esperanza radica en tu misericordia
| Campos de refugiados de Irak, foto de Unicef |
Tarde te
amé, repite sin cesar San Agustín en sus Confesiones, una de las grandes obras
de la Literatura Universal. Una obra que a pesar del paso del tiempo, sigue
siendo muy actual, en ellas se refleja su angustia, su búsqueda de sentido, su
vida nos apunta una respuesta profunda a las preguntas y perplejidades del
hombre de hoy, del hombre de todos los tiempos. La compone después de ser
nombrado Obispo de Hipona, en su madurez, en una vida no exenta de contradicciones
y controversias, en el descubrimiento de la fe de la mano de San Ambrosio y la
lectura de las cartas de San Pablo y sobre todo, de la reposada experiencia de
la oración. Sus confesiones, no sólo son la confesión de sus pecados, sino una
alabanza a Dios y una auténtica búsqueda de la verdad. … «A ti la alabanza y la
gloria, ¡oh Dios, fuente de las misericordias! Yo me hacía cada vez más
miserable y tú te me hacías más cercano»
No busco en
estas reflexiones hacer un estudio sobre las Confesiones, sino centrarme en
esas palabras de san Agustín, la esperanza y la misericordia, tomadas del libro
X. San Agustín hace un vínculo entre esperanza y misericordia. La esperanza, no
sólo opera en la esencia y la libertad humana, sino también en la relación
hombre- mundo. Un mundo que se nos presenta abierto y no determinado, como un
proceso, como una tendencia hacia algo, inacabado e incompleto. Al igual que el
ser humano, que busca su verdadero ser, su Ítaca, su lugar en el Cosmos en
palabras de Marx Scheler, o mejor, “donde nadie ha estado todavía”, según
Bloch. Es un caminar que transciende el horizonte del mundo, a la espera de un
futuro que no sólo puede ser realización del hombre. Es una esperanza en el
perfeccionamiento del ser humano, y en una transformación del mundo. Agustín
quería ir más allá de los apuntes de Bloch, un transcender sin transcendencia,
sino el hombre está llamado a una esperanza transcendental. Mantener la
esperanza de las víctimas, es una forma de mantener la pregunta por Dios.
La esperanza del hombre y la ilimitada misericordia de Dios, chocan una y otra vez con la experiencia de las duras realidades del mundo y con la experiencia, a menudo trágica, de la guerra, las injusticias, la violencia, torturas, etc. Puede que alguien piense en otros sufrimientos no provocados por el hombre, devastadores terremotos y tsunamis; sequías e inundaciones; epidemias como la peste, el cólera, etc. Hoy mismo, día de san Agustín, que estoy escribiendo estas líneas, Juan Goytisolo escribe su columna en el País titulándola “En qué siglo estamos”. En él habla del cinismo político y la barbarie, del fanatismo religioso de Bachar el Asad, que da a escoger a la comunidad internacion
La esperanza del hombre y la ilimitada misericordia de Dios, chocan una y otra vez con la experiencia de las duras realidades del mundo y con la experiencia, a menudo trágica, de la guerra, las injusticias, la violencia, torturas, etc. Puede que alguien piense en otros sufrimientos no provocados por el hombre, devastadores terremotos y tsunamis; sequías e inundaciones; epidemias como la peste, el cólera, etc. Hoy mismo, día de san Agustín, que estoy escribiendo estas líneas, Juan Goytisolo escribe su columna en el País titulándola “En qué siglo estamos”. En él habla del cinismo político y la barbarie, del fanatismo religioso de Bachar el Asad, que da a escoger a la comunidad internacion
| Foto tomada de nydailynews |
al ente lo
malo y lo peor. Más de un millón de personas han huido de sus hogares en Iraq
septentrional y central a medida que los extremistas musulmanes sunitas del
autodenominado Estado Islámico; pienso en los 2500 muertos palestinos en la
franja de Gaza y lo cientos de desplazados. Pero el calor y el descanso del
verano no nos puede hacer borrar otras realidades de nuestro mundo: 2500
muertos y cientos de desplazados en Ucrania; o bien, una nueva epidemia en
África, el Ébola, que ya ha provocado más de 20000 muertes y sigue
extendiéndose desde Ginea a Liberia, Sierra Leona, Nigeria, el Congo,
convirtiéndose ya en una auténtica pandemia.
¿Dónde está
Dios ante tanta barbarie?, pero sobre todo, ¿dónde está el hombre ante tanta
violencia? ¿En qué medida es compatible esta historia de sufrimiento con la
misericordia de Dios? ¿Y con su omnipotencia? El mal y el sufrimiento han sido
una de las mayores críticas a la religión desde la antigüedad, el planteamiento
es conocido: O Dios no es bueno, o no es omnipotente. En cualquiera de los
casos, si diluía la posibilidad de la existencia de Dios. Las respuestas a esta
aporía era o bien la teodicea, justificar a Dios ante el mal, o entender el mal
presente en el mundo como algo necesario para la armonía del cosmos. Para
muchos esto no sólo es insuficiente, sino no se tiene en cuenta a las víctimas
y se comete una nueva injusticia.
Kant, después del terremoto de Lisboa y las víctimas provocadas, escribe sobre el fracaso de la teodicea, critica las especulaciones que van más allá de la experiencia y el conocimiento de los hombres. Pero se niega a renunciar a Dios, a pesar del mal, era la única manera de reconciliar la libertad humana y la naturaleza. Para Kant, será un postulado de la razón práctica, es la garantía del éxito de la libertad humana. Es la garantía que los verdugos no triunfen sobre las víctimas. Habermas, retoma el problema, donde la pérdida en la esperanza de la resurrección deja un enorme vacío en el sentido y en la justicia. Debemos mantener abierta esa posibilidad. Después de Auschwtiz, Adorno no se cansó de recordarnos que las víctimas son normativas, no pueden ser marginadas. El teólogo J.B. Metz, retomando esta línea sobre la normatividad de las víctimas, podemos esperar porque también las víctimas esperaron. Son las víctimas de la historia la que nos prestan su esperanza. Mantener la esperanza de las víctimas, es una forma de mantener la pregunta por Dios
En hombre religioso se agarra a la esperanza y a la misericordia de Dios. Esa misericordia se revela en la cruz de Jesús, una víctima. La muerte de Jesús no fue un error, fue el precio de su innovación, de su rebeldía, de su disidencia. Nadie apuesta en este mundo impunemente por los vencidos, no sorprende que Él, acabara en la peor de las muertes, la cruz. En ella, un grito terrible: “Dios mío, Dios mío, por qué me has abandonado…” En esa oración del salmo 22, en ese grito de abandono de Jesús, que no expresa su desesperación, sino también la confianza y esperanza aún en medio del más extremo abandono de Dios. Esa oración, esa queja de abandono, termina en la intervención de la misericordia de Dios.
En sus encuentros con el resucitado, como refleja el camino de Emaús, los discípulos comprendieron el camino de la salvación y que la esperanza no se agota en este mundo y en esta vida, sino que se extiende más allá de ellos, es por lo tanto, esperar contra toda esperanza. Esta esperanza, no reprime ni suprime la libertad humana. Antes al contrario, solo la nueva justicia vuelve a dar consistencia a nuestra libertad. La justicia de Dios es su gracia, su misericordia. Esa gracia nos la subrayó de forma especial san Pablo y después san Agustín, y ahí nos quedó en la tradición religiosa desde Santo Tomás a Lutero, desde Jon Sobrino al cardenal Kasper, pasando por el Concilio Vaticano II. Ella os libera de todo miedo existencial conduciéndonos a una nueva vida, a una nueva esperanza, a una vida que nace del amor y es para el amor. En la resurrección de Jesús de entre los muertos, se selló definitivamente esta esperanza. La promesa de fidelidad de Dios fundamenta la esperanza aún en esa extrema situación carente de salida desde un punto de vista humano que es la muerte. Tal esperanzada certeza, tal serenidad no es mera teoría, como la que puede encontrarse en las distintas propuestas de teodicea. Es una afirmación y una actitud de fe, de la que sólo cabe hablar invocando desde el interior del creyente, la misericordia de Dios.
No debe ser la esperanza y la religión, la premisa de todas las alienaciones, que proyecta al hombre fuera del mundo real. Ni instrumento o las máscaras de las clases dominadoras, ni el suspiro de la criatura oprimida. La esperanza es una fuerza activa y activadora, nos alienta y compromete a convertirnos en testigos de la misericordia de Dios y a abogar por la misericordia en nuestro mundo. Si hay una relación entre la misericordia y la justicia, debemos realizar un mundo más justo, un Estado más justo, una sociedad con el valor de la misericordia. No se trata de tapar las desigualdades con limosnas, sino cambiar las cosas, como bajar de la cruz a las víctimas. La misericordia, es hacer justicia con pueblos enteros heridos y crucificados, para ello se debe poner al servicio de la justicia todas las capacidades humanas, religiosas, científicas, tecnológicas...
Por la misericordia hay que arriesgar, no sólo de forma personal, sino también la propia institución eclesial, o instituciones que luchan por los derechos y la justicia. El ejercicio de la misericordia da la medida de la libertad, tan proclamada como ideal del ser humano en el mundo occidental. «Dichosos los misericordiosos», «Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia».
Kant, después del terremoto de Lisboa y las víctimas provocadas, escribe sobre el fracaso de la teodicea, critica las especulaciones que van más allá de la experiencia y el conocimiento de los hombres. Pero se niega a renunciar a Dios, a pesar del mal, era la única manera de reconciliar la libertad humana y la naturaleza. Para Kant, será un postulado de la razón práctica, es la garantía del éxito de la libertad humana. Es la garantía que los verdugos no triunfen sobre las víctimas. Habermas, retoma el problema, donde la pérdida en la esperanza de la resurrección deja un enorme vacío en el sentido y en la justicia. Debemos mantener abierta esa posibilidad. Después de Auschwtiz, Adorno no se cansó de recordarnos que las víctimas son normativas, no pueden ser marginadas. El teólogo J.B. Metz, retomando esta línea sobre la normatividad de las víctimas, podemos esperar porque también las víctimas esperaron. Son las víctimas de la historia la que nos prestan su esperanza. Mantener la esperanza de las víctimas, es una forma de mantener la pregunta por Dios
En hombre religioso se agarra a la esperanza y a la misericordia de Dios. Esa misericordia se revela en la cruz de Jesús, una víctima. La muerte de Jesús no fue un error, fue el precio de su innovación, de su rebeldía, de su disidencia. Nadie apuesta en este mundo impunemente por los vencidos, no sorprende que Él, acabara en la peor de las muertes, la cruz. En ella, un grito terrible: “Dios mío, Dios mío, por qué me has abandonado…” En esa oración del salmo 22, en ese grito de abandono de Jesús, que no expresa su desesperación, sino también la confianza y esperanza aún en medio del más extremo abandono de Dios. Esa oración, esa queja de abandono, termina en la intervención de la misericordia de Dios.
En sus encuentros con el resucitado, como refleja el camino de Emaús, los discípulos comprendieron el camino de la salvación y que la esperanza no se agota en este mundo y en esta vida, sino que se extiende más allá de ellos, es por lo tanto, esperar contra toda esperanza. Esta esperanza, no reprime ni suprime la libertad humana. Antes al contrario, solo la nueva justicia vuelve a dar consistencia a nuestra libertad. La justicia de Dios es su gracia, su misericordia. Esa gracia nos la subrayó de forma especial san Pablo y después san Agustín, y ahí nos quedó en la tradición religiosa desde Santo Tomás a Lutero, desde Jon Sobrino al cardenal Kasper, pasando por el Concilio Vaticano II. Ella os libera de todo miedo existencial conduciéndonos a una nueva vida, a una nueva esperanza, a una vida que nace del amor y es para el amor. En la resurrección de Jesús de entre los muertos, se selló definitivamente esta esperanza. La promesa de fidelidad de Dios fundamenta la esperanza aún en esa extrema situación carente de salida desde un punto de vista humano que es la muerte. Tal esperanzada certeza, tal serenidad no es mera teoría, como la que puede encontrarse en las distintas propuestas de teodicea. Es una afirmación y una actitud de fe, de la que sólo cabe hablar invocando desde el interior del creyente, la misericordia de Dios.
No debe ser la esperanza y la religión, la premisa de todas las alienaciones, que proyecta al hombre fuera del mundo real. Ni instrumento o las máscaras de las clases dominadoras, ni el suspiro de la criatura oprimida. La esperanza es una fuerza activa y activadora, nos alienta y compromete a convertirnos en testigos de la misericordia de Dios y a abogar por la misericordia en nuestro mundo. Si hay una relación entre la misericordia y la justicia, debemos realizar un mundo más justo, un Estado más justo, una sociedad con el valor de la misericordia. No se trata de tapar las desigualdades con limosnas, sino cambiar las cosas, como bajar de la cruz a las víctimas. La misericordia, es hacer justicia con pueblos enteros heridos y crucificados, para ello se debe poner al servicio de la justicia todas las capacidades humanas, religiosas, científicas, tecnológicas...
Por la misericordia hay que arriesgar, no sólo de forma personal, sino también la propia institución eclesial, o instituciones que luchan por los derechos y la justicia. El ejercicio de la misericordia da la medida de la libertad, tan proclamada como ideal del ser humano en el mundo occidental. «Dichosos los misericordiosos», «Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia».
Mil voces
gritan
en el desierto de cualquier asfalto
en la estepa de cualquier hambruna
en el erial de un corazón
en el páramo de la indiferencia
en el yermo de un desamor
en un descampado de la inconsciencia
en la soledad de un desamparo
en el despoblado de una indigencia
en el vacío de esa muerte sin razón
en el silencio de esa guerra perdida
mil voces gritan a una voz
diez veces el mismo grito:
Preparad los caminos del hombre,
allanad las injusticias,
rebajad las distancias,
devolved a cada uno su nombre,
levantad la opresión,
en el desierto de cualquier asfalto
en la estepa de cualquier hambruna
en el erial de un corazón
en el páramo de la indiferencia
en el yermo de un desamor
en un descampado de la inconsciencia
en la soledad de un desamparo
en el despoblado de una indigencia
en el vacío de esa muerte sin razón
en el silencio de esa guerra perdida
mil voces gritan a una voz
diez veces el mismo grito:
Preparad los caminos del hombre,
allanad las injusticias,
rebajad las distancias,
devolved a cada uno su nombre,
levantad la opresión,
elevad los barrancos de toda violencia,
allanad los montes de la discriminación,
abrid los muros entre el norte y el sur,
¡de par en par!,
que la vean los antiguos profetas
y abracen los hombres de hoy:
¡La Paz!
allanad los montes de la discriminación,
abrid los muros entre el norte y el sur,
¡de par en par!,
que la vean los antiguos profetas
y abracen los hombres de hoy:
¡La Paz!
Fructuoso
Mangas, “Mil voces” del poemario A pie de obra. Salamanca, 2001
jueves, 4 de septiembre de 2014
ESCUELA DE TEOLOGÍA DE SAN ESTEBAN, CURSO 2014 - 2015
miércoles, 3 de septiembre de 2014
Recital de Poesía Religiosa. La galanura del Gótico
Diferentes poetas muy comocidos, entre ellos VERÓNICA AMAT, alumna de la Escuela de Teología de San Estaban.
martes, 2 de septiembre de 2014
Koribeni, Radio Misión
Misión de los dominicos en Perú
Koribeni, Radio Misión
Patricia Rosety
Martes 02/09/2014
El importante papel de la radio en una misión.
En la selva amazónica de Perú hay dos horas concretas en el día en las que desde la misión se ponen en contacto con las comunidades: en torno a las siete de la mañana y en torno a la seis de la tarde. Salen a la “plaza pública”, aunque también pueden hablar en privado. Y cada uno cuenta sus problemas y sus necesidades más urgentes. Se anuncia qué día va el misionero a las comunidades y el dominico puede llevar lo que necesitan. En los días en los que los voluntarios hemos acompañado al Padre Roberto lo que lleva, principalmente, es comida. También material escolar, ropa y algún medicamento. Las comunidades machiguengas viven de la agricultura, de la caza y de la pesca. Y necesitan, además, otro tipo de alimentación. Y el misionero la lleva.
Pero hoy día muchas de esas comunidades ya no salen a esa “plaza pública” de la radio frecuencia. Los equipos se han estropeado (placa solar, batería, micrófono…), no funcionan. Tampoco les preocupa mucho a los nativos porque a medida que se hacen las carreteras llega la electricidad y a algunos sitios llega la cobertura de telefonía móvil, sobre todo en el Alto Urubamba. Este sistema de radio frecuencia está pasando a la historia, dice Roberto Ábalos, pero todavía es fundamental para las comunidades alejadas y hay que recuperarlo. Es la única forma de comunicación con algunas comunidades. También cuenta el misionero dominico que cuando hay mal tiempo la comunicación es pura mosca, pura bulla.
Pero os dominicos cuentan, además, con Radio Quillabamba, una emisora en la capital de la provincia de a Convención, en el Departamento de Cuzco. La primera emisora de la provincia. Un medio de comunicación fundamental para todas las comunidades, machiguengas y quechuas, sobre todo las quechuas, más cercanas a Quillabamba y más arraigadas. Un medio muy bueno para la evangelización y para la comunicación de avisos, de necesidades, señala el padre Roberto Ábalos.
Radio Quillabamba nació hace más de 50 años como verdadero servicio público para las agrupaciones campesinas de la provincia. Y también como tarea de misión. El Padre Rufino Lobo, de la misión de Koribeni, es un asturiano que lleva en Perú 44 años, y fue director de Radio Quillabamba. Era un medio de comunicación puro y duro, explica. Tenía, en parte, la utilidad que tiene hoy un teléfono: comunicarse unas personas con otras. Y eso era lo que hacía la radio. Durante cuatro o seis horas al día se dedicaba a pasar mensajes. Era una radio popular que servía para que la gente se expresara. Todo el que quería decir algo tenía la oportunidad. Radio Quillabamba nació de la necesidad, de la necesidad de comunicarse, dice el Padre Rufino Lobo. Hoy día, con el Padre Luis Ricardo al frente, Radio Quillabamba se parece más a una radio nuestra, con programas informativos y de entretenimiento, pero con la esencia del servicio público y de la evangelización.
Fuente: Cope http://www.cope.es/detalle/Koribeni-Radio-Mision--.html
lunes, 1 de septiembre de 2014
Monseñor Óscar Vian hace llamado a la espiritualidad
En el marco de la inauguración del nuevo centro de espiritualidad Casa Veritas, Monseñor Óscar Julio Vian asistió para bendecir el lugar y ofició una misa, en la que exhortó a los fieles a promover valores familiares, humanos y el respeto por la vida.
En el marco de la inauguración del nuevo centro de
espiritualidad Casa Veritas, Monseñor Óscar Julio Vian asistió para
bendecir el lugar y ofició una misa, en la que exhortó a los fieles a
promover valores familiares, humanos y el respeto por la vida.
La actividad inició a las 10 horas, con la bendición del establecimiento. Luego, al mediodía, el arzobispo de la Arquidiócesis de Guatemala ofició una misa en acción de gracias de la nueva casa de retiro espiritual.
Fray Carlos Cáceres, provincial de los dominicos de Centroamérica, afirmó que este inmueble pertenece a la orden de frailes predicadores o dominicos, y que desde 1966 se estableció como parroquia para impulsar la presencia de los frailes en la Ciudad de Guatemala.
Cáceres añadió que en el 2009 la orden solicitó la creación de un centro de espiritualidad, bajo el nombre de Casa Veritas, predicación de la verdad, y se convirtió a la parroquia en una rectoría.
El lugar ofrece un espacio para convenciones, seminarios o capacitación empresarial, con 40 habitaciones individuales, 10 habitaciones compartidas y siete salones de usos múltiples.
Tres hermanas de la Congregación Dominicas de María, nacida en 1949 en México, se unieron al proyecto para recibir a los peregrinos, huéspedes e incluso turistas que busquen un lugar de tranquilidad y de servicio para beneficiar sus necesidades físicas, religiosas y espirituales.
Valores
“Este hogar ofrece un espacio de recogimiento, en medio de la sociedad del consumo para trabajar en el campo de la interioridad”, añadió Cáceres.
Ante la ola de violencia que acecha al país, Vian expresó su “consternación al ver el desprecio que existe en Guatemala al valor de la vida. Tenemos que respetar la existencia de los demás y promover los valores en la sociedad”, agregó.
En relación con la próxima aprobación del presupuesto del Estado para el 2015, el arzobispo manifestó: “No deben aprobarse sin antes estudiar y planificar detenidamente si los recursos serán bien empleados, por el bien de la sociedad guatemalteca”.
La actividad inició a las 10 horas, con la bendición del establecimiento. Luego, al mediodía, el arzobispo de la Arquidiócesis de Guatemala ofició una misa en acción de gracias de la nueva casa de retiro espiritual.
Fray Carlos Cáceres, provincial de los dominicos de Centroamérica, afirmó que este inmueble pertenece a la orden de frailes predicadores o dominicos, y que desde 1966 se estableció como parroquia para impulsar la presencia de los frailes en la Ciudad de Guatemala.
Cáceres añadió que en el 2009 la orden solicitó la creación de un centro de espiritualidad, bajo el nombre de Casa Veritas, predicación de la verdad, y se convirtió a la parroquia en una rectoría.
El lugar ofrece un espacio para convenciones, seminarios o capacitación empresarial, con 40 habitaciones individuales, 10 habitaciones compartidas y siete salones de usos múltiples.
Tres hermanas de la Congregación Dominicas de María, nacida en 1949 en México, se unieron al proyecto para recibir a los peregrinos, huéspedes e incluso turistas que busquen un lugar de tranquilidad y de servicio para beneficiar sus necesidades físicas, religiosas y espirituales.
Valores
“Este hogar ofrece un espacio de recogimiento, en medio de la sociedad del consumo para trabajar en el campo de la interioridad”, añadió Cáceres.
Ante la ola de violencia que acecha al país, Vian expresó su “consternación al ver el desprecio que existe en Guatemala al valor de la vida. Tenemos que respetar la existencia de los demás y promover los valores en la sociedad”, agregó.
En relación con la próxima aprobación del presupuesto del Estado para el 2015, el arzobispo manifestó: “No deben aprobarse sin antes estudiar y planificar detenidamente si los recursos serán bien empleados, por el bien de la sociedad guatemalteca”.
POR CLAUDIA MARÍA GALÁN / GUATEMALA
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