miércoles, 13 de agosto de 2014
lunes, 11 de agosto de 2014
Frei Betto: El Brasil y el mundo de hoy
El diagnóstico de la ONU sobre la "salud" del mundo se llama IDH (Índice de Desarrollo Humano). Divulgado el 24 de julio, abarca 187 países. El Brasil figura en el 79° lugar. Mejoró, pero todavía anda mal.
En América Latina cuatro países ocupan una posición mejor que el Brasil: Chile (41), Cuba (44), Argentina (49) y Venezuela (67). Y nadie acusará de izquierdista a la ONU...
En todo el mundo los primeros lugares los ocupan: Noruega, Australia, Suiza, Holanda y los Estados Unidos.
El diagnóstico reconoce que el Brasil avanzó en casi todos los rubros, pero tropezó en la educación. Y aplaude el plan Bolsa Familia, el aumento del consumo de las clases de renta baja, el avance del empleo y la reducción de las desigualdades raciales gracias al sistema de cuotas en las universidades.
Pero al gobierno federal no le gustó esta medición. Alega que la salud del Brasil está mucho mejor. Y que merecería el lugar 67, empatado con Venezuela. La ONU se habría basado en datos superados.
El IDH tiene por objetivo indicar el talón de Aquiles, los puntos vulnerables de cada país, a fin de evitar retrocesos sociales.
Los brasileños, según la ONU, tenemos 7.2 años de escolaridad. El gobierno dice que son 7.6. Aun
así es poco, considerando que en Chile y
en Argentina la frecuencia escolar es de 9.8 años, y que en Cuba es de
10.2, el mejor índice de toda la América Latina.
Nuestra esperanza de vida es de 73.9 años. Para el gobierno es de 74.8 años. En la década de 1980 no pasaba de los 64 años. Ese alargamiento de la vida se debe a la reducción de la mortalidad infantil, a las políticas de derechos sexuales y reproductivos, a la ampliación de las atenciones de emergencia en los hospitales y al programa Más Médicos, que actúa sobre todo en la prevención.
Si el informe de la ONU considerase la desigualdad social, el Brasil figuraría en la 95ª posición. A pesar de que esa brecha haya disminuido en la última década, aquí el 10% de los más ricos tienen el 42% de la renta. Y el 1% de éstos posee unos ingresos 87 veces superiores a los del 10% más pobres.
La ONU advierte que de los 7 mil millones de habitantes de la Tierra, 2.200 millones viven en la pobreza, de los cuales 1.200 millones sobreviven en la miseria, con un ingreso mensual de, como máximo, US$ 30. En el Brasil 6 millones de personas son muy pobres.
El nudo que todavía impide que nuestro país avance en la estadística de la ONU es la educación. Aunque la casi totalidad de niños cursen la enseñanza fundamental, faltan hogares cuna y es grande la deserción en la enseñanza media. La escuela privada es cara, y la pública, de mejor calidad, funciona con profesores que trabajan mucho pero ganan poco. ¿Qué se puede esperar de un alumno que permanece apenas cuatro horas diarias en la escuela? Una enseñanza de calidad sólo se consigue con un tiempo integral.
¿Cómo puede ayudar cada uno de nosotros al país a mejorar el IDH? Tenemos en las manos un instrumento muy bueno para ello: el voto, el día 5 de octubre. Son las políticas sociales adoptadas por el gobierno las que permiten a un país mejorar o empeorar. Y el gobierno está integrado por hombres y mujeres elegidos por nuestro voto.
En América Latina cuatro países ocupan una posición mejor que el Brasil: Chile (41), Cuba (44), Argentina (49) y Venezuela (67). Y nadie acusará de izquierdista a la ONU...
En todo el mundo los primeros lugares los ocupan: Noruega, Australia, Suiza, Holanda y los Estados Unidos.
El diagnóstico reconoce que el Brasil avanzó en casi todos los rubros, pero tropezó en la educación. Y aplaude el plan Bolsa Familia, el aumento del consumo de las clases de renta baja, el avance del empleo y la reducción de las desigualdades raciales gracias al sistema de cuotas en las universidades.
Pero al gobierno federal no le gustó esta medición. Alega que la salud del Brasil está mucho mejor. Y que merecería el lugar 67, empatado con Venezuela. La ONU se habría basado en datos superados.
El IDH tiene por objetivo indicar el talón de Aquiles, los puntos vulnerables de cada país, a fin de evitar retrocesos sociales.
Los brasileños, según la ONU, tenemos 7.2 años de escolaridad. El gobierno dice que son 7.6. Aun
Nuestra esperanza de vida es de 73.9 años. Para el gobierno es de 74.8 años. En la década de 1980 no pasaba de los 64 años. Ese alargamiento de la vida se debe a la reducción de la mortalidad infantil, a las políticas de derechos sexuales y reproductivos, a la ampliación de las atenciones de emergencia en los hospitales y al programa Más Médicos, que actúa sobre todo en la prevención.
Si el informe de la ONU considerase la desigualdad social, el Brasil figuraría en la 95ª posición. A pesar de que esa brecha haya disminuido en la última década, aquí el 10% de los más ricos tienen el 42% de la renta. Y el 1% de éstos posee unos ingresos 87 veces superiores a los del 10% más pobres.
La ONU advierte que de los 7 mil millones de habitantes de la Tierra, 2.200 millones viven en la pobreza, de los cuales 1.200 millones sobreviven en la miseria, con un ingreso mensual de, como máximo, US$ 30. En el Brasil 6 millones de personas son muy pobres.
El nudo que todavía impide que nuestro país avance en la estadística de la ONU es la educación. Aunque la casi totalidad de niños cursen la enseñanza fundamental, faltan hogares cuna y es grande la deserción en la enseñanza media. La escuela privada es cara, y la pública, de mejor calidad, funciona con profesores que trabajan mucho pero ganan poco. ¿Qué se puede esperar de un alumno que permanece apenas cuatro horas diarias en la escuela? Una enseñanza de calidad sólo se consigue con un tiempo integral.
¿Cómo puede ayudar cada uno de nosotros al país a mejorar el IDH? Tenemos en las manos un instrumento muy bueno para ello: el voto, el día 5 de octubre. Son las políticas sociales adoptadas por el gobierno las que permiten a un país mejorar o empeorar. Y el gobierno está integrado por hombres y mujeres elegidos por nuestro voto.
sábado, 9 de agosto de 2014
La Historia de CIDALC
Primeros
intentos de organización con DORCA y CIDAS (1968-1971)
El caminar de la Iglesia y los pueblos
latinoamericanos se vio marcado con los nuevos bríos ofrecidos por el Concilio
Vaticano II (1962-1965) y las consiguientes réplicas sugeridas en el Consejo
Episcopal Latinoamericano (CELAM), especialmente en la Conferencia de
Medellín en 1968. Estos fenómenos eclesiales repercutieron en las
perspectivas pastorales de la vida consagrada impulsada, en nuestra región, por
la Confederación Latinoamericana y Caribeña de Religiosos y Religiosas (CLAR).
Toda esta efervescencia eclesial, así como la realidad social, política y
económica dio origen a movimientos y organizaciones eclesiales. La Orden desde
su misión evangelizadora en el mundo contemporáneo, vio un horizonte de
posibilidades y actividades concretas. Con este propósito se crearon en Roma, a
partir de la reunión de los superiores provinciales realizada en el año 1967,
dos organizaciones regionales para analizar y programar más fácilmente la
opción y acción apostólica de los hijos de Santo Domingo de Guzmán en los
contextos latinoamericano y caribeño:[1]
DORCA[2], Organización Regional Dominicana para América
Central entendida más ampliamente, en
colaboración con México y conformada por las entidades provinciales y
vicariatos implantados en México, Puerto Rico, Antillas Holandesas, República
Dominicana, Cuba, Trinidad, Barbados, Granada, Venezuela y los países
centroamericanos.
CIDAS, la Conferencia Interprovincial
Dominicana de América del Sur que reunía a todos los países de América del Sur
con excepción de Venezuela.
A petición de los Provinciales y Vicarios de la región
latinoamericana reunidos en Bogotá, Colombia en 1971, DORCA y CIDAS
se fusionan, constituyendo así una sola Conferencia que integra a todas las
entidades dominicanas en el Continente Latinoamericano y Caribeño a la que
denominaron: Conferencia Interprovincial Dominicana de América Latina, reconocido
a partir de allí bajo las siglas CIDAL.
DORCA: primera y única Asamblea de 1968
El primer y único encuentro de DORCA celebrado en
México, D.F., del 25 al 28 de junio de 1968, fue presidido por Fr. Mariano
Antia, O.P. (Provincial de la Provincia de Santiago de México). Contó con la
participación de frailes de México, Puerto Rico, Antillas Holandesas, República
Dominicana, Cuba, Trinidad, Granada, los países de América Central y Venezuela,
a excepción de los vicariatos de Guatemala y Panamá pertenecientes a la
Provincia de Aragón, el vicariato de Trinidad y la Misión de Ocosingo
(Provincia del Santo Nombre en México).
DORCA había programado un segundo Encuentro en Puerto
Rico para febrero de 1969, pero no se llevó a cabo. Durante este período ejercía
el servicio como Maestro General de la Orden Fr. Aniceto Fernández Alonso,
O.P., 82º Maestro de la Orden (1962-1974). La presidencia de DORCA estaba a
cargo del superior mayor del lugar donde se celebrara la reunión, y el
secretariado de DORCA se establecía en Puerto Rico, bajo la supervisión del
vicario provincial. Se realizó el Capítulo General de River Forest,Chicago,
Estados Unidos en 1968, donde se renovó elLibro de las Constituciones y
Ordenaciones (LCO), conforme al Concilio Vaticano II.
CIDAS: Asambleas de 1968, 1969 y 1970
El primer encuentro de CIDAS realizado en Buenos
Aires, Argentina, del 1 al 5 de junio de 1968, fue influenciado por los temas,
enfoques, mentalidad y organización de la segunda Conferencia General del
Episcopado Latinoamericano de Medellín (1968). Propuso a Fr. Francisco Catao,
O.P., Provincial de Brasil, la elaboración de una encuesta entre todos los
religiosos acerca del papel de la Orden en América Latina, y la distribución
trimestral del Boletín Interprovincial“O.P. Suramericana”. Fr. Héctor Muñoz,
O.P., desempeñaba el cargo de secretario de la Conferencia. A diferencia de
DORCA, este encuentro tuvo mayor alcance, logró solucionar sus problemas de
forma más efectiva y directa, motivando así a los participantes para continuar
reuniéndose.
El segundo encuentro de CIDAS se llevó a cabo en La
Paz, Bolivia, del 30 de junio al 5 de julio de 1969. Aquí se decidió suspender
la elaboración trimestral del Boletín Interprovincial“O.P. Suramericana,” pero
sesolicitó a las entidades de la Orden y al Secretario su colaboración en su
boletín “CIDOMINFORD”.
El tercer encuentro se realizó en Lima, Perú, del 5 al
10 de enero de 1970. Esta reunión integrada sólo con formadores, trató asuntos
relacionados con la “actualización de la formación dominicana”[1],
inspirada en los documentos de la Conferencia Medellín del CELAM, el Encuentro
sobre formación animado por la CLAR (1969), por las nuevas Constituciones de la
Orden y, especialmente, por la Instrucción sobre la renovación acomodada de la
formación para la vida religiosa promulgado por la Sagrada Congregación de
Religiosos (1969).
NACIMIENTO DE CIDAL
Asamblea de CIDAS y DORCA en Bogotá y fundación de
CIDAL (1971)
CIDAS organizó un cuarto Encuentro en Colombia del 18
al 24 de marzo de 1971 invitando a los miembros de DORCA. Esta Asamblease
llevó a cabo en la Casa de Retiros de las Hermanas de la Caridad Dominicas de
la Presentación en Petaluma, Bogotá. Fue presidida por Fr. Aniceto Fernández
Alonso, O.P., entonces Maestro de la Orden. Participó también el Asistente para
las provincias de América, fr. Brian Farrelly, sirviendo como Secretario del
Encuentro, Fr. Andrés Monsalve Sánchez, O.P. de la Provincia de Colombia.
El tema general de la Asamblea fue: “Nuestra presencia
en América Latina”[1], de donde surgieron temáticas relacionadas con la
presencia de la Orden en el pueblo de Dios, la juventud y las vocaciones.
Durante el desarrollo del Encuentro se manifestó la necesidad de fusionar las
dos entidades regionales CIDAS y DORCA, lo cual se hizo bajo el nombre Conferencia
Interprovincial Dominicana de América Latina (CIDAL). Los primeros Estatutos
de la CIDAL establecieron que
La finalidad de CIDAL es incrementar las relaciones
entre los frailes; fomentar el intercambio de ideas, de posibilidades y de
realizaciones apostólica; examinar críticamente nuestra vida a la luz de las
Constituciones de la Orden y de las Exigencias de la Iglesia en Latinoamérica;
y promover el mutuo conocimiento y la mutua colaboración de la Familia
Dominicana.
Según estos Estatutos, las asambleas serían llamadas
“Encuentros” y serían presididas por el Provincial, Viceprovincial o Vicario
del lugar donde fuese a celebrarse el próximo. El Secretario General era
elegido para un término de tres Encuentros.[2] En medio de este ámbito,
se preparó el Capítulo General de Tallaght, Irlanda (1971).
II Encuentro en Amecameca (1973)
El segundo Encuentro de la CIDAL
tuvo lugar en la Casa de Retiros Agua Viva, en Amecameca, México, del 18 al 30
de enero de 1973. Fue preparado y presidido por Fr. Agustín Desobry, O.P.,
Provincial de la Provincia de Santiago de México, Fr. Andrés Monsalve Sánchez,
O.P., Secretario General de CIDAL, y Fr. Miguel Concha, O.P., subsecretario de
CIDAL en México (Provincia de México).
Pasado el Encuentro, se funda el “Centro de Estudios
Rurales Andinos Fray Bartolomé de Las Casas”, en el Cuzco, Perú, el 25 de mayo
de 1974 por los padres franceses de la Provincia de Tolosa, con la finalidad de
realizar la investigación científica al servicio de las comunidades populares y
sus problemas económicos, sociales y culturales. Durante el 1974 también se
conmemoró el VII Centenario de la muerte de Santo Tomás de Aquino y el V
Centenario del natalicio de Fr. Bartolomé de las Casas. Por eso se organizó el
Congreso Teológico Interamericano de la Orden de Santo Domingo, animado por las
Provincias de Santa Catalina de Sena de Ecuador, San Luis Bertrán de Colombia y
San Juan Bautista del Perú.
III Encuentro en Aguas Buenas y fundación de CODAL (1974)
El tercer Encuentro de CIDAL se realizó en Aguas
Buenas, Puerto Rico, del 29 de julio al 5 de agosto de 1974. Organizado y
presidido por Fr. Teodoro Veerkamp, O.P., Vicario Provincial de Puerto Rico y
Fr. Andrés Monsalve Sánchez, O.P., Secretario General de CIDAL.
Días antes del Encuentro de CIDAL, del 26 al 28 de
julio, en Bayamón, Puerto Rico se creaba la Conferencia de Dominicas de América
Latina (CODAL). Por eso, en Aguas Buenas, además de la presencia de los
Provinciales y Vicarios de toda la región; se invitó también a las hermanas de
vida apostólica que se integraron a la reflexión conjunta, logrando así una
dimensión y colaboración más amplia de la Orden.
Fr. Vicente de Couesnongle, O.P., 83º Maestro General
de la Orden (1974-1983), no pudo asistir a este encuentro, pero dirigió un
breve mensaje a Fr. Teodoro Veerkamp, O.P., y participantes de la tercera
Asamblea de CIDAL[3]. Además de los temas relacionados con los Vicariatos y su
vinculación a las Provincias madre; hubo peticiones acerca de las
Viceprovincias, Vicariatos y Capítulos Regionales ante el Capítulo General que
se realizaría en Madonna dell’Arco, Nápoles, Italia (1974)[4]. A diferencia de
las anteriores Asambleas que centraban su reflexión en la evangelización y
asuntos externos, en esta se pretendía analizar las cuestiones internas de la
Orden en América Latina, indagando con profundidad la comunicación, intercambio
de ideas, experiencias, fijación de criterios, abrir y reforzar
contactos, trabajo común y metas conjuntas como Familia Dominicana.
IV Encuentro en Quito y la primera regionalización
(1975)
El cuarto encuentro de CIDAL tuvo lugar en Betania,
Quito, Ecuador, del 27 de julio al 3 de agosto de 1975, organizado y presidido
por Fr. Manuel A. Freire, O.P., Prior Provincial de Ecuador, y Fr. Andrés
Monsalve Sánchez, O.P., Secretario General de CIDAL. Participaron en este
Encuentro Fr. Vicente de Couesnongle, O.P., Maestro de la Orden; Fr. Luis
Armijos Valdivieso, O.P., Asistente del Maestro de la Orden para las Provincias
de América Latina, y Fr. John A. Farren, O.P., Asistente para el
Apostolado de la Orden. Fue invitado Monseñor Alfonso López Trujillo, quien
fungía como Secretario General del CELAM. De manera simultánea, se realizó la
segunda reunión de CODAL.
El tema central de reflexión versó en relación con la
“Evangelización y Misión de la Orden en América Latina” estudiado en tres
etapas: síntesis eclesiológica, Iglesia-evangelización(Mons. López Trujillo);
Evangelización en América Latina y carisma de la Orden dominicana(Fr. John
Farren, O.P.); y la presentación y confrontación de las experiencias
apostólicas, recopiladas por todas las entidades miembros de CIDAL.
Se deciden algunas modificaciones en los Estatutos con
el propósito de lograr una mayor eficacia y colaboración entre las comunidades,
como la regionalización de CIDAL. La regionalización buscó integrar
las diversas entidades que tuvieran en común cercanía, intereses afines y
lengua, agrupándolas específicamente en cuatro zonas:
Región A: México y Centroamérica.
Región B: El Caribe y Venezuela.
Región C: Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia.
Región D: Brasil, Argentina, Uruguay y Chile.
Finalmente, se eligió a Fr. Enrique Ruiz Maldonado,
O.P.,como el nuevo Secretario General de la Conferencia.
El año siguiente, del 19 al 30 de abril, se realizó en
Bogotá, Colombia la reunión de Promotores y Regentes de Estudios con la
Comisión para la promoción de la Vida Intelectual de la Orden, organizada y
presidida por Fr. Liam Walsh, O.P., entonces Asistente para la Vida
Intelectual.
V Encuentro en Amecameca: el Asistente para América Latina como Presidente de CIDAL (1977)
El quinto Encuentro de CIDAL tuvo lugar en Amecameca,
Agua Viva, México, del 1 al 6 de agosto de 1977, con la participación de los
Superiores Mayores y definidores de América Latina, quienes participarían del
Capítulo General de Definidores en Quezón City, Filipinas.
La temática abordada se centró en “los problemas
internos de la Orden y su débil capacidad para asumir los compromisos de la
evangelización”[5]. Se reformaron los Estatutosque habían regido las
actividades de la Conferencia desde 1968, aceptando que el Presidente de CIDAL
fuera en adelante el Asistente del Maestro General de la Orden para América
Latina. También se acordó que las Asambleas se realizaran seis meses antes de
los Capítulos Generales de la Orden, con el fin de reflexionar sobre los temas
y ofrecer propuestas significativas al desarrollo de estos mismos. Así,
se elaboraron las peticiones referentes a las relaciones de los Vicariatos con
sus Provincias madre y su representatividad en el próximo Capítulo General.
Finalmente, se inició un proceso de renovación integral y colaboración de las
diversas entidades, con base en la regionalización, en vistas de la animación
que proponía CIDAL en el Continente.
A partir de este Encuentro se realizaron diferentes
reuniones regionales correspondientes a los Vicariatos de El Caribe y
Venezuela, la Región México-Centro América y Panamá. Se crearon dos organismos
en El Caribe con el fin de unificar y programar diversos proyectos: el Consejo
de Dominicos del Caribe (CODOCAR) y la Asamblea Regional Dominicos del
Caribe (ARDOCAR).En 1979 los Vicarios del Caribe iniciaron reuniones
periódicas de CODOCAR con el fin de unificar la Orden en El Caribe
mediante la creación de una “Provincia federada” que integrara los seis
Vicariatos que estaban trabajando en las islas del Caribe: República Dominicana
(Provincia de España); Puerto Rico (Provincias de Holanda y España);
Haití (Provincia de Tolosa); Granada, Barbados y Jamaica (Provincia de
Inglaterra); Trinidad &Tobago (Provincia de Irlanda); Antillas Holandesas
(Provincia de Holanda); Cuba (Provincia de Bética) y los Vicariatos de
Venezuela (Provincia de El Rosario y Provincia de Bética).
VI Encuentro en Caracas y la creación de la Revista CIDAL (1980)
El sexto Encuentro CIDAL se realizó en Los Teques,
Caracas, Venezuela, del 24 de febrero al 2 de marzo de 1980, animado y
organizado por Fr. Juan Manuel Pérez, O.P., quien fungía como Asistente del Maestro
de la Orden para América Latina y Presidente de CIDAL. En este Encuentro fue
elegido como Secretario General Fr. José Manuel Rodríguez Suárez, O.P.,
entonces Vicario de República Dominicana. En el curso de la reunión se dio un
balance general del camino recorrido por CIDAL durante estos doce años, por
parte del Secretario saliente, Fr. Enrique Ruiz Maldonado, O.P.
La reflexión se centró sobre la “Evangelización y
presencia de la Orden” en América Latina, confrontándola con el Documento de
Puebla de la Conferencia General del Episcopado Latinoamericano (1979) y los
documentos de la CLAR, en relación con la misión y carisma de la Orden.
Finalmente, se redactaron propuestas para la preparación al Capítulo
General de Provinciales en Walberberg, Alemania, que se realizó del 3 al 27 de
setiembre de 1980, y que proponía buscar nuevas formas de predicación.
Se encomendó al Presidente de CIDAL la conformación de
un Equipo de Reflexión con la finalidad de traducir operativamente aquellas
líneas de integración y animación a nivel Provincial, que señalara la Asamblea
del CIDAL, en el campo que le corresponde, asesorando y acompañando el trabajo
del Secretario de CIDAL. El Equipo se constituyó por Fr. José de Jesús Sedano,
O.P., Fr. Enrique Ruiz, O.P., Fr. Jorge Chaves, O.P., Fr. Félix Struik, O.P.,
Fr. Felicísimo Martínez, O.P., Fr. Robert Rivas, O.P., Fr. Oscar Uzín, O.P.,
Fr. Hilton Japiasú, O.P., Fr. Julián Riquelme, O.P., y Fr. Diego Correa, O.P.
El Equipo fue convocado a un encuentro por Fr. Juan Manuel Pérez, O.P., en
Bogotá, Colombia, del 5 al 10 de enero de 1981. Como fruto de esta única
reunión se elaboró un documento titulado “Entre la apatía y la esperanza”,
publicado en la Revista CIDAL, 1981, n. 1, pp. 3-14, pero debido a la
poca resonancia, el equipo no volvió a reunirse.
De hecho, para atestiguar la producción y difusión de
los trabajos, reflexiones, acuerdos, experiencias y luchas de los hermanos y
hermanas dominicos/as en la Región, surgió la iniciativa de editar las Actas de
CIDAL. Se creó la Revista CIDAL con la finalidad de comunicar, informar
y analizar temas dominicanos desde nuestra región. En este primer número, un
número especial, se publicaron las Actas del VI Encuentro y el informe sobre el
camino recorrido por CIDAL desde su fundación, resumen hecho por fr. Enrique
Ruiz, como secretario saliente. Hasta 1982, se publicaron 4 números de la
revista.
Luego de esta Asamblea, en 1982, durante la reunión
anual de CODOCAR, en la que participaron los siete Superiores de todos los
Vicariatos presentes en El Caribe, un dominico nativo de cada una de las islas
del Caribe y Fr. Juan Manuel Pérez, O.P., entonces Asistente del MOP para
América Latina, se discutió el proyecto de la “Provincia federada” en El
Caribe, acordando iniciar este proyecto con la creación de un Vicariato
General, que más tarde llegara a ser una Provincia.
VII Encuentro de CIDAL en Santiago (1983)
El séptimo Encuentro de CIDAL, celebrado en Santiago,
Chile, del 1 al 7 de marzo de 1983, contó con la participación de Fr. Jesús
Mateo Calderón, O.P., Obispo de Puno (Perú), Fr. Bernardo Olivier, O.P.,
Asistente General para la Vida Apostólica, Fr. Santiago Pirallo Prieto, O.P.,
Provincial de España, Fr. Damián Byrne, O.P., Provincial de Irlanda, Fr. Jorge
Chaves Ortiz, O.P., Promotor Regional de Justicia y Paz para América Latina y
la Directiva de CODAL.
El tema central de reflexión y estudio giró en torno a
“la Religiosidad Popular y sus implicaciones en la Evangelización”. Se evaluó
la labor de los diversos organismos creados durante estos últimos seis años,
como fueron el Consejo Dominicos del Caribe (CODOCAR), la Asamblea Regional
Dominicos del Caribe (ARDOCAR), los “Caribean born” (frailes naturales del
Caribe), las reuniones de formadores, superiores y la posibilidad de crear en
El Caribe dos entidades jurídicas: una de habla inglesa y otra de habla
hispana. Por otro lado, se elevaron propuestas al Capítulo General de Roma,
Italia, que se realizó del 29 de agosto al 3 de setiembre de 1983 y que eligió
a Fr. Damián Byrne, O.P., 84º Maestro General de la Orden (1983-1992), el cual
reconfirmó a Fr. Juan Manuel Pérez García, O.P., (Provincia de España), como
Asistente para América Latina y por ende, Presidente de CIDAL y a Fr. José
Manuel Rodríguez Suárez, O.P., Secretario General de CIDAL, quien fungía como
Vicario de República Dominicana.
Esta Asamblea propuso “Dar continuidad al Equipo de
Reflexión” (Cf. Actas de la VIII Asamblea de CIDAL, 1983, P. 106). Por otra
parte, el Capítulo General de Roma de 1983 también pidió la restauración, indicando
que la formación permanente es la tarea fundamental del Equipo de Reflexión
(Cfr. CPG de Roma, n. 106 a). Respondiendo a estas sugerencias el encuentro de
Regentes de Estudio de la Orden de Predicadores en América Latina, reunido en
Bogotá, Colombia en agosto de 1984, nombró a un segundo grupo de Equipo de
Reflexión integrando a Fr. José de Jesús Sedano, O.P., Fr. Sergio Lobo de
Moura, O.P., Fr. José María Rossi, O.P., Fr. José Manuel Rodríguez, O.P., Fr.
Juan Manuel Pérez, O.P., Fr. Julián Riquelme, O.P., Fr. Gerardo Qintanar, O.P.,
y Fr. Jorge Arturo Chaves, O.P.
Ese mismo año, se celebró el I Seminario de Justicia y
Paz de CIDAL, sobre los problemas de los campesinos, indígenas,
refugiados, inmigrantes, etc., en Alajuela, Costa Rica, del 9 al 31 de julio de
1983. También se llevó a cabo el I Curso de Dominicanismo en América
Latina, para formadores, superiores y futuros formadores, en Bayamón, Puerto
Rico, del 1 al 13 de agosto.
Del 2 al 8 de agosto de 1984, en Quito, Ecuador, tuvo
lugar el I Congreso de Historiadores Dominicos en América Latina y el Caribe.
Se organizó concon la finalidad de “elaborar un trabajo práctico de la historia
de la Orden en América Latina que ayudara a los años de formación”. Los
participantes del Congreso fundaron los “Cuadernos para la Historia de la
Evangelización en América Latina” (CHELA). Ese mismo año se empieza a preparar
el I Coloquio Teológico Dominicano Internacional, que posteriormente se celebró
en Bogotá, Colombia, del 24 al 29 de setiembre de 1986.
En 1985, del 15 al 20 de julio, se llevó a cabo en
Bogotá, Colombia el Encuentro de dominicos que trabajan con universitarios. La Revista
CIDAL llegó a su decimotercera edición.
VIII Asamblea en Alajuela (1986)
El octavo Encuentro de CIDAL en Alajuela, Costa Rica,
del 3 al 8 de febrero de 1986. Como consecuencia de las últimas reuniones del
trienio se estudió un temario relacionado con el “apostolado intelectual y
profesional, con sus connotaciones históricas que respondieran a la política
cultural de la Orden en y para América Latina.” Se manifestó una gran
preocupación por las tristes y agravantes realidades de pobreza y opresión en
los países latinoamericanos, además de las sugerencias del momento en relación
con la necesidad de una mayor integración de las instituciones que trabajan en
una misma zona o país.
Se nombró un promotor zonal de justicia y paz en cada
región; se le dio apoyo a la organización del primer coloquio teológico “Los
pueblos y el quehacer teológico desde las ciencias sociales” y se promocionó el
siguiente encuentro de historiadores, como preparación al V centenario de la
Evangelización en América.
Por otra parte, se inició la elaboración del material
de dominicanismo a distancia estudiando las propuestas de los frailes que
trabajan en universidades; se asimilaron los resultados y proyectos del Equipo
de Reflexión y el tema de la Misión de la Orden en América Latina del Capítulo
General de Roma (1983). Además de propuestas y sugerencias como preparación al
Capítulo General de Definidores, que se celebró en Ávila, España, del 7 al 27
de agosto de 1986.
IX Asamblea en Lima (1989)
CIDAL celebró su novena Asamblea en Lima, Perú, del 5
al 12 de febrero de 1989, presidida por Fr. Juan Manuel Pérez, O.P., Asistente
del MO para América Latina y Presidente de CIDAL y la participación de Fr. José
Manuel Rodríguez, O.P., Secretario General de CIDAL; además participaron
Obispos y Religiosas de la Orden. Esta reunión se desarrolló en continuidad con
las temáticas propuestas por la Asamblea de Costa Rica, y urgidos por los
desafíos de la “Nueva evangelización”, se analizaron temas abundantes y
variados sobre la renovación de la vida dominicana y su propio carisma desde el
ministerio de la predicación, comunidad, proyecto apostólico, formación para la
nueva evangelización, la nueva Ratio Formationis Generalis de la Orden y
el tema del laicado.
Se aprobó el Curso de Evangelización y Realidades
latinoamericanas, organizado por el Centro Bartolomé de las Casas de Cuzco
(Perú); se dio apoyo a los aportes y propuestas planteados en la reunión
de Pastoral Indígena de Guatemala y se elaboraron las proyecciones y
lineamientos para preparar la coyuntura del Capítulo General de Provinciales en
Oakland, Estados Unidos, que tuvo lugar del 19 de julio al 8 de agosto de 1989.
En la Asamblea propusieron candidatos para el oficio de Asistente del Maestro
de la Orden para América Latina y Presidente de CIDAL, para cuyo cargo fue
electo Fr. Francisco Quijano, O.P. (Provincia de México).
Pasado un año de la Asamblea, se llevó a cabo un
segundo Encuentro de Justicia y Paz, del 5 al 9 de febrero en México; y el III
Coloquio Teológico Dominicano Internacional, con el tema: “Nueva
Evangelización”, Sao Paulo, Brasil, del 24 al 28 de noviembre de 1990;
Encuentro de Regentes de Estudios, en Quito, Ecuador, del 1 al 3 de diciembre.
Ese mismo año, Fr. Robert Rivas, O.P., del Vicariato de Trinidad, fue
consagrado como primer obispo de San Vicente y las Granadinas. En 1991,
del 15 de julio al 3 de agosto, se llevó a cabo el III Curso de Formación de la
Orden de Predicadores, con el tema: “Iglesia y Realidades Latinoamericanas” en
Cuzco, Perú. La Revista CIDAL llegó a su edición número 23.
X Asamblea en São Paulo, Equipo CIDAL y fundación del Instituto Pedro de Córdoba (1992)
La décima Asamblea de CIDAL se realizó en SãoPaulo,
Brasil, del 3 al 8 de febrero de 1992, año en que se conmemoraba el V
Centenario de la Evangelización del Nuevo Mundo. Se profundizaron tres temas
fundamentales: “El mundo en que vivimos” (Frei Betto, O.P.), “Encontrar a Dios
en este mundo” (Monseñor Pedro Casaldáliga, claretiano), y “La Palabra de Dios
en el mundo”(Frei Gilberto Gorgulho, O.P.). Toda esta reflexión se hizo
enmarcada dentro del tema general: “Nueva Evangelización y la credibilidad de
la Orden en el mundo”.
Por primera vez se conforma un Equipo completo para
CIDAL compuesto por el Presidente, el Asistente del MOP para América Latin Fr.
Flannan Hynes, O.P. (Provincia de Irlanda); el Secretario electo en esta
Asamblea, Fr. Márcio Alexander Couto, O.P. (Provincia de Brasil); un Promotor
para la Familia Dominicana, Fr. Baltasar Hendriks, O.P. (Vicariato de Puerto
Rico); y un Promotor de Justicia y Paz, Fr. João Xerri, O.P. (Provincia de
Brasil).
Entre los logros alcanzados sobresalen la creación y
aprobación del Instituto Pedro de Córdoba (IPC), que fue inaugurado por Fr.
Timothy Radcliffe, O.P., Maestro de la Orden, el 8 de abril de 1994. Se
instaló en una sede propia ofrecida por la Provincia de Chile. El IPC nace con
la finalidad de ser un Centro de Estudios Superiores de la Orden dedicado
especialmente a ofrecer a dominicos y dominicas una instancia de diálogo y
reflexión de calidad acerca de la realidad social, política y cultural de
América Latina y El Caribe propiciando el encuentro fecundo entre las ciencias
sociales y humanas con la teología a través de una metodología
interdisciplinaria.
Esta Asamblea apoyó también el proyecto de Pastoral
Indígena representado por hermanos y hermanas indígenas; se estudiaron los
Estatutos del Fondo de Solidaridad de la Orden y se fortalecieron los
lazos de colaboración conjunta con toda la Familia Dominicana; y se ofrecieron
pautas para el trabajo de la IV Conferencia del Episcopado Latinoamericano.
Además de todos los delegados de las entidades que
participaron en el Capítulo General de México, celebrado del 1 al 31 de julio
de 1992, donde Fr. Timothy Radcliffe, O.P., fue elegido como el 85º Maestro
General de la Orden (1992-2001), se invitó a Fr. Mateus Cardoso, O.P.,
Asistente del MO para la Vida Intelectual, quien presentó la nueva Ratio
Studiorum Generalis; al Cardenal Paulo Evaristo Arns, O.F.M.,
Ese mismo año, del 19 al 24 de enero, se llevó a cabo
el II Encuentro de Pastoral Indígena de la Familia Dominicana,enCochabamba,
Bolivia; así como el IV Curso de Formación O.P. “Iglesia y realidades
Latinoamericanas” en el Cuzco, Perú, del 13 de julio al 1 de agosto de 1992. El
15 de junio, el Consejo Provincial de la Provincia San Lorenzo Mártir de Chile
fue convocado para estudiar el estado de dicha Provincia, y que a petición del
Consejo Provincial fue reducida al estado de Vicariato General a partir del
Capítulo General Electivo de México en 1992. Iniciando 1993, se celebró
en Guatemala el IV Coloquio Teológico Dominicano Internacional, con el
tema: “El pueblo como sujeto desde la exclusión”. Del 6 al 10 de setiembre se
llevó a cabo en Bogotá, Colombia, el IV Congreso Internacional de Historiadores
Dominicos con el título: “Los dominicos y el Nuevo Mundo. Siglos XVIII y XIX”.
Y en Lima, Perú, del 9 al 12 de abril de 1994 tuvo lugar el Encuentro
Intercultural de Dominicos y Dominicas de América Latina. La Revista
CIDAL llegó a su número 28.
XI Asamblea en Santo Domingo y el Promotor de Medios de Comunicación (1995)
El undécimo Encuentro de CIDAL tuvo lugar en Santo
Domingo, República Dominicana,cuna de la primera comunidad dominicana del Nuevo
Mundo. El Encuentro se realizó durante la semana del 6 al 11 de febrero
de 1995 con la presencia y activa participación de Fr. Timothy Radcliffe, O.P.,
Maestro General de la Orden y dos de sus Socios[1]: Fr. Guido Vergauwen, O.P.,
Socio para la Vida Intelectual y Fr. Jean-Jacques Pérennes, O.P., Socio para la
Vida Apostólica y la Justicia y Paz. Presidió este Encuentro Fr. Flannan Hynes,
O.P., Socio para América Latina y Presidente de CIDAL; junto al Equipo: Fr.
Márcio A. Couto, O.P., Secretario General de CIDAL; Fr. José Luis de Miguel,
O.P., Promotor para la Familia Dominicana; y Fr. Gonzalo Ituarte, O.P.,
Promotor de Justicia y Paz. Participaron también Fr. Robert Rivas, O.P., Obispo
de Kingstown (Islas de San Vicente y Granadinas), Fr. Guido Delran, O.P., por
el Instituto Pedro de Córdoba. A este Encuentro fueron convocados los frailes
definidores que participarían seis meses después en el Capítulo General de
Caleruega, España, del 17 de julio al 8 de agosto de 1995.
El tema elegido para el estudio y análisis fue el de
la “Inculturación del Evangelio”, enfocado desde la perspectiva del
teólogo de la liberación el Padre Gustavo Gutiérrez Merino, quien compartió su
reflexión desde la predicación de Fr. Bartolomé de las Casas, O.P., y la
predicación dominicana hoy. En este Encuentro se solicitó al Maestro de la
Orden el nombramiento de un promotor de Medios de Comunicación Social para
América Latina y El Caribe.
Durante el período entre este Encuentro y el próximo
de 1998, se llevó a cabo del 4 al 8 de setiembre de 1995 el V Congreso
Internacional de Historiadores Dominicos “Los dominicos y el Nuevo Mundo.
Siglos XIX y XX”, en Querétaro, México. También ese año se amplía el
horizonte de la Revista CIDAL por medio de la publicación del Boletín “Ideas y
Mensajes” como una forma de separar las ideas noticiosas de la Revista. El
siguiente año tuvo lugar la Reunión de Regentes de Estudios en Bogotá,
Colombia, así como el V Coloquio Teológico Dominicano Internacional, con el
tema: “Los Pueblos Excluidos ¿Sujetos Culturales?.” El Coloquia fue en
Santiago, Chile, del 1 al 7 de marzo de 1996.
XII Asamblea en Cochabamba (1998)
XII Asamblea en Cochabamba (1998)
El duodécimo Encuentro de CIDAL se realizó en
Cochabamba, Bolivia, del 9 al 14 de febrero de 1998, en el marco de sus treinta
años de animación de la vida dominicana en América Latina y El Caribe. Se
invitó a Fr. Evelio José Ferreras, O.P., para que coordinara los trabajos bajo
la temática “La colaboración entre Entidades de América Latina.” Se
analizaron también los primeros seis años en el recorrido del Instituto Pedro
de Córdoba. Presidió el Encuentro un nuevo Socio para América Latina y El
Caribe, el primer latinoamericano en ocupar este servicio, Fr. Francisco
Quijano León, O.P., de la Provincia de México. Se eligió como Secretario
General de CIDAL a Fr. José Luis Burguet Huerta, O.P., (Viceprovincia de Centro
América). Por su parte, Fr. Timothy Radcliffe, O.P., Maestro General de la
Orden, nombró a los nuevos promotores: Fr. Manuel Martínez, O.P, (Provincia de
Argentina) Promotor de la Familia Dominicana; Fr. Ferdinand Warner, O.P.,
(Vicariato de Trinidad & Tobago) Promotor de Justicia y Paz; y Fr. Enrique
Sariego, O.P., (Vicariato de República Dominicana) Promotor de Medios de
Comunicación Social. Finalmente, se indicaron las pautas para la preparación
del Capítulo General de Bolonia, Italia, que se realizó del 13 de julio al 4 de
agosto 1998.
Ese mismo año, la semana previa al Encuentro (del 24
al 31 de agosto de 1998) se llevó a cabo también en Cochabamba el VI Coloquio
Teológico Dominicano Internacional con el tema: “El reto de la modernidad y
el desafío de la predicación.” Del 21 al 26 de setiembre de 1998 tuvo lugar
en Bayamón, Puerto Rico el VI Congreso Internacional de Historiadores Dominicos
de Iberoaméricacon el tema: “Los dominicos en Hispanoamérica y Filipinas a
raíz de la guerra de 1898.” También ese año se realizó el I Encuentro del
Movimiento Juvenil Dominicano (MJD), Chile. En 1999 fue el I Encuentro de
Dominicos que trabajan en el ámbito radial, así como el I Encuentro
Latinoamericano de Colegios de la Orden de Predicadores, en Santiago de Chile,
1999. El Encuentro de Regentes y Moderadores de Estudios fue en México, del 14
al 17 de febrero de 2000; mientras que el II Encuentro Latinoamericano de
Colegios de la Orden de Predicadores se realizó en Bogotá, Colombia, del 19 al
22 de julio de 2000. Durante este período se publicaron 6 números de la Revista
CIDAL así como se continuó con los Dossier.
Continuará……
Basada en el
trabajo de
fr. Santos
González Allard, O.P.
Provincia
San Vicente Ferrer de Centroamérica
[1]A partir
del Capítulo General de Caleruega en 1995, los Asistentes del Maestro de la
Orden pasan a llamarse “Socios”.
[1]Actas de
la II Asamblea de CIDAL, Anexo Nº 3, Texto reorganizado de los cincos
documentos producidos por DORCA, CIDAS I, II y III, y CIDAL I, México, 1973, p.
29.
[2]Actas de
la I Asamblea de CIDAL, Colombia, 1971.
[3]Cf.
Mensaje del MOP, Vicente de Couesnongle, OP, al tercer Encuentro de CIDAL, Roma
6 de julio de 1974, Convento de Santa Sabina (Aventino).
[4]A
petición de CIDAL el Capítulo General autorizó la publicación de dos documento:
“La misión de la Orden Hoy” y la “Carta del Capítulo General de la Orden
Dominicana sobre los problemas actuales”.
[5]Revista
CIDAL Nº. 32, 1998, p. 9.
jueves, 7 de agosto de 2014
Los defensores: Raúl Vera
Raúl Vera, obispo de Saltillo, ha tenido en firme la idea de querer
cambiar el mundo. Desde su ingreso a la Orden de Predicadores, está
convencido de que el Evangelio va dirigido a los seres humanos que
vivimos en el mundo. “(…) Así ingresé a ser fraile y espero morir así,
luchando”.
— ¿Cómo se definiría a sí mismo Raúl Vera?
Como un dominico que está prestando el servicio de obispo
—¿Por qué decide comenzar su lucha?
—Desde que entré a la Orden de Predicadores (los Dominicos), ingresé porque quería cambiar el mundo. Ingresé convencido de que el Evangelio de Jesús va dirigido a los seres humanos que vivimos en el mundo, para que organicemos la vida de la tierra dentro de los parámetros de la verdad, de la justicia, del respeto a la vida en todas las expresiones que tiene ésta en nuestro planeta: los hombres y las mujeres con todas las criaturas de la naturaleza animal, vegetal y mineral, con las que convivimos en el planeta.
Entendí, desde estudiante, que las instituciones de la sociedad en lo político, económico, cultural y religioso, conformadas por nosotras y nosotros las y los miembros de la familia humana, tienen la obligación de proteger y promover la vida.
—¿En qué momento de su movimiento se encuentra y hasta dónde piensa llegar?
—Mi vida la mueve el Evangelio, que me marca la pauta para responder a lo que llamamos desde el ámbito teológico, los signos de los tiempos; estas son señales que nos ayudan a entender lo que es justo, lo que es válido en las decisiones que están tomando las personas y los grupos que diseñan los modelos sociales imperantes. Esas mismas pautas que nos da Jesús en su palabra nos ayudan a entender que en la tierra los seres humanos somos interdependientes, como una sola familia.
De este modo el mismo Evangelio nos hace caminar en comunión con otras muchas personas, cuando buscamos dar respuestas a las injusticias y desigualdades que tales modelos sistemáticamente producen. Así que mi vida no la estoy conduciendo solo.
En primer lugar sirvo desde la Iglesia y el Evangelio en que ella cree, y en ella estoy en comunión con muchas personas, con directrices que marcan por ejemplo los obispos latinoamericanos para este territorio, y los Papas que han dirigido la Iglesia hasta ahora, para el ámbito internacional. He escuchado más intensamente estas voces desde el momento que yo empecé a ser fraile dominico, después siendo un sacerdote dominico y ahora obispo. También en nuestra Orden los dominicos buscamos dar respuestas juntos, soy dominico desde hace 45 años.
Otro motor indicativo de lo que tú llamas mi “movimiento”, y muy intenso también, es la sociedad civil, en donde convivo y trabajo no solamente con correligionarios católicos y cristianos, sino con personas de muchas creencias e incluso quienes se declaran no adheridos a ninguna religión y a un concepto determinado de Dios. Con ellas y junto a ellas también descubro la voz de Dios que habla en ellas, clamando y trabajando por la justicia, la verdad y la paz.
Nunca he pretendido moverme solo, así que las decisiones las tomamos entre muchas y muchos, así vamos marcando las pautas que los mismos desafíos que tratamos de resolver nos marcan.
Los límites del movimiento de mi vida los marcan las personas que están siendo víctimas de todas estas incoherencias que crean quienes hoy quieren marcar un ritmo a los procesos del mundo, de tal manera que todo sea dirigido para su beneficio, sin importar todo el daño que causen y todas las muertes que esto produzca. El amor a Dios y al hombre y a la mujer, no tiene un límite para Jesús, Él ha dicho que el amor verdadero nos lleva a gastar y perder la vida por aquellos y aquellas a quienes se ama.
—¿Qué resultados ha obtenido en su lucha? ¿Y espera obtener resultados?
—Es muy difícil contestar esta pregunta, solamente te digo, que mi empeño desde el Evangelio de Jesús es lograr que las personas mismas caminen, se organicen, sean capaces de entender la verdad de lo que es un proyecto político, económico y religioso que no destruya, ni manipule, ni mantenga en la ignorancia de su dignidad y sus derechos a las personas.
Con toda mi alma trabajo en ello, con muchas personas en México y más allá de mi patria. En algunos casos me ha tocado sembrar, en otros me ha tocado cosechar lo que otros han sembrado.
En otras ocasiones he trabajado contra toda esperanza, y después han llegado otra personas a completar ese trabajo que nosotros iniciamos. Te puedo decir que mis ojos y mi corazón han visto desde hace muchos años todo aquello que mantiene mi esperanza el día de hoy.
Existe un texto en Isaías, que habla del descenso a la tierra de Jesús, el Hijo de Dios, que es la Palabra Viva de Dios, y describe así este acontecimiento: “Como descienden la lluvia y la nieve de los cielos y no vuelven allá, sino que empapan la tierra, la fecundan y la hacen germinar, para que dé simiente al sembrador y pan para comer, así será mi palabra, la que salga de mi boca, que no tornará a mí de vacío, sin que haya realizado mi propósito y haya cumplido aquello a que la envié” (Is 55,10-11). Si no hubiera yo experimentado el cumplimiento de esta profecía, una gran cantidad de veces, no estaría hoy trabajando como el fraile predicador soy y que presto mi servicio como obispo.
—¿Cuál ha sido el mejor y el peor momento en su trayecto?
—Los mejores momentos de mi vida han consistido en ver que del corazón de las víctimas, lleno de dolor y desconsuelo, se levanta la fuerza que mueve a esas mismas personas a ser constructoras de la justicia y de la paz. También Isaías había anunciado este cambio formidable: “El espíritu del Señor está sobre mí, porque el Señor me ha ungido. El me envió a llevar la buena noticia a los pobres, a vendar los corazones heridos, a proclamar la liberación a los cautivos y la libertad a los prisioneros a cambiar su ceniza por una corona, su ropa de luto por el óleo de la alegría, y su abatimiento por un canto de alabanza. Ellos serán llamados «Robles de justicia». «Plantación del Señor, para su gloria». Ellos reconstruirán las ruinas antiguas, restaurarán los escombros del pasado, renovarán las ciudades en ruinas, los escombros de muchas generaciones” (Is 61,1.3-4). Jesús mismo dijo en la Sinagoga de Nazaret que él había venido a la tierra para que esa profecía de Isaías se cumpliera (Cf. Lucas 4,18-21).
Los peores momentos que he tenido en mi vida han sido en la Diócesis de San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, siendo yo obispo coadjutor, junto a Don Samuel Ruiz. Durante esos años los grupos paramilitares, creados y pagados por el Gobierno mexicano, entrenados y armados por el Ejército Mexicano, asesinaban y desaparecían a los hermanos indígenas, a los sobrevivientes los arrojaban de sus comunidades, les destruían sus casas, sus templos, sus dispensarios, les robaban sus pertenencias, su café y el poco ganado que tenían. El culmen de estas acciones criminales de parte del Gobierno Mexicano fue la masacre de Acteal, el 22 de diciembre de 1997. Asesinaron a 45 personas, la mayoría mujeres y niños. Fueron días muy duros, llenos de dolor y de muerte para ellos y para quienes les acompañábamos.
—Estamos inmersos en la violencia y no hay garantía del Gobierno en derechos básicos como autoridad legítima en la
toma de decisiones; hay pérdida de control físico del territorio y se carece del uso legítimo de la fuerza. Entonces, ¿vivimos en un Estado fallido?
—Yo diría que vivimos dependiendo de un equipo de Gobierno lleno de corruptos, ineptos, ignorantes y cínicos. No me gusta hablar de Estado fallido porque vivimos en un Estado que es el mexicano, donde nosotras y nosotros formamos parte de esa estructura, pues ni los miembros del Poder Ejecutivo ni los del Legislativo llegan a formar parte del servicio público sin nuestra aprobación por medio de las urnas. Y la función de ellas y ellos los miembros de Gobierno no se entiende sin nosotras y nosotros la ciudadanía. Yo creo que en este momento los ciudadanos tenemos una visión crítica desde las consecuencias que pagamos de toda la podredumbre que impera en ese ambiente al que se le llama Estado Fallido. Yo como ciudadano no formo parte de ese desastre que han creado, como dije, por corruptos, ineptos, ignorantes y cínicos. Y creo que en esto coincidimos la mayoría de las y los mexicanos.
—¿Qué opinión le merecen los poderes de esta nación?
—Que son una estructura que en su totalidad está cometiendo un delito que ya deberíamos tipificar en México, que es el desvío de poder. La responsabilidad que delegamos al dotarles de la capacidad de decisión para organizar nuestra nación en la justicia y el derecho, en beneficio de todas y todos los miembros de este país, la están utilizando para actuar en beneficio de un mínimo grupo de personas a cuyo servicio se han puesto descaradamente.
—¿Qué piensa de las estrategias contra la violencia que implementó Felipe Calderón y ahora, Enrique Peña Nieto?
—Que fueron una vil patraña del Señor Calderón para militarizar el país, para hacer de México un escudo militar en beneficio de la Seguridad Nacional de nuestros vecinos del Norte. Lo mismo que han estado haciendo con la población migrante centroamericana a quien de manera burda y criminal, el Gobierno mexicano ataja para que no lleguen a molestar a los Estados Unidos.
Las políticas del actual régimen no han cambiado. ¿Dónde están los políticos corruptos que por millares se encargan de proteger a los miembros de las bandas criminales? ¿Tras las rejas? ¿Dónde están los financieros y empresarios que a borbotones les lavan el dinero? Siguen operando impunemente para los criminales. La denuncia que del extranjero se hizo contra los algo así como 7,000 millones de dólares lavados por el Banco HSBC aquí en México y que salieron para el extranjero ¿Qué repercusión tuvo? Una multa al Banco en pesos mexicanos, por una cantidad equivalente a menos del 1% del dinero lavado. Y los criminales de cuello blanco que lavaron ese dinero ¿Dónde están? ¿Tras las rejas? Claro que no.
Ni el régimen pasado ni este han operando la aplicación de la justicia para romper con la impunidad que ha permitido a los Cárteles instalarse por todas partes, dentro de las mismas estructuras gubernamentales, en los centros financieros y en las empresas.
Mientras no se les toque el dinero, y vayan a dar a la cárcel todos sus protectores dentro del aparato político, en las estructuras de seguridad pública y procuración de justicia, y en la iniciativa privada, ya podrán ir a la cárcel los grandes capos como el Chapo, que sus empresas criminales seguirán contando con el caldo de la impunidad que les ha alimentado su poder durante todos estos años de gobiernos llenos de corruptos, ineptos, ignorantes y cínicos.
—¿Qué nos falta como sociedad mexicana? ¿Hay alguna forma de salvar a México?
—Esperanza, ánimo, luz y fortaleza para empezar a caminar en un proceso de recuperación de nuestra soberanía nacional, trabajar por el fortalecimiento de nuestras instituciones, organizarnos para romper, por medio de la resistencia pacífica, con el desastre en que cada día nos meten estos gobernantes sin escrúpulos ni rubor alguno.
La sociedad necesita de instituciones religiosas más firmes y decididas a enfrentar los riesgos que implica la restauración de los valores éticos en todos los estratos de ella. La Iglesia Católica que es la más fuerte y numerosa tiene una grande responsabilidad en esto. Empezando por nosotros los pastores que debemos salirle al frente al lobo que destruye el rebaño y lo dispersa.
—¿Se podrá recuperar la paz y la confianza?
—Por supuesto que sí. La contradicción en la que están cayendo los mentirosos gobernantes que anuncian éxitos y hacen promesas vacías que no se cumplen, sino que la situación empeora, es el sustrato más fuerte que le está dando pie a las y los ciudadanos para salir a ser protagonistas de la restauración de México.
La indignación que existe, si no se desboca en violencia, será la fuerza que nos una a construir el proceso que nos lleve a recuperar la paz. Yo creo que el factor aglutinante del camino que podemos hacer para encontrar salida a esta situación, puede ser la redacción de una nueva Constitución, con la participación de la mayoría de las voces ciudadanas, que le devuelvan la coherencia a nuestra Carta Magna, pero tiene que ser con una grande participación ciudadana, a ser posible, todo el pueblo mexicano. Esto nos llevará a convencernos que cada una de nosotras y cada uno de nosotros, podemos entrar a una verdadera construcción democrática del País.
Sólo de esa manera podremos tener la fuerza para llegar a realizar, en una elección popular por consenso, a partir de los distritos electorales un nuevo Congreso Federal y nuevos Congresos Locales. En cada uno de los Distritos Electorales elegimos a nuestros representantes en las cámaras. Insisto, debe ser por consenso, ya no por medio de los partidos políticos con sus candidatos atroces que cada vez destruyen más a México.
Cuando hayamos elegido a cada una y cada uno de nuestros representantes a las Cámaras y los Congresos Locales, procedemos a instalar ese nuevo Congreso elegido con el consenso ciudadano en cada Distrito Electoral. Instalado un Congreso con verdadera representación popular, se erige en Asamblea Constituyente Fundante, como las de 1824, 1857 y 1917, que le de al país una nueva Constitución, de donde surja no solamente un nuevo Gobierno, sino una nueva manera de gobernar.
Esa Constitución que previamente se ha elaborado, debe ser redactada con la participación de la grande mayoría de las ciudadanas y los ciudadanos, reunidos en los barrios, en las colonias, en las rancherías, en las escuelas y universidades, en torno a las fábricas, en todas partes. En la redacción final de esa Constitución deberán entrar los expertos peritos que le den la consistencia jurídica necesaria.
Son tres grandes etapas, siempre populares: Primero, Redacción de un nuevo texto constitucional. Segundo, elección de nuevos Congresos Federales y Locales. Tercero, Instalación del Congreso, que se erige en Asamblea Constituyente Fundante para aprobar la nueva Constitución elaborada por todo el pueblo.
En 2017 se cumplirá un siglo de nuestra Constitución actual, desbaratada y mancillada como la estén dejando los legisladores carentes de la más elemental ética. Será una buena fecha para una nueva Asamblea Constituyente Fundante.
fernando.villa@eleconomista.mx
Fuente: El Economísta
— ¿Cómo se definiría a sí mismo Raúl Vera?
Como un dominico que está prestando el servicio de obispo
—¿Por qué decide comenzar su lucha?
—Desde que entré a la Orden de Predicadores (los Dominicos), ingresé porque quería cambiar el mundo. Ingresé convencido de que el Evangelio de Jesús va dirigido a los seres humanos que vivimos en el mundo, para que organicemos la vida de la tierra dentro de los parámetros de la verdad, de la justicia, del respeto a la vida en todas las expresiones que tiene ésta en nuestro planeta: los hombres y las mujeres con todas las criaturas de la naturaleza animal, vegetal y mineral, con las que convivimos en el planeta.
Entendí, desde estudiante, que las instituciones de la sociedad en lo político, económico, cultural y religioso, conformadas por nosotras y nosotros las y los miembros de la familia humana, tienen la obligación de proteger y promover la vida.
“Las políticas del actual régimen no han cambiado. ¿Dónde están los políticos corruptos que por millares se encargan de proteger a los miembros de las bandas criminales? ¿Tras las rejas? ¿Dónde están los financieros y empresarios que a borbotones les lavan el dinero? Siguen operando impunemente para los criminales”Como estudiante recibí mucha información de todos los proyectos políticos y económicos con los que los grandes de la tierra estaban planificando el futuro del mundo. Dichos proyectos estaban sembrados de injusticias y abusos, sostenidos desde el poder, en beneficio de unos pocos, a costa del deterioro de la vida del planeta. Así que no hubo un antes y un después en mi vida de fraile y obispo, en donde yo me hubiera electrizado y sacudido la melena, para empezar luchar. Así ingresé a ser fraile y espero morir así, luchando.
Raúl Vera, obispo de Saltillo
Ver especial Los Defensores
—¿En qué momento de su movimiento se encuentra y hasta dónde piensa llegar?
—Mi vida la mueve el Evangelio, que me marca la pauta para responder a lo que llamamos desde el ámbito teológico, los signos de los tiempos; estas son señales que nos ayudan a entender lo que es justo, lo que es válido en las decisiones que están tomando las personas y los grupos que diseñan los modelos sociales imperantes. Esas mismas pautas que nos da Jesús en su palabra nos ayudan a entender que en la tierra los seres humanos somos interdependientes, como una sola familia.
De este modo el mismo Evangelio nos hace caminar en comunión con otras muchas personas, cuando buscamos dar respuestas a las injusticias y desigualdades que tales modelos sistemáticamente producen. Así que mi vida no la estoy conduciendo solo.
En primer lugar sirvo desde la Iglesia y el Evangelio en que ella cree, y en ella estoy en comunión con muchas personas, con directrices que marcan por ejemplo los obispos latinoamericanos para este territorio, y los Papas que han dirigido la Iglesia hasta ahora, para el ámbito internacional. He escuchado más intensamente estas voces desde el momento que yo empecé a ser fraile dominico, después siendo un sacerdote dominico y ahora obispo. También en nuestra Orden los dominicos buscamos dar respuestas juntos, soy dominico desde hace 45 años.
Otro motor indicativo de lo que tú llamas mi “movimiento”, y muy intenso también, es la sociedad civil, en donde convivo y trabajo no solamente con correligionarios católicos y cristianos, sino con personas de muchas creencias e incluso quienes se declaran no adheridos a ninguna religión y a un concepto determinado de Dios. Con ellas y junto a ellas también descubro la voz de Dios que habla en ellas, clamando y trabajando por la justicia, la verdad y la paz.
Nunca he pretendido moverme solo, así que las decisiones las tomamos entre muchas y muchos, así vamos marcando las pautas que los mismos desafíos que tratamos de resolver nos marcan.
Los límites del movimiento de mi vida los marcan las personas que están siendo víctimas de todas estas incoherencias que crean quienes hoy quieren marcar un ritmo a los procesos del mundo, de tal manera que todo sea dirigido para su beneficio, sin importar todo el daño que causen y todas las muertes que esto produzca. El amor a Dios y al hombre y a la mujer, no tiene un límite para Jesús, Él ha dicho que el amor verdadero nos lleva a gastar y perder la vida por aquellos y aquellas a quienes se ama.
—¿Qué resultados ha obtenido en su lucha? ¿Y espera obtener resultados?
—Es muy difícil contestar esta pregunta, solamente te digo, que mi empeño desde el Evangelio de Jesús es lograr que las personas mismas caminen, se organicen, sean capaces de entender la verdad de lo que es un proyecto político, económico y religioso que no destruya, ni manipule, ni mantenga en la ignorancia de su dignidad y sus derechos a las personas.
Con toda mi alma trabajo en ello, con muchas personas en México y más allá de mi patria. En algunos casos me ha tocado sembrar, en otros me ha tocado cosechar lo que otros han sembrado.
En otras ocasiones he trabajado contra toda esperanza, y después han llegado otra personas a completar ese trabajo que nosotros iniciamos. Te puedo decir que mis ojos y mi corazón han visto desde hace muchos años todo aquello que mantiene mi esperanza el día de hoy.
Existe un texto en Isaías, que habla del descenso a la tierra de Jesús, el Hijo de Dios, que es la Palabra Viva de Dios, y describe así este acontecimiento: “Como descienden la lluvia y la nieve de los cielos y no vuelven allá, sino que empapan la tierra, la fecundan y la hacen germinar, para que dé simiente al sembrador y pan para comer, así será mi palabra, la que salga de mi boca, que no tornará a mí de vacío, sin que haya realizado mi propósito y haya cumplido aquello a que la envié” (Is 55,10-11). Si no hubiera yo experimentado el cumplimiento de esta profecía, una gran cantidad de veces, no estaría hoy trabajando como el fraile predicador soy y que presto mi servicio como obispo.
—¿Cuál ha sido el mejor y el peor momento en su trayecto?
—Los mejores momentos de mi vida han consistido en ver que del corazón de las víctimas, lleno de dolor y desconsuelo, se levanta la fuerza que mueve a esas mismas personas a ser constructoras de la justicia y de la paz. También Isaías había anunciado este cambio formidable: “El espíritu del Señor está sobre mí, porque el Señor me ha ungido. El me envió a llevar la buena noticia a los pobres, a vendar los corazones heridos, a proclamar la liberación a los cautivos y la libertad a los prisioneros a cambiar su ceniza por una corona, su ropa de luto por el óleo de la alegría, y su abatimiento por un canto de alabanza. Ellos serán llamados «Robles de justicia». «Plantación del Señor, para su gloria». Ellos reconstruirán las ruinas antiguas, restaurarán los escombros del pasado, renovarán las ciudades en ruinas, los escombros de muchas generaciones” (Is 61,1.3-4). Jesús mismo dijo en la Sinagoga de Nazaret que él había venido a la tierra para que esa profecía de Isaías se cumpliera (Cf. Lucas 4,18-21).
Los peores momentos que he tenido en mi vida han sido en la Diócesis de San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, siendo yo obispo coadjutor, junto a Don Samuel Ruiz. Durante esos años los grupos paramilitares, creados y pagados por el Gobierno mexicano, entrenados y armados por el Ejército Mexicano, asesinaban y desaparecían a los hermanos indígenas, a los sobrevivientes los arrojaban de sus comunidades, les destruían sus casas, sus templos, sus dispensarios, les robaban sus pertenencias, su café y el poco ganado que tenían. El culmen de estas acciones criminales de parte del Gobierno Mexicano fue la masacre de Acteal, el 22 de diciembre de 1997. Asesinaron a 45 personas, la mayoría mujeres y niños. Fueron días muy duros, llenos de dolor y de muerte para ellos y para quienes les acompañábamos.
—Estamos inmersos en la violencia y no hay garantía del Gobierno en derechos básicos como autoridad legítima en la
toma de decisiones; hay pérdida de control físico del territorio y se carece del uso legítimo de la fuerza. Entonces, ¿vivimos en un Estado fallido?
—Yo diría que vivimos dependiendo de un equipo de Gobierno lleno de corruptos, ineptos, ignorantes y cínicos. No me gusta hablar de Estado fallido porque vivimos en un Estado que es el mexicano, donde nosotras y nosotros formamos parte de esa estructura, pues ni los miembros del Poder Ejecutivo ni los del Legislativo llegan a formar parte del servicio público sin nuestra aprobación por medio de las urnas. Y la función de ellas y ellos los miembros de Gobierno no se entiende sin nosotras y nosotros la ciudadanía. Yo creo que en este momento los ciudadanos tenemos una visión crítica desde las consecuencias que pagamos de toda la podredumbre que impera en ese ambiente al que se le llama Estado Fallido. Yo como ciudadano no formo parte de ese desastre que han creado, como dije, por corruptos, ineptos, ignorantes y cínicos. Y creo que en esto coincidimos la mayoría de las y los mexicanos.
—¿Qué opinión le merecen los poderes de esta nación?
—Que son una estructura que en su totalidad está cometiendo un delito que ya deberíamos tipificar en México, que es el desvío de poder. La responsabilidad que delegamos al dotarles de la capacidad de decisión para organizar nuestra nación en la justicia y el derecho, en beneficio de todas y todos los miembros de este país, la están utilizando para actuar en beneficio de un mínimo grupo de personas a cuyo servicio se han puesto descaradamente.
—¿Qué piensa de las estrategias contra la violencia que implementó Felipe Calderón y ahora, Enrique Peña Nieto?
—Que fueron una vil patraña del Señor Calderón para militarizar el país, para hacer de México un escudo militar en beneficio de la Seguridad Nacional de nuestros vecinos del Norte. Lo mismo que han estado haciendo con la población migrante centroamericana a quien de manera burda y criminal, el Gobierno mexicano ataja para que no lleguen a molestar a los Estados Unidos.
Las políticas del actual régimen no han cambiado. ¿Dónde están los políticos corruptos que por millares se encargan de proteger a los miembros de las bandas criminales? ¿Tras las rejas? ¿Dónde están los financieros y empresarios que a borbotones les lavan el dinero? Siguen operando impunemente para los criminales. La denuncia que del extranjero se hizo contra los algo así como 7,000 millones de dólares lavados por el Banco HSBC aquí en México y que salieron para el extranjero ¿Qué repercusión tuvo? Una multa al Banco en pesos mexicanos, por una cantidad equivalente a menos del 1% del dinero lavado. Y los criminales de cuello blanco que lavaron ese dinero ¿Dónde están? ¿Tras las rejas? Claro que no.
Ni el régimen pasado ni este han operando la aplicación de la justicia para romper con la impunidad que ha permitido a los Cárteles instalarse por todas partes, dentro de las mismas estructuras gubernamentales, en los centros financieros y en las empresas.
Mientras no se les toque el dinero, y vayan a dar a la cárcel todos sus protectores dentro del aparato político, en las estructuras de seguridad pública y procuración de justicia, y en la iniciativa privada, ya podrán ir a la cárcel los grandes capos como el Chapo, que sus empresas criminales seguirán contando con el caldo de la impunidad que les ha alimentado su poder durante todos estos años de gobiernos llenos de corruptos, ineptos, ignorantes y cínicos.
—¿Qué nos falta como sociedad mexicana? ¿Hay alguna forma de salvar a México?
—Esperanza, ánimo, luz y fortaleza para empezar a caminar en un proceso de recuperación de nuestra soberanía nacional, trabajar por el fortalecimiento de nuestras instituciones, organizarnos para romper, por medio de la resistencia pacífica, con el desastre en que cada día nos meten estos gobernantes sin escrúpulos ni rubor alguno.
La sociedad necesita de instituciones religiosas más firmes y decididas a enfrentar los riesgos que implica la restauración de los valores éticos en todos los estratos de ella. La Iglesia Católica que es la más fuerte y numerosa tiene una grande responsabilidad en esto. Empezando por nosotros los pastores que debemos salirle al frente al lobo que destruye el rebaño y lo dispersa.
—¿Se podrá recuperar la paz y la confianza?
—Por supuesto que sí. La contradicción en la que están cayendo los mentirosos gobernantes que anuncian éxitos y hacen promesas vacías que no se cumplen, sino que la situación empeora, es el sustrato más fuerte que le está dando pie a las y los ciudadanos para salir a ser protagonistas de la restauración de México.
La indignación que existe, si no se desboca en violencia, será la fuerza que nos una a construir el proceso que nos lleve a recuperar la paz. Yo creo que el factor aglutinante del camino que podemos hacer para encontrar salida a esta situación, puede ser la redacción de una nueva Constitución, con la participación de la mayoría de las voces ciudadanas, que le devuelvan la coherencia a nuestra Carta Magna, pero tiene que ser con una grande participación ciudadana, a ser posible, todo el pueblo mexicano. Esto nos llevará a convencernos que cada una de nosotras y cada uno de nosotros, podemos entrar a una verdadera construcción democrática del País.
Sólo de esa manera podremos tener la fuerza para llegar a realizar, en una elección popular por consenso, a partir de los distritos electorales un nuevo Congreso Federal y nuevos Congresos Locales. En cada uno de los Distritos Electorales elegimos a nuestros representantes en las cámaras. Insisto, debe ser por consenso, ya no por medio de los partidos políticos con sus candidatos atroces que cada vez destruyen más a México.
Cuando hayamos elegido a cada una y cada uno de nuestros representantes a las Cámaras y los Congresos Locales, procedemos a instalar ese nuevo Congreso elegido con el consenso ciudadano en cada Distrito Electoral. Instalado un Congreso con verdadera representación popular, se erige en Asamblea Constituyente Fundante, como las de 1824, 1857 y 1917, que le de al país una nueva Constitución, de donde surja no solamente un nuevo Gobierno, sino una nueva manera de gobernar.
Esa Constitución que previamente se ha elaborado, debe ser redactada con la participación de la grande mayoría de las ciudadanas y los ciudadanos, reunidos en los barrios, en las colonias, en las rancherías, en las escuelas y universidades, en torno a las fábricas, en todas partes. En la redacción final de esa Constitución deberán entrar los expertos peritos que le den la consistencia jurídica necesaria.
Son tres grandes etapas, siempre populares: Primero, Redacción de un nuevo texto constitucional. Segundo, elección de nuevos Congresos Federales y Locales. Tercero, Instalación del Congreso, que se erige en Asamblea Constituyente Fundante para aprobar la nueva Constitución elaborada por todo el pueblo.
En 2017 se cumplirá un siglo de nuestra Constitución actual, desbaratada y mancillada como la estén dejando los legisladores carentes de la más elemental ética. Será una buena fecha para una nueva Asamblea Constituyente Fundante.
fernando.villa@eleconomista.mx
Fuente: El Economísta
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