lunes, 22 de mayo de 2017

La alegría de la Pascua


¡Qué tarde te amé, alegría siempre antigua y siempre nueva!
San Agustín

¿Cómo la confesión de fe en un Dios crucificado
puede invitar a la fiesta y a la alegría? Habrá que añadir la fe en Jesucristo resucitado,
por lo menos.
Felicísimo Martínez
 
Pasada la Semana Santa y celebrada la fiesta de la Pascua, la alegría y el gozo de que el crucificado vive se prolonga durante una semana. En esa semana, octava de Pascua, los bautizados continuaban su formación catequética en la iniciación cristiana. Una semana para vivir y celebrar con sus vestiduras blancas, como prolongación del júbilo Pascual hasta el domingo siguiente que se las quitaban (“in albis”). En la octava, se quiere vivir la alegría como si fuera un solo día, expresando en ella el gozo de la salvación, para ello la liturgia se centrará en los relatos de las apariciones y en los primeros inicios de la comunidad cristiana.
Cuenta el relato del evangelio de Mateo, que “las mujeres se marcharon a toda prisa del sepulcro; impresionadas y llenas de alegría, corrieron anunciarlo a los discípulos. De pronto, Jesús les salió al encuentro y les dijo: Alegraos” (Mt 28, 8 -15). Unas mujeres abrumadas por la ausencia de Dios y el sinsentido, salen del hondón de la muerte para comunicar a todos que él vive y que comienza de nuevo,  el anuncio de la buena nueva, allí donde empezó el proyecto humanizador del reino. El corazón triste y decepcionado volvió a iluminarse en la intensidad de la alegría, hasta el punto que quedaron asombradas. Asombro y alegría, son los dos elementos en el encuentro con el resucitado.
Jesús no se encuentra entre los muertos, afirma el relato y anima, para encontrarse con él, volver a Galilea. Volver al inicio. Recuperar la memoria de aquel momento inicial donde empezó todo.  En Galilea, Jesús comenzó a llamar a sus seguidores para enseñarles a vivir un estilo nuevo de vida y colaborar con él en el proyecto de acercar a Dios al hombre, para que pueda desarrollar su sentido más profundo. Esa comunidad inicial defendía su alegría como una certeza contra la rutina y el escándalo, y es lo que les lleva a dar testimonio de la salvación y del reino en las plazas públicas. Una alegría que era un Don, un fruto del Espíritu y no una conquista personal, que la hace crecer en la medida que se comparte y se despliega más allá de uno mismo.
Por los caminos de Galilea fue naciendo esta primera comunidad cristiana, que desde la alegría, fueron aprendiendo a vivir acogiendo, perdonando, aliviando el sufrimiento, curando la vida y despertando la confianza de todos en el amor insondable de Dios. Sintieron que el resucitado estaba sosteniendo sus pobres vidas que estaba en sus fracasos y desconsuelos, en los sinsentidos y en la desesperación, le sintieron vivo desde su soledad y su tristeza y se dieron cuenta que estaba en  todo lo bueno, lo bello, lo limpio que florece en nosotros. La pascua es la fiesta de los que se sienten muertos y descubren la esencia de la vida.
Para un cristiano la resurrección va más allá de un dogma en el que hay que creer, incluso más  allá de la afirmación de algo extraordinario le sucedió en Jesús hace más de dos mil años. Es creer que el resucitado está vivo, lleno de fuerza y creatividad que actúa y va delante de nosotros, enseñando a vivir desde el amor y la alegría.  La pregunta que nos podemos hacer hoy ¿somos realmente “colaboradores de la alegría” o más bien, ahogamos la alegría de vivir en el anuncio de una buena noticia? No se suele dar un testimonio desde la  alegría, tal vez más preocupados y ocupados en otras cosas que en ser colaboradores de la misma. Una de las tareas más urgentes es descubrir los caminos de la alegría sin caer en el hedonismo tan arraigado en nuestra cultura.
Tradicionalmente en el mundo cristiano, se ha compartido con más facilidad las penas que las alegrías de este mundo, se ha acentuado más una teología de la muerte y de la cruz y no tanto de la resurrección. Hay que decir también, que en la vida cristiana se ha subrayado en exceso la negación de sí mismo, la renuncia, la mortificación, elementos poco cercanos a la alegría y a la fiesta. Dios no quiere el sufrimiento, pocos son los sufrimientos que humanizan al ser humano y contra él solo cabe luchar y repararlo. No es posible celebrar el dolor, ni es motivo de alegría. Decir también, que en muchas celebraciones, parece que hay un cierto culto excesivo a la seriedad religiosa, alejándose de la alegría y de la risa.  Por no hablar, de las miradas desenfocadas de la realidad de nuestro mundo, centrándose en lo negativo, en el “valle de lágrimas, como un profetismo de calamidades, rebajando en altas dosis el umbral del humor. Bueno, por ahí hemos caminado.
Es necesario también, ver  las ofertas  que la sociedad ofrece al hombre de hoy. Éstas se centran en  una invitación al consumo, al desmadre y a las emociones extremas. Parece que hay más estrés en las mismas que felicidad y alegría, por no hablar de ciertos goces superficiales y pasajeros. Todo es consumible desde la alegría, hasta la religión o la misma persona, todo se usa y se tira. Ese consumismo que nos aplasta, se asocia al ocio para escapar de un cierto vacío existencial y sentirse vivo, estamos afectados como un virus de la enfermedad del cansancio, donde parece que casi todo ha perdido valor y sentido.
Ya hemos comentado que Jesús no era un asceta, no anuncia el juicio, ni el castigo, invitaba a la alegría, a la fiesta y a la celebración. Pasó haciendo el bien y curando toda clase de enfermedades, tanto su persona como su mensaje son buena noticia, que invitan al gozo. Jesús comienza su vida pública anunciando un “año de gracia”. Incluso la alegría se mantiene en el dolor y el sufrimiento, ya que el verdadero enemigo de la vida es la tristeza. No es extraño que a Jesús se le llame “el profeta de la alegría de Dios”. El Dios cristiano es el Dios de la alegría, por ello hay que aprender de Dios nuestro derecho a la felicidad y a ella pertenecen de pleno la fiesta y la celebración.

sábado, 20 de mayo de 2017

Posada del Silencio nº 24, curso VII



Enviados a predicar el Evangelio, después del Congreso para la misión de la Orden de Predicadores

17 de Abril de 2017

Enviados a predicar el Evangelio, después del Congreso para la misión de la Orden de Predicadores
Carta del Maestro de la Orden fr. Bruno Cadoré sobre la Misión de la Orden, a partir de las conclusiones del Congreso sobre la Misión que se celebró en Roma en enero de 2017 y con el que concluyó el Jubileó de la Orden.
Al día siguiente del Congreso para la misión de la Orden con el que concluimos la celebración del Jubileo, quisiera compartir con Uds. la alegría y la gratitud que expresé durante el cierre de este Congreso. Al enviarles esta carta que retoma las conclusiones, deseo invitar a la orden entera a cosechar los frutos de este Congreso y, más ampliamente, la gracia del Jubileo. Alegría, al experimentar estos cuatro días de encuentro con los miembros de la Orden, descubrir hermanos y hermanas, naciones, idiomas y culturas, generaciones diferentes, unos rostros de la iglesia muy diversos. Alegría, en el medio de todo esto, por una experiencia de profunda unidad, una especie de « casa común» en la que la Palabra se escucha, recoge, comparte, celebra y predica. Alegría y gratitud puesto que todo esto nos permitió tomar aún más conciencia que se trataba de una gracia realizada por Otro. De una gracia compartida, independientemente de la especificidad de cada una de las ramas y entidades a las que pertenecemos; una gracia a menudo entregada en frágiles vasijas de barro, pero confiando en él, que siempre acompaña y precede aquellas y aquellos que envía.
Este sentimiento de « casa común», nos ha llevado a todas y todos, creo, a reconocernos en un mismo rostro, el de Domingo que guiándonos por el camino en el seguimiento del Cristo Predicador nos propone una aventura de predicación según el modelo de la « proclamación de la buena nueva del Reino a lo largo de ciudades y aldeas». Esta predicación no se desarrolla inicialmente en base al contraste entre el interior y el exterior de una Iglesia ya establecida. Está más bien permeada de una tensión entre, por una parte, la imposibilidad de caminar « sin» (sin las víctimas, sin los recuerdos heridos, sin los refugiados que son nuestros, sin los pecadores, sin los hombres y las mujeres de buena voluntad, sin las otras búsquedas de verdad, que sean o no creyentes) y, por otra parte, el deseo profundo de aprender a caminar con la convicción que, haciendo esto, también aprendemos a caminar con Dios.

Este deseo lo llevamos cada uno y de forma conjunta en un mundo que amamos, que queremos aprender a amar, desarrollando la capacidad de contemplación. Como todo amor verdadero, es exigente. Es la exigencia de una mirada lucida y realista que permite a la vez de leer y lamentar los estragos de una guerra mundial que lo deforma y acumula víctimas sistémicas, y sabe identificar las oportunidades de los lugares y realidades donde el humano manifiesta su capacidad de resistir a lo que lo disminuye, desfigura o degrada. Es un mundo que es donde el ser humano puede descubrir la humanidad de la que es capaz; esta humanidad compartida que le permite enfrentar las pruebas de la vida, de superarlas, a veces de invertir lo que las provoca, dejando surgir en sí mismo la convicción que, por la humanidad del humano que precisamente hace que sea bueno, generoso, capaz de perdonar, solidario, todo puede en última instancia terminar de una manera hermosa, quizás inesperada pero anhelada. Es en este mundo, y también digamos para este mundo, que somos enviados a predicar. Y en este envío vemos a lo que preserva nuestra unidad, en nosotros, todos los miembros de la Orden de Predicadores, hermanos, monjas, laicos, hermanas apostólicas de congregaciones agregadas a la Orden, institutos seculares, fraternidades sacerdotales y jóvenes del movimiento de la juventud dominicana, y muchos amigos.  Enviados para servir, mediante el ministerio de la  evangelización en el nombre de Jesucristo, el misterio de la gracia de la Palabra. Si, ¡mucha alegría y una profunda gratitud por pertenecer a esta familia!


Cacabelos celebra con el P. Luis su 50º aniversario sacerdotal


El P. Luis recibiendo el obsequio de la Parroquia de Cacabelos
Don Luis, el Padre Luis o Luis a secas (Luis Lago Alba) son las tres formas que usamos para dirigirnos o hablar con este dominico nacido en Pieros a las faldas de Castro Ventosa.
 Unas fechas atrás cumplía el quincuagésimo aniversario de su ordenación como sacerdote en Roma en 1967. Cumpleaños que ya celebró con sus hermanos de orden en el convento salmantino de San Esteban, donde reside.
Hoy tocaba celebrarlo con los miembros de la comunidad cacabelense y se ha hecho –mejor lugar no podría elegirse- en el Santuario de las Angustias con la Virgen testigo excepcional y durante la Misa de Acción de Gracias del pueblo de Cacabelos a su patrona. Un besamanos multitudinario y un regalo de la Parroquia sellaron esta importante fecha en la biografía del P. Luis.  
Una biografía que comenzaba con su nacimiento en Pieros muy cerca de la iglesia de San Martín en 1942. Con más de veinte compañeros realizó los estudios primarios en la escuela del pueblo antes de iniciar los estudios de bachillerato en el convento dominico de San Juan Bautista de Corias (Asturias). 
Tres años después, dentro de la misma orden, se trasladó a la Virgen del Camino para realizar los últimos cursos. Por aquellos años (1957-1959) ya se construían la basílica, el colegio, el convento y la casa de ejercicios actuales gracias al indiano Pablo Díez Fernández de Vegaquemada y bajo la dirección del P. Francisco Coello, dominico y arquitecto.
Finalizado el bachillerato, según las normas de la época, llegaba el momento de hacer el noviciado, un año dedicado a la espiritualidad. Se podría entender como doce meses de ejercicios espirituales en los que los alumnos ya vestían hábito. Palencia fue su destino para tal fin.
Nuevos estudios exigían un nuevo cambio de destino. Ahora, para hacer los preceptivos de Filosofía, le esperaba el convento de Ntra. Sra. de las Caldas (Las Caldas de Besaya en Cantabria). Un precioso lugar y al lado del célebre balneario parecen el lugar idóneo para aislarse durante tres años de intenso trabajo intelectual.
Pasado ese tiempo cambiará la verde Cantabria por la universitaria ciudad de Salamanca. En la capital charra le esperaban cinco años de estudios de Teología que en su ecuador le llevaron a continuarlos en Roma por decisión de sus superiores.  Con su sencillez y modestia habituales no daba importancia alguna al haber sido seleccionado gracias a su expediente académico como yo le insinuaba hace días en un comentario. 

Una feligresa besa las manos del sacerdote

Coincide en la capital italiana con el final del Concilio Vaticano II y los primeros pasos para la implantación de los decretos y declaraciones conciliares.
Después  de finalizar los estudios de Teología y ser ordenado sacerdote su nuevo destino será París. La capital francesa en su caso, además de valer una misa (“París bien vale una misa”, frase atribuida a Enrique de Navarra convertido al catolicismo para poder reinar) le supuso obtener el doctorado y la especialidad en Ecumenismo y Teología Protestante. Durante esa estancia también conoció los graves problemas que en aquellos años afectaban a los emigrantes españoles.
El mundo gira y el P. Luis parece desplazarse a su ritmo. Consigue una beca de tres años para ir a estudiar en Alemania a Lutero; pero, desde Salamanca de donde dependía, le reclaman para dar clases de Teología en la Universidad de San Esteban. Imparte clases, colabora en prensa, fue encargado de estudios, dirigió la revista Conferencia…
En la procesión de la Virgen de la Quinta Angustia ayer
La vida académica y conventual se rompe a causa de la grave enfermedad de su madre. Regresa a Cacabelos para cuidar de ella y de su hermano Alfredo hasta el fallecimiento de ambos: Obdulia en 2014 y Alfredo en 2013. La dedicación a ambos durante sus últimos años es un secreto a voces que todos los cacabelenses conocemos. Y no hace falta describir su manera de obrar ni ensalzarlo  porque sé que no le gustaría. Sí diré que don Luis predica el Evangelio y lo practica.
De vuelta a Salamanca colabora con la comunidad y disfruta estudiando y leyendo. De vez en cuando regresa a Cacabelos. No falta al reclamo de sus quintos que solicitan su presencia en el encuentro anual y de los que es capellán oficioso.
La próxima cita, quizá este próximo verano, será con sus vecinos de Pieros para celebrar de manera íntima este cincuentenario.
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Acción Verapaz: Las Villas se movilizarán para ayudar a quince familias de Haití

Acción Verapaz: Las Villas se movilizarán para ayudar a quince familias de Haití
Los vecinos respaldan un año más la campaña solidaria emprendida por la ONG Acción Verapaz, que celebrará el domingo 30 de abril la XXVII Marcha de la Solidaridad
La Semana Santa en Las Villas es sinónimo de solidaridad. Cada año, los vecinos colaboran masivamente en las actividades promovidas por la ONG Acción Verapaz y los Dominicos de Babilafuente, que comienzan el Domingo de Ramos. En la Asamblea General de la delegación salmantina de la organización, celebrada el domingo 26 de marzo en Villoria, se decidió que los fondos recaudados con la campaña se destinen a ayudar a quince familias haitianas deportadas de la República Dominicana, asentadas ahora en Saint Juan du Sud, en la costa sur de Haití. Además, el 20% del dinero recaudado será destinado a Cáritas y otro 20% a Manos Unidas.
El proyecto elegido consiste en entregar a cada familia 50.000 gourdes, la moneda oficial de Haití, semillas y varios útiles necesarios para el cultivo de la tierra. Según se describe en el proyecto, la ayuda les permitirá procurarse alimento, además de poder adquirir equipamiento doméstico y medicinas. Se buscará que las familias emprendan actividades susceptibles de generar ingresos, como la venta de productos de primera necesidad y productos artesanales, además de aumentar la producción agrícola y mejorar la inserción económica y la seguridad alimentaria de las familias. En total, son necesarios 15.456€ para llevar a cabo el proyecto.
La Marcha de la Solidaridad, en su vigésimo séptima edición, volverá a ser el eje central de la campaña de Acción Verapaz. Centenares de personas caminarán el 30 de abril por un recorrido de 15 kilómetros que comienza en Babilafuente, a donde se regresa para la lectura del manifiesto. El mismo día se celebrará en cada pueblo una paellada u operación bocata, también solidarias.
Además de la Marcha, en las próximas semanas se realizarán rastrillos en Babilafuente, Villoria y Villoruela. El Domingo de Ramos será el turno del rastrillo de Babilafuente, la primera actividad de la campaña solidaria. Una semana después, tendrán lugar los de Villoria y Villoruela. En la localidad del mimbre ya han hecho una llamada a la solidaridad a sus vecinos a través de las redes sociales. Los organizadores han animado a la colaboración, solicitando manualidades, libros y juegos de mesa, entre otras cosas. Todo ello será puesto a la venta, dedicando la recaudación íntegramente a los proyectos de Acción Verapaz.
Los vecinos de Las Villas están comprometidos desde pequeños con Acción Verapaz, gracias a las operaciones bocata que realizan los colegios. El día 28 de abril contribuirán a la causa con esta actividad, en la que participan alumnos y profesores.
Deportaciones masivas
Amnistía Internacional denunció con un informe en junio del año pasado la expulsión ilegal de cientos de dominicanos con ascendencia haitiana, algo que “generó tensiones cada vez más fuertes entre Haití y la República Dominicana”. Según señalan, muchos de los deportados se asentaron en campamentos improvisados donde “las condiciones de vida son terribles, sin apenas acceso a servicios tales como el agua, el saneamiento, la atención médica y la educación”. Además, afirman que en algunos campamentos se llegaron a detectar casos de cólera. En el informe también lamentan que la capacidad de Haití para recibir a las personas deportadas se demostró “sumamente limitada e insuficiente”.
Numerosos medios de comunicación locales e internacionales se han hecho eco de las deportaciones. La BBC dedicó un reportaje al tema, en el que recogía testimonios de familias que se habían visto obligadas a abandonar la República Dominicana, algunas tras recibir amenazas de las autoridades.
Víctor Sánchez
(14 April 2017)


SOLIDARIDAD EN LAS VILLAS (SALAMANCA)

 
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Y los rastrillos solidarios volvieron a abrir sus puertas en los pueblos de Las Villas un año más…El pasado domingo 9 de abril en Babilafuente y en Villoruela, y el pasado domingo 16 de abril en Villoria, y de nuevo en Villoruela, se celebraron los ya tradicionales Rastrillos solidarios como actividades del programa de la Campaña Solidaria de Primavera, que se desarrolla en la Delegación de Salamanca.
La participación ha sido altísima por parte de la población de los pueblos, con una enorme cantidad de manualidades y postres elaborados y donados por los vecinos de los propios pueblos, que desinteresadamente, una vez más, cedieron parte de su tiempo a lograr que esta actividad siga viva año tras año.
Precisamente esa colaboración quiso ser reflejada en el manifiesto de solidaridad que el Equipo de Monitores de Villoruela elaboró y leyó durante el rastrillo del día 16 de abril y que os dejamos aquí para que podáis leer:
MANIFIESTO POR LA SOLIDARIDAD
Si resumiésemos el sentido del día de hoy, ése podría ser compartir vida. Desde pequeños nos han inculcado la importancia de ser optimistas, de ayudar, de compartir, de comprometerse, de vivir. Pero para vivir hay que olvidarse de ese egoísmo y ese egocentrismo entorno a los que gira gran parte de nuestra acomodada vida, vida que nada tiene que ver con ésa que intentan sostener en otras muchas regiones del mundo. Para vivir hay que abrir el círculo vital a otras realidades. Nuestra participación hoy aquí, en cualquiera de sus vertientes, es sólo uno de los muchos pequeños símbolos que ayudarán a llevar dignidad a la vida que se va quedando sin aire por la presión de aquellos que más tienen pero no se conforman. Son muchos ya los años en los que nos hemos reunido en torno a un símbolo de vida, quizá el mayor símbolo de vida, la solidaridad. Sin embargo eso no debe ser un signo de hastío, más bien de entusiasmo por seguir compartiendo, por inculcar a las nuevas generaciones la importancia de vivir una vida en la que también caben los desconocidos y alejados.
Esta actividad, igual que muchas otras que se vienen realizando en nuestros pueblos desde hace tantos años que casi hemos perdido la cuenta, sería impensable sin la ayuda desinteresada de muchas personas, cuya colaboración ha sido, es y seguirá siendo indispensable para llevar una sonrisa de vida a quienes no tienen tierra donde empezar esa vida. Gracias a todos aquellos que han manchado sus encimeras de azúcar y harina, a los que no se deciden entre el chocolate o la nata al colaborar comprando dulces, a los que han utilizado horas de su tiempo libre para que aquí hubiese suficientes puestos para ofrecer a los asistentes, a los que han llenado una mesa de primavera, a los que se están llevando suficientes flores para su jardín.
Con la confianza que nos transmite ser parte de la organización que gestiona nuestra colaboración en los proyectos de solidaridad, podemos ir aportando pequeñas gotas de agua que llenen ese vaso tan necesario para calmar la sed de vida de un pueblo tan mal tratado, Haití. Para ellos va destinada este año nuestra ayuda, para esas familias deportadas por las autoridades dominicanas hacia una tierra en la que no tienen donde asentarse, mucho menos tienen qué comer, y en muchos casos no tienen ni papeles que los identifiquen.
Nuestra realidad del día a día es difícil y en algunos casos hasta casi insoportable, no dejemos que eso nos ciegue y nos impida ver otras realidades aún peores. Que lo injusto no nos sea indiferente, que lo lejano no nos sea indiferente, que la indiferencia no nos gane la batalla.
EQUIPO DE MONITORES DE VILLORUELA
Jean-Jacques Pérennès, director de la Escuela Bíblica y Arqueológica de Jerusalén

“Buscar la verdad es estar en minoría”


Tengo 68 años: vivir es tan apasionante que me rejuvenece. Soy bretón, país pobre de emigrantes, marinos y misioneros. Siempre he vivido entre musulmanes y ahora en Jerusalén: hoy una ciudad muy triste y un nudo por deshacer para lograr la paz. Soy premio Memorial Cassià Just al diálogo interreligioso
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LV | Foto: David Airob

¿Por qué se hizo dominico?
Soy bretón y Bretaña es un país de emigrantes, marinos y misioneros. En casa eran muy católicos, pero tenían miedo a la modernidad. Entonces empezó el concilio Vaticano II y yo quise saber más.
¿Cómo?
Leí mucho y vi que los dominicos siempre habían estado en el centro de los debates sobre la fe. Así que, a los 18 años, me hice dominico, porque para aprender hay que debatir.
¿No podía aprender en otra orden?
Cuando los monasterios aún estaban en el campo, alejados de todo, los dominicos ya estaban discutiendo de todo con los grandes intelectuales en Oxford, Salamanca, Bolonia o París, porque la fe nunca teme la inteligencia.
También los dominicos fueron los paladines de la Inquisición.
Grave error, sí. Porque sólo es violento quien no está seguro de lo que es. Cuando tu identidad y tu fe es firme, no tienes miedo y, por lo tanto, no tienes por qué agredir ni prohibir nada a nadie.
¿Por qué eligió usted los países árabes?
Los eligió el ejército por mí. Como no quise empuñar las armas en el servicio militar, me enviaron a Argelia de cooperante extranjero.
¿Qué le atrapó del mundo musulmán?
Quien busca la verdad siempre está en minoría, por eso siempre me ha gustado estar en los países musulmanes, donde un monje cristiano está en franca minoría siempre.
Allí en Argelia asesinaron a muchos.
Entre ellos a mi amigo el obispo de Orán, monseñor Claverie, en 1996. Fue terrible.
¿Por qué los integristas iniciaron aquella oscura guerra civil argelina de los años 90?
Tras su independencia, Argelia inició un periodo socialista que dejó a los ciudadanos en precario. Tras Boumédiène, el régimen no supo satisfacer las demandas de la ciudadanía y mientras los países del Golfo enviaron y financiaron profesores wahabíes que capitalizaron el descontento e iniciaron la guerra.
¿Por qué las monarquías del Golfo apoyan una y otra vez a los integristas?
En aquellos desiertos vivían tribus beduinas y, al retirarse los británicos, la visión de Ibn Saud, el patriarca saudí, fue unirlas mediante la religión, el wahabismo, una versión rigorista del islam. Y lo consiguió.
¿Por qué logró exportarlo?
Si no hubieran encontrado petróleo, los wahabíes serían hoy cuatro beduinos de los que nadie hablaría. Pero con el petróleo y su pacto de mantener el grifo abierto para Occidente se convirtieron en una potencia plutocrática que financió a los Hermanos Musulmanes y a los movimientos integristas.
¿Y así hasta Bin Laden?
Esa contradicción de Occidente, que necesita a los saudíes pero sufre a los integristas que financian, explica nuestra historia reciente. En 1917, las potencias europeas liquidaron sus imperios trazando fronteras arbitrarias. El integrismo encontró terreno abonado para expandirse en el malestar subsiguiente.
¿Y usted qué hizo después de Argelia?
Viví en Egipto, tal vez la nación árabe con más identidad propia; Marruecos también la tiene, y Argelia, pero más insegura. El resto –Irak, Libia, Siria...– sólo podía unificarse con poderes autoritarios. Líbano es un caso aparte: son prósperos ciudadanos del mundo.
¿Qué hacía usted en Egipto?
Custodiar nuestra gran biblioteca del Instituto de Estudios Orientales en El Cairo. Recuerdo que vino un estudiante musulmán con un amigo a pedirme un libro sobre protestantismo. Tenemos 155.000 volúmenes, así que le dije que alguno habría para él. Y entró, pero le dijo al amigo que si no volvía al anochecer, llamara a la policía. Hoy es un respetado imán y teólogo doctorado en la Sorbona y somos amigos.
¿Siguió usted en el mundo musulmán?
Y también trabajé en las grandes crisis humanitarias en Ruanda, Afganistán, Haití, Irak...
¿Ha pasado miedo?
No, porque evito el peligro en lo posible y mis hermanos me ayudan a no arriesgarme.
¿Y miedo intelectual?
De ese paso muchísimo. Las culturas musulmana y cristiana hoy se alejan o se enfrentan.
Tristemente: en plena era digital.
Es una tragedia para todos. Hubo momentos en los que supimos entendernos. En Egipto, por ejemplo, Taha Hussein en 1920 fue un gran ministro que leía a los clásicos árabes y a los occidentales, por eso hoy los integristas le odian.
Maalouf me explicó que los árabes se ensimismaron al ver a Occidente superarlos.
Los más avanzados iniciaron la Nahda, un movimiento árabe regeneracionista para unirse al progreso occidental, pero se estancó por falta de libertad para el debate intelectual.
¿Y ahora qué tal vive usted en Jerusalén?
Echo de menos las risas de El Cairo, donde todos se ríen de los dictadores y de todo. Jerusalén es una ciudad triste y cada día me veo obligado a pasar tres veces por un control militar.
¿El futuro?
Si se aplicaran los acuerdos de Oslo y hubiera, por fin, dos estados y se creara uno palestino –el israelí ya no se discute–, los occidentales podríamos recuperar el diálogo con los musulmanes, pero la derecha israelí ha conseguido que lo ya pactado parezca imposible de realizar.
¿Tan importante es Jerusalén?
Es el nudo de todas las tragedias y esperanzas para las tres religiones.

El nudo diabólico

La fe no teme a la inteligencia; se nutre de ella. Y el padre Pérennès es creyente a fuer de sabio en buen castellano, salpicado de chistes en árabe, francés e inglés. Se ha convertido así desde Jerusalén en impulsor de un diálogo informal entre musulmanes, cristianos y judíos. Es sólo un símbolo, pero esperanzador frente al despliegue de tropas, terrorismos y alambradas en que se ha convertido la ciudad tres veces santa. Pérennès cree que el nudo diabólico por deshacer está allí en Jerusalén y que no habrá diálogo interreligioso hasta que la derecha israelí y los palestinos, hoy escindidos, apliquen, por fin, los acuerdos de Oslo y acepten la creación de un Estado palestino que reconozca el derecho a vivir en paz del de Israel y el de todos a convivir juntos.

EI I Congreso Internacional de Marketing Religioso concluye con 150 participantes de Europa y América

23 de Abril de 2017
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  • Carlos Luna Calvo, director del congreso ‘REinspira’, destacó que “es un momento histórico” y “el marketing ha llegado a la religión para quedarse”
  El I Congreso Internacional de Marketing Religioso ‘REinspira’, celebrado en Madrid, completó ayer su andadura con 150 participantes de siete países de Europa y Latinoamérica. El evento fue organizado por los Laicos Dominicos, en especial por Carlos Luna Calvo, profesional del marketing premiado en varias ocasiones por sus campañas sociales. En la clausura, Luna destacó que “es un momento histórico” en el que dos realidades hasta hace muy poco extrañas, como son el marketing y la religión, comienzan a conocerse. “El marketing religioso ha llegado para quedarse”, afirmó.
  Entre los ponentes se contaban destacados profesionales del área del marketing y la comunicación. Por ejemplo, Beatriz Navarro, elegida en 2016 mejor profesional del marketing de España y directora de esa área en FNAC, que en su intervención explicó cómo la Iglesia podría utilizar el ‘Big Data’ para conectar mejor con la gente. “Ahora que mi hijo va a hacer la primera comunión y voy a tener que acompañarle, me encantaría que el sacerdote se me acercara y se interesara por mi situación”, puso como ejemplo de una posible estrategia para que la Iglesia pueda retomar el contacto con gente que perteneció a ella y un día se fue.
  Uno de los conferenciantes estrella fue el periodista radiofónico Javier Nieves, famoso por su labor en el programa ‘Buenos días, Javi y Mar’ de Cadena 100, quien defendió la importancia de buscar historias personales y saber contarlas. En este apartado, destacó el ejemplo del papa Francisco. En el congreso intervino también Javier Elzo, catedrático de sociología, que abogó por una Iglesia más horizontal y que explicó con datos demográficos cómo la secularización de la sociedad no es sólo cosa de los jóvenes, sino que se estaba produciendo en todas las franjas de edad.
  Los 150 congresistas, procedentes de España, Italia, Argentina, Colombia, Paraguay, Urugay y Perú, representaron una amplia diversidad dentro de la Iglesia. Laicos, religiosas y sacerdotes pertenecientes a una gran variedad de congregaciones, como Jesuitas, Salesianos, Claretianos o Maristas; hasta delegados de varias diócesis, como Buenos Aires o Sevilla; pasando por miembros de nuevos movimientos eclesiales nacidos en el siglo XX. También acudieron los responsables de algunas de las webs católicas con más impacto, como ‘RezandoVoy’ (400.000 descargas diarias) o ‘Catholic-Link’ (445.000 me gusta en su versión en español en Facebook).
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Carlos Luna, laico dominico, director del Congreso
  ‘REinspira’ es una iniciativa de la Orden de Predicadores (Dominicos). Su director, el laico dominico Carlos Luna Calvo, es también director creativo de la Agencia PuedesMásMarketing, ganadora en 2016 de la mejor estrategia de marketing social, de la mejor campaña de publicidad social en 2012, profesor en la Universidad Francisco de Vitoria y autor del libro ‘Sé más persuasivo’ (ESIC 2016).
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El Movimiento Juvenil Dominicano celebra su Pascua Rural en Caleruega

19 de Abril de 2017

  Más de 40 jóvenes dominicos celebran la Semana Santa en Caleruega (Burgos), tierra que vio nacer a Santo Domingo de Guzmán, fundador de la Orden de Predicadores.
  Es la primera vez que el Movimiento Juvenil Dominicano (MJD), la rama más joven de la familia dominicana, vive la Pascua Rural en Caleruega. Los últimos años la han celebrado en Albarracín, junto a las monjas dominicas del monasterio de San Esteban y de San Bruno, que cerró sus puertas en el año 2013.
  Redescubrir, reconstruir… Resucitar fue el lema bajo el que, desde Miércoles Santo a Domingo de Pascua, jóvenes de la Familia Dominicana de España estuvieron viviendo la Semana Santa acompañados por tres frailes dominicos: Félix Hernández, Moisés Pérez y Vicente Niño. En familia ayudaron a los sacerdotes de la zona preparando y dinamizando las celebraciones de estos días tan importantes para todos los cristianos.
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  La noche del miércoles hicieron una oración de envío junto a las monjas dominicas de Caleruega, en la que tras rezar con las hermanas, recogieron agua del pozo de Santo Domingo, para así sentirse respaldados para realizar la labor de todo dominico: predicar.
  Se dividieron en cuatro comunidades para alcanzar mayor número de parroquias: Caleruega, Santa María del Mercadillo, Ciruelos de Cervera, Briongos de Cervera, Quintanarraya y Peñalba.
  La estructura de la Pascua Rural del MJD es la siguiente: formación por las mañanas en Caleruega; por las tardes, preparación y celebración de los oficios en cada una de las localidades en las que se distribuyen los jóvenes; por las noches, celebraciones preparadas por grupos del Movimiento.

  Los talleres formativos estuvieron centrados en cada uno de los días del Triduo Pascual. Los oficios se celebraron en cada uno de los pueblos junto a fray Vicente, fray Félix y fray Moisés. En el caso de Caleruega, los jóvenes vivieron la Semana Santa junto a las comunidades de monjas y frailes dominicos, así como con un grupo de hermanas de la Congregación de Dominicas Misioneras de la Sagrada Familia, que estaban celebrando allí la Pascua. Para la noche del jueves el grupo Endavant de Valencia preparó la Hora Santa. El viernes por la noche los jóvenes de Esnalar (Oviedo) dirigieron un acto penitencial. El sábado, un poco de baile y fiesta tras las diferentes celebraciones litúrgicas sirvieron para celebrar la Resurrección.
  El taller del Jueves Santo, día del Amor Fraterno, fue conducido por Cristina Expósito y Mónica Marco. Como no podía ser de otra manera, ya que las dos son historiadoras del arte, condujeron la sesión a través de diferentes obras artísticas, explicando el amor de Cristo a la humanidad.
“No es Dios y nosotros, porque somos algo de Dios y toda la creación es Presencia y Gracia”
  La formación del Viernes Santo estuvo a cargo del teólogo dominico fray Jesús Espeja, quien creó un diálogo en torno a la idea de que Dios no es separable de la humanidad: “no es Dios y nosotros, porque somos algo de Dios y toda la creación es Presencia y Gracia”. El fraile dominico señaló también que la fe va más allá de la razón: “es abrirte a esta Presencia de amor, dejarte permear por ella y entregarte en esa línea”.
  En el taller del sábado Ana Climent y Guillermo Prado, miembros del grupo Endavant de Valencia, analizaron la soledad que debieron sentir los discípulos tras la muerte de Jesús, trabajando este momento desde múltiples emociones, para acabar con la esperanza y alegría de la Resurrección.
  Una Pascua en la que todos han redescubierto un poco el sentido del amor para trabajar por el que sufre las injusticias, han reconstruido su fe para predicar al mundo el Evangelio y han resucitado a la esperanza del amor en Cristo.

Cuatro hermanas dominicas de la Anunciata atenderán la Casa de la Misericordia de Astorga

18 de Abril de 2017
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  El próximo mes de octubre, concretamente el viernes 13, será inaugurada la Casa de la Misericordia de Astorga junto con la Adoración al Santísimo Sacramento durante todo el día y la apertura al culto eucarístico del Santuario de Nuestra Señora de Fátima
  Cuatro hermanas dominicas de la Anunciata serán las encargadas de  la Casa de la Misericordia, pareja al Santuario, donde atenderán y escucharán a toda persona que tenga cualquier necesidad espiritual y material y se promoverá un voluntariado que acompañe a las instituciones dedicadas a los necesitados y enfermos.
  En el Santuario de Nuestra Señora de Fátima, a partir del 13 de octubre, se celebrará una eucaristía semanal y contará con la presencia de confesores. Este templo estará abierto a que todas las parroquias de la diócesis puedan acudir para orar ante al Santísimo Sacramento por las vocaciones sacerdotales, por la santidad de los sacerdotes y por la unión de los matrimonios.

Hermanas Dominicas de la Anunciata

  La Congregación nace como respuesta a las necesidades de un momento histórico, a mediados del siglo XIX.
  San Francisco Coll, dominico, conforme a la Orden de Predicadores, y exclaustrado a causa de la legislación aprobada por el Gobierno de la nación, se dedicó a evangelizar los pueblos y vio que una de las principales causas de la corrupción de costumbres era la ignorancia, especialmente de la doctrina cristiana.
  Por otra parte, había visto que mujeres jóvenes deseaban vivir consagradas a Dios y cooperar al bien del prójimo, pero la carencia de medios les impedía entrar en las Congregaciones existentes.
  Francisco Coll, emprendió la ardua tarea de trabajar para subsanar estas lagunas descubiertas en la predicación.
  Fundó la Congregación para “Anunciar el Mensaje de Salvación a todos, especialmente a la niñez y juventud a través de la educación”.
Y según sus palabras, las Hermanas deben:
“Esparcir la verdadera doctrina enseñándola por las poblaciones grandes y pequeñas” e “Iluminar de este modo las tinieblas de la ignorancia”.
La Congregación, fiel al carisma específico y a su especial vocación dominicana, plasma como ejes esenciales la contemplación y el anuncio:
“Contemplar y dar a los demás lo contemplado”.
“Contemplando en el misterio de la Anunciación la entrega del Verbo a la humanidad, encontraremos el amor, la luz y la alegría que nos impulsen a promover a la persona humana hacia la plenitud en Cristo y ayudar así a la configuración cristiana del mundo”.

REinspira, primer congreso internacional de marketing religioso

Del 21 al 22 de Abril de 2017

  Llega REinspira, el primer Congreso Internacional de Marketing Religioso que nace con el objetivo de inspirar desde el marketing un nuevo modelo de relación y comunicación de la comunidad eclesial.
Reinspira
  ¿Puede una marca de gran consumo ser inspiración para trazar la estrategia de comunicación  de la marca Iglesia?
  La sociedad se aleja de la Iglesia y cada vez es más difícil acercar el mensaje al público actual y lograr su atención e interés hacia este. Por ello, surge la categoría del Marketing Religioso como una herramienta más para la obtención de una relación a largo plazo con un público que ha cambiado su manera de comunicarse en los últimos años.

  En REinspira, académicos y expertos de primer nivel de marketing y publicidad procedentes de las empresas y organizaciones más punteras compartirán sus experiencias y conocimientos sobre distintas áreas del Marketing y cómo la religión puede hacer uso de ellas para acercarse a la sociedad en el siglo XXI.
  El Congreso de Marketing Religioso, organizado por los Laicos Dominicos, contará en esta primera edición, con la participación de importantes referentes en el ámbito del Marketing y en él se debatirán las técnicas y formas en que la Iglesia transmite actualmente los mensajes y cómo ésta se relaciona con su público.
  De este modo, REinspira quiere convertirse en un punto de encuentro entre miembros de la Comunidad Eclesial para formar y reflexionar de forma creativa sobre las nuevas leyes del marketing y su aplicación al ámbito religioso. En REinspira se tratará de responder cuestiones del tipo ¿Cómo es el nuevo público objetivo al que llegar? ¿Cómo despertar interés en los jóvenes? o ¿Puede el Marketing inspirar a la Iglesia, para lograr acercarse a una sociedad cada vez más cambiante?
  REinspira va dirigido a responsables de comunicación de congregaciones, catequistas, agentes de Pastoral, delegados de comunicación, religiosos, laicos, profesores de Religión, etc. que sientan curiosidad por conocer cómo el marketing puede inspirarles para acercar la Iglesia a una sociedad cada vez más distante.
  El Congreso tendrá lugar los próximos 21 y 22 de abril de 2017 en el moderno centro cultural CaixaForum situado en el Paseo del Prado de Madrid.
  El I Congreso Internacional de Marketing Religioso se convierte así en el evento más importante de comunicación del año en el ámbito eclesial.
  Una excelente oportunidad para formarse en las mejores prácticas de comunicación e “inspirarse” para encontrar nuevos modos de relación con un sociedad cada vez más alejada e integrar de nuevo a la Comunidad Eclesial en la sociedad del siglo XXI.

Laicos y frailes dominicos celebraron la Semana Santa en el convento del Vedat.

Como cada año, la Fraternidad Laical del Vedat de Torrent, celebramos la Semana Santa en el Convento del Vedat con la Comunidad de Frailes, participando en todas las celebraciones, Domingo de Ramos, Celebración penitencial de Miércoles Santo, oficios de Jueves Santo y Viernes Santo, Hora Santa frente al Monumento el Jueves Santo, Vigilia Pascual, así como en los Laudes y Vísperas con la Comunidad de frailes y el vía crucis de Viernes Santo. En todas las celebraciones de Semana Santa, de la música se encarga el coro de la fraternidad, salvo en la celebración de Viernes Santo que tradicionalmente canta el Orfeón del Círculo Católico de Torrent.
En los Laudes, este año el Padre Roberto Ortuño OP (Jueves Santo), El Padre Argimiro Velasco OP (Viernes Santo) y nuestro hermano seglar Jose Vicente Vila OP (Sábado Santo) fueron los encargados de preparar una pequeña reflexión/meditación.
La Hora Santa como cada año la prepara la Fraternidad, este año se encargaron la Familia Bautista Lopez OP.
En el vía crucis, participan la Comunidad de Frailes, la Fraternidad de seglares y todos aquellos que quisieron unirse a nosotros. Algunos hermanos de la fraternidad preparan una pequeña reflexión a cada estación, y se reza recorriendo los alrededores del Convento.
Ver álbum de fotos.


Curso de Dominicanismo en junio

Convento Santo Domingo en Caleruega
Convento Santo Domingo en Caleruega
Del 18 al 25 de junio de 2017 se desarrollará el Curso de Dominicanismo a cargo del Prior de Caleruega, Fr. Julián de Cos OP.
El curso de 8 días de duración, se desarrollará visitando desde Caleruega los lugares dominicanos de Castilla, comenzando y finalizando en Madrid.
Se ofrecerá a grupos de entre 20 y 55 personas.
Plazo límite de inscripción: 4 de junio de 2017.
Precio: 495 €.
Programa:
Domingo 18: Madrid y Caleruega.
Lunes 19: Haza y Peñafiel.
Martes 20: Monasterio de Silos, Lerma y Gumiel de Izán.
Miércoles 21: Monasterio de La Vid, El Burgo de Osma y Peñaranda.
Jueves 22: Palencia.
Viernes 23: Segovia.
Sábado 24: Salamanca.
Domingo 25: Ávila y Madrid

(23 de abril de 2017)

Excursión "Camino de Sto. Domingo" por el sur de Francia

Del 15 al 19 de Mayo de 2017

EXCURSIÓN "CAMINO DE SANTO DOMINGO" SUR DE FRANCIA
15-19 de Mayo
(Viaje en avión)
Organiza: Cofradía Virgen del Rosario de La Coruña
 http://ideatur.es/wp-content/uploads/2015/03/SANTO-DOMINGO.jpg
Lugares a visitar: Toulouse, Saint Sernin, Jacobinos, Casa Pedro Seilhan
Albi, Fanjeaux, Prouilhe, Carcassonne,
Abadía de Fontfroide, Abadía Lagrasse,
Y otros…
Ambiente en el que Santo Domingo inició la
fundación de la
ORDEN DE PREDICADORES
PRECIO:
1.100€ (habitación doble)
160€ (suplemento hab. Individual)
APUNTARSE: Todos los que lo deseen, abierta a todos.
PLAZO: Quien muestre interés, que lo haga saber de inmediato. Última fecha: 28 febrero.
Convento Santo Domingo de A Coruña. Tlf. 686 122 948 (P.Equiza)

 EXCURSIÓN COFRADÍA DEL ROSARIO – LA CORUÑA - 2017
 Nota: Empresa de contacto organizadora: Ideatur.
La excursión está en marcha. Hay apuntados un número suficiente, pero sería bueno que quien muestre algún interés nos lo hiciera saber antes del 8 de febrero, aunque no sea definitivo, pues esta es la fecha en la que hay que hacer un adelanto de dinero a la empresa organizadora. Una vez garantizado el número mínimo para hacer la excursión, se pueden apuntar más personas.
La excursión se puede iniciar desde La Coruña o desde Madrid.
Necesario:
  • Adelanto de 250€ en el momento de apuntarse.
  • Nombre y Apellidos, con el DNI.

PLAN DE LA EXCURSIÓN
15 MAYO (Lunes) LA CORUÑA - TOULOUSE (VÍA MADRID)
Presentación a la hora acordada en el aeropuerto de La Coruña para salir a las 09:30 en el vuelo IB00519 destino Madrid. Llegada a Madrid a las 10:45 para hacer la conexión con el vuelo IB08768 saliendo a las 11:35 destino Toulouse. Llegada a Toulouse a las 12:50 y encuentro con el autocar. Almuerzo. Por la tarde visita de la ciudad conquistada por los romanos entre 120 y 100 a.C. a la cual le dieron el nombre de Tolosa. Toulouse fue capital del reino de los visigodos en el siglo V, más tarde del reino franco de Aquitania y en el siglo IX del Condado de Tolosa. Visitaremos la Basílica de Saint Sernin, una de las mayores basílicas de estilo románico de Europa occidental e importante núcleo de peregrinación del Camino de Santiago. Cena, traslado al hotel y alojamiento.
16 MAYO (Martes) TOULOUSE - EXC. ALBI
Desayuno. Por la mañana visitaremos la Iglesia de los Jacobinos (Dominicos) en la que destaca su majestuosa bóveda de 22 m de altura; La Iglesia, se construyó en cuatro etapas a partir de 1230 y se prolongó a lo largo de los siglos XIII y XIV. Seguidamente, celebraremos la Eucaristía. Al finalizar la celebración, continuaremos con la visita a la Casa de Pedro Seilhan, hogar de los primeros frailes dominicos. Almuerzo. Salida hacia Albi donde realizaremos una visita de la ciudad. Se trata de una ciudad de origen romano, situada a orillas M río Tarn cuya arcilla fue la materia prima para elaborar los ladrillos rojos que caracterizan su arquitectura local, ya sea en su catedral, en sus casas, puentes, palacios o molinos. Entre sus principales monumentos destaca la Catedral Santa Cecilia, cuya construcción se inició en 1282; el Puente Viejo, uno de los más antiguos de Francia y aún en uso; y el Palacio de la Berbie, antiguo palacio episcopal y actual sede del Museo Toulouse-Lautrec. Regreso a Toulouse. Cena y alojamiento.
17 MAYO (Miércoles) TOULOUSE-FANJEAUX-PROUILHE-CARCASSONNE
Desayuno. Salida hacia Fanjeaux, lugar en el que Santo Domingo fue párroco y centro estratégico de su predicación a los cátaros. De esta bella villa cátara, podemos admirar, varias construcciones, como es la Casa de Santo Domingo, donde habitó desde el año 1207 al 1215, aunque muy reformada, formaba parte del castillo de Fanjeaux, edificada junto a la Iglesia de la Asunción. Existe también una hornacina con arco de estilo gótico donde se representa a Santo Domingo en un bello mosaico y una cruz de piedra discoidal de estilo teutónico con la mano de Dios esculpida en su centro. A continuación visitaremos el Monasterio de Prouilhe, cuna de las primeras monjas dominicanas. Almuerzo en el monasterio. Continuación hacia Carcassonne. Cena y alojamiento.
18 MAYO (Jueves) CARCASSONNE - EXC. FONTFROIDE
Desayuno. Visita de Carcassonne famosa por su ciudadela amurallada y porque fue uno de los lugares en los que predicó Santo Domingo. Se trata de un conjunto arquitectónico medieval restaurado por Eugéne Viollet-le-Duc en el siglo XIX y declarada en 1997 Patrimonio de la Humanidad. Veremos la Catedral construida en el S. XIII en estilo gótico por orden de San Luis de Francia en la bastida sede del obispado de Carcasona y el Castillo Condal; edificado sobre un domus del S.I, fue la fortaleza que albergaba a los vizcondes de Carcasona. Construido a principios del siglo XII sufrió varias modificaciones posteriores, a destacar la del año 1229 donde, por orden del reino de Francia, se convierte en senescalía. De 1240 a 1250, se llevó a cabo una importante labor para fortalecer la muralla, incorporando más torres redondas, la barbacana avanzada a la puerta de entrada y el foso. Almuerzo. Por la tarde realizaremos una excursión a la Abadía de Fontfroide, visitada por Sto. Domingo, cuna de las predicaciones y centro de las cruzadas contra los cátaros. Fundada como benedictina en el S.XI por el vizconde de Narbona y acontecida cisterciense el 1145. El claustro es de¡ S.XIII, mientras que la iglesia es del S. XII. En su arquitectura destacan el patio de honor y el edificio de los hermanos Legos, el Patio de Luís XIV, el Claustro con sus bellas galerías, la Iglesia Abacial y su hermosa rosaleda con más de 2500 ejemplares. Regreso a Carcassonne. Cena y alojamiento.
19 MAYO (Viernes) CARCASSONNE - LAGRASSE -TOULOUSE - LA CORUÑA (Vía Madrid)
Desayuno. Por la mañana salida hacia Lagrasse para visitar su abadía, cuya leyenda afirma que fue fundada por Carlomagno y es considerada una de las más antiguas de Europa, fundada en el siglo VII por el abad de Narbona. Seguidamente, salida hacia Toulouse. Llegada a Toulouse y almuerzo. Continuación al aeropuerto de Toulouse para embarcar en el vuelo IB08761 saliendo a las 18:55 destino Madrid. Llegada al aeropuerto de Madrid a las 20:15, para realizar la conexión con el vuelo IB00516 a las 22:05 destino La Coruña, a donde llegaremos a las 23:20.
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Emergencia en Perú

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El calentamiento de las aguas del océano Pacífico en el Norte y Centro de Perú ha dado lugar a “El Niño costero”, que ha provocado fuertes lluvias. El agua se escurre por los cerros y desciende con fuerza por las quebradas, ocasionando “huaicos” (avalanchas de lodo y piedras).
El número de víctimas mortales se elevó a 91, más de 347 heridos y 20 desaparecidos en las regiones afectadas, como Piura, Lambayeque, La Libertad, Lima y Cajamarca.  120.889 damnificados –personas que lo perdieron todo– y 742.101 afectados –que sufrieron daños menores–, según el Centro de Operaciones de Emergencias Nacional (COEN) peruano.

Desde Acción Verapaz nos hemos puesto en contacto con las MISIONERAS DOMINICAS DEL ROSARIO, que tienen comunidades en esta zona. Están trabajando ya para ayudar a las familias. Nos unimos a ellas desde aquí lanzando esta campaña de SOS PERÚ, para abordar la reconstrucción de la zona.

Si deseas colaborar haz tu ingreso en nuestra cuenta, indicando ‘PARA PERÚ’

¡MUCHAS GRACIAS!
 Mas información: Peor ciego, por Patricia del Río


EUROPA: NUESTRA MEJOR ESPERANZA PARA SIRIA

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La UE está ahora mismo decidiendo qué hacer con Siria, y existen rumores de que algunos países podrían perseguir una alianza con Assad. Con tu firma nos dirigimos a los lideres europeos para que tomen medidas urgentes para proteger a los civiles sirios,  impulsen un alto el fuego y un acuerdo diplomático audaz, y  exijan  responsabilidades la quienes han actuado violando  toda norma internacional.
En España y Alemania, víctimas y fiscales están haciendo uso del principio de justicia universal para llevar casos contra los altos cargos del régimen. Ahora, Europa puede dejar claro que no va a consentir crímenes de guerra en Siria. El mensaje que Europa envíe en este momento podría darle a Assad luz verde para seguir gaseando a la población civil o hacerle ver que tendrá que enfrentarse a la justicia.

Dolor y muerte en Mocoa

 
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Mocoa es un municipio colombiano, capital del Departamento del Putumayo, situado al sur del país, a 618 Kilómetros de Bogotá, capital de Colombia.
Una región empobrecida, cuyas habitantes poblaban una extensa zona de alto riesgo, que se vio sorprendida por fuertes lluvias, en las horas de la noche del viernes 31 de marzo y la madrugada del 1 de Abril del 2017; fue tal la fuerza del agua que provocó el desbordamiento de los ríos Mocoa, Mulato y Sancoyaco, generando flujos de lodo en varios sectores de la cabecera municipal de Mocoa, causando la muerte de muchos de sus habitantes, destrucción de viviendas, puentes y arrasando todo lo que encontraba a su paso.
Fueron arrasados 17 barrios de la ciudad, de los cuales 5 de ellos quedaron destruidos totalmente. Se han reportado al menos 284 personas fallecidas y más de 400 heridas, con un número indeterminado de desaparecidos (cifras preliminares para el 2 de abril de 2017). Ante la cantidad de heridos la red hospitalaria colapsó. La avalancha tumbó las redes eléctricas y afectó la generadora hidroeléctrica local, dejando sin energía a otras zonas del departamento. Las bocatomas del acueducto también fueron afectadas. El gobierno nacional declaró el estado de calamidad en la zona.
En medio de la tragedia, el dolor y la muerte…la pobreza se hace más intensa…falta luz, comida, agua, gas y otra cantidad de artículos de primera necesidad…pero sobre todo en el corazón hay dolor e incertidumbre…soledad. Sin embargo no dejan de ser significativos gestos pequeños de solidaridad entre vecinos que comparten el mismo dolor... el pobre es siempre un hermano para el pobre.
La Congregación hace presencia evangelizadora en este lugar desde Enero de 1992, cuando llegaron las primeras hermanas para asumir la Pastoral Parroquial del Vicariato. En la actualidad las Hermanas coordinan a nivel Diocesano el Programa de Evangelización con la metodología SINE “Sistema para la nueva Evangelización”, la catequesis en la catedral y apoyo pastoral a nivel de la parroquia.
De la Provincia de Bogotá, estructura a la cual pertenece Mocoa, se desplazaron al día siguiente de la tragedia un pequeño grupo de hermanas para apoyar y ser presencia de Iglesia y Congregación en el lugar. Durante la semana Santa así mismo viajarán otras hermanas para fortalecer y acompañar las familias del lugar.
El Señor nos está invitando HOY a vivir de manera concreta
la solidaridad con nuestros hermanos de Mocoa*
Entre el barro…la pobreza… la muerte…¡¡¡ HA DE RENACER LA ESPERANZA ¡¡¡
Próximamente organizaremos una campaña de ayuda para la población de Mocoa. Os mantendremos informados.



Cooperación abandonada en Madrid

 
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Las ONGD de la Comunidad de Madrid denuncian el abandono de la cooperación internacional por el gobierno de la Comunidad. Una concentración en la Puerta del sol el martes 4 de abril ha servido para que, convocadas por la red de ONGD de Madrid, las ONG de desarrollo criticaran que el gobierno de la Comunidad vaya a dedicar tan solo 2,5 millones de su presupuesto de este año para acciones de cooperación. Esto significa que solo el 0,012% del presupuesto irá para acciones de cooperación, tan lejos del compromiso internacional del 0,7% que esta reclamación parece cada vez más una utopía. En la concentración de Sol las ONGD han realizado una instalación con objetos que simbolizan el abandono que sufre su trabajo en ámbitos como la salud, la educación, la alimentación, el agua y saneamiento o la igualdad de género. Miles de personas en todo el mundo podrían mejorar sus condiciones de vida con una política autonómica adecuada.
Más información


Novedades editoriales

La devoción del Rosario y sus cofradías en España durante la Modernidad (ss. XV-XVIII)
Carlos José ROMERO MENSAQUE
Esta obra recoge un estudio sobre la devoción del Rosario y sus cofradías en España en el periodo de la Edad Moderna (siglos XV al XVIII). Se analizan tres grandes etapas: la fundacional o kerigmática (1470-1571), la de la universalización (1571-1690) y la de la popularización (1690-1800). El Rosario es un referente fundamental en la religiosidad española del Barroco. Y es más que una devoción. Constituye una predicación vital en torno a los misterios de Vida de Cristo y de la Virgen María. El Rosario, difundido por la Orden de Predicadores, ha dado lugar a una destacada forma de asociacionismo, que son las Cofradías del Rosario instauradas en los conventos de los dominicos y en otros muchos templos e iglesias.
Precio: 32,00 €
Páginas: 202 + 37 ilustraciones


El Islamismo. Forma moderna del radicalismo islámico.
Emilio PLATTI
Un buen especialista en el Islam analiza en sus últimas raíces el fenómeno del islamismo. Es presentado como una ideología exclusivista y excluyente, que frente a la pluralidad que existe en la religión musulmana, persigue el establecimiento de una comunidad homogénea. A juicio del autor el islam político presenta una interpretación de la religión musulmana centrada en lo ético, lo jurídico y lo político. Y relega a un segundo plano la relación propiamente religiosa o de fe. El autor rastrea el fenómeno del islam político desde sus comienzos con el surgimiento del wahabismo a finales del siglo XVIII y las diferentes corrientes y tendencias del islam político actual. Un libro que ayuda a entender el fenómeno preocupante y desconcertante de la violencia islamista. Y que propone para la reflexión algunas pistas para avanzar en una convivencia pacífica entre culturas y religiones diversas.
Precio: 11,00 €
Páginas: 119


Monasterio de la Inmaculada en Loeches
Sor María del Mar CASTRO
El monasterio de la Concepción de Loeches fue fundado por el primer Conde-Duque de Olivares y su esposa en el año 1640, como lugar de enterramiento para ellos y sus descendientes. En 1909 Jacobo Fitz-James Stuart y Falcó, por entonces Duque de Alba y Conde-Duque de Olivares, estableció un panteón para la Casa de Alba agregando una capilla al monasterio, obra de Juan Bautista Lázaro, inspirado en el de El Escorial. Aquí reposan los restos de sucesivos Duques de Alba desde la segunda mitad del siglo XIX hasta nuestros días. El monasterio ha sido convento de Dominicas contemplativas hasta la primera década del siglo XXI. De la última comunidad de monjas se recoge en esta obra una pequeña reseña biográfica. El monasterio recibió diversas donaciones resultado de las cuales es sede de un patrimonio artístico de gran interés.
Precio: 12,00 €
Páginas: 100


La santidad
André Jean FESTUGIÈRE
La Santidad es uno de los atributos divinos reconocidos por todas las religiones. Y es una de las cuestiones más investigadas en los estudios sobre el hecho religioso. Festugière pregunta por la relación y diferencia entre Grecia y el cristianismo en la comprensión de la santidad. La conclusión a la que llega es que en el cristianismo esta idea no depende de la concepción helenista sino que tiene su origen en el judaísmo. Para el helenista el santo es el sabio que se esfuerza en obrar racionalmente. En el judaísmo es el que obra según la Ley, el que obedece a la voluntad de Dios. Para la Iglesia el santo se mide más por las virtudes que por lo extraordinario de determinadas acciones exteriores, como las acciones milagrosas.
Precio: 11,00 €
Páginas: 121


Fraternidad Laical Jordán de Sajonia

Fraternidad Laical Jordán de Sajonia
Convocados para la fecha los 12 de profesos del 19 de noviembre de 2016 y nuevos postulantes, se hicieron presentes, en el Convento de Santo Domingo, 11 personas: Padre Jaime Velencia, O.P. (Asesor y anfitrión), Alberto Cárdenas Patiño (Prior), Sergio Rugeles (Formador), Héctor Avella (Promotor), Francisco González (Síndico), José del Carmen Torres, Héctor González (postulante), Arturo Martínez, Carlos Alberto Cárdenas (Secretario), Róbinson Cárdenas (Redes Sociales), invitada especial. Se excusaron los profesos Héctor Torres (Sub-prior) y Elceario Rojas.
A las 9:00 a.m., se dio comienzo a la agenda prevista: 1) Lectura del Acta anterior; 2) Puesta en común de las tareas asignadas a algunos miembros del priorato colegiado; 3) comentarios a la propuesta de Facebook; 4) intervención del Padre Nelson Medina, O.P., 5) Eucaristía; 6) almuerzo fraterno.
1)  Leída el Acta de Profesión del 19 de noviembre de 2016, el Padre Valencia insinuó consultar la posibilidad de considerar “profesos” a los hermanos Luis Humberto y Miguel Pacheco, quienes habían hecho la solicitud  de membrecía en la Fraternidad, pero habían muerto antes de la autorización del Consejo de Provincia. El Prior elevará consulta al Padre Carlos Ortiz, O.P., Promotor Nacional de Fraternidades.
2) Se recordaron los compromisos de la sesión anterior, pero pronto se evidenció que solamente habían cumplido sus encargos el equipo del Prior Alberto Cárdenas y el Promotor Héctor Avella, quien había establecido contacto con el Colegio Jordán de Sajonia. En cuanto al primer encargo, el Prior informó que se creó el Facebook de la Fraternidad y se ha venido alimentando con recursos icónicos y textos de identidad dominicana. El Secretario Carlos Alberto Cárdenas abrió el Facebook y mostró las ventajas: contacto abierto con la Familia Dominicana local, continental y mundial, y con muchos otros “rostros”, aún más allá de las fronteras de Iglesia Católica; la posibilidad de construir una red de “lenguaje total” (textos, videos, fotografías, música, narrativas, y compartir nuevos enlaces...).
Se hizo un rápido barrido de los 10 textos en Facebook, insistiendo en los 9 capítulos de la Semblanza del Padre Sedano, O.P., quien cumplió 95 años recientemente. Algunos propusieron nuevos temas de identidad dominicana: aclarar el papel de los dominicos como inquisidores (Padre Jaime Valencia); biografías de laicos dominicos modélicos (Carlos Alberto Cárdenas); actualizar la biografía de Santo Domingo, pensando en los más jóvenes (Sergio Rugeles).
3) Todos los presentes reconocieron las ventajas de esta red social y algunos pidieron asesoría para su ingreso y manejo. Róbinson Cárdenas dio respuesta a muchas inquietudes y procuró explicar las condiciones para el acceso al Facebook de la Fraternidad desde el personal Facebook de cada uno.
4) Se hizo un receso para el café mañanero, y a las 11:10 tomó la palabra el Padre Nelson Medina, O.P., quien presentó de manera didáctica el “De Senectute” de Cicerón, enfatizando su actualidad. Aunque estaban presentes dos jóvenes, responsables de la futura juvenecencia de la Fraternidad, venía muy bien a una mayoría de viejos el optimismo del famoso texto. Hoy como ayer, valen los asertos ciceronianos: la vejez nos llega con gradual apartamiento de la acción, pero el viejo tiene sus propias maneras de accionar con eficiencia;  con la edad, se pierde el vigor físico, pero el anciano descubre sus propias fuerzas; la vejez ya no es la edad de los placeres, pero el anciano tiene su propia manera de disfrutar. La vejez aproxima a la muerte, pero esa proximidad no desalienta, pues el alma no muere. Y hay que decir, en general, que si la muerte es una probabilidad para el viejo, es también una posibilidad para todos.
5) A las 12:15, terminada la hermosa exposición del Padre Nelson, el grupo se desplazó a la iglesia conventual para la Eucaristía, presidida por el Padre Jaime Valencia.
6) A la 1:00 p.m. nos reunimos en el refectorio para el ágape de despedida, durante el cual se departió fraternalmente, vivenciando la verdad del “quam bonum et quam iucundum habitare fratres in unum”. A las 2:30, los abrazos de despedida, con la consigna de que nos volveremos a reunir en cuatro meses.
(15 April 2017)
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Fray Felicísimo Martínez planteó la predicación como encuentro

“¿Qué consecuencias tiene para la predicación entenderla y practicarla como encuentro?”, plantea Fray Felicísimo Martínez OP como forma de abrir la reflexión.
El encuentro concebido por este fraile es una relación asimétrica, ya que el otro igual en dignidad, es alguien de quien dependemos y es quien nos da la oportunidad de convertirnos en sujeto moral y responsable.
Según Fray Martínez, la palabra, esencial del encuentro y la predicación, tiene un gran potencial frente a la gran sospecha que hay sobre ella. Además “negar la palabra al otro significa negarle de hecho su existencia, su dignidad, su significación y su importancia para mí”, y nos invita a examinar la predicación: “a considerar los efectos perversos de la palabra vacía, retórica, falsa, convencional… y los efectos positivos de la palabra verdadera, convencida, sentida, orada y sufrida”.
Debido a la carencia de sentido en el mundo actual, el Evangelio se ha convertido en punto de encuentro con el mundo, y ha de ser inspirador de la predicación. Aunque “predicar no es solamente hablar de Dios sino hablar desde la fe”, dice Martínez, para quien también hay que dar lugar al silencio, porque, recordando a Santo Tomás, el carisma de la predicación es como el de profecía, aparece y desaparece.
A continuación presentamos la reflexión completa de Fray Martínez en la mesa sobre la predicación y el encuentro en el segundo día del Congreso Mundial de la Orden.
LA PREDICACIÓN COMO ENCUENTRO 
Como familia dominicana estamos llamados a abordar todos los talleres de esta jornada desde  el desafío de la predicación, que es nuestra identidad, nuestro código genético, nuestra misión específica. Y estamos llamados a ejercer la predicación como una experiencia y una práctica de encuentro.
Partiendo de un supuesto: la predicación es un ministerio mucho más amplio que la simple homilía en un contexto litúrgico o el sermón solemne en la religiosidad popular. Como ya indicó Pablo VI la evangelización es un proceso que abarca desde el diálogo informal hasta el testimonio de la vida, pasando por las distintas formas de anunciar el Evangelio: la catequesis, la enseñanza, la homilía, los escritos, la expresión artística, etc… En la actual disciplina eclesial sólo así entendida la predicación puede ser ministerio de todas las ramas y todos los miembros de la familia dominicana.
El asunto central de esta reflexión es la predicación, no el encuentro. Pero, ¿qué consecuencias tiene para la predicación entenderla y practicarla como un encuentro?
1. La importancia del cuerpo para el encuentro
Ya lo dijo Humberto de Romanis en su Manual sobre la instrucción de los predicadores: “Es preciso predicar con todo el ser; predicar con todo el cuerpo”.
Me adelanto a una objeción que deben considerar y resolver sobre todo la generación más joven, los cibernautas. Hay ámbitos de la predicación en los que el cuerpo está ausente: la predicación a través de las nuevas tecnologías e incluso en el medio más clásico y tradicional de la escritura. Que las nuevas generaciones consideren este nuevo modelo de predicación, pues las nuevas tecnologías llevan consigo una nueva cultura de la comunicación y del encuentro.
Desde mi experiencia como escritor esto he observado: Con frecuencia algún hermano o hermana que ha leído alguno de mis escritos expresan una gran sorpresa al conocerme físicamente: “Yo le imaginaba más viejito, más grueso, más serio… Ahora que le conozco puedo entender mejor sus escritos”. El encuentro corporal es algo definitivo e influye en la predicación. Razón tenía Humberto: “Es preciso predicar con todo el cuerpo”.
Grande es la importancia del cuerpo para el encuentro, también en la predicación. Para hacer de la predicación un encuentro el cuerpo tiene que estar vivo y expresar vida y emociones, convertirse en sacramento, expresión sacramental del mensaje de salvación que se anuncia. El cuerpo es sacramento del silencio, de la palabra, de los sentimientos y afectos, de la experiencia y de la fe. ¿Algún sacramento más significativo del encuentro que comer y beber juntos? En la predicación el encuentro comienza por una expresión corporal de vida: el cuerpo, las manos, la mirada, la inclinación… pueden suscitar el encuentro o la distancia; pueden ser anuncio de buenas o de malas noticias, consuelo o amenaza. (Por eso hoy nos resulta chocante el dedo amenazante del gran predicador San Vicente Ferrer).
Para que la predicación sea verdadero encuentro no se necesitan poses corporales ensayadas y ficticias. Más bien se trata de que el predicador, la predicadora, se implique en el anuncio del Evangelio con todo su ser. Jesús es un ejemplo de implicación corporal su ministerio evangelizador: mira, toca, abraza, se sienta junto al pozo, come y bebe con los suyos, se entrega… “Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros”.
En el encuentro que es la predicación está también el cuerpo del otro, sobre todo su rostro. Según Levinas el gran reclamo el gran desafío del encuentro es el rostro del otro o de la otra. Predicar mirando al techo o mirando de soslayo o sin mirar es convertir la predicación en un monólogo sin encuentro. Como cuando nos dirigimos a alguien sin mirar de frente. La predicación solo llega a ser encuentro cuando va  acompañada de un lenguaje corporal que expresa donación, acogida, cercanía, misericordia, interés por el otro.
2. Importancia de la palabra para el encuentro en la predicación
La predicación está hecha básicamente de palabras. Es un encuentro a través de la palabra. Es preciso cuidar la palabra, el decir y no solo lo dicho. La palabra llena la mayor parte de nuestra experiencia comunicativa. Quizá por eso Humberto decía que “es preciso predicar fuera de la predicación”, haciendo referencia a la conversación informal, al diálogo interpersonal, a la conversación de sobremesa. La mayor parte de nuestra vida está tejida de encuentros informales. En ellos no se trata de estar siempre hablando de Dios o pronunciando frases piadosas. Se trata de hablar de todo desde la perspectiva de la fe, con la mirada de Dios. Santo Domingo cultivaba la predicación fuera de la predicación prestándose al diálogo con los alemanes compañeros de viaje, con los estudiantes en las plazas de Bolonia, con las monjas en el locutorio… Es en esta predicación fuera de la predicación cuando la palabra puede convertirse en una excelente herramienta del encuentro.
Hoy hay una fuerte sospecha o desconfianza frente a la palabra. Porque abundan las palabras mentirosas, vacías, huecas, rutinarias, convencionales, incluso hirientes… Sin embargo, la palabra nos es necesaria en la convivencia, tan necesaria que los partidarios de la ética discursiva se han propuesto fundamentar una ética universal para la convivencia humana en el habla, en la acción comunicativa, en la búsqueda de consenso mediante la comunicación y el diálogo.
La palabra tiene un gran potencial para activar el encuentro. El simple decir, antes de considerar lo dicho, ya es una puerta de ingreso en el encuentro. El “buenos días” que decía Levinás o el “queridos hermanos y hermanas” cuando se dice apropiadamente son mucho más que saludos protocolarios. Son palabras con una doble significación. En primer lugar, indican una toma de conciencia de la existencia del otro o la otra frente a mí y en relación conmigo. E indican un reconocimiento de la dignidad del otro o de la otra, que merece mi consideración. Ambas actitudes son definitivas para que la predicación se convierta en encuentro.
El simple dirigir la persona a un público da lugar al encuentro. Por el contrario negar la palabra al otro significa negarle de hecho su existencia, su dignidad, su significación y su importancia para mí. Es decir, hace imposible el encuentro y establece una  ruptura en la convivencia.
Pero el decir no necesariamente da lugar al encuentro. Hay palabras que matan, también en la predicación. Por eso se habla de lenguas viperinas. Aunque reconocen la existencia del otro, desconocen su dignidad, su derecho a existir y a ser respetado, su derecho a mi solidaridad. Son palabras asesinas que quisieran eliminar al otro. Por el contrario hay palabras que dan vida y sanan; fomentan el encuentro porque generan relaciones de empatía, de solidaridad, de mutualidad. El ministerio de Jesús está plagado de estas palabras que levantan el ánimo, sanan y dan vida: “Animo”, “levántate”, “no temáis, soy yo”, “tu fe te ha salvado”, “yo tampoco te condeno”…
Aquí hay toda una fenomenología del decir y de la palabra que obliga a revisar con cuidado nuestra predicación para saber si es cauce de encuentro o de desencuentro. Este examen obliga a tener en cuenta la importancia de la palabra, a considerar los efectos perversos de la palabra vacía, retórica, falsa, convencional… y los efectos positivos de la palabra verdadera, convencida, sentida, orada y sufrida… Humberto distinguía con acierto entre predicar –con la palabra, creída, contemplada, sufrida- y echar sermones –con la palabra aprendida y convencional-  Ese examen invita también a cuidar el tono en la predicación, para que el evangelio no suene a amenaza (¡Ay de ti si no lo cumples!), sino a buena noticia (¡Qué pena que no lo valores!). Y, sobre todo, invita a considerar si las palabras dichas son palabras de vida, de ánimo, de gracia, de esperanza… o son más bien palabras de muerte, de desaliento, de desesperanza.
Ese examen nos permitirá saber si nuestra predicación es evangélica y da lugar al encuentro o carece de sabor evangélico y solo produce más indiferencia, más fractura, menos encuentro, menos diálogo interreligioso, menos ecumenismo, menos encuentro con el mundo actual.
Por supuesto, es legítimo reivindicar la prioridad de la vida, de las obras, del compromiso… por encima del discurso y de la palabra en la vida cristiana. Pero es un error desestimar  la importancia de la palabra profética en la historia judeo-cristiana.  Jesús comenzó a “hacer y a enseñar”. La estructura de la revelación judeo-cristiana está hecha de acontecimiento y palabra. La palabra profética tiene la gran función de despejar la ambigüedad de los gestos. El beso de Judas tiene apariencia de encuentro. La palabra de Jesús lo desenmascara: “¿Con un beso entregas al Hijo del Hombre?”. Sólo la palabra profética despeja la incógnita de algunas obras, de algunos besos y abrazos.
Esto obliga a la Familia Dominicana a estimar su misión evangelizadora y asumirla con responsabilidad. Los lugares de predicación hoy son muchos. Vean todos los talleres que componen este Congreso. Pero la presencia y el aporte de la Familia Dominicana en esos lugares ha de ser el anuncio explícito del Evangelio, cuando el tiempo lo aconseje.
No hace falta decir que la palabra solo es cauce de encuentro cuando manifiesta y no oculta la identidad del hablante, cuando es sincera, honesta, franca. Esta palabra nos sitúan en el corazón del ideal dominicano: VERITAS. Decir la verdad, vivir en la verdad, no predicar más que lo que creemos y, a ser posible, más de lo que hemos experimentado. Decía Santa Teresa al escribir su vida: “No diré nada que no haya experimentado”.
Y para que el encuentro se consume es necesario escuchar la palabra del otro o de la otra. En este sentido acertadamente afirma Levinás que al rostro del otro no se le mira, se le escucha. Porque el rostro no son los rasgos faciales, sino la expresión total del otro. Es preciso trascender la mera visión y admiración del semblante ajeno, y escuchar al otro antes de predicar en vez de juzgarlo. Por eso es tan significativo que Jesús comience muchos encuentros con preguntas como éstas: “¿Qué quieres?” “¿Qué buscáis?” “¿De qué discutíais por el camino?”… Escuchar el rostro del otro significa hoy tanto escuchar las cuestiones disputadas  en nuestro mundo y, sobre todo, escuchar los gritos de las víctimas de nuestra sociedad.  Esta escucha es necesaria para colocar la palabra evangélica en los huecos  más profundos de la existencia humana, para convertir la predicación en encuentro.
Escuchar al otro implica tomar en serio su identidad, respetarla, no pretender manipularla, ni reciclarla, ni formatearla a nuestra medida. El ideal del encuentro no es que el otro renuncie a sí mismo y se convierta a mí; es más bien realizar el encuentro de dos sujetos diferentes. El propósito de la predicación no es forzar la conversión, sino apostar por la humanización de ambos. Nosotros encontramos en Cristo la suprema medida de esa humanización, la suprema estatura de la humanidad (Ef 4, 13). El propósito de nuestra predicación no es buscar el consenso, sino el encuentro. Los consensos tienen lugar a nivel de ideas, de creencias, de principios, de estrategias…El encuentro tiene lugar a nivel personal. El consenso es necesario para la acción. El encuentro es necesario para vivir.
3. La importancia del mensaje evangélico para el encuentro
Lo dicho, el mensaje, también tiene que ver con el encuentro: puede facilitarlo o bloquearlo. ¿Es el mensaje evangélico que predicamos mensaje de encuentro o desencuentro?
Comencemos la respuesta con una afirmación simple y simple que se desprende de la predicación de Jesús. El encuentro no se ha de construir en falso, pues no sería en verdad tal encuentro. Por eso Jesús, a pesar de ser un mensajero del amor y la reconciliación, no presume encuentro y comunión con quienes se apartan de la verdad y de las prácticas del Reino. Su mensaje, que es motivo de encuentro con las masas y los descartados, da lugar al desencuentro con fariseos, zelotas, autoridades religiosas y civiles. La verdad es condición imprescindible para el verdadero encuentro. No precisamente la verdad teórica, académica. Esta está fragmentada. Ningún credo, ninguna religión, ninguna filosofía o cultura tiene el monopolio de la verdad. Así lo reconoció el rabino del Talmud: “Señor, a mi dame el instinto de la verdad, porque la verdad absoluta es patrimonio de Dios”. Lo que da lugar al encuentro es la verdad de la vida, que equivale a caminar en sinceridad, sin ocultamiento ni mentira. La verdad de la vida es la que acompaña la historia de Jesús.
La primera condición para que la predicación sea un encuentro es hacer de ella un ejercicio de verdad existencial, de honestidad, de sinceridad. Es un error buscar  el encuentro a base de ocultar el mensaje. El encuentro se construiría en falso si uno u otro de los interlocutores ocultara su identidad. Que la fuerza de la predicación esté más en la convicción creyente o en la firmeza de la fe, que en  el razonamiento y la rigidez de la argumentación. El encuentro consiste más en el diálogo entre identidades que  en el consenso. Esto tiene especial relevancia  para el diálogo interreligioso y el diálogo ecuménico.
El mensaje evangélico es un punto de encuentro. De hecho, los grandes desencuentros y cismas han tenido lugar cuando la predicación se ha apartado del mensaje evangélico y, sobre todo, del espíritu evangélico. Lo que ha producido el desencuentro no ha sido el Evangelio, sino la falta de Evangelio.
Dos aspectos del mensaje evangélico deben convertir la predicación en experiencia de encuentro.
En primer lugar, la presentación del mensaje evangélico como fuente de sentido para las personas y para los pueblos. El psicoanalista Viktor Frankl insistió de forma acertada en la importancia del sentido: “El drama fundamental del ser humano –afirmaba- no es la falta de placer, sino la falta de sentido. Sin placer –añadía- se puede vivir; sin sentido solo cabe el suicidio”. Incluso llegó a afirmar recordando su condición de prisionero en los campos de concentración: “De los que pudimos sobrevivir solo sobrevivimos los que encontramos sentido al sufrimiento”. En contraste con estos pensamientos los analistas de la cultura actual de la globalización y del bienestar, insisten en que esta es una cultura o incultura abundante en placer  y escasa en sentido, abundante en política y escasa en mística.
Aquí tiene la predicación del mensaje evangélico una excelente oportunidad para prestar un servicio urgente a la humanidad. El Evangelio de Jesucristo es una fuente abundante de sentido, un punto de encuentro. El fin de la existencia humana que presenta el Evangelio  puede unirnos más de lo que nos separan los medios o los diferentes caminos. Llegar a ese mensaje evangélico genuino requiere de los predicadores mucho silencio, mucha oración, mucha contemplación, mucho estudio, mucha ejercitación profética…
En segundo lugar la predicación llegará a ser una experiencia de encuentro si consigue presentar el mensaje evangélico como un camino de humanidad o de humanización. Ir al fondo del Evangelio es ir al fondo de la humanidad. Mucho se ha insistido en presentar a Jesucristo como la revelación del rostro de Dios. Sin embargo, cada vez aparecen más dioses y cada vez más las distintas imágenes de Dios parecen convertirse en un motivo de desencuentro entre las religiones, las culturas, los pueblos. Se ha insistido menos en presentar a Jesucristo como la genuina revelación del ser humano, como la suprema estatura de la humanidad. Quizá no se ha insistido suficientemente en la humanización de Dios.
Y sin embargo, parece que el verdadero punto de encuentro para las personas y los pueblos es la común condición humana. Por eso ha adquirido tanta importancia la cuestión de la dignidad humana, de los derechos humanos, de la ética. Ir al fondo del Evangelio es ir al fondo de la humanización. Y a medida que se ahonda más en la humanización son mayores las posibilidades del encuentro entre los seres humanos y los pueblos, entre las religiones, entre las confesiones cristianas. Si la predicación conduce verdaderamente a ese fondo de la humanidad, será de veras una experiencia de encuentro. Ahí en ese fondo humano podemos encontrarnos todos y todas.
Según la filosofía de Levinas, el encuentro con el otro está hecho más de presencia que de ortodoxia consensuada. Este principio tiene gran aplicación para la predicación: el encuentro está hecho más de comunión que de ortodoxia, sin despreciar la ortodoxia.
4. La asimetría del encuentro en la predicación
La predicación implica una relación con el otro, con la persona, con la asamblea…En este sentido es para el predicador un ejercicio de extroversión, de salida de sí mismo, de trascenderse. El otro pasa a ser para el predicador el punto de mira, el objetivo, el destinatario. Predicar es salir al encuentro del otro.
Para iluminar convenientemente este hecho conviene recordar algunas afirmaciones de Levinas sobre el encuentro y la relación con el otro. El encuentro implica  ante todo una superación del ensimismamiento egoísta cartesiano, ese intento de definir el sujeto a través de la introspección. “Pienso luego existo”. Implica superar la tendencia del pensamiento moderno a pensar el sujeto desde su individualidad, definir la identidad desde sí mismo. Según Levinas es sujeto solo define su identidad desde la relación con el otro y, especialmente, a partir de la interpelación que me hace el rostro del otro. Esta es toda la fuerza y todo el potencial, del otro, del rostro que tengo frente a mí.  ¿No habrá que recurrir a esta naturaleza del encuentro para definir la identidad del predicador y la naturaleza de la predicación? ¿No habrá que emprender la tarea evangelizadora más desde la interpelación de los oyentes que desde el ensimismamiento del mismo predicador o predicadora? ¿No será la escucha el primer ejercicio para convertir la predicación en encuentro?
Pero aún hay más en el pensamiento de Levinas que puede ayudarnos a definir la predicación como encuentro. Conocedor y deudor de Martin Buber, Levinas trasciende el pensamiento de éste. Para Buber la relación con el otro es simétrica; es relación entre dos sujetos iguales en dignidad e importancia; es relación de reciprocidad. Para Levinas el encuentro con el otro supone una relación asimétrica. Aunque las dos personas en relación sean iguales en dignidad, la importancia del otro es mucho mayor. El otro es mi dueño, mi maestro, un imperativo para mí. El otro es más importante, más grande, mayor… desde siempre, desde tiempo inmemorial. Su importancia no nace con el encuentro; es anterior. Su importancia es tal que yo soy su rehén; dependo del otro; soy producto de su presencia, soy el reflejo de su rostro.  El otro es tan importante y decisivo para mí que me da la oportunidad de encontrarme y convertirme en sujeto moral y responsable. El otro me ofrece la oportunidad de hacer humano, de humanizarme. Aquí adquiere toda su significación la parábola evangélica del samaritano.
Esta asimetría tiene trascendentales consecuencias para la predicación.
En primer lugar, coloca al otro en primer plano, en un peldaño de importancia por encima del predicador. Él es más y mayor, más importante. Aquí resuena la actitud del Bautista: “Es preciso que él crezca y yo mengüe”. El predicador, la predicadora es rehén de sus oyentes. Depende totalmente del oyente. Debe estar más preocupado por los problemas y las necesidades del oyente que por sí mismo, sus éxitos e intereses. Debe hacer un ejercicio de extroversión. Debe mirar de frente el rostro del otro, su vulnerabilidad, para colocar el mensaje  allí donde es más necesario, allí donde el Evangelio puede llenar de sentido y de humanidad la vida de los oyentes. El éxito de la predicación se ha de medir desde los efectos producidos en el otro, no desde los éxitos buscados por el predicador. Decía acertadamente S. Kierkegaard: “Me niego a evaluar el éxito de mi predicación por el aplauso del público”.
En segundo lugar, esa asimetría genera la responsabilidad de la predicación. ¡Ay de mí si no predicare el Evangelio! El rostro del otro es un desafío, una interpelación. Lo primero que exige es que sea reconocida su existencia y su dignidad. Por eso exige que se le tome en cuenta, que se le dirija la palabra, que se haga sentir su importancia. El rostro del otro también dice al predicador: “No me mates”, es decir, “No me mates ni con tu silencio ni con tu palabra”. La predicación es una respuesta a la interpelación del otro. Es una responsabilidad. Es respuesta a la interpelación, al cuestionamiento que desvela el rostro del otro.
En tercer lugar, esta asimetría obliga al predicador a escuchar atentamente el rostro del otro antes de predicar y al predicar. Ese rostro desvela las preguntas por el sentido que buscan respuesta en el Evangelio, las heridas y vulnerabilidades  que buscan sanación en la palabra evangélica, los huecos de la existencia o los horizontes luminosos en los que es preciso colocar el mensaje, para que así la predicación se convierta en un verdadero encuentro. El predicador debe reaccionar ante el otro como el samaritano, que se traumatizó, se dejó afectar, escuchó al otro y se hizo responsable de él. En este sentido, el predicador es el sujeto, el sometido al otro.
El rostro del otro invita al predicador a hacer la experiencia del encuentro. El rostro del otro nos prohíbe matar. No solo dirá al predicador: “No me mates ignorándome o negándome la palabra”. Le dirá también: “No me mates con esa palabra de juicio, de condena, de desánimo, de desesperanza”. Y así recordará a la familia dominicana su responsabilidad y su deber de ser predicadores de la gracia. Entonces la predicación puede que no conduzca al consenso ni produzca conversión; pero siempre será un camino  y una experiencia de encuentro con el otro.
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El encuentro se puede prolongar y expresar en el silencio. Cuando dos amigos ya no tienen más que decir suele aparecer un silencio tenso y vacío. Por el contrario, cuando dos amigos ya no tienen palabras para decir lo que sienten y viven, su silencio se convierte en encuentro y comunión total. Este silencio es también parte de la predicación como encuentro. Hay un silencio en medio o al final de la predicación que se convierte en pura comunión y encuentro con el otro en el Absoluto. Aquí desaparecen todas las diferencias que nos separan. Sólo los místicos llegan hasta ese punto y entienden ese silencio. Esto suscita numerosas preguntas a la familia dominicana: ¿Cuándo hemos de hablar y cuándo hemos de callar? (Porque, según Santo Tomás, la gracia o el carisma de la predicación no es un hábito permanente, sino un carisma como la profecía que aparece y desaparece). Con Humberto hemos de preguntarnos: ¿Somos predicadores o simplemente echamos sermones? Con Santo Tomás hemos de preguntarnos: ¿Hacemos silencio antes de predicar  y regresamos al silencio después de haber predicado? Y nos preguntamos con San Vicente Ferrer –no estoy seguro de esta cita-: ¿Vamos a predicar saliendo del silencio? Son preguntas fundamentales en este Jubileo.
Felicísimo Martínez, O.P
Congreso para la Misión de la Orden
Roma, 19 de enero de 2017

Redescubrir, reconstruir… Resucitar

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Para poder hacer el resumen de estos días lo mejor es dividir el texto en los diferentes días que hemos pasado tanto en Ciruelos de Cervera (lugar donde estaba nuestra comunidad), Briongos (el pueblo donde doblábamos celebración) y Caleruega (donde nos reuníamos todas las comunidades para hacer los talleres conjuntos).

Día 1: La llegada
Era mi primera Pascua Joven y admito que iba un poco sin saber qué ocurriría en un pueblo de Burgos, por tanto, era un momento de incertidumbre, aunque dicha incertidumbre se me pasó en el mismo momento que conocí al grupo que iría en mi coche, José Alberto, Mónica, Sonia y Belén (mi novia, que gracias a ella y a su conexión con Selvas pudimos disfrutar de esta Semana Santa). Un viaje que aprovechamos para conocernos y saber un poco más unos de los otros, el primer contacto.
Al llegar a Caleruega, nos fuimos juntando todos los grupos que después nos dividirán en comunidades, iban llegando más y más jóvenes, todos presentándose y cada uno de un sitio diferente de España, Valencia, Oviedo, Bilbao, Pamplona, Valladolid. Hasta ser un grupo de 42 jóvenes…
Una vez asentados fuimos a ver a las Madres Dominicas para rezar la oración de envío, nos abrieron sus puertas en par en par y pudimos entrar en su oratorio, una zona reservada para ellas y que como ocasión especial pudimos acceder. Fue un momento de oración y de envío de fuerzas para poder hacer nuestra misión de la mejor forma posible. También nos contaron la historia del pozo que hay en el convento, del cual bebimos para descubrir nuestra verdadera vocación.
Una vez realizada la oración de envío y bebido del pozo, fuimos a cenar y nos dividieron en comunidades, segundo momento de incertidumbre, ¿con quién conviviría durante estos días?
Dia 2: La comunidad
Es Jueves Santo, día del amor fraterno, y que mejor día para conocer a la que sería nuestra comunidad, todos diferentes, cada uno con su forma de ver las cosas.
Iniciamos el día con un taller sobre el amor fraterno, en el cual tuve que sacar mis dotes interpretativas haciendo un musical, y darme cuenta de las ideas tan originales del resto de grupos, gracias a ello pude entender más el Jueves Santo y el significado de Amor.
Después del taller comenzamos a preparar el primer oficio y todo parecía salir rodado. Participamos en las lecturas, las peticiones, los cantos, hasta Belén y Teresa se atrevieron a hablar en la homilía.
Fue también un primer contacto con los dos pueblos y empezamos a notar el cariño de la gente de allí, tanto de Ciruelos como de Briongos. Incluso en la hora Santa, en la cual participó gente del pueblo y nos acompañaron en ese momento de oración frente al Monumento.
Dia 3: Recogimiento
Viernes Santo, seguimos con la dinámica de los talleres por la mañana y las celebraciones de los oficios por la tarde, esta vez el taller nos lo da Jesús Espeja, unos de los mejores teólogos en lengua castellana que hay en el mundo, y nos da una visión particular y moderna de la Semana Santa.
Cada vez noto más la cercanía de los pueblos y nos sumergimos más en sus tradiciones y vamos adaptándonos a su día a día, también me doy cuenta que no solo estamos para ayudar en la Misa, sino para algo mucho más completo, vivir la Semana Santa.
Por la noche era la noche de la Penitencial, perfectamente organizada por ESNALAR, y volvieron los sentimientos, al principio de miedo, duda, pero que se transformaron en paz y tranquilidad, fueron unos momentos de recogimiento muy especiales y que creo que todos vivimos con total profundidad.
Volvieron los sentimientos: al principio de miedo, duda, pero que se transformaron en paz y tranquilidad
Dia 4: Comenzar de cero
Sábado Santo, el día de la Vigilia Pascual, momento de esperanza y felicidad, este día me toco preparar un texto para la homilía y así sentirme un poco predicador, como buen dominico, al principio no sabía bien que decir, pero Fer dio en la tecla y me dijo que contara simplemente lo que había sentido durante esos días y eso fue lo que hice.
“En esta Vigilia Pascual, después de haber vivido estos días de dolor y soledad, empezamos de cero, pasamos a la esperanza que nos ha la resurrección del Señor.
En cierto modo, ya comencé de cero al llegar aquí, y comenzar una Pascua diferente, pasar de un entorno de ciudad a un entorno rural, vivir en comunidad con gente que acabas de conocer y que después de estos días ya son como una familia, cada uno diferente, lo que da lugar a una pluralidad que te hace crecer exponencialmente.
Han sido unos días de recogimiento, pensamiento, pero no solo se ha quedado ahí, ha ido mucho más allá, han sido días de compartir emociones, vivencias, experiencias, en general creo que hemos crecido todos un poco, y cada persona de la comunidad ha puesto su granito de arena, para mí comenzar de cero nunca había sido tan gratificante.”
Para mí comenzar de cero nunca había sido tan gratificante
Día 5: Despedida
El ultimo día llegó, y parecía que acababa de llegar, nunca se me habían pasado tan rápido una Semana Santa centrada en la oración y en la comunidad, esta vez no doblamos en Briongos porque Vicente nos dio permiso para descansar pero sí que celebramos la Misa en Ciruelos, con la procesión del encuentro como colofón a esta semana, hombres y mujeres separados, el cristo y la virgen con las tradicionales rosquillas que se sortearán después de Misa (tradición que dura desde tiempos de las abuelas de las más mayores del pueblo).
La despedida de las más calurosas que he tenido en mi vida, la gente siempre con una sonrisa y diciendo que el año que viene volvamos, pero no de forma políticamente correcta, sino de verdad con el corazón, al menos yo lo noté así, además no creo que fuera un adiós sino un hasta pronto.
Como final a esta crónica quiero agradecer a los integrantes de la comunidad, Vicente, Asier, Javi, Marta, Álvaro, Teresa, Sonia, Mónica, Belén y Fer como última incorporación, que como dije en el texto de la homilía, todos habéis aportado un granito de arena estos días, y habéis conseguido que el año que viene quiera repetir con vosotros.
ficha-josemaria

Arrieritos somos y en el camino nos encontraremos


Antonio Osuna Fernández-Largo O.P. de Antonio Osuna Fernández-Largo O.P.
Reflexiones de un cristiano de a pie
Se me ocurre este refrán viejo de la maragatería pero prescindiendo de lo que tiene de venganza encubierta y afán de resarcirse. Me viene a la memoria pensando que los buscadores de Dios también nos encontramos en el mismo camino, aunque las situaciones de cada uno son tan diversas como la de los peregrinos que se encuentran en el camino de Santiago y los intereses e ideología de todos nosotros sean por completo opuestas.
El otro día observé en una procesión de las Semana Santa que una mujer derramaba abundantes lágrimas contemplando la maravilla de una imagen de la Virgen profusamente adornada. Pensé: esta persona ha encontrado a Dios, pues se siente familiar de las cosas del cielo y reconoce que hay alguien a quien amar y servir no siendo de este mundo. Tengo por cierto que quien se cree lo más importante del mundo y que no necesita de nadie para cumplir su vida, no busca a Dios. ¡Cómo va buscar a Dios si él mismo se cree prepotente, perdonavidas y diosillo en su entorno!
Con esa persona que lloraba desconsolada ante la vista de una imagen de la Virgen yo me encuentro en el camino de la vida, aunque posiblemente no tengamos ninguna otra cosa común. Lo primero es que yo no soy un hincha de las procesiones. Y no porque no reconozca que son maravillas de arte y devoción popular, sino porque prefiero contemplar esas imágenes admirables en las iglesias, con tranquilidad y sosiego donde están durante todo el año. Somos muchos los que compartimos el rastreo de lo divino en este mundo aunque nuestros gustos, ideas y sentimientos ante la vida sean tan diversos como entre los arrieros maragatos y sus eventuales traficantes.

HOY EL RETO DEL AMOR ES ENTREGAR UN SIGNO CRISTIANO A UNA PERSONA

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Hola, buenos días, hoy Lety nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.

EL CARTÓN Y LA MESA

Llevo unos días dando vueltas al sufrimiento humano, a la debilidad, quizás porque me ha tocado vivir muy de cerca toda la enfermedad de mi madre y he podido ver cómo viven la falta de salud tantas personas.
Me impresiona ver a los que no tienen fe: como lo viven "a pelo", lo que prima es la resignación, o la exigencia a los médicos para que hagan de dios y curen, cuando muchas veces ellos no pueden. Las expresiones que más he escuchado han sido: "Esto es lo que hay", "Es cuestión de esperar, de tener mas suerte"... pero en sus rostros no se perfila paz ni serenidad.
Por otro lado, me he encontrado con gente que, sólo con ver el hábito, se acercaban a mí. Me pedían que orase por ellos, para que tengan paz y, si es la voluntad de Dios, recuperen la salud.
A todos les miraba y les sonreía, y siempre oraba por ellos, le hablaba a Jesús de ellos. Sin embargo, también le pedía al Señor poder hacer algo ante este sufrimiento...
Para mí, la vida es Cristo. Fuera de Él no hay felicidad, el sufrimiento es duro. Mientras oraba, metí la mano en mi bolsillo y me encontré con la cruz que llevo siempre conmigo. La agarré y me di cuenta del poder de la cruz: Cristo ha muerto y ha resucitado para quitar el aguijón de muerte que tiene la enfermedad. Y entonces entendí.
¿Por qué no dejar unas pocas cruces en el hospital? Alguien la podría necesitar...
Total, cogí un cartón, y al ordenador hice este cartel: "Si estás sufriendo, esto es para ti: coge una", y con una flecha indicando. Pegué el papel al cartón y me bajé a la entrada de la capilla. Allí había una mesa. Puse en ella el cartel y junto a él, un montón de cruces pequeñitas. Después de saludar al Señor, me marché. ¡Ahora ya era cosa de Él!
Hoy el reto del amor es entregar un signo cristiano a una persona. No necesitas palabras: si para ti es lo más importante, si Cristo es el mejor regalo que has recibido, si Él es lo que necesitaba tu corazón... créeme, también es lo que necesita el corazón de quien tienes al lado, aunque aún no se haya dado cuenta.
VIVE DE CRISTO
PD: Ayer, cuando volví a pasar por la capilla del hospital, ya sólo había la mitad de las cruces.
©Producciones es El- Vive de Cristo (Dominicas Lerma)
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LA IMPORTANCIA DE LEER A TODAS LAS EDADES

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Isaura Díaz Figueiredo

Termina de celebrase el  “DÍA DEL LIBRO”  no viene mal recordar porque entre todos los días del año se ha elegido éste precisamente.
El 23 de abril es un día simbólico para la literatura mundial, ya que en este día y en el año de 1616 fallecieron personalidades como Cervantes, Shakespeare y el Inca Garcilaso de la Vega. Igualmente se conmemora el nacimiento o muerte de otros autores prominentes como  Josep Pla, Manuel Mejía , Haldor K Laness o Maurice Druon
La celebración de este día fue una decisión espontánea tomada en la Conferencia General de la UNESCO que se celebró en París en 1995, para rendir un homenaje universal a los libros y autores.
Ventana abierta a la diversidad de las culturas y puente tendido entre las civilizaciones, vector de valores, de saberes, del sentido estético y de la imaginación, el libro es ante todo, obra de la inteligencia, la creatividad y la cultura, por ello enriquece el patrimonio inmaterial de la humanidad y da sentido a la importancia que tiene la lectura para la persona, influyendo en muchos aspectos de nuestra vida.
Proporciona información, formación, crea hábitos de reflexión, análisis, esfuerzo, concentración... y recrea, hace gozar, entretiene y distrae. Una persona con hábito de lectura posee autonomía cognitiva, es decir, está preparada para aprender por sí mismo durante toda la vida.
Ayuda al desarrollo y perfeccionamiento del lenguaje. Mejora la expresión oral y escrita y hace el lenguaje más fluido. Aumenta el vocabulario y mejora la redacción y ortografía.
Mejora las relaciones humanas, enriqueciendo los contactos personales, pues facilita el desarrollo de las habilidades sociales al mejorar la comunicación y la comprensión de otras mentalidades.
Da facilidad para exponer el propio pensamiento y posibilita la capacidad de pensar.
Amplía los horizontes del individuo permitiéndole ponerse en contacto con lugares, gentes, experiencias y costumbres lejanas a él, en el tiempo o en el espacio.
Es una afición que dura toda la vida y que puede practicarse en cualquier tiempo, lugar, circunstancia. Nos libra de los males de nuestro turbio tiempo: la soledad, la depresión y el consumismo.

FABULA
 Hace mucho tiempo, en la antigua India vivía un niño, Chenchum. Le encantaba leer y también era muy curioso. Las preguntas se arremolinaban en su cabeza.
 ¿Por qué era redondo el sol y por qué cambiaba de forma la luna? ¿Por qué crecían tan altos los árboles? ¿Por qué no se caían las estrellas del cielo?
Chenchum, buscaba las respuestas en los libros de hojas de palmera escritos por venerables sabios. Y leía todo libro que encontraba.
Un día, Chenchum estaba entretenido leyendo un libro. Su madre le entregó un paquete y le dijo:
—Deja el libro y lleva esta comida a tu padre.
Chenchum se puso de pie con el libro en la mano, tomó el paquete y salió de su casa. Siguió leyendo mientras caminaba por el áspero sendero accidentado del bosque. De pronto, tropezó con una piedra. Trastabilló y se cayó. Su pie comenzó a sangrar. Chenchum se levantó y siguió leyendo con la mirada fija en el libro. Una vez más tropezó con una piedra y se dio de narices contra el suelo. En esta ocasión se lastimó mucho más, pero el texto escrito en la hoja de palmera le hizo olvidar su herida.
De pronto, un relámpago iluminó el bosque y se escuchó una risa melodiosa. El niño Chenchum miró hacia arriba. Una hermosa dama, vestida con un sari blanco y con la cabeza rodeada por un halo de luz, le sonrió. La dama estaba sentada sobre un elegante cisne blanco. Llevaba un rollo de pergamino luminoso en una mano y en la otra sostenía un instrumento musical de cuerdas. Extendió su cuarta mano hacia el niño y le dijo:
 —Hijo mío, estoy impresionada por tu sed de conocimiento. Te concederé un don. Dime, ¿cuál es tu deseo más profundo?
Chenchum no daba crédito a lo que sus ojos le ofrecían, parpadeó admirado. la Diosa del Conocimiento se encontraba frente a él. Con rapidez, el niño unió las manos, hizo una reverencia y musitó:
 —Oh Diosa, por favor concédeme un segundo par de ojos en los pies para que pueda leer mientras camino.
—Así sea —lo bendijo la Diosa. Tocó al niño en la cabeza y se esfumó entre las altas nubes.
Chenchum miró hacia abajo. En sus pies pestañeaba un segundo par de ojos. Dio un salto de alegría. Luego corrió por el serpenteante sendero del bosque con la mirada fija en el libro mientras sus pies lo guiaban.
Su amor por la lectura permitió a Chenchum crecer hasta transformarse en uno de los hombres más sabios de la India. Era famoso a lo largo y a lo ancho del país por su profunda sabiduría. También recibió otro nombre, "aquel que tiene ojos en los pies".
Esta antigua leyenda hindú narra la historia de un niño que descubrió que el conocimiento se adquiere a través de las palabras que los sabios escriben sobre hojas de palmera.

 NOTA: Matsuura, Director General de la UNESCO recuerda
Los libros son nuestros ojos mágicos. Nos brindan conocimiento e información y nos guían por el difícil y accidentado sendero de la vida compulsividad

No he de morir, viviré

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Sor Gemma Morató Sor Gemma Morató
Resurección

El salmo 117 es un salmo eminentemente pascual. Jesús hecho obediente hasta la muerte y muerte de cruz, ha sido exaltado por el Padre que no ha permitido que su Hijo conozca la corrupción.
Este canto se inicia con una acción de gracias: “Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia”. Sí, la misericordia del Señor ha sido extraordinaria, inaudita, no ha permitido que su Hijo Jesús conociera la corrupción. Esta acción de gracias se va repitiendo en los versículos del uno al cuatro.
“En el peligro grité al Señor, y me escuchó poniéndome a salvo” (v 5). Pero el Señor lo escuchó sin ahorrarle el sufrimiento y la muerte en cruz.
“El Señor está conmigo; no temo; ¿qué podrá hacerme el hombre?” (v 6). El hombre sí pudo hacer mucho contra Jesús pero con todo no pudo vencerlo.
“Todos los pueblos me rodeaban, me rodeaban como avispas, ardiendo como fuego en las zarzas”. En realidad es lo que hizo el pueblo que unos días antes de su muerte lo aclamaban: Bendito el que viene en nombre del Señor y al cabo de poco gritan: ¡Crucifícalo! ¡Como somos de incoherentes lo hombres!
“No he de morir, viviré para contar las hazañas del Señor” (v 17). Jesús vence la muerte con su resurrección.
Así pues podemos cantar con todo el pueblo fiel: “Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia” (v 29). Texto: Hna. María Nuria Gaza.

Los crucificados de hoy


Hay entre nosotros quienes preferirían un Cristo sepultado, un muñeco que llevar en procesión por las calles, un Cristo amordazado, un Cristo hecho a la medida de nuestros caprichos y de nuestros mezquinos intereses. No quieren un Dios que nos pregunte y que revuelva nuestras conciencias, un Dios que clame: 'Caín, ¿qué has hecho a tu hermano Abel?'
W. O'MALLEY, The Voice of Blood
Una semana importante para los cristianos, desde sus comienzos la Iglesia ha celebrado el Misterio Pascual de la muerte y resurrección de Jesús, momento cumbre de la historia de la salvación.  Semana concentrada en tres días para celebrar el amor, la muerte y la vida, de ahí el nombre de Semana Santa. La participación en diferentes manifestaciones de religiosidad popular como procesiones, vía crucis, etc., son formas de celebrar el Misterio Pascual, pero debemos distinguir entre lo que es la devoción y la celebración misma de ese misterio en el Triduo Pascual: La Cena del Señor (Jueves Santo), La Muerte (Viernes Santo) y la Vigilia Pascual (Sábado Santo).
La muerte, puede ser lo más recóndito de la existencia humana, esa posibilidad de no ser, de llegar a un punto sin retorno, provoca angustia y miedo. Esa realidad irracional de la muerte tiene un punto culminante en la cruz de Jesús, su muerte no fue un error, fue el precio de su rebeldía, de su disidencia, en ella, un grito terrible: “Dios mío, Dios mío, por qué me has abandonado…” (Mc 15,34.37). Una muerte injusta, sufrida en soledad, silencio y abandono, en la que todos colaboran o porque piden la muerte directamente o porque callan para no complicarse.
Cada día, en el mundo, muchos justos son aniquilados como lo fue Jesús. Con la muerte del Justo no han acabado las muertes de los justos, por todos los rincones de la tierra se encuentran muchos hombres llamados a la impotencia y al sufrimiento. Muchos no entienden la fe en un crucificado, tampoco que los crucificados de ahora puedan hablarnos de Dios y evangelizarnos. No es fácil creer en un pobre entre los pobres, en un Dios que cuelga en un madero, es más fácil inclinarse ante un Dios todopoderoso que resuelva la vida una vez por todas. La justicia, como la verdad, complican nuestras vidas, para no complicarnos, callamos y hacemos la vista gorda y seguimos la rueda de la cotidianidad acomodándonos a todo.  Todas las víctimas y ajusticiados injustamente tienen su razón de ser aunque solo sea para manifestar un grito contra la injusticia. La humanidad, sobre todo los “anawin”, dependen del grito de alguien, ese fue el grito de Jesús ante el abandono de todos, es el grito contra todo pragmatismo, es el grito contra todo lo que amenaza y destruye la dignidad y la libertad.
Los abandonados y crucificados en la época de Jesús eran anawim, hoy también. El “anawin” podía ser un pobre, aunque no necesariamente, escaso de bienes materiales básicos. Podía ser, aunque no siempre, una persona marginada o excluida socialmente, no siempre es un emigrante, un refugiado, un anciano olvidado o un drogadicto. Son todos aquellos que no tienen nada, incluido lo que necesitan para vivir plenamente, son aquellos que viven el desconsuelo, el abandono, el rechazo, minusvalía física y mental, enfermedad, depresión y la simple y sencilla soledad y miseria. El anawin, es aquel que nada tiene y pone en Dios su esperanza última, está seguro de que llegará un “día del Señor” que pondrá la historia y a todos en su sitio.
Está siendo una semana crucificados: Los ataques de Siria con armas químicas sobre víctimas inocentes y niños; el fanatismo terrorista se hizo presente en Estocolmo; Los 59 misiles dejados caer por Estados Unidos provocando toda una serie de muertos que se quedarán en el olvido; más de 50 cristianos asesinados en Domingo de Ramos cuando levantaban los ramos de la paz y la esperanza; los inmigrantes que se siguen apilando en las fronteras, los refugiados en las alambradas esperando su oportunidad en un mundo sin oportunidades; ACNUR está advirtiendo del riesgo de muertes masivas por hambre en el cuerno de África, Yemen y Nigeria aumentando los desplazamientos y refugiados por la sequía. Son ellos, no las imágenes que sacamos a las calles, los que continúan la Pasión de Dios, son también causa y principio de salvación del mundo. Los crucificados hoy, como ayer ofrecen al mundo la posibilidad de conversión, esperanza, amor, perdón, solidaridad, fe. Posiblemente esa realidad ha quedado oculta ante tanta estética religiosa en las calles, nuevas formas de adormidera, una religiosidad de circunstancias de otra época o de un mundo sin Dios, que oculta y oscurece al verdadero crucificado.
Nuestra misión de seguir a Jesús y de abrir la esperanza en la resurrección, que está ligada a bajar de la cruz a tantos crucificados. Debemos aproximarnos a esa realidad como el que tiene un tesoro escondido, hacernos cargo de la situación y aprender de ellos. Solo desde los anawin, podemos acceder a la resurrección de Jesús y dar testimonio de ella. Integrar en la cruz la experiencia de un Dios que se deja afectar por el sufrimiento humano y abrir una esperanza liberadora contra la injusticia que produce víctimas. La experiencia del Resucitado está llamando a nuestras comunidades a la solidaridad con los crucificados y a la lucha contra la injusticia, no solo a transformar el corazón del hombre, sino el corazón de un mundo sin corazón. La resurrección de Jesús es “la protesta de Dios contra la injusticia, la injusticia infligida a Jesús y a aquellos a quienes él sirvió” (T. Lorenzen).
http://salamancartvaldia.es/adjuntos/bombardeo%20qu%C3%ADmico%20en%20Siria.jpg

La simiente del fuego


Fray Antonio Praena Segura, OP
de Fray Antonio Praena Segura, OP
  Ramiro Rosón Se cruzan en mi mesa de lectura (bueno, no es una mesa, sino un palé que recogí en la calle) los dos volúmenes de “Teoría de la expresión poética”, de Carlos Bousoño, obra considerada como la última gran publicación en español que abordó el hecho poético en sí, y la presencia paciente de poemarios de jóvenes autores, alguno de los cuales ha despertado mi interés desde una primera cata.
Vayamos hoy con “La simiente del fuego”, de Ramiro Rosón (coeditado por Idea y Aguere). Lo primero que llama nuestra atención es la elegancia reposada y clara de este poemario; una escritura madura para la edad de su autor que denota cómo el saber hacer está asimilado y es hora ya de trascender la hacia el riesgo de la propia voz y el propio universo poético.
Ramiro Rosón parte de una escritura clásica y formalmente contenida que da primacía al contenido sobre la forma. Quizá precisamente porque tiene algo importante que decir.
En efecto, sorteando esa tendencia juvenil a llegar y querer parecer poeta, que nos afecta cuando somos jóvenes, esa tentación del “miradme, soy joven, terrible y nunca habéis escuchado algo parecido” por la que todos hemos pasado, a sus escasos veintitantos, Ramiro Rosón mira sin prejuicio ni complejo la condición trascendente del mundo y el ser humano, incluyendo su realidad religiosa, con la particularidad de que, a pesar de los indudables matices cristianos que presenta, no sabemos y no nos importan las creencias del autor: Ramiro ha erigido un texto verdadero que se sostiene en sí mismo.
Al arte le basta el arte en cuanto a arte se refiere. Recogiendo lo que Bousoño manifiesta en el citado clásico, “el narrador poemático es un sueño del autor sin comillas, y el `autor´ entrecomillado es un sueño del lector”. Lo que, en otro orden de cosas, viene a significar que “la relación entre poema y vida se parece a la relación que media entre dos líneas paralelas, que sin tocarse nunca, cada una de ellas sigue las evoluciones de la otra”.
El hecho es el poema y está ahí. Rosón llega a él por la vía poética misma, al margen de la especulación, la cual, en poesía, suele y quizá debe ser un "a posteriori".
Y ya que este blog pretende explorar la posible relación entre arte y fe, resulta satisfactorio encontrar un acercamiento al hecho cristiano en campos ajenos al lenguaje y la simbólica tradicionales religiosos. En el fondo, es el argumento más consistente acerca de la validez del Evangelio y de la atracción que Jesús de Nazaret sigue suscitando sobre la mirada humana, en este caso, una mirada joven. Intuimos en los versos de Ramiro Rosón que no le condiciona lo que la teología pudiera pensar de su escritura, pero tampoco lo que el resto de las voces poéticas puedan criticar, un parnaso donde esconder las creencias o determinados vuelos trascendentes a veces es un requisito para medrar literariamente.
Está bien que así sea la independencia de Ramiro Rosón, porque la misión del poeta es otra bien distinta a la de agradar y triunfar. Nuestro vate vuela libre sin más alas que las de la búsqueda  y la belleza.
“La simiente del fuego” es un libro que, desde su título, asciende. Parte de bien adentro en la tierra, como la semilla, aunque pronto muestra su aspiración de fuego. Tiende el fuego a las estrellas, aunque en ese viaje se las haya de ver con la disolución. Al fin y al cabo, el vuelo es eso que queda tras lo que se marcha porque su esencia es movimiento.
Ramiro escribe desde su Canarias natal para, desde una situación de soledad personal y cierto aislamiento literario, huir y llegar al lector por la única brecha abierta, esa grieta por la que todo se escapa (hay una grieta en todo, nos decía Leonard Cohen) y gracias a la cual somos redimidos.
Cipreses, garzas, catedrales, bosques sagrados, vencejos; incluso las afirmaciones cristianas de la Resurrección y Asunción, desprovistas de categorías teológicas, dan tensión y magnitud a los poemas. Todo -desde la voz de las cosas a la interioridad del hombre que escucha y escribe- nos dice que es inútil acallar el llamado del Misterio. Lo cual nada de extraño tiene, a no ser su cualidad de absoluta otredad. De lo contrario, no sería misterio y no estaríamos así, más fuera de nosotros mismos que dentro.
Ser poeta es encontrar preguntas y Ramiro Rosón las encuentra. Luego no hay más que resolver el silogismo… Si bien, al avanzar por su obra, descubrimos que queremos más: que rompa más, que se desconozca más, que transgreda más los límites del discurso. Pero ello es promesa que intuimos cerca, pues es el mismo texto el que nos la despierta, y eso ya es milagro. En realidad, este libro recoge un periodo creativo de 8 años y se percibe en él la evolución y cada vez más clara conciencia de este autor pese a su juventud. Es un poemario que se sitúa entre “Tratado de la luz”, de 2008, y una inminente publicación en la que las intuidas evoluciones estéticas eclosionarán con fuerza. Lo esperamos.
Para contrapeso, concluyamos diciendo que el carácter sapiencial y limpiamente poético de este libro no excluye el compromiso más concreto y directo. Antes bien, éste es una conclusión directa y necesaria de la mirada contemplativamente laica de Rosón. Véase, si no, el poema “Inmigrantes”, con cuyos versos finales invitamos a la lectura de “La simiente del fuego”:
“Los hombres que los miren como espejos
lavarán las infamias de la tierra;
los hombres que los miren como espejos
serán alondras puras en el alba.” 


Sobre la muerte y resurrección de Jesús (Semana Santa 2017)

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Jesús Espeja Jesús Espeja
La teología se mueve en el interior de la fe que vive la comunidad cristiana, y sólo cumple su papel cuando sirve al crecimiento de esa fe. Con esa intención ofrezco estos tres puntos de reflexión apara el triduo pascual.
1. Una vida que se entrega con amor: Cena de despedida
Jesús de Nazaret no hizo altas ni bajas especulaciones sobre Dios. Más bien experimentó la presencia del “Abba” como amor gratuito y ternura infinita que a todo da vida y aliento; que nos ama y continuamente nos sostiene para que, desde nuestra libertad, crezcamos amando a los demás. Jesús transmitió esa experiencia en su conducta compasiva y en las parábolas evangélicas: “pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos el diablo porque Dios estaba en él”.
Esa conducta provocó la reacción violenta de quienes cerrados en sí mismos utilizaban irreverentemente a los demás, y decidieron a dar muerte al Profeta. Jesús tuvo que procesar tal amenaza. Lejos de huir o renegar de su evangelio, lo ratificó en un comida de despedida con los que le habían acompañado por las aldeas de Galilea. En esa hora final donde la crueldad del mundo ya se cernía en el horizonte mientras quienes se decían sus seguidores no entendían e incluso alguno le traicionaba, Jesús comienza la comida dando gracias a Dios y haciendo dos gestos proféticos: compartiendo el pan lavando los pies a sus a sus discípulos, considerados en aquella cultura inferiores al maestro
En ese momento crítico ya en vísperas de su muerte, Jesús comienza “dando gracias” porque a pesar de todo, confía en el “Abba”; ocurra lo que ocurra, siempre le acompañará con amor. Y con los dos gestos expresa lo que ha intentado en su conducta histórica que sellará con la muerte: compartir y servir por amor a los demás. Esta es la forma o estilo de vivir que deja como camino a todos: “tomad y comed”; “os he dado ejemplo para que vosotros tratéis de recrear mi conducta”. Es la invitación que tiene lugar en la celebración eucarística que nos llena de luz y de gozo en el Jueves Santo.
2. Tanto ama Dios al mundo: celebrar la muerte de Jesús
La muerte en sí misma es sorda y muda. Y la muerte de cruz significaba en el siglo primero un castigo ignominioso dado a los esclavos. Confesar que un crucificado es el Mesías era “escándalo para los judíos y locura para los pagamos”. Sin embargo los primeros cristianos vieron en ese acontecimiento “la fuerza de Dios” que nos abre camino de salvación o plena humanización.
Con las experiencia de que Jesucristo resucitado ha vencido a la muerte, los primeros cristianos trataron de leer e interpretar el acontecimiento de la crucifixión. Si Dios estuvo con Jesús mientras proclamaba el evangelio en las ideas de Galilea y no le abandonó en la oscuridad de la cruz, aquel duro acontecimiento debe terne un sentido positivo. Para explicarlo acudieron a figuras de la revelación bíblica. Según los evangelios sinópticos, Jesús muriendo en la cruz es el Justo celebrado en los salmos, que se mantiene fiel porque se abre a la presencia de Dios que le anima. Es el Servidor de que habla el profeta Isaías que para traer la liberación al pueblo, soporta la incomprensión y hasta la muerte a manos de lis impíos. El cuarto evangelio escrito ya más tarde presenta la muerte de Jesús como la manifestación o epifanía del amor de Dios: “tanto amó al mundo que le entregó su Hijo”.
Ha calado demasiado en la religiosidad cristiana una interpretación expiatoria de la muerte de Jesús: ofendida por nuestros pecados, la divinidad exige reparación; dada la condición del ofendido, la ofensa es infinita; sólo podía repararla un hombre que al mismo tiempo fuera divino: eso tuvo lugar en la encarnación cuya finalidad fue la muerte de cruz donde se aplacó la ira de la divinidad ofendida. Con muerte de Jesús saldó la deuda y todos quedaríamos a salvo.
Esa interpretación es incompatible con la experiencia cristiana de Dios, ternura infinita, revelado en la conducta histórica de Jesús. La visión expiatoria suscita la imagen de una divinidad que ahoga en la culpa y en el castigo como si fuéramos nada más vasallos al antojo de un dictador. Interpretando la muerte de Jesús como un sacrificio expiatorio que repara la ofensa nuestros pecados contra la divinidad, parece que nuestra salvación se gestiona sin contar con nosotros incapaces para decidir sobre nuestra propia vida. Por lo demás la muerte de Jesús como un acontecimiento aislado de su conducta histórica sino consecuencia, tramo decisivo y expresión significativa de la. Finalmente la visión expiatoria interpretada como reparación a una divinidad celosa de su honor, da prioridad al sufrimiento para la salvación o realización humana, cuando lo único que abre porvenir es el amor.
Según la fe cristiana, la muerte de Jesús como un esclavo es manifestación de Dios-amor encarnado en la humanidad totalmente permeable a esa Presencia de amor. El cuarto evangelista inicia el relato sobre la pasión y muerte de Jesús reflejando su espacio interior: sabiéndose amado del Padre, y habiendo a los suyos – todos según el Prólogo- que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo”. Jesús se sintió habitado e impulsado por la presencia del “Abba” y su alimento, lo que le mantuvo y agradó, fue hacer la voluntad del Padre: que todos tengan vida. Motivado por esa voluntad pasó por el mundo haciendo bien, sanando heridas y combatiendo las fuerzas del mal. Con esa motivación de amor , fue capaz de suportar el suplicio de la cruz. Su vida que culminó en la muerte fue manifestación de Dios amor encarnado en la humanidad que se abre y se deja transformar por esas “advertencia amorosa”. Según Tomás de Aquino en el s. XIII la muerte de Jesús es ante todo expresión de la misericordia divina; y lo mismo vino a decir el concilio de Trento hablando sobre la causa principal de la justificación ¿ Por qué seguir pensando que Dios es el Amo celoso de su honor y no el Amor que se da sencillamente porque “tiene un corazón generoso”?
En la celebración litúrgica del Viernes Santo, el que preside se dirige al pueblo “Mirad el árbol de la cruz”.
Contemplad el amor desconcertante de Dios que continuamente nos crea por amor, nos sostiene e impulsa . Contemplad en el rostro del que por amor soportó la cruz al ser humano que se perfecciona y se realiza plenamente cuando se abre de modo incondicional a esa Presencia de amor que le habita y es testigo de ese amor en su relación con los demás.
3. La resurrección de Jesús: el amor es más fuerte que la muerte
Los cristianos creemos en dos artículos inseparablemente unidos. Primero, que Jesús, muerto en la cruz, ha triunfado sobre la muerte, ha entrado en la plenitud de la vida él mismo en persona, y está transmitiendo vida no sólo a la comunidad cristiana sino a toda nuestra historia. Segundo, que el destino de Jesús es también nuestro destino.
La supervivencia es un anhelo que los seres humanos llevamos muy dentro; más que la muerte, al fin y al cabo un acontecimiento biológico natural, el enigma es la falta de resignación a terminar nuestros días. Por eso como respuesta normal a ese anhelo, en religiones anteriores a la Biblia cundió la idea de resurrección como supervivencia y el pensamiento filosófico defendió la inmortalidad del alma; con distintas interpretaciones se habla también de reencarnación.
En la revelación bíblica la esperanza de un más allá como plenitud de vida entró solo dos siglos antes de Cristo. Pero hay una peculiaridad en las motivaciones de esta esperanza. Se argumenta no tanto por el anhelo de supervivencia que bulle dentro del ser humano. El argumento bíblico es teológico y tiene doble resorte: si Dios es dueño de la vida y protector de los seres humanos, parece imposible que los deje abandonados en la muerte; además, si los humanos tejen su existencia con amor a Dios y a los demás, incluso hasta perder la propia vida, ese amor no puede quedar en el sepulcro sin respuesta. En ese contexto bíblico Jesús mismo creía en la resurrección. Según los evangelios, arguye a los fariseos que rechazaban esa creencia : el Dios, protector de Abrahán, Isaac, Jacob, que acompaña y sostiene a todos los seres humanos con amor, es fuente de vida y ocurra lo que ocurra nunca los abandona.
En esta fe bíblica y evangélica la resurrección no es solo supervivencia o continuidad de la vida que tenemos aquí. Lis presentan la resurrección de Jesús no como reanimación de un cadáver sino como entrada en una plenitud de vida ya sin dolor ni muerte. El Dios que continuamente se da como amor, en quien nos movemos y existimos, completará en nosotros y con nosotros el deseo insaciable de vida plena que, mientras caminamos en el tiempo, da consistencia y sentido a todos nuestros deseos.
Y esa vida eterna ya comienza mientras vamos de camino. Marta, según la creencia de los judíos, espera que su hermano Lázaro resucitará al fin de los tiempos; pero Jesús introduce la novedad : “el que cree en mi, aunque muera, vivirá”. Creer en Jesús es ser permeable a la presencia de Dios fuente de vida; y esta comunión de amor continuará sin trabas después de la muerte biológica. En Pentecostés San Pedro lo dice así: A este Jesús que pasó por mundo haciendo el bien y sanando heridas con amor, Dios no podía dejar abandonarlo en la muerte. No porque debía premiarle por su buen comportamiento, sino porque la vida tejida con amor es más fuerte que la muerte. Así lo celebra también san Pablo en el himno sobre la caridad: “el amor nunca muere”.

Desde lo hondo

Fe en la resurrección

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Juan José de León Lastra
14 de abril de 2017
 

El signo del cristianismo es la cruz, no un Cristo resucitado o un pastor con la oveja a los hombros, representación previa en las primeras comunidades a la del crucificado. La muerte en la cruz entra más por los ojos que la resurrección: tiene una representación más fácil que la de la resurrección. Y ello influye en algo que está cargado de símbolos visibles como es la religión y más aún la religiosidad. La Pasión y muerte de Cristo está minuciosamente descrita en los textos evangélicos. La de la resurrección, aparte de divergencias en los relatos de los evangelistas, se apoya en hechos puntuales que es necesario reinterpretar, cuya fuerza está en el mensaje que ofrecen más que en el episodio. La reflexión sobre la muerte y pasión de Cristo antes que mirar hacia afuera ha de fortalecer nuestro interior. Interiorizando lo que Jesús padeció, su muerte, y tomando conciencia de “su amor hasta muerte”, su fidelidad a la voluntad del Padre, es como podemos orientar con sentido nuestra actitud ante las pasiones de los “cristos” de hoy. A la vez hemos de interiorizar los valores de la Resurrección: el triunfo de “los bienes del cielo” que san Pablo nos dice hemos de buscar. Los bienes que son más fuertes que la muerte, por eso son eternos, que encontramos en nuestro existir en este mundo, aunque de manera imperfecta: el amor, la verdad, la relación con Dios, construir comunidad humana. Interiorizado el mensaje de la resurrección de Cristo, tan exigente o más que el de su muerte, estaremos en situación de ser testigos de esa resurrección, y proclamaremos esos “bienes del cielo”. Bienes que son los que constituyen lo esencial y más noble de nuestra condición humana, los que nos hacen ser lo que somos. Etty Hillesum, la judía víctima de Auswichtz, cuando estaba en el campo de Westerbork, previo al del exterminio, se esforzaba en conseguir una “vida interior productiva y esperanzada”, para poder procesar, encontrar sentido, a lo que ella y los demás vivían en ese ambiente inhumano. La fe en la Resurrección, bien interiorizada ha de ser productiva, eficaz en trabajar por un mundo más humano. Para ello tiene que ser esperanzada. Y ello implica saber descubrir los signos de esperanza que existen en la vida de hombres y mujeres de este nuestro mundo. Incluso en ámbitos de inhumanidad tan esparcidos por él.

¿Vender la resurrección? ¡Creer en la resurrección!


Martín Gelabert Ballester, OP
de Martín Gelabert Ballester, OP
  cieloabierto El año pasado publiqué un post titulado: “la resurrección, un producto mal vendido”. A mi entender, ese venderlo tan mal lo hacía todavía más creíble. Este año me parece importante insistir en que la resurrección de Cristo no es un milagro destinado a justificar la fe, sino un milagro objeto de fe. Quizás por eso no sea fácil “venderla”. Porque más que presentar pruebas, lo que hay que hacer es anunciarla como una gran esperanza. Quiénes acojan el anuncio comprenderán su sentido y su valor. Quienes no lo acojan seguirán “ciegos”, porque los ojos de la carne no pueden ver a Jesús resucitado. Solo pueden verlo “los ojos de la fe”.
La resurrección no es histórica en el mismo sentido en que lo es la muerte de Jesús, pero tiene repercusiones históricas. Algo extraordinario debió ocurrir para que se desencadenase la fe pascual. Y ese algo extraordinario es confesado como la resurrección de Jesús. Tomás de Aquino es bien consciente de las dificultades que se plantean para creer en la resurrección de Cristo. Eso hace que su fe sea más meritoria, más adulta y más madura. Pero también ofrece una serie de argumentos a favor de la resurrección. Refiriéndose a estos argumentos afirma: “aunque cada uno de los argumentos en particular no fuese suficiente para probar la resurrección de Cristo, sin embargo, tomados todos conjuntamente declaran de modo perfecto su resurrección, sobre todo por el testimonio de la Escritura, las palabras de los ángeles, y la afirmación de Cristo confirmada con milagros”.
Esta convergencia de probabilidades a la que se refiere Tomás de Aquino podría completarse con otros signos o huellas. Por ejemplo: las mujeres como primeros testigos, la tumba vacía, los encuentros “misteriosos” con los Apóstoles, su cambio radical y su compromiso después de Pascua, su martirio por defender esa verdad; y el nacimiento y vivo crecimiento de la Iglesia primitiva. La convergencia de tales signos hace posible presentar la resurrección como explicación plausible de ese “algo” extraordinario que desencadenó la fe pascual. Sin olvidar nunca lo que no estamos ante pruebas irrefutables, sino ante un anuncio creíble, que solo puede aceptarse con fe en el Dios vivo que interviene en la historia de Jesús.

Comunidad, formación laical, vinculación y corresponsabilidad

La marca del estilo de la Orden dominicana está quedando impresa en la comunidad parroquial. Se nota en la insistencia en el valor de la comunidad, en la necesidad de crecer en la libertad, en la sencilla fraternidad y las relaciones amistosas, en la formación teológica del laicado, en la solidaridad con los pueblos más necesitados, en la universalidad y en la alegría de la fe.
En los años sesenta esta parroquia fue encomendada a la Provincia. Era la época post-conciliar, las personas que nos encontramos estaban animadas e ilusionadas. Los primeros religiosos que fueron enviados a esta misión fueron conscientes de donde venían. En medio de algunas dificultades intentaron plasmar una pastoral acorde con los tiempos ilusionantes del Concilio. Trataron de integrar a todos en una comunidad parroquial. Personas nacidas aquí en Vitoria, en Álava o los que llegaban de otras provincias en busca de trabajo.
La palabra comunidad fue una realidad que se percibió enseguida, pues los frailes con esta misión, vivían en comunidad y hacían las cosas en comunidad. Este sentido comunitario se ha mantenido fuerte durante todos estos años, con más o menos intensidad. Ahora los tiempos son distintos, pero los laicos que de siempre están en la comunidad, lo han mantenido y han seguido potenciándola. Los frailes, por nuestra parte, seguimos potenciando este estilo comunitario, con las preparación de todo en común, especialmente la formación y la liturgia.
Podemos decir, también, que es una comunidad parroquial con una experiencia de vinculación. La fe, como la vida, es una experiencia interpersonal. Vivir es convivir y creer es compartir la fe con otros. Por eso, el primer vínculo es el vínculo de la fraternidad. Ante todo, cuando participamos en una parroquia empezamos a crear lazos con otras personas. Es una experiencia de integración con otros y en la forma de vida colectiva. La parroquia de de los Ángeles, pues así es conocida, es un hogar fraterno, donde se dan fuertes vínculos personales y en donde han crecido muchas amistades.
Además, se preocuparon de crear una comunidad abierta, donde se acoge a todas las personas. Desde el comienzo se ha trabajado en una pastoral unida a otras parroquias y a las directrices pastorales diocesana. Está integrada un Arciprestazgo y se trabaja conjuntamente, tanto a nivel sacerdotal como a nivel laical. Digamos que tiene un vínculo de comunión eclesial. La fe nos ayuda a descubrir la profunda unión de los hijos e hijas de Dios y de los seguidores de Jesús.
Otra de las intuiciones que tuvieron nuestros hermanos que aquí han hecho pastoral parroquial fue la de impulsar mucho la formación. Eran tiempos en que las personas la demandaban y los frailes fueron sensibles a esta demanda. Desde siempre se ha mantenido este deseo de formación. Los religiosos participan de la formación que a nivel de diócesis se realiza y a los laicos se les sigue insistiendo en esa formación para dar razón de nuestra fe en los tiempos que nos tocan vivir.
Otra realidad que los primeros frailes trabajaron y se ha continuado e intensificado es la corresponsabilidad. Es una palabra muy grabada en el sentir y en el ser de las personas. Se suele decir como coletilla “lo que tú no hagas se queda sin hacer”. Cuando pensamos, a nivel de parroquia dominicana, en Vitoria nos viene espontáneamente a la mente esta palabra. Y me viene también el énfasis que en ella, siempre se ha alentado en esta comunidad durante muchos años. Ciertamente, en la parroquia la expresión “corresponsabilidad” es más que una mera palabra vacía o una expresión de moda eclesiástica. Se ha convertido en una fuerte convicción personal para muchos laicos, mujeres y varones, que forman y empujan el día a día de esta comunidad parroquial.
La corresponsabilidad surge donde hay fuertes convicciones personales, donde cada uno escucha la especial llamada de Dios en su conciencia y en las voces de los otros, y se siente involucrado en una misión compartida. Es decir, nace donde hay sólidos valores asumidos personalmente y de un modo comprometido. Cada uno descubre que hay algo importante que nadie puede hacer por él o por ella, que nadie puede reemplazar su lugar y la misión que le corresponde en traer al mundo unos valores que alienten la existencia.
La fe nos conduce a la preocupación por los más desfavorecidos y el amor quiere hacerse ayuda eficaz a los empobrecidos., por eso se ha trabajado y se sigue trabajando el vínculo de la solidaridad. A lo largo de su historia, la parroquia de Santa María de los Ángeles se ha ido hermanando con pueblos de la selva amazónica peruana, a donde llegan las misiones de la familia dominicana.
En la parroquia, como en todas, conviven niños, jóvenes, adultos, ancianos… mujeres y varones, seres humanos sanos y enfermos, personas con distintos trabajos, estudios, profesiones… con distinta procedencia e ideologías. Es una experiencia de vinculación entre las distintas generaciones y de convivencia en la diversidad y pluralidad. Es el vínculo de la paz. En esto también ha sido punto de referencia. Es el testimonio que la comunidad está llamada a dar en la sociedad: de la unidad en la diversidad y de la posibilidad de volver a reunirse en la reconciliación y el perdón. La experiencia de este vínculo alimenta valores sustanciales sobre los que construir y mantener la vida social. De ahí que la parroquia siga proporcionando una ayuda inestimable a la convivencia ciudadana, proporcionando fuerza y motivación suficiente para vivir valores tan imprescindibles hoy como nunca antes en la organización de la vida social y política.
Para nosotros es reconfortante ver que la marca del estilo de la Orden dominicana está quedando impresa en la comunidad parroquial. Algo de ello se nota en la insistencia en el valor de la comunidad, en la necesidad de crecer en la libertad responsable, en la sencilla fraternidad y las relaciones amistosas, en la formación teológica del laicado, en la solidaridad con los pueblos más necesitados, en la universalidad del horizonte de quien vive desde Dios, en la alegría festiva que celebra la fe y la vida.

Finalmente destacamos la manera de celebrar la liturgia que también es otra cosa en la que se ha trabajado mucho. Es muy participativa . Y además de participativa es muy viva. En ella somos responsables todos: frailes, laicos, familia dominicana todos.
Actualmente existen diversos grupos parroquiales en las distintas áreas de la pastoral. Grupos de liturgia, de formación, de acción social. Grupo de lectores, organistas, cantores, de liturgia, catequistas, Eskauts etc. Así mismo existen los distintos consejos pastoral, económico.
A nosotros nos toca recordar al estilo bíblico: sabiendo dar gracias a Dios por lo vivido y pidiendo perdón por los fallos y equivocaciones. Hacer memoria al modo de la Biblia es, sobre todo, reconocer el paso de Dios por nuestra vida, por la vida de esta parroquia.
 








¡Cristo ha resucitado, verdaderamente ha resucitado!

1 comentarios ¡Cristo ha resucitado, verdaderamente ha resucitado!, y está vivo entre nosotros, permanecerá con nosotros hasta el fin de los tiempos. ¡Qué alegría, hoy y siempre, podemos ir a su encuentro, como la Magdalena, y como los apóstoles, porque Cristo vive y hoy más que nunca, pues ya es hora hermanos de alegrarse y de vivir como resucitados!
Felices Pascuas, es el buen augurio que proclamamos en la gran fiesta del misterio, más grande de nuestra fe, que es la Resurrección de Cristo. Es el buen augurio que deseamos para todos nuestros seres queridos, familiares, amigos y hermanos de nuestras comunidades, pero también es el gozo de toda la humanidad.
Y por supuesto, no podría ser de otra manera, porque la Pascua es la felicidad más grande de nuestra vida, y de ahí la necesidad de compartirla con los demás, pues es una alegría que nos desborda. Pero también, es el misterio que da sentido a nuestra vida cristiana.
¿Que significa el hecho de que Cristo ha resucitado? Significa que el amor y la misericordia son más fuertes, que el mal y también de la muerte, significa que el amor de Dios puede transformar nuestra vida. ¡De la muerte a la vida!
Si Cristo no hubiese resucitado, seguramente hoy el Señor, sería considerado como uno de los tantos profetas, incluso aclamado, venerado, como el más grande los profetas, ¿y esto por qué? Pues, por sus innumerables prodigios y milagros realizados, por su bondad y generosidad, por su misericordia con los más necesitados de ternura y de perdón, por todo eso y por mucho más:
“Si Cristo no hubiese resucitado, si Caifás hubiese tenido razón y Herodes y Pilato se hubiesen revelado como sabios, el mundo sería un absurdo, sería el reino del mal, del engaño y de la muerte. No se trataba del final de una vida cualquiera, sino del final de la vida verdadera, de la vida de un ser absolutamente justo. Si ni siquiera una vida así podía vencer al enemigo, ¿qué esperanza quedaba en el futuro? Si Cristo no había resucitado, ¿qué otro podía hacerlo” (Soloviev V., Obras completas, tomo 10, 36-47)
Por lo tanto, queridos hermanos, no busquemos a Dios entre los muertos, o entre las cosas sin vida o del pasado, porque la muerte no lo posee, por lo tanto, hermanos y hermanas: ¡es hora de buscar a Cristo entre los vivos, porque Cristo es la Vida, el resucitado que hoy vive en medio de nosotros!
Esta es la maravilla de la resurrección, como así, lo afirmaba, de manera hermosa y profunda un sacerdote ortodoxo ruso, el Padre Aleksandr Men´: “la resurrección comporta la realidad de la presencia de Cristo en medios de su Iglesia, como hermano y amigo, pero también como salvador, con un rostro siempre visible y siempre vuelto hacia el mundo”. (Men´ A., Jesús, el maestro de Nazaret, Ciudad Nueva, Madrid 2002, 359)
¡Cristo ha resucitado, verdaderamente ha resucitado!, y está vivo entre nosotros, permanecerá con nosotros hasta el fin de los tiempos. ¡Qué alegría, hoy y siempre, podemos ir a su encuentro, como la Magdalena, y como los apóstoles, porque Cristo vive y hoy más que nunca, pues ya es hora hermanos de alegrarse y de vivir como resucitados!
¡Felices Pascuas 2017!