miércoles, 26 de junio de 2013

ESCUELA DE TEOLOGÍA Y ASOCIACIÓN DE ALUMNOS: CAMINATA A LA FLECHA



ESCUELA DE TEOLOGÍA Y ASOCIACIÓN DE ALUMNOS: MARCHA A LA FLECHA
SÁBADO POR LA MAÑANA (DÍA 29) DE 9: 15 A 14 H
. LOS QUE QUIERAN CAMINAR, EN SOTOMAYOR (7,8 km de ida, por caminos)
(Correo a Juan José o a la Asociación de Alumnos)

Granja agustina de La Flecha

Granja del siglo XVI perteneciente a la Orden de los Agustinos ubicada a la orilla del Tormes, a 7 Km. de Salamanca. Allí se se retiraba Fray Luis de León y fue donde escribió algunas de sus más célebres poesías, como la Oda a la vida retirada. Allí estaba el huerto por su mano plantado. La Granja pertenecía al antiguo Convento de San Agustín de Salamanca, con origen en las tierras donadas a esta Orden por Fray Pedro Monroy en 1451. La granja poseía casa de descanso para los frailes, viñas, huerta, aceña, oratorio, establos, corrales, palomar y vivienda para los trabajadores, siendo una de las posesiones más preciadas por los agustinos tanto por los productos que de ellas extraían y que les abastecía de pescado y verdura en abundancia, como por servirles de lugar de recreo y retiro estival tras el duro curso académico de la Universidad de Salamanca. Frecuentaron el lugar Fray Diego González, Jacinto Benavente y, muy especialmente, Miguel de Unamuno, quien escribió algunos textos y poemas inspirándose en el lugar y en la figura del maestro renacentista: "De la flecha gozándose en la orilla/un punto te detienes en la presa/que el soto de Fray Luis cantando besa/y con tu canto animas al que trilla". La finca de La Flecha actualmente está dividida en dos mitades por la vía del ferrocarril Salamanca-Madrid y la carretera de Aldealengua: la parte alta, en donde antiguamente se ubicaban la casa de retiro y la huerta, hoy parcelada y con chalets construidos, y la parte baja (Flecha Baja) junto al río Tormes donde encontramos los únicos edificios que se conservan de la época de Fray Luis: los establos y corrales, el palomar, el oratorio y la aceña en un entorno de vegetación de ribera que, aunque degradado, aún recuerda la frondosidad y frescura que el lugar tuvo siglos atrás. En la década de los 70 se construyó junto a este conjunto una gran piscifactoría, hoy abandonada, con piscinas de hormigón que destruyó el cauce natural del río en esa zona y la isla o soto que se encontraba junto a la Flecha Baja.

Fuente: Lista roja del patrimonio

martes, 25 de junio de 2013

Imaginando los caminos de Pablo de Tarso: Vergina



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Juan Antonio Mateos Pérez
En 1977, mientras que en España se realizaron las primeras elecciones democráticas cuyo objetivo era realizar una nueva Constitución, el arqueólogo griego M. Andrónikos encontró la primera capital de Macedonia, Aigai y una serie de tumbas sepulcrales. Para suerte de la humanidad no había sido profanada ni pasto de los ladrones. Fueron un descubrimiento excepcional, eran una serie de tumbas monumentales, formadas por un vestíbulo y una cámara sepulcral, a la que se tenía acceso por una imponente puerta de mármol; fachada decorada al fresco y flanqueada por dos columnas. En el interior de la tumba más grande fue descubierto un ajuar de un gran valor: Dos vasos de plata, dos de bronce, dos urnas funerarias de oro, dos espléndidas diademas, algunos retratos de marfil y las armas del difunto. Todo ello ha hecho pensar a los arqueólogos que se tratase de la tumba de Filipo II.
En la parte alta se encontraron las ruinas del palacio construido por Antígono Gonatas entre el 278 y 240 a.C., del que subsiste el patio central columnado, rodeado de salas con pisos de mosaico; uno de estos presenta un rosetón en el centro y figuras femeninas en los ángulos. Entre a necrópolis y el palacio se encuentra también un teatro, en el que según se narra fue asesinado Filipo II. El asesinato parece organizado por Olimpia, esposa repudiada de Filipo, el día de su boda con Eurídice, al entrar en el teatro sin guardaespaldas, para demostrar a los diplomáticos su cercanía al pueblo, un joven se abalanzó sobre él y le hirió en el costado. Olimpia mandó asesinar a su nueva esposa y al hijo de ésta, así comienza el camino de Alejandro el grande.
Al   norte del Teatro, en un bajo declive de terreno, se encontró durante las   excavaciones   del 1982 (las excavaciones se completaron en 1989), el Santuario (o templo) de Euclea, así como las bases de su estatua (IV siglo a. C.) fuera del templo, con la inscripción dedicatoria. La nave central del templo (7,00 X 9,00 metros) era cubierta con techo. Se encontraron una estatuilla de terracota que representaba Cibeles en trono, una cabeza femenina de terracota (Alt. 0,30 cm.),   una estatuilla de toro y un pequeño altar de terracota.

En la antigüedad existió allí una ciudad llamada Egas (Aigai) que fue la primitiva capital macedonia hasta Aquelao. Cuando el Imperio Macedonio estaba en todo su esplendor, trasladaron la capital del reino a la ciudad de Pella. Egas quedaría como lugar de enterramiento de los reyes macedonios, incluso después del desplazamiento de la ciudad a Pella. Se trataba de un yacimiento arqueológico y un enterramiento excepcional, y un ajuar funerario todavía más excepcional. El lujo y la devoción que dedicaban los antiguos macedonios a la vida póstuma permanecen intactos en la tumba de Vergina que está catalogada como Patrimonio de la Humanidad.
Desde 1993, se construyó un túmulo artificial, simulando el original, para preservar las tumbas. El espacio existente entre las mismas se ha aprovechado como museo donde se exhibe lo hallado en las excavaciones. En el interior del museo hay 4 tumbas y un pequeño templo. Las 2 tumbas más importantes no habían sido saqueadas, por lo que en la actualidad podemos ver los ajuares funerarios en las vitrinas del museo. 

domingo, 23 de junio de 2013

CONVIVENCIA FINAL DE CURSO EN EL MONASTERIO "SANCTI SPIRITUS" DE TORO



El sábado 22, pasamos el día compartiendo  inquietudes y momentos celebrativos  en el Monasterio "Sancti Spiritus" de Toro con las hermanas  dominicas contemplativas. Tuvimos una reunión por la mañana en la que compartimos nuestras inquietudes sobre la alegría de la fe y de cómo vivirla en un mundo como el nuestro, fue un diálogo fructífero donde la palabra y las experiencias fluían de un lugar a otro. Como laicos o como religiosas nos esforzábamos en presentar como vivir la fe hoy, donde surgían voces de que la forma de vivir hoy la fe es “ir contra corriente”, no es fácil vivir hoy en un mundo cargado de materialismo y abandono. Aunque ilusionados por los cambios y centralidad en los más necesitados del mundo. Todos estábamos de acuerdo en la necesidad de formación y compromisos concretos para dar testimonio en un mundo como el nuestro. Escuchamos a Magdalena, monja agustina y las dificultades y compromisos para vivir la fe en un país como China y la vivencia de Nuria religiosa dominica y su llegada a la fe y a su vida religiosa desde Guinea Ecuatorial.
Después tuvimos unos momentos de reflexión y paseo por los alrededores del convento y la ciudad de Toro. Compartimos la comida y la alegría, no sin una cabezadita y después un paseo para ver la Colegiata de Santa María la Mayor, con su cimborrio en la línea de la catedral de Zamora y Salamanca. Y por supuesto, excelente portada del Juicio Final. Como no, el excelente museo y convento de Monasterio "Sancti Spiritus", explicado con detalle y profundidad.
Por la tarde compartimos en el coro del convento la oración de vísperas y una eucaristía, fue un momento emotivo e intenso, nos prepararon los breviarios y tuvimos la mejor acogida. Compartimos la Palabra, la Eucaristía y después tuvimos un momento para hablar desde la cercanía en el patio del claustro entre el olivo centenario y el enorme almendro. Gracias, fue un momento muy significado y especial para los que estuvimos con vosotras, por vuestro cariño y acogida. Os dejo las palabras de Sor María Azucena.
 Juan Antonio Mateos Pérez
Hola, buenas tardes: acabo de veros en el claustro, pero quiero poneros estas letras para agradeceros vuestra corta estancia entre nosotras. Siempre compartir con los hermanos os enriquece y nos anima a seguir adelante.
Espero que nos enviéis el boletín. Lo leeremos con gusto, mucho más ahora que os conocemos.
No me entretengo más que tengo que ir a buscar los breviarios y el tiempo corre que vuela...
Permanecemos unidos en el Amor más grande que nos hermana a todos    
Sor Maríazucena o.p.

viernes, 21 de junio de 2013

Imaginando los caminos de Pablo: Pèlla

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Juan Antonio Mateos Pérez
Después de este pequeño descanso sobre Pablo queremos seguir con esa ruta imaginada. No es sólo la propia ruta que siguió el Apóstol de los gentiles, sino da de un peregrino del siglo XXI que se acerca Grecia que quiere desvelar la cultura y el arte de nuestra propia Historia, que ha caminado entre Atenas y Jerusalén. 
 
Está situada al nordeste de Tesalónica, siendo la capital del antiguo reino de Macedonia en la época de máximo esplendor. Arquelao abandona la ciudad de Vergina en el 399, para construirse un palacio, al oeste del río Axio, así nació la ciudad de Pella. Llegó al trono después de varios magnicidios, fue considerado por Platón un cruel tirano. Su mérito principal fue divulgar en su reino la cultura griega y hacer del griego el medio de expresión de la nobleza, además supo atraerse a la corte al gran Eurípides y Agatón, al músico Timoteo de Mileto y al pintor Zeuxis, que decoró su palacio en Pella.
En la ciudad nació Filipo II y su hijo Alejandro Magno y allí estuvo Aristóteles durante su infancia, ya que su padre era médico del rey Amintas (padre de Filipo). Pero volverá como tutor de Alejandro Magno, permaneciendo en la corte durante 7 años.

Además del palacio de la corte en Pella existían importantes edificios, como el Sinedrion el Consejo de Macedonia, el Bouleuterión donde se reunía la boulé o consejo político, y el Tesoro del reino donde se acuñaba la moneda (Botteaton). Existían también importantes santuarios como el de Heracles, el de Démeter Tesmófora, el de Afrodita Cibeles, madre de los dioses que ocupaba la parte norte del ágora y el santuario de Darron, un dios guerrero local. También parece que existía el culto a Atenea, representada no sólo con el gorgoneion, la cabeza de la gorgona Medusa, sino también con un casco con tres cuernos de toro, era la protectora del ejército. También el culto a Dionisio y al dios pan.
Con la llegada de Roma, se reorganiza toda Macedonia, como ya hemos comentado en otro lugar. Se divide la región en tres distritos o méris, siendo Pella la capital de la tercera méris. Situada también en la vía Egnatia, era una de las ciudades más importantes entre Epidamnos y Tesalónica. La ciudad entró en declive a finales del siglo I a. C., posiblemente un terremoto, disminuyó significativamente su población, con lo que la ciudad dejó de ser capital del distrito en favor de Tesalónica. Augusto instaló en ella habitantes itálicos a quienes había confiscado sus tierras en Italia para establecer en ella a sus veteranos de guerra, a pesar de todo, la ciudad continuó en declive. Aunque posiblemente la ciudad romana no estuviera asentada en el mismo terreno que la antigua Pella. La ciudad fue destruida por los eslavos a finales del siglo VI. En la época bizantina, el lugar fue ocupado por una fortaleza, pasando a denominarse Jenizzar.
La ciudad tenía un plano hipodámico u ortogonal, con una serie de calles rectilíneas que se cortaban en ángulos de 90º, como en otras ciudades griegas, que después toman prestado las ciudades romanas. Las casas se organizaban alrededor de un patio con peristilo, provistas de una columnata jónica o dórica, alrededor de las cuales se abrían las habitaciones. Las casas más acomodadas tenían grandes habitaciones decorados con imponentes mosaicos, como el de Dionisios sobre una pantera, o la caza del León. Hoy estos se conservan en los restos que nos han quedado de la ciudad de Pella, así como en el museo arqueológico.

miércoles, 19 de junio de 2013

Elogio del silencio


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Juan Antonio Mateos Pérez
Ciertamente, vivimos en una sociedad con demasiadas palabras y voces. Palabras de todo tipo, pero en nuestros medios, e incluso ya casi en nuestra cotidianidad, se da una atracción casi enfermiza por el interés de personas, cosas y acontecimientos desagradables. Hoy todo vale, con un relativismo tan brutal, que parece que si uno lo cuestiona, está atentando contra la sociedad o contra la libertad conquistada.
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En el mundo Griego, sobre todo en la Polis ateniense, había cosas que no estaban bien vistas, ni eran aceptables socialmente. Hasta el teatro se sometió a una serie de convenciones, donde en las representaciones de las tragedias o de las comedias no estaban bien vistas las escenas de sexo y muerte, tuvieran lugar en el escenario. Para preservar cierta moralidad o incluso cierta libertad personal dichas representaciones tenían lugar fuera de la escena, como diría Pericles, ob Skena. Hoy en día, el escenario público, medios de comunicación, o bien el espacio público más privado, grupo de trabajo, amigos, grupos de fe o fraternos, también parece que hay una atracción por las disputas y conflictos personales, elevándolos a la categoría de públicos. Como nos diría Aristóteles hay una desfragmentación del deseo, nos es atractivo reproducir cosas de otros, que no entrarían en nuestra realidad, como también ha pasado en el arte o en el cine. Dichos acontecimientos y conflictos son y deberían aclararse fuera de la escena y llevar al grupo lo más positivo y aglutinador.
Desde aquí, queremos hacer un elogio del silencio, frente a la huida personal refugiada en el hablar superficial e intranscendente, incluso de la atracción del conflicto personal. Hoy más que nunca hay una necesidad del silencio, corporal, mental, afectivo, místico. Heidegger nos recordaba que el silencio es una forma de habla, no es una mera ausencia de palabras, sino que forma parte de la estructura del comprender. Decir es posible porque el articular del habla es, fundamentalmente, un escuchar. Esta estructura global del habla, no es un existenciario cualquiera, es lo más radical y distintivo del hombre.
El bueno de don Antonio Machado, identifica ese silencio con lo que está más allá y por encima del ser. El silencio está lleno de Dios. Como resuenan aquellas palabras de San Juan de la Cruz, “una palabra habló el Padre, que fue su Hijo, y ésta habla siempre en eterno silencio, y en el silencio ha de ser oída del alma” (Vida y obras completas, Madrid, BAC, 1978, p. 417). En un mundo con tantas palabras superficiales, paradójicamente, mientras más hablamos y tratamos de decir más cosas, menos comunicamos. Es necesario oír el silencio, sí oír el silencio. Oír esa voz interior a través de una lectura, una experiencia, un símbolo, una conversación, una oración. También, como no, es el eco de nuestra vida interior en convivencia y comunicación con los demás, incluso con los que no piensan como nosotros. Oír el silencio es una invitación a la meditación, al crecimiento espiritual, a la apertura exterior y a la trascendencia. Como no citar en nuestro silencio aquellos versos de Santa Teresa de Jesús “Alma, buscarte has en Mí, y a Mí buscarme has en ti”.
Sólo en Silencio podemos escuchar la voz de Dios, sólo si transcendemos desde el silencio se nos abre el Misterio. Es cierto, a Dios nadie lo ha visto jamás, es muy Otro, es lo totalmente Otro. Pero esa transcendencia no significa lejanía, el Misterio se encarnó en lo más humano, lo más cercano del corazón del hombre. El Misterio es en silencio encarnado, lo que acontece en y a Jesús de Nazaret durante toda su historia. O tal vez, en ese encuentro, el hombre siente la necesidad de callar con un silencio de admiración que ante el anodadamiento, se le presenta como la mejor respuesta.

martes, 18 de junio de 2013

Lo natural y lo sobrenatural. “Danos entrañas de misericordia” II


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Pedro Becerro Cereceda
A raíz de terminar de leer el libro, “Victimas del pecado” de José M. Castillo (Ed. Trota), como comenté en el artículo primero que da nombra a esta “trilogía”, si se quiere llamar así, se produjeron dos sincronicidades, relacionadas con la lectura de este libro:
  • Asistir a misa el día 9 de junio en la Purísima
  • Terminar el curso en San Esteban con las cartas católicas: 1ª, 2ª y 3º de Juan
Hoy en esta segunda parte voy a comentar, en relación con el libro la importancia que tuvo el asistir a misa, en la Purísima, con el sermón de Fructuoso Mangas.
Tengo que reconocer humildemente, que me he metido en un buen embolado; pero si me aclaro yo y alguien más se aclara con lo que digo., ¡bendito sea Dios!
En la página 78 podemos leer un apartado titulado “lo natural” y lo “sobrenatural”, unidos definitivamente, del que tomo prestado el título de este artículo. En dicho libro aparece una frase genial de Santo Tomás de Aquino: “Dios no se siente ofendido por nosotros, si no es porque actuamos contra nuestro propio bien” y muchas veces así actuamos, anteponiendo deberes religiosos a una tarea de ayuda inaplazable al prójimo, pues pensamos que de otra manera ofendemos a Dios. Recuérdese que a Jesús no le importaba el sábado, si suprimía el sufrimiento de alguien.
En el artículo anterior daba a entender, a raíz de haber terminado de leer el citado libro, que no está tan separado lo natural de lo sobrenatural, (por supuesto, no me refiero a lo “sobrenatural”, trascendente, de los milagros de santos y místicos, quiero andar más por casa) aunque a veces pensemos que son como el agua y el aceite. No, es la cruz, que es una, aunque tiene dos brazos, el vertical, lo sobrenatural y el horizontal, lo natural. Por eso, la espiritualidad bien entendida, no debe hacernos levitar, sino “andar por casa, socorriendo al huérfano y la viuda” (es una manera de expresarme, aunque la expresión es de tiempos pasados). Hoy, como ayer, hay mucho que socorrer. Esta mañana he tenido la suerte, de estar en misa en Cabrera y el sacerdote, dijo más o menos lo mismo: La fe sencilla del pueblo, que confía en lo “sobrenatural”, es lo más importante que tiene la Iglesia. También me di cuenta de las necesidades, que llevan a mucha gente a realizar el esfuerzo de una noche caminando, con las inclemencias de una noche de lluvia como esta: enfermedades, situaciones de paro, miedo a despidos... Conste que yo no he ido en la marcha, he ido cómodamente en coche.
Pues bien vayamos a la sincronicidad del día 9 de junio. He de decir que muchas veces que estoy leyendo un libro, el sermón de Fructuoso Mangas, coincide con lo que estoy leyendo o he leído hace poco. Ese día las lecturas eran 1Re 17, 17-24; Salmo 29, Ga 1,11-19 y Lc 7: 11-17, en que se hace hincapié en la resurrección del hijo de una viuda. En la primera lectura, por el profeta Elías y en el evangelio Jesús resucita al hijo de la vida de Naim. Esto me lleva al libro citado: Como dije en el anterior artículo, la principal genialidad de Jesús fue su sensibilidad ante el sufrimiento. En la Purísima ese día no se leyeron estas lecturas; pero Fructuoso Mangas, resaltó lo mismo. No recuerdo exactamente cuales fueron las lecturas, (mi desorden ha perdido el guión de la misa), si recuerdo sin embargo que en la primera lectura, un profeta decía el famoso axioma: “misericordia quiero y no sacrificios” y en el Evangelio Jesús invita a un publicano (“mala gente”) a que lo siga. Jesús ve en el corazón de este hombre “pecador”, un ansia de redención y por eso se compadece de él, independientemente de lo externo. Jesús actúa con misericordia.
Así nos lo hizo ver genialmente Fructuoso, en el sermón e incluso insistió en ello a lo largo de toda la misa, llegando a repetir por tres veces, en el momento, antes de terminar la plegaria eucarística “Señor, danos entrañas de misericordia”.
Y en eso andamos, pidiéndole al Señor, por Jesucristo nuestro Señor que nos la conceda; pues no andamos sobrados de ella y además hace mucha falta en este mundo doliente.
Termino aquí. Si sigo, tal vez lo estropee.
Pedro Becerro Cereceda

lunes, 17 de junio de 2013

Peregrinación al santuario de Montesclaros



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Juan Antonio Mateos Pérez

Este fin de semana la Escuela de Teología ha peregrinado al monasterio de Montesclaros. Desde antiguo el hombre quiere ir más allá de sí, salir de su espacio y encontrarse con Dios. Ya Abraham abandonó su tierra de Ur para ir a la tierra que Dios la había prometido, así también Israel peregrinó por el desierto más allá de Egipto buscado su tierra prometida. Hoy que en Salamanca muchos peregrinos caminantes van a Cabrera, muchos movidos por la devoción, por un voto, por una gracia o simplemente por la salud, recuperada o que se quiere recuperar. Todo eso está muy bien, pero yo estaba pensado en ese otro viaje de la vida más largo y difícil en la búsqueda de Dios, a esa tierra prometido, pero que en ciertos momentos, y de un modo concreto, como el final de un curso, desea dar gracias en el silencio y de seguir buscando en medio de las oscuridades de la existencia. 

Esta búsqueda, se ha expresado en todas las culturas como un camino. Mircea Eliade, hablaba del ”homo viator”, al estudiar los desplazamientos humanos en el paleolítico superior, muchos de estos conducían a santuarios. Esta imagen la expresó Jorge Manrique en sus coplas: “Nuestras vidas son los ríos, que van a dar al mar, que es el morir…” Aunque, como cristianos pensamos, que no nos quedamos en el mar, sino que lo cruzamos para llegar a nuestro verdadero hogar, la casa del Padre.
Llegamos al santuario, al atardecer del sábado, en medio de la niebla, provocada por el pantano del Ebro. Situado en el municipio cántabro de Valdeprado del Río, cerquita de Reinosa. Es paisaje que lo rodea es un conjunto de bosques de roble, hayas, avellanos y plantas bajas tales como argomas, helechos, brezos.. Con una historia cristiana de largo alcance, se pierde allá por los primeros siglos de nuestra era, posiblemente llevada por soldados romanos acantonados en estos reductos poco romanizados de la Hispania. En el mundo medieval, Fernando III el Santo, lo acogerá bajo su patronato real, asignándole un capellán con la obligación de celebrar un determinado número de misas al año. Por el santuario pasaron cristianos y devotos, eremitas, frailes y legos, etc. En el siglo XVII, Carlos II se lo adjudicará a los dominicos, después de pasar por un largo abandono. No se perderá tampoco con las desamortizaciones, ya que fue adquirido por los alcaldes de la zona y se devuelva a los frailes dominicos en 1880, por el módico precio de una peseta y un sermón anual para todos los alcaldes y pueblo. Un momento difícil fue también en el año 1936, donde fueron asesinados cinco religiosos, la biblioteca sería desvalijada y la virgen será fusilada.
A un pastorcillo, esta Señora
cual bella aurora, se apareció,
y en Montesclaros, Reina María
también es guía de salvación…

En el viaje hacia Montesclaros dio tiempo para ver arte, Frómista, el excelente apostolado de Moarve, el monasterio de monjas cistercienses de San Andrés del Arroyo y por último la iglesia rupestre de los Santos Justo y Pastor en Olleros de Pisuerga, donde celebramos una Eucaristía.

Estas iglesias no sólo son creación humana, son más, es como el pueblo ha intentado expresar su fe en una cultura concreta. Ha mediado entre Dios y el hombre, entre lo espiritual y lo sensible, es una de las maneras simbólicas de expresar lo incondicionado. Es cierto, otras formas como la filosofía y la teología son más directas, pero en el arte siempre podemos descubrir expresiones de transcendencia, y por lo tanto también una forma de desvelar la verdad, como nos recordaba Heidegger. Ese deseo de ir siempre más allá, de rebelarse antes los límites de la existencia, de reorganizar el todo para entender y ser. En la materia, también se puede descubrir como una experiencia mística, una epifanía de lo divino, es el “misterio del octavo día” como gustan los teólogos ortodoxos.
El domingo por la mañana fue un paseo por la naturaleza, Fontibre, alto Campoo, allí donde nace el Ebro, con el imponente pico de los tres mares al fondo, con el Saja y el Pisuerga caminando de espaldas y despeñándose por las altas cumbres. Allí se pueden recordar aquellos versos de don Miguel:
Agua que al azul lavaste 
agua de serenidad 
agua que lavas el verde 
agua de conformidad 
agua que pasó el molino 
rueda de vuelta a empezar 
agua llovida del cielo 
agua de dulce pasar 
agua que llevas mis sueños 
en tu regazo a la mar 
agua que pasas soñando 
tu pasar en tu quedar. 

La belleza de la naturaleza, también nos desvela en sentido del ser, la montaña, el monte, es el lugar de Dios. Para encontrarse con Él hay que subir, dejar el llano, la cotidianidad. Así nos lo recordaba Moisés en el Sinaí. Detrás de cada montaña, está siempre la casa del Padre, así nos lo recordaba Israel y el propio Jesús. También, que antes de subir a la montaña, deberemos caminar durante largo tiempo por el llano de la medianía, por el llano de la paciencia de la fe.

miércoles, 12 de junio de 2013

Lo natural y lo sobrenatural


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Pedro Becerro Cereceda
  1. Introducción
Escribía yo al comienzo del tiempo pascual, en el artículo titulado “La Pascua como santificación del momento presente”: Hay que buscar el equilibrio, teniendo siempre presente al Señor, no sólo cuando rezamos o meditamos, sino en cada momento, en cada cosa que emprendamos por la “acción nuestra”, que según Francisco Martí (pág. 53) es “el cumplimiento de los deberes, en el estado de vida en que me encuentro. Ahora bien, los deberes de estado me especifican como debo guardar los Mandamientos de la Ley de Dios... Y ¿no está ahí manifiesta la voluntad de Dios?
Pues bien abundando en esa idea, que Santa Teresa resumía maravillosamente con la famosa frase “Dios anda entre los pucheros y cacerolas”, en el mundo de la hostelería podríamos decir, también entre las ecuaciones, logaritmos, sintaxis, recreos, clases,... en el mundo de la enseñanza, entre semáforos, coches camiones, peatones, motos,... en el mundo de la circulación, entre ordenadores, programas, internet, Facebook,... en el mundo de la informática. En la sanidad, entre sondas, fonendos, gasas, algodones, bisturís... ¿Para qué seguir? Se entiende de sobra. ¿O no? Parece que algunos no acaban de entenderlo y separan lo natural de los sobrenatural.
Una compañera de la Escuela de Teología, Mª José Moreda, a la que agradezco el gesto, y no por casualidad, pues es sabido que esta no existe, me ha dejado el libro “Victimas del pecado” de José M. Castillo (Ed. Trota) y en la página 78 podemos leer un apartado titulado “lo natural” y lo “sobrenatural”, unidos definitivamente, del que tomo prestado el título de este artículo. En dicho libro aparece una frase genial de Santo Tomás de Aquino: “Dios no se siente ofendido por nosotros, si no es porque actuamos contra nuestro propio bien” y muchas veces así actuamos, anteponiendo deberes religiosos a una tarea de ayuda inaplazable al prójimo, pues pensamos que de otra manera ofendemos a Dios. Recuérdese que a Jesús no le importaba el sábado, si suprimía el sufrimiento de alguien.
Después de un mes de comenzar a escribir estas notas se han producido ¡tres sincronicidades tres!
1.- Terminar de leer dicho libro.
2.- Asistir a misa el día 9 de junio en la Purísima
3.- Terminar el curso en San Esteban con las cartas católicas: 1ª, 2ª y 3º de Juan
Todo ello me ha llevado a reflexionar, que no pocas veces, miramos al cielo y olvidamos la tierra. No va a ser este por tanto un articulillo, como otras veces y para no cansar al lector (o lectora) voy a hacer una trilogía, tomando como referencia las tres “sincronicidades” y hoy me voy a fijar en la “espiritualidad”, palabra con la que a veces se nos llena la boca. En el libro que comentamos, en la página 196 podemos leer: “La espiritualidad es positiva y excelente en cuanto que los seres humanos somos espíritu y materia. Y la espiritualidad viene a recordarnos, de una manera o de otra, que el espíritu es importante, por lo que es importante cultivarlo... Pero la espiritualidad es también negativa y detestable... (si) lleva consigo el peligro de entender al ser humano compuesto de dos mitades yuxtapuestas... el espíritu y la materia... De tal manera que el espíritu domine a la materia... hasta incluso llegar a anularla”.
No es fácil expresar estas ideas, que a mí, me han chocado al leerlas en el capítulo 7: “Otra moral, otra iglesia, otra espiritualidad”; pero no hace falta reflexionar mucho, para darnos cuenta que no pocas veces, para buscar mi sosiego espiritual, me estoy olvidando del prójimo. Incluso yo mismo, al escribir estas y otras cosas, no soy práctico... pienso que bien está esto; pero me quedo ahí, sólo en eso.
En la página 199 en este mismo capítulo leemos “Si por espiritualidad entendemos “la vida según el espíritu, es decir la forma de vida que se deja guiar por el Espíritu de Cristo” hay razones fundadas para pensar que la forma de vida que se deja guiar por el Espíritu de Cristo, tal como nosotros la enseñamos, no se parece mucho a la forma de vida que enseñaba el propio Cristo. Lo que traducido a nuestro lenguaje actual, viene a decir que la espiritualidad que nosotros intentamos trasmitir no coincide con la espiritualidad que trasmitía Jesús
Hace poco celebrábamos Pentecostés y rezábamos “Envía Señor tu Espíritu, que renueve la faz de la tierra” y no nos damos cuenta que el Espíritu renueva la faz de la tierra, solo y sólo si, nosotros impulsados por el mismo Espíritu nos ponemos a renovarla y para ello hemos de pensar que la principal tarea, es a la que Jesús se dedicó y que muchas veces, queda oculta entre tanta teología: a quitar o al menos aminorar el sufrimiento. Para terminar esta primera parte voy a copiar un largo párrafo de la página 213 del apartado “la genialidad de Jesús”, en la conclusión del libro: “La genialidad de Jesús no se descubre en sus “saberes”. Ni en sus “poderes”. Ni en su elocuencia, ni siquiera en su religiosidad. Por supuesto todo eso fue genial en Jesús; pero ninguna de estas cosas es lo que nos acaricia y nos inquieta al mismo tiempo. La genialidad de Jesús estuvo en su sensibilidad... no soportó ni el hambre de los pobres (Mt 14, 13-23), ni la abundancia de los ricos (Lc 16, 19-31), ni el sufrimiento de los enfermos (Mt 4, 24-24), ni el desprecio que tenían que soportar los pecadores (Lc 7, 36-50), ni las agresiones a las mujeres (Jn, 8, 2-11), ni la opresión que imponían las leyes religiosas (Mc 7, 1-7), ni el desamparo de los que lloraban a los difuntos (Lc 7, 11-17), ni la vergüenza de los que tenían que ocultar sus miserias (Jn 4, 39-42), ni la situación desesperada de los vagabundos por los caminos (Mt 22, 10; Lc 14, 23-24), ni la situación de los considerados herejes (Lc 10, 30-35), ni la desesperanza de los perdidos en la vida (Lc 15, 12-32), ni el agobio de los que tenían que soportar las leyes religiosas (Mt 11, 28-30)”.
Así pues, cuando oímos en la misa “Señor, danos entrañas de misericordia”, prestemos atención y tomémoslo en serio. Que no nos suene a rutina, en el “cumplimiento” de oír misa los domingos y fiesta de guardar; pero de esto hablaré en una segunda parte, a raíz del sermón de Fructuoso Mangas del pasado 9 de Junio.
Pedro Becerro Cereceda