sábado, 27 de abril de 2013
jueves, 25 de abril de 2013
DECIMA PINCELADA; GIOTTO
“PINCELADAS”
Nines Moreno Plaza
DECIMA
PINCELADA; GIOTTO. Finalizamos con el ciclo de frescos en la
capilla de los escrovegni , considerada una de las cumbres del arte
renacentista.
Analizando
las características más significativas de su obra sobre los frescos
que hemos visto, tomando como base uno de los frescos más
conmovedores sobre Cristo muerto del ciclo de la Pascua y
Resurrección de Cristo. La
escena que sigue a la Subida al Calvario
y a la Crucifixión ocupa, casi el centro de la pared izquierda,el
tercer recuadro una posición que lo hace muy visible y sin duda
causaría un gran impacto en el público. Los dos rostros juntos de
Cristo y su madre, rígido uno por la muerte y otro por el dolor,
alcanzan un patetismo de fuerte emotividad. Las mujeres pías les
hacen eco y todos los presentes expresan su dolor de modos diversos,
como en una sacra representación. El diálogo silencioso entre la
muerte y la vida es subrayado por el paisaje oscuro, una árida roca
con un arbolillo seco. En el cielo azul, una multitud de ángeles
volando se lanzan acrobáticamente, expresando un dolor muy humano,
cada uno a su manera, llorando, arrancándose el pelo, cubriéndose
el rostro. Las figuras de los dolientes rodean el cuerpo de Cristo,
tendido entre las mujeres como en una especie de lecho fúnebre,
creando una especie de coro, con sutiles correspondencias gestuales.
La Magdalena con sus largos cabellos sueltos, sentada en el suelo,
sostiene con afecto los pies de Cristo.
La escena ha
abandonado ya toda la rigidez bizantina para bajar al mundo humano,
de los sentimientos y las emociones, imponiéndose como un modelo
para toda la pintura del siglo XIV.
La
aportación principal de Giotto a la Historia de la pintura, tal vez
sea la de superar, la representación plana de los objetos para
lograr la tercera dimensión, es decir crear una ilusión de volumen
veraz. Los colores delicados y luminosos de mantos y vestidos
destacan los volúmenes, pintados a base de veladuras finas y
transparentes, ricas en esfumados. La profundidad le interesa pero en
los planos inmediatos al espectador, no en los fondos, en esta escena
crea una sensación de verdadera profundidad al utilizar
simultáneamente los siguientes recursos ejemplo, las espaldas de los
personajes del primer plano crean un vacío. que sirve para que el
espectador pueda ver con distancia la escena principal. La Virgen
María abraza compugida el cadáver de su hijo para besarle, su
corazón está roto.
La escena
principal no está necesariamente en el centro, en este caso está
desplazado en el lateral izquierdo. Pese a romper la regla de la
simetría como elementos de equilibrio, todas las miradas confluyen
en los rostros de Cristo y su Madre. Las figuras bulto del primer
plano sirven para que nuestra atención no se detenga en ellas y
resbalen por su espalda hacía el foco temático que está en el
segundo plano. La diagonal creada por la ladera de la montaña
también nos está señalando el motivo principal. El fondo es como
un telón teatral de arquitectura y paisaje casi abstracto donde
ubicar sus figuras que es lo que realmente le interesa. Aún así no
se puede decir que desprecie la ubicación espacial. El cielo azul
supone un avance sobre los fondos dorados bizantinos. Las rocas
descarnadas y el árbol solitario y desnudo intensifica el dramatismo
y el dolor de los personajes.
No hay
jerarquía de tamaño, el personaje de Cristo es proporcional al
resto de las figuras. El único elemento distinto de su importancia
es el halo, que por otra parte también tiene el resto de las figuras
considerados santos. Este elemento arcaico es una licencia que se
permite Giotto para aclarar aún más la escena.
Continuará…
lunes, 22 de abril de 2013
domingo, 21 de abril de 2013
La Iglesia con los ojos de Pablo
LA IGLESIA CON LOS OJOS DE PABLO
Juan Antonio Mateos Pérez
Juan Antonio Mateos Pérez
Creo…en la
Santa Iglesia Católica, en la Comunión de los Santos, el
perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida
eterna…
Pablo
también realiza una eclesiología. La creación de diferentes
comunidades, responde a su tarea apostólica y teológica. Utiliza
diferentes denominaciones para sus comunidades y que piensan de sí
mismas: Amados de Dios (Rom. 1,7), llamados de Jesucristo (Rom. 1,6),
llamados santos (Rom. 1,7; 1 Cor. 1,2), santificados en Cristo (1
Cor. 1,2). De todas ellas predomina la autodenominación como iglesia
de “los santos”. Parece que esta denominación tiene su origen en
Jerusalén, siempre en plural y para definir a una comunidad, nunca a
un individuo.
Pablo
tomará de la iglesia de Jerusalén o de las de Judea, la palabra
ekklesia (έχλησία), los convocados por Dios, la
asamblea de Dios, o comunidad de Dios. Esta palabra se corresponde
con la del Antiguo Testamento Qahal, asamblea convocada. Este
título podía corresponder en un principio a la comunidad madre de
Jerusalén.
Pablo,
nunca se desvincula de esta iglesia, la visita varias veces y realiza
la colecta con un importante coste para el Apóstol. Además
reclamará igualdad de derechos para sus comunidades de la
gentilidad. Pablo parte de la iglesia local, las comunidades
concretas y a ellas dirige sus cartas. Pero hay una tendencia a una
idea de iglesia global…Con todo, debemos percibir en el uso del
nombre “comunidad de Dios” una tendencia a la unidad. El hecho de
que aplicara este nombre de la comunidad de Jerusalén a sus propias
comunidades habla tanto de su reclamación de la igualdad de derechos
como de su voluntad de unidad1.
Esta comunidad o pueblo de Dios es una convocatoria a la
comunión con Cristo, pero la comunidad perdura más allá del
llamamiento, subsiste a la reunión puntual. Cada iglesia local se
constituye de manera permanente en comunidad de Dios.
Para
la comunión con Cristo utiliza la imagen del cuerpo, con la
diversidad en la unidad. Pues, así como nuestro cuerpo, en su
unidad, posee muchos miembros, y no desempeñan todos los miembros la
misma función, así también nosotros, siendo muchos, no formamos
más que un solo cuerpo en Cristo, siendo cada uno por su parte los
unos miembros de los otros2.
La comunidad es el espacio en el que Cristo puede obrar de un
modo tan real que se hace presente en ella. No deriva de las
actividades humanas, Cristo ha acogido en su unidad y en su cuerpo,
como una gracia a los hombres. Así Cristo representa la unidad y la
totalidad en cada iglesia local.
Pero
en cada iglesia cada miembro ha recibido un don, un ministerio o
carisma, que debe aportar para el buen funcionamiento del cuerpo.
Como ya apuntábamos en el apartado anterior, se subraya más los
carismas ordinarios, siempre en el amor al prójimo. En estos
ministerios se fueron adjudicando de manera funcional, en 1 Cor. 12,
28 se habla de apóstoles, profetas y doctores. En la Carta a los
filipenses introducen los ministerios de obispo y diáconos,
posiblemente realizando tareas administrativas.
En
cuanto a los sacramentos de la comunidad, bautismo y eucaristía,
Pablo sigue de cerca la tradición eclesial. Esta tradición incluye
la práctica. Se sigue la práctica de bautizar por inmersión, en
agua corriente y en nombre de Jesús. Bautizar en el nombre del
Padre, del Hijo y del Espíritu, es una tradición posterior que lo
recoge el evangelio de Mateo (Mt. 28,19). El bautismo es el
sacramento de iniciación, supone la purificación de los pecados,
el don del Espíritu y la incorporación a la iglesia3.
El bautismo es irrepetible e individual y remite a la muerte y
resurrección de Cristo. Es el paso del hombre viejo al hombre nuevo,
renovado que pertenece a Cristo. Esta idea apunta más allá, está
comunión con Cristo, es también asumir así la suerte de Él, somos
Uno en Cristo Jesús (Gal. 3,27). Pero necesita que esta
renovación repercuta que el quehacer y la vida diaria del bautizado.
En
cuanto a la eucaristía, comunica la tradición que ha llegado (1
Cor. 11, 23b – 25)4.
Acepta la presencia en la comida y el valor salvífico de su muerte,
En esta no sólo se establece la comunión con Cristo, en la cruz y
la resurrección, sino de unos con otros. Es símbolo de la unidad,
con la doble referencia, personal de Cristo y al cuerpo al que la
iglesia representa.
En
esa contraposición entre lo viejo y lo nuevo se enmarca la idea de
pueblo de Dios. Se habla de un nuevo Israel, para todo el que cree,
primero judío y luego griego. Pero su identidad no está en lo
externo de la circuncisión, sino en el corazón, en el cumplimiento
de la voluntad de Dios. Ahora la promesa de Abrahán se cumple en
Cristo. Hay un continuidad y discontinuidad, donde la iglesia,
entendida como pueblo de Dios, es la comunidad de los creyentes (en
Cristo) fundada en la elección de Abrahán5.
Así como un olivo silvestre, le fuera injertado las ramas de un
olivo noble. Dios permanece fiel a su pueblo, se salvará todo
Israel, se producirá en el último acto de la historia, en la
resurrección final, donde se dará sentido a todo misterio.
…Amén.
1
Gnilka, G., o.cit., p. 259. Es una posición intermedia entre los
que sólo consideran en Pablo la comunidad global y los que sólo la
comunidad local. A la comunidad de Dios van dirigidas las dos cartas
de Corintios.
2
Rom. 12, 4 - 5
3
Gnilka, G., o.cit., p. 264.
4
…,”que el Señor Jesús, la noche en que fue entregado, tomó
pan, y después de dar gracias lo partió y dijo: Este es mi cuerpo
que se da por vosotros; haced esto en recuerdo mío. Asimismo
también la copa después de cenar diciendo: Esta copa es la Nueva
Alianza en mi sangre. Cuantas veces la bebiereis, hacerlo en
recuerdo mío. Pues cada vez que coméis y bebéis esta copa,
anunciáis la muerte del Señor, que venga….”
5
Gnilka, G., o.cit., p. 273.
martes, 16 de abril de 2013
EL CANTO GREGORIANO
EL
CANTO GREGORIANO
Marisol Hernández Martín
El papa Gregorio I (540-
604) trabajó con sus ayudantes en un repertorio de música litúrgica
que se llamó “romano antiguo” y se recogió la práctica musical
de los primeros cristianos. Es preciso recordar que su forma
primitiva, se tomó de las formas cantadas en la sinagoga. Es
evidente que la forma melódica exacta del repertorio se ha alterado,
y que ya no lo podemos considerar como un heredero directo del
repertorio de la sinagoga. Innumerables influencias modificaron su
aspecto musical. Sin embargo, cuando se escucha atentamente el canto
judío, se descubren en él los términos generales del discurso
melódico cristiano: la palabra elevada hasta su mayor grado posible
de solemnidad gracias a la tensión de la voz, el diálogo de los
clérigos y su ritmo libre, la vocalización. Cabe preguntarse cómo
ha llegado a considerar que este dialecto musical sea exclusivamente
de origen latino; cuáles son sus relaciones con las músicas judaica
y latina; cómo a lo largo de los siglos, ha ido acumulando adiciones
que desfiguran su forma original.Durante los siglos VII, VIII y IX, se fue constituyendo y seleccionando un repertorio que, en honor a su primer recopilador, se llama “canto gregoriano”
En el siglo XI se establecen las reglas de su escritura musical (notación) y durante los siglos XII y XIII se enriquece con aportaciones; a partir de esa época, al contacto de la música extralitúrgica y profana, cada vez más progresiva, se inicia un largo declive que, tras un breve esplendor a comienzos del siglo XX, termina por desaparecer prácticamente en nuestros días de la liturgia.
El canto gregoriano es monódico, o sea, de una sola línea melódica en la que no interviene la armonía ni el contrapunto. Es colectivo, anónimo y vocal. El ritmo es libre, no sometido a la rigidez métrica del compás; la música fluye potenciando el sentido del texto.
El canto puede ser silábico si canta una nota en cada silaba texto, o floreado si canta en algunas sílabas varias notas distintas, a veces muy numerosas: este estilo se llama melismático.
La expansión de los benedictinos del Cluny fue imponiendo el canto romano antiguo a todas las regiones, incluso a las que habían desarrollado un interesante canto litúrgico propio, como el AMBROSIANO en Milán y el MOZÁRABE en ESPAÑA.
Se considera que el gregoriano alcanzó su apogeo en el transcurso del siglo VIII; consideremos de nuevo la posibilidad de una influencia oriental en este coronamiento, ya que varios papas de los siglos VII y VIII fueron griegos. El gregoriano fue llevado a la Galia a partir del año 753. El papa Esteban II, amenazado por los lombardos, fue conducido ante Pipino por Chrodegand de Metz. El asombro experimentado por Chrodegand viendo las ceremonias romanas, pero el empleo del templo en este año trágico deja entrever, por el contrario, que el papa se vio contrariado, en la Galia, ante un ritual diferente al suyo. A partir de esta época los chantres fueron enviados de la Galia a Roma, y Roma suministró, a su vez, libros a la Galia con el fin de promover una reforma. La música no siempre estaba escrita y la tradición “se perdía”; la formación de un chantre duraba casi diez años, y el repertorio, tan rápidamente transmitido, se alteraba.
ESCALAS GRIEGAS
Los filósofos griegos se dedicaron, después de Pitágoras, a analizar los intervalos de las escalas. A si los dos tetracordios, colocados seguidos, con distinta posición de los semitonos, tenemos las escalas o modos griegos, conocidos como: DORICO, LIDIO, FRÍGIO, EÓLICO, MIXOLIDIO, HIPOLIDIO.
NOVENA PINCELADA: GIOTTO
NOVENA
PINCELADA: GIOTTO

Nines Moreno Plaza
Este
pintor Giotto fue extremadamente innovador representó a la figura
humana con líneas amplias y redondeadas en perspectiva y abandonó
la figura plana y bidimensional de los estilos góticos y bizantinos,
lo dotó de volumen. Su manera de representar el espacio de manera
realista supone un paso adelante en la historia de la pintura y hace
que se le considere como a uno de los primeros artistas que
contribuyeron a la creación del Renacimiento italiano.Continuamos
con estos bellísimos fresco de la capilla de Scrovegni o capilla
de arena por estar construida sobre las ruinas de una arena o
anfiteatro. En esta pintura vemos la adoración de los reyes. El
pintor plasma en esta escena el relato tradicional de los tres Reyes
Magos que llegan de Oriente, guiados por una estrella. Pero si se
observan con atención los rostros y actitudes, se percibe un
dialogo sutil entre los presentes. Los Magos están de rodillas ante
el niño y conversan con la Virgen están en actitud reverente
hablando y escuchando, los Reyes abren los cofres y ofrecen sus
regalos. Al final, con evidente devoción, besan los pies al niño.
Nines Moreno Plaza
Recordar
algunos apuntes antes de seguir con el programa de la capilla de
arena o de los
Scrovegni en Padua.
Giotto da
vida a la escena, le imprime movimiento y carácter añadiendo
detalles preciosistas y pintorescos, que debía intrigar, divertir y
encantar al espectador; los dos camellos de la izquierda por ejmplo,
la choza formada por una estructura de madera “moderna”, los
trajes de color pastel,ribeteados en oro, que en el ángel de la
derecha siguen la moda de principios del siglo XIV, con las mangas
ajustadas a la muñeca y ancha en el codo.
LA HUIDA A
EGIPTO. Es una de las escena más famosa del ciclo de Padua
recogida toda ella dentro de la pirámide forma-da por la roca en el
centro del paisaje, toma del relato el momento central de la fuga.
La pintura magistralmente construida, casi esculpida con bloques de
color de contornos cortantes, está muy cuidada en los detalles. Por
ejemplo son finos como miniaturas los árboles, descritos con todas
las hojas, la decoración del vestido del niño, que María lleva
atado con un pañuelo, y los objetos comunes, como la cesta de paja
de san José, los calzados y la cantimplora del muchacho, pequeños
trozos de naturaleza, y el bellísimo ángel que había aconsejado a
José en sueños.
Esta escena
es una de las más dramáticas. La evidente desproporción de los
cuerpos de los niños con respecto a los adultos tiene el fin de
destacarlos y hacer de ellos los protagonistas. El cruento episodio
tiene lugar ante dos arquitecturas góticas; la octogonal recuerda al
baptisterio florentino. Los dos grupos, a un lado las mujeres que
gritan de dolor, con las mejillas regadas por las lagrimas, al otro
algunos hombres trastornados por el horror, son unidos por dos
tétricos verdugos, en tono lívidos y oscuros. La unidad viene dada
por la totalidad del desfile de personajes, que reúnen a su vez las
dos arquitecturas, colocadas en planos distintos para mostrar en
ligera perspectiva la galería desde la que Herodes domina la escena.
El uso, ya dinámico, del espacio, que precede en cierto modo a las
experiencias cuatrocentistas de Alberti y Brunelleschi, es
perceptible en el montón de cuerpos de niños, que parece
desmoronarse desde el marco del recuadro.
Continuará…
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