miércoles, 28 de octubre de 2015

La Posada del Silencio nº 6, curso VII


Con los "Modos de orar"

Introducción

Vamos a orar siguiendo a Santo Domingo. Nuestra oración será lenta, pero personal e interior.
Tenemos en nuestras manos los "modos de orar de Santo Domingo". Iremos contemplándolos uno a uno. Son como "cuadros o escenas de la vida de un orante", aunque, en la realidad de la vida de oración, los deberíamos vivir en continuidad, sin interrupción en "cada modo".
Al final del día Domingo oraba después de predicar, enseñar, caminar... Estaba cansado, como quizás lo estamos hoy nosotros por otros motivos. Y oraba en diferentes posturas para mantenerse vigilante.
Orar unas veces es escuchar, otras hablar, otras pedir, otras... "dormir" (es decir que hasta nos podemos quedar dormidos reposando en los brazos de Dios...) porque simplemente es "estar en la presencia de Dios teniéndole como amigo".
Domingo ora ante Cristo crucificado, pero fijémonos que en casi todas las imágenes, María está presente.

Primer modo de orar

Nuestro Padre, manteniendo el cuerpo erguido, inclinaba la cabeza y, mirando humildemente a Cristo, le reverenciaba con todo su ser. Se inclinaba ante el altar como si Cristo, representado en él, estuviera allí real y personalmente.
Se comportaba así en conformidad con este fragmento del libro de Judit: "Te ha agradado siempre la oración de los mansos y humildes" (Jdt 9, 16)...También se inspiraba en estas palabras: "Yo no soy digno de que entres en mi casa" (Mt 8, 8); "Señor, ante ti me he humillado siempre"(Sal 146, 6).
Enseñaba a hacerlo así a los frailes cuando pasaban delante del crucifijo, para que Cristo, humillado por nosotros hasta el extremo, nos viera humillados ante su majestad.
Jesús es el único Señor de la historia: un crucificado se erige como salvador de todos los hombres y mujeres.
Inclinamos unos instantes nuestras cabezas ante Jesús crucificado porque es el único Señor de nuestras vidas.
Ante Él recordamos a tantos jóvenes envueltos en historias oscuras: drogas, problemas familiares, sin ilusiones y esperanzas de futuro, parados, sin techo...
Ante Él oramos por tantos jóvenes que trabajan como voluntarios sociales, en hospitales, albergues, asilos, campos de trabajo, misiones... por todos los que trabajan en favor de los marginados.
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La Palabra puede llenar de sentido una vida

Presentación del libro “Ve y predica. La predicación dominicana en los siglos XIII y XXI” de fr. Felicísimo Martínez con motivo del Jubileo de la Orden de Predicadores. Tuvo lugar en el Salón de Actos del Convento del Rosario (Madrid) el 20 de octubre de 2015.

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21 de octubre de 2015


“No creo en palabra vacía, fría, hipócrita, avinagrada, falsa, dogmática, insolente... creo en la palabra honesta y en la predicación evangélica.” De esta manera el autor del libro, fr. Felicísimo, explicaba una de las razones que le movieron a escribir una obra sobre la predicación que “quiere ser un tributo a la palabra y a la predicación, en las que creo”. Escrito, además, a las puertas del Jubileo de la Orden, que “debe ser una oportunidad para hacer una reflexión crítica sobre nuestra identidad y misión”.
Durante su intervención relató distintas experiencias personales que le hicieron ver la importancia que la palabra tiene para llenar de sentido una vida. “Por esa razón –afirmó- tenemos una grandísima responsabilidad como dominicos. La Palabra es fuente de sentido para la gente. Y el drama del ser humano es la falta de sentido, por eso tenemos que transmitir la Palabra como fuente de sabiduría y sentido para el ser humano”.
Al inicio de la presentación, fr. Pedro Juan Alonso, Vicario del Vicariato Provincial del Rosario en España, coincidía con fr. Felicísimo en que el libro responde a la perfección al espíritu con el que se quiere vivir el Jubileo, ese deseo de “discernir, autoevaluarnos como Orden de Predicadores, para que recuperemos el sentido que Santo Domingo tuvo de la predicación. Volver a los orígenes, para saber decir hoy la palabra adecuada a las circunstancias que estamos viviendo, en el lenguaje actual, como proposición y no como imposición”.
En el acto también participó el Coordinador de la Comisión de frailes para el Jubileo, fr. Xabier Gómez, quien impulsó y facilitó la publicación del libro. Durante su intervención invitó a la lectura del que llamó “libro del Jubileo”, porque es “una excelente oportunidad para mirar con atención el contexto actual de la evangelización, situarnos con fidelidad creativa en las fronteras y periferias, desprenderse de adherencias del pasado que ya no sirven; reconocer la llamada contemporánea a renovar la evangelización, promoviéndola en toda la Iglesia e identificando sus prioridades”.
En la mesa se encontraba también D. Javier Barrio, teólogo, alumno y amigo de Felicísimo, que se encargó de hacer una síntesis de los contenidos del libro. Comenzó haciendo referencia al prólogo, escrito por el Maestro de la Orden fr. Bruno Cadoré. Alabó la valentía de fr. Felicísimo al escribir un libro sobre la predicación, puesto que la predicación no tiene buena “prensa” en nuestros días, y por algunos es considerada vacía, aburrida, hipócrita. Por ello es necesario responder a los desafíos de la predicación ante este mundo tan complejo, porque los cristianos seguimos teniendo la responsabilidad y misión de predicar en nuestra sociedad.
Javier destacó que fr. Felicísimo, con este libro, pide a la Orden que "adquiera un compromiso real y no formal para afrontar la predicación en este mundo tan complejo, porque la predicación es la misión fundamental de la Familia Dominicana".
Por último, D. José Fernández, Director administrativo de la Editorial Edibesa, manifestó el deseo de la Editorial de ayudar a la Evangelización a través de la publicación de libros, como forma de predicación que “puede contribuir a la conversión de personas no creyentes que puedan leerlos”.

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COMIENZAN EL 27 DE OCTUBRE A LAS 20 H
27 de octubre
XLIV Conversaciones de San Esteban 2015-2016
Facultad de Teología. Dominicos. Aula Magna de San Esteban. 8 de la tarde
Coordina: Juan Manuel Almarza
Organiza: Facultad de Teología San Esteban

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I. Luces para la ciudad
Encuentro en asamblea diocesana
“El grupo de la Familia Dominicana y sus amigos de Salamanca, con ocasión de la celebración de su VIII centenario quiere unirse a la Asamblea Diocesana haciendo, como un grupo más de la ciudad, su pequeña aportación desde las Conversaciones de San Esteban”. 27 OCTUBRE Gonzalo Tejerina, Prof. de Facultad de Teología. Univ. Pont. Salamanca. Las dificultades de la fe en el mundo actual.3 NOVIEMBRE. María Dolores López Guzmán. Prof. de Facultad de Teología. Univ. Pont. Comillas. Vivir la fe en la vida cotidiana.10 NOV. Tomás Durán Sánchez. Vicario de Pastoral de la Diócesis de Salamanca. ¿Caminos para la iniciación cristiana en una Diócesis en Asamblea?  Descargar programa en PDF
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II. Lugares, caminos, encuentros
1216-2016. 800 años del camino dominicano
“La preocupación por los seres humanos y su salvación fue, precisamente, la que hizo de Domingo el fundador de la Orden de Predicadores, cuando durante una estancia en el sur de Francia experimentó los horrores de la guerra contra los Albigenses.

  Toda su energia vital y todo su amor los puso al servicio de la fundación de una Orden apostólica cuya tarea principal fuera la predicación en el sentido más amplio de la palabra"
Anselm Hertz O.P.
24 NOVIEMBRE Félix Hernández, Superior del convento de Ntra. Sra. de la Candelaria y San Jacinto de Sevilla. Predicar mediante la pintura: De fra Angélico a nuestros días. 1 DICIEMBRE. Francisco Rodríguez Fassio, Prof. del Centro de Comunicación. Superior de Scala Coeli, Córdoba. Un modo de predicar dominicano: fr. Luis de Granada. 15 DIC. Francisco Javier Carballo. Prior Provincial de la Prov. de España. Un carisma para los cambios.12 ENERO. Vicente Botella, Decano de la Fac. de Teología S. Vicente Ferrer de Valencia. Aportaciones dominicanas a la Teología. 19 ENE. Juan José de León Lastra, Prior de Ntra. Sra. de Atocha, Prof. de la Escuela de Teología de Salamanca. La trayectoria dominicana de vida espiritual.26 ENE. Antonio Osuna, Doctor en Teología y en Filosofía. La orden dominicana al servicio de la justicia de los derechos humanos.2 FEBRERO. Marisa de Llaguno López, Presidenta de la Fraternidad Laical de Sto. Domingo, Prov. de España; Gonzalo Blanco Nozal, Coordinador de la Asociación Dominicos IN-EX, Los compañeros laicos del camino. La fraternidad laica dominica. 9 FEB. María Jesús Gil Martín, Dominica del Monasterio de la Piedad, Palencia. El rostro femenino del camino dominicano.  Descargar programa en PDF

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Las tiritas no curan la pobreza

Vídeo publicado el 25 sept. 2014 por la Coordinadora de ONGD de Euskadi

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Bajo el título `Las tiritas no curan la pobreza´ este vídeo analiza diversas causas generadoras de pobreza y desigualdad. Entre ellas, la responsabilidad de algunas empresas transnacionales al controlar algunos sectores clave como la energía y el agua; o el papel de instituciones como el Fondo Monetario Internacional o el Banco Mundial que con sus decisiones perjudican a los países más empobrecidos. También pone sobre la mesa el expolio de sus recursos naturales al que estos países más pobres se han visto sometidos por parte de los países del Norte más enriquecidos, precisamente aquellos a quienes tienen que devolver la ilegítima deuda externa. Es el modelo capitalista y patriarcal el que hace que una pequeña parte de la población pueda mantenerse en la opulencia mientras otra gran parte vive en situaciones de pobreza y exclusión. Vivimos en un sistema injusto que se nutre de la opresión de las mujeres y del empobrecimiento de los países del Sur.
Este es el segundo vídeo de la campaña ¿Quién es quién?, que tiene como fin explicar a la ciudadanía, de una manera sencilla y pedagógica, las principales consecuencias del sistema neoliberal y patriarcal tanto a nivel global como local, identificando a sus principales responsables y proponiendo alternativas que nos lleven a un sistema más solidario y justo para todas las personas.

La escuela funciona

¿Os acordáis de la escuela San Francisco en Santa Teresa (Nicaragua)? Acción Verapaz la está apoyando desde 2011 y hace unos días nos enviaron una galería de fotos que compartimos para que veáis con qué alegría y colaboración está funcionando la cantina y otras actividades.

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El día 11 de octubre tuvo lugar en la Iglesia del Convento de Santo Domingo del Vicariato Pedro de Córdoba (República Dominicana) la primera profesión de treinta laicos dominicos de la recién constituida Fraternidad Laical Dominicana.

19 de octubre de 2015

El día 11 de octubre tuvo lugar en la Iglesia del Convento de Santo Domingo del Vicariato Pedro de Córdoba (República Dominicana) la primera profesión de treinta laicos dominicos de la recién constituida Fraternidad Laical Dominicana. Dicho grupo estuvo siendo acompañado durante dos años por Fr. José Hernando y Fr. Manuel Jesús Romero. La emotiva celebración que inició a las 11:00 am estuvo presidida por Fray José Hernando, vicario provincial, junto a otros frailes dominicos y estudiantes de nuestro vicariato. De igual modo, asistieron representantes de la fraternidad de laicos de la provincia del Seybo, familiares y amigos de los laicos recién profesos, así como el segundo grupo de laicos que se preparan para seguir la andadura hacia su profesión dentro de la Fraternidad Dominicana. Fr. José Hernando recordaba durante su homilía, comentando el pasaje del joven rico, que el Señor no nos pide seguridades para seguirle, invitando así a nuestros laicos a dejarse configurar desde la fe en Aquel que ha iniciado en ellos la obra buena y la llevará a buen fin. Al final de la celebración, compartimos como familia dominicana la enhorabuena con nuestros nuevos hermanos y hermanas.

BUSCANDO SER HUMANO: Adolescencia con los Dominicos (Magín Borrajo)

El 27 de septiembre de 1949, día de despedida. Saldría después de comer para tomar el tren en Sobradelo. La primera vez que me iba de mi casa. 
    Mi madre preparaba mi maleta en silencio y las lágrimas corrían por su cara. No me atrevía a mirarla, ni a hablar con ella. Me sentía triste y no quería que me viesen llorar. Sin decir nada, desaparecí y fui caminando a regar un prado situado a casi una hora de casa. No sabía mostrar mis sentimientos y opté por la soledad.    
Regresé a la hora de comer. Mis padres y hermanos habían empezado a inquietarse por mí. No recuerdo qué comimos. Después de la comida me despedí en silencio de mi madre y hermanos y fui caminando con mi padre y Xenxa hasta Sobradelo, la estación de tren. La maleta la cargaron en la burra de casa, que se llamaba Perica. Por el camino mi hermana Xenxa iba dándome consejos. Mi padre, en silencio, sin mostrar sus sentimientos, me acompañó hasta el colegio.
El tren, que llamaban Correo, llegaba a las cuatro de la tarde y frecuentemente traía retraso, era de largo recorrido, con máquinas de carbón, avanzaba lento e iba hasta Madrid.
En Medina del Campo hicimos trasbordo. Tomamos otro tren de cercanías que nos llevó hasta Olmedo, a cuatro kilómetros de La Mejorada.
     El tren me fascinó. Recuerdo el largo viaje con muchos túneles, subiendo lentamente por las montañas de Galicia y León, cruzando aquellas tierras áridas y desiertas de Castilla. Todo el tiempo fui mirando por la ventanilla. Mi cara y camisa se ennegrecieron con la carbonilla del tren.
Por fin, después de viajar toda una tarde y una noche, llegamos a Olmedo, provincia de Valladolid.
Un hermano dominico, vestido de blanco y negro, nos estaba esperando y nos llevó hasta La Mejorada.
Cuando llegué al colegio nos ofrecieron desayuno. Me impresionaron los grandes edificios, con sus amplios salones y largos corredores, y sentí cierto pánico, como que estaba entrando en un lugar al que no pertenecía.     
    Nunca supe qué sintió mi padre. Sabía que él quería lo mejor para mí y, posiblemente, me animó para que me quedase en el colegio. Me impresionó mucho el primer sacerdote que vi, un vasco robusto y calvo, vestido de blanco, con cara sonriente.
    Después de desayunar nos invitaron a salir al campo, donde había otros niños jugando al fútbol. Yo nunca había jugado al fútbol y recuerdo que me acomplejé un poco, pero enseguida empecé a correr tras el balón.
A mediodía fui a comer con el resto de los colegiales que habían llegado el mismo día o en días anteriores.
A mi padre lo invitaron a un comedor distinto con el resto de los padres del resto de estudiantes.
Después de comer, un sacerdote nos llevó de paseo a un pinar cercano. Al regresar, como dos horas más tarde, pregunté por mi padre y me informaron que se había marchado porque no quería perder el tren de regreso.
    Me sentí engañado, pero al mismo tiempo pensé que tal vez era mejor, así me libraba de la agonía de decirle adiós. El paseo había sido una manipulación para evitar las despedidas de nuestros padres.
Aquella tarde, por primera vez, me sentí solo, consciente de que no regresaría a mi casa hasta el final del año escolar.
No pude contener las lágrimas. Me sentí solo entre tantos desconocidos, lejos de mi casa y de mi familia, en un ambiente completamente distinto de lo que yo conocía.
Esos nueve meses de separación de la familia parecían una eternidad. No me habían preparado, ni anticipaba cómo sería la vida en un internado de dominicos.
El trauma de la primera despedida, las lágrimas de mi madre, la separación de la familia, son temas que han seguido afectándome el resto de mi vida. Tal vez por eso, todavía hoy, evito, si es posible, las despedidas.
Con el estudio de la psicología me di cuenta de cómo las condiciones de nuestra niñez influyen en nuestra autoestima.
La imagen que tenemos de nosotros mismos depende mucho del significado que asignamos a las circunstancias de nuestra niñez.
Hay personas que no crecen, o quedan estancadas, por las circunstancias o eventos de la infancia.
Otras sí cambian, debido a la educación, psicoterapia y el ambiente en que viven.
En mi vida adulta, los recuerdos de mi infancia me han ayudado a comprender y ser compasivo con muchos emigrantes que han tenido que desraizarse de su país y separarse de sus familias para buscar mejores condiciones de vida.
En España, conocí padres de familia que fueron al extranjero a buscar mejores condiciones económicas y dejaron a sus hijos con los abuelos.
En los Estados Unidos traté a muchos padres mexicanos que también por razones económicas dejaron a sus hijos en México, sin poder regresar a verles durante más de siete años.
Algunos de esos padres marcharon a escondidas de los hijos. Otros, les engañaron o los dejaron sin ninguna explicación. Cuando se encontraban nuevamente, ni los hijos ni los padres eran los mismos, se había roto el apego emocional.
En mi profesión de psicoterapeuta observé el sufrimiento de muchos de esos padres, separados de sus hijos. Y muchos de esos padres no comprendían el daño emocional que habían causado a sus hijos.
    Aunque sufrí mucho con la separación de mi familia, me adapté y completé el bachillerato en el Colegio de los Dominicos, dos años en el colegio La Mejorada, Valladolid y tres en Santa María de Nieva, Segovia.
Fueron años de una vida estructurada, rígida, con mucha disciplina y estudios rigurosos.
Los dominicos exaltaban los valores de la oración, del estudio y el deporte: “Anima sana in corpore sano”, un alma sana en un cuerpo sano.
Después de levantarnos, el aseo de la mañana, la misa, el desayuno, cuatro o cinco horas de clase, con recreos intercalados, varias horas de silencio y estudio en el salón.
Sin atreverme a cuestionar nada, gradualmente me fui adaptando al horario y disciplina del colegio. Nos levantábamos a las seis de la mañana. Los lavabos estaban a la esquina del dormitorio y esperábamos nuestro turno. Los inodoros estaban en un piso distinto y también íbamos por turno. Nos poníamos en fila y, en silencio, levantábamos un dedo, o dos, para indicar al sacerdote que estaba de inspección si teníamos necesidades menores o mayores.
    No había agua caliente. Durante el invierno el agua estaba congelada, con el frío me salían sabañones en las manos. Las duchas estaban en un piso distinto. Nos bañábamos solamente dos o tres veces durante el año escolar, siempre también por decisión de los sacerdotes y esperando nuestro turno.
En aquellos años veía eso con normalidad. En mi vida adulta, reflexionando sobre el ambiente de mi adolescencia, me he ido dando cuenta de que viví una vida sin opciones, controlada por  educadores dominicos, muy estrictos, conservadores, víctimas también de sus circunstancias y de una educación cerrada, producto de su tiempo y, peor todavía, algunos de estos sacerdotes tenían problemas psicológicos: castigaban físicamente, mandándonos poner de rodillas, pegaban pellizcos en los brazos, bofetadas en la cara, y a veces, castigaban quitando la merienda o la comida.
Ya adulto tuve la posibilidad de visitar a uno de mis profesores sacerdotes. Comentando con él sobre esos años de colegial, le pregunté por qué no nos habían enseñado a ser más libres. Me respondió: «No podía ayudaros a ser más libres porque yo estaba peor que vosotros».
Durante mi estancia con los Dominicos no sentí ningún apoyo emocional. Los padres y familiares tenían el privilegio de las visitas durante las Navidades o Semana Santa. El resto del curso estábamos solos. Mis padres, como vivían lejos, nunca fueron a visitarme. Les veía solamente durante las vacaciones del verano.
La carencia emocional, a tan temprana edad, impactó mi vida. Años después, gracias al estudio de la psicología y al ambiente en que viví, fui capaz de superar este vacío emocional.
He conocido a muchos sacerdotes que han sido incapaces de superar esta negligencia y han tenido problemas psicológicos, sufriendo lo que en sicopatología se conoce como desorden de personalidad y estancamiento de crecimiento emocional.
Los primeros meses en el colegio fueron difíciles. Todas las semanas esperaba cartas de mi padre, que no siempre llegaban. Cuando las recibía, las leía varias veces y después las archivaba en mi pupitre.
Gradualmente, fui haciendo amigos y nos consolábamos mutuamente.
No hace mucho, un compañero de entonces me recordaba una escena del recreo, cuando nos reuníamos a llorar detrás del pajar. También me ha mencionado que me llamaban «tanque» por mis zapatos típicos y mi estilo de jugar al fútbol. No jugaba bien, pero era bruto.  Mi lema era: si me pasaba la pelota, no pasaba el jugador.
  Al comenzar el curso, me di cuenta que académicamente no estaba a la altura de los colegiales que venían de las ciudades pero enseguida me puse a su nivel.
Los Dominicos valoraban la buena conducta, la excelencia académica y las cualidades deportivas. Si sobresalíamos en alguno de estos aspectos, éramos premiados y eso ayudaba a mejorar la autoestima, o el concepto de uno mismo. Recibí varios diplomas durante los cinco años escolares y me sentí valorado.
    Durante mi infancia había oído muchas cosas negativas sobre los sacerdotes diocesanos. Con la excepción de mi padre, casi todos mis familiares eran anticlericales. A los sacerdotes se los consideraba bichos raros. Los llamaban «cuervos» porque se vestían de negro e infundían miedo. La gente se mantenía a distancia y solamente eran solicitados para bautismos, bodas y funerales.
En mi adolescencia seguí oyendo estas críticas: mis familiares y vecinos me aconsejaban que no me hiciera sacerdote. A mi madre tampoco le agradaba, pero nunca se opuso.  En cambio, a mi padre le gustaba y me animaba.
Durante mis años de colegial, mi opinión sobre los sacerdotes fue gradualmente cambiando. Empecé a observar en algunos de ellos sentido del humor, sacrificio, altruismo. Otros, eran abusivos, física y emocionalmente. Incluso se rumoreaba que un sacerdote abusaba sexualmente de alumnos.
Recibí algunos castigos corporales, como pellizcos, bofetadas en la cara, pero la mayoría de los sacerdotes me trataron bien.
Quizás por eso, sin tener otras opciones, comencé a contemplar seriamente la idea de hacerme sacerdote.  
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Por cortesía de Magín Borrajo, publicamos el capítulo II de su libro "BUSCANDO SER HUMANO", Palibrio, Bloomington 2014. Puedes adquirir el texto completo en Amazon o bien en esta página http://www.maginborrajo.com/

Práxedes Fernández García

Práxedes FernandezEl Papa Francisco ha autorizado en diciembre de 2014 la publicación del decreto de la Santa Sede en el que se reconocen la "virtudes heroicas" de, Práxedes Fernández García, considerada desde su fallecimiento como "la santa de Mieres" (Asturias, España). La Congregación para las Causas de los Santos ha reconocido que esta mujer, muy vinculada a los dominicos, madre de un fraile dominico y ella “terciaria dominica”, vivió las virtudes de la fe, la esperanza y la caridad en "grado heroico", lo que la convierte en "venerable", el paso previo a su subida a los altares.
Práxedes Fernández García nació el 21 de julio de 1886 en Puente la Luisa, en la población de Sueros de Seana, concejo de Mieres Asturias, España.. Una placa en la parroquia de Seana recuerda la fecha de su bautismo. Era hija, hermana y madre de personas vinculadas a las minas de carbón. Antes de casarse, quiso ingresar en la vida religiosa, meta que no alcanzó por atender a la enfermedad de su padre. No obstante, fue catequista, directiva de las Hijas de María. En 1914 se casó con Gabriel Fernández, electricista que también trabajó en la mina. Tuvieron cuatro hijos y el último de ellos nació poco antes de que su padre falleciese en un accidente ferroviario. Práxedes Fernández comienza entonces a trabajar como empleada del hogar para varias familias.
Años más tarde, un tren arroyó la furgoneta que conducía su segundo hijo, que también falleció. Su hijo Enrique ingresó en la Orden de Predicadores y durante su formación como dominico recibió 47 cartas de su madre, unos documentos que han sido determinantes en el proceso de santidad. Vivió en la inmediatez la Revolución de 1934 con las quemas de iglesias,profanación de lo sagrado, asesinato de sacerdotes y religiosos; así como la represión posterior. Mujer de una profunda religiosidad, la mantuvo con valentía en medio de la persecución, sin caer en deseos de venganza. Por el contrario su religiosidad la llevaba a atender a los necesitados fuera cual fuese su comportamiento ante la religión en medio del enfrentamiento revolucionario. Después de la revolución se trasladó a Oviedo. En esa ciudad vive la guerra civil española. Oviedo era una ciudad cercada por las tropas republicanas. Faltaba lo fundamental para subsistir, No había posibilidades de atención médica. Práxedes sufrió un ataque de apendicitis, para el que no hubo posibilidad de operación, y falleció de peritonitis a las seis y media de la tarde del 6 de octubre de 1936.
Su fama de santidad se extendió rápidamente fuera de Asturias y de España. El número de publicaciones sobre su vida ha sido importante. Son innumerables las figuras relevantes de la Iglesia, cardenales y obispos de diversas partes del mundo, que han manifestado su admiración por la vida de esta sencilla mujer. Ya en el año 1957 se inició su causa de beatificación, que ha dado un paso crucial con la declaración de la heroicidad de sus virtudes.
Una información precisa y documentada de la vida de Práxedes se puede encontrar en el libro “Práxedes Fernández, Apóstol de la civilización del amor”, escrito por el dominico francés Martin Mª Olive, traducido de esta lengua por el hijo dominico de Práxedes, Fray Enrique Fernández, publicado en la Editorial San Esteban, Salamanca (España) el año 1995.Una previa traducción y adaptación de ese libro es el de “Práxedes 1886-1936, Mensajera de la reconciliación”, que publicó el Secretariado Práxedes.

Secretariado Práxedes

En este momento el Secretariado Práxedes está ubicado en La Virgen del Camino, Avenida de Astorga 87, 24198 (León). Su dirección electrónica es: secretariadopraxedes@dominicos.org


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Colaboración con las redes sociales del Jubileo
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A apenas 20 días del inicio del Jubileo de la Orden de Predicadores, se hace un llamado a movilizar las redes sociales y necesitamos de tu ayuda!
La cuenta en español @OrdenDomincana está ya disponible para que todos puedan seguiría y hacerla conocer lo más ampliamente posible.
Para que la alegría se contagie, te invitamos a llenar este cuestionario y a difundirlo antes del 7 de noviembre. Este cuestionario nos permitirá compartir nuestra alegría por el Jubileo de la Orden. Sólo quedan 20 días y esperamos que varios centenares de personas puedan inscribirse y vivir por medio de las redes sociales nuestra alegría por este jubileo por nuestros primeros 800 años! ¡Gracias por inscribirte y compartir este cuestionario con tus amigos en las redes!


Apertura Solemne del Jubileo Dominicano

http://www.op.org/sites/www.op.org/files/styles/width_600_scale/public/public/articles/images/ss_jubilee_0.jpg?itok=m3RU9sh6

OCTINGENTÉSIMO JUBILEO DE LA CONFIRMACIÓN DE LA ORDEN
Enviados a Predicar el Evangelio
Nuestro Jubileo nos invita a volver a los orígenes de la Orden
para recordar el momento fundacional, en el que santo Domingo
envió a nuestros primeros hermanos fuera de su casa, de su familia,
de su nación, para que descubrieran el gozo y la libertad de la itinerancia.
ACP Togir, 40
Prot. 50/15/680 Jubilee_2016
Queridos hermanos y hermanas:
Escribo esta carta para anunciar con inmensa alegría la apertura y la programación del Jubileo de los Ochocientos años de la confirmación de la Orden de Predicadores, que celebraremos a partir del 7 de noviembre próximo hasta el 21 de enero de 2017 (cf. ACGTrogir 58, 3). En feliz coincidencia se inscribe la celebración de los 800 años de la confirmación de nuestra Orden con el Jubileo extraordinario de la Misericordia que acaba de proclamar el Papa Francisco.
Predicadores de la misericordia
La grata coincidencia de estos dos Jubileos tan entrañables a nuestra historia, vida y misión dominicanas se constituyen para nosotros en un llamado especial a renovar nuestro ministerio de la Palabra, al que nos conduce la celebración de nuestro octingentésimo aniversario, en torno a la misión específica de la Iglesia: «anunciar la misericordia de Dios, corazón palpitante del Evangelio, que por su medio debe alcanzar la mente y el corazón de toda persona» .
El capítulo general de Trogir estableció como lema para el año del Jubileo de la Orden “Enviados a predicar el Evangelio” (ACG Trogir 2013, 50) y nos invita a reflexionar sobre las siguientes preguntas: ¿Por quién somos enviados? ¿A quién somos enviados? ¿Con quién? ¿Qué llevamos con nosotros al ser enviados? El mismo capítulo ha dado también respuesta a esta última pregunta: somos enviados a predicar la buena nueva de la resurrección de Cristo. Creemos que su Resurrección es la revelación definitiva del amor del Padre por Jesús y por el mundo. La resurrección de Cristo es la revelación más clara de “la misericordia de Dios por los pobres pecadores”. Predicar la resurrección consiste en predicar el nuevo camino de amistad con Dios. Esta es la gracia de la cual fue predicador ejemplar santo Domingo, “predicador de la gracia”. Podemos así unir la feliz coincidencia de nuestro año jubilar con el Jubileo de la Iglesia –los predicadores del Evangelio son predicadores de la gracia, y los predicadores de la gracia son predicadores de la misericordia de Dios.
En la Bula de indicción del Jubileo extraordinario de la misericordia el Papa Francisco manifiesta su intención de enviar misioneros de la misericordia durante la cuaresma del año santo 2016. Los frailes y hermanas de la Orden nos sentimos particularmente interpelados por este llamado, puesto que desde el día mismo en que ingresamos a la Orden y antes de hacer nuestra profesión religiosa pedimos «la misericordia de Dios y de los hermanos». En su caminar de vida evangélica Domingo buscó continuamente testimoniar a Jesús, presencia de la misericordia de Dios entre nosotros, por eso su vida de predicador fue su camino de santidad: desde el generoso gesto de misericordia cuando decide vender sus libros para «no estudiar sobre pieles muertas mientras haya hombres que mueren de hambre», hasta la convicción de que la evangelización de la Palabra de Dios debe hacerse por medio del testimonio de la caridad de la verdad.
La apertura solemne del Jubileo de la Orden tendrá lugar el 7 de noviembre en cada comunidad de la Orden. Desde la curia general de Santa Sabina daremos también solemne apertura al octingentésimo aniversario de la confirmación de la Orden con la celebración de la eucaristía en la fiesta de todos los Santos de la Orden. Invito a todas las Provincias, Viceprovincias, comunidades, entidades, congregaciones, fraternidades y demás instituciones dominicanas a celebrar este día en comunidad como signo de comunión fraterna en la confirmación de la Orden que debemos hacer nosotros ahora.
Durante el año jubilar de la Orden tendremos varios eventos a nivel internacional, cuyo calendario anexo a la presente, con el propósito de promover la participación de toda la familia dominicana en estos importantes encuentros internacionales así como en los diversos eventos locales programados por cada provincia, entidad, congregación y comunidad. De manera particular solicito a los priores provinciales que prevean la participación de los frailes en cada uno de estas actividades jubilares. Cada coordinador de evento les informará lo referente a detalles de inscripción y participación en cada actividad jubilar. 
Como “enviados a predicar el evangelio”, durante el año jubilar seguiremos el camino de la Palabra mediante la Lectio Divina “con el fin de animar y apoyar la renovación de nuestra vida dominicana por medio de una escucha atenta de la Palabra, una vida de oración y contemplación en el silencio y en el estudio” (Cf. ACG Trogir, 42 ). Con cuatro secciones: lectio, studio, meditatio y oratio, será publicada diariamente en el sitio internet del Jubileo en los tres idiomas oficiales de la Orden.
Para mayor información sobre actividades y fechas de celebración del Jubileo de la confirmación de la Orden, les invito a visitar nuestro sitio web de la Orden http://www.op.org/es/jubilee (http://www.op.org/en/jubilee - http://www.op.org/fr/jubilee).
Nuestro padre Santo Domingo quiso encomendar la Orden al patrocinio de María, Madre de misericordia; es por ello que hasta hace pocos años el aniversario de la confirmación de la Orden se celebraba el 22 de diciembre simultáneamente con la fiesta del Patrocino de María sobre toda la Orden. Que María, Madre de los Predicadores interceda por su Orden a fin que el Dios Padre de Misericordia conceda a los hijos e hijas de Domingo la gracia del Espíritu, para que puedan anunciar con su vida y palabras al mundo de hoy y de mañana la llegada de la misericordia.
Fraternalmente en nuestro padre santo Domingo,
fr. Bruno Cadoré, O.P.
Maestro de la Orden
Roma, 21 de septiembre de 2015

Ve y predica. La predicación dominicana en los siglos XIII y XXI. 29 de septiembre de 2015
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Ve y predica. La predicación dominicana en los siglos XIII y XXI. Es el título del libro con el que Felicísimo Martínez Díez, O.P. quiere contribuir a la celebración del Jubileo de la Orden de Predicadores.
Han sido 800 años de historia, de vida y de misión. Hay motivos para el júbilo en la Familia Dominicana. Porque durante ocho siglos ha habido mucha vida evangélica en los hermanos y hermanas y ha habido mucho celo y desvelos en la misión evangelizadora. Este libro se une al júbilo y a la acción de gracias.
Fue fundada y confirmada hace 800 años. Ni los orígenes ni la historia se han contado siempre con objetividad. A veces se cargaron las tintas en los puntos negros. Otras veces se ha contado de forma demasiado triunfal y poco crítica. Este libro ofrece un análisis crítico y bien contextualizado del proyecto fundacional de la Orden tal como lo concibió Domingo. Es un reto en este momento analizar la predicación dominicana del siglo XIII. Es el reto que aborda el libro en la primera parte.
Después de 800 años la Orden de Predicadores o la Familia Dominicana sigue comprometida con el ministerio de la predicación. La memoria del pasado ayuda a clarificar nuestra identidad, a dar cohesión a la Familia Dominicana, a reinventar creativamente la misión evangelizadora hoy. Es un gran reto para la Orden analizar los desafíos de la predicación dominicana en el siglo XXI. Es el reto que aborda el libro en la segunda parte.
Como apunta fray Bruno Cadoré, Maestro General de la Orden, este libro puede ser, en medio de las celebraciones del Jubileo, la gran invitación a pensar cómo han de ser hoy la vida y la misión dominicanas.

Adquirir el libro en la Editorial Edibesa


Santo Domingo canónigo de Osma. Presencia dominicana en la diócesis de Osma.

Libro impreso Autor: Cándido ÁNIZ IRIARTE
Colección: BIBLIOTECA DOMINICANA


Precio: 9,00 €
Páginas: 212 págs.
Año: 1997
ISBN: 84-8260-036-2



El castellano Domingo de Guzmán.

Libro impreso Autor: Antonio VILLACORTA BAÑOS
Colección: BIBLIOTECA DOMINICANA


Precio: 16,83 €
Páginas: 392 págs.
Año: 1998
ISBN: 84-8260-048-6
Mons. David Martínez de Aguirre, OP: "Todos llevamos un pequeño misionero dentro"
http://www.op.org/sites/www.op.org/files/styles/width_300_scale/public/public/articles/images/misionero_3.jpg?itok=CP2fiegD
David Martínez de Aguirre es Obispo de Puerto Maldonado y desarrolla su labor en Perú desde 2001.

Misionero dominico y Obispo. Vitoriano, joven, cercano, y con las ideas claras y firmes. David Martínez de Aguirre sabía desde niño que quería seguir a Jesús, quería dedicar su vida a los pobres, a los más desfavorecidos, pero no tenía claro que quería ser misionero.
Quería jugar en el equipo de los que se quedaban fuera, y ese equipo estaba en las Misiones. Así me lo contaba este verano en Puerto Maldonado, en Perú,  Monseñor David. Tuve la oportunidad, y la suerte, de ser voluntaria en la Misión de San Jacinto, de los Dominicos, durante mi mes de vacaciones (ya es el quinto). Esto engancha.
Mi cometido estaba en Radio Madre de Dios. Y allí, en Puerto Maldonado, en el Departamento de Madre de Dios, está la sede del Vicariato Apostólico, encomendado a los Frailes Dominicos. En el sureste del país, en plena Amazonía, cerca de la frontera de Brasil y Bolivia.
David Martínez de Aguirre Guinea (le encantan sus dos apellidos) lleva en la selva de Perú desde 2001. Siempre cerca de los indígenas, en especial de los machiguengas. El misionero necesita un impacto, dice,  y él lo tuvo al llegar a la misión de Koribeni. Pero donde más tiempo ha estado es en la Misión de Kirigueti, en el Bajo Urubamba.
Hasta el pasado mes de junio, cuando el Papa Francisco le nombró Obispo. “Es un mundo genuino, con unos valores que tenemos que aprovechar. Pueden aportar mucho a una reconstrucción de un mundo nuevo”, dice Monseñor David. Los indígenas le han hecho mirarse en ellos y descubrirse en ellos. Le han hecho ver el mundo desde otro lado. Ha puesto cara, rostro, a lo que quería vivir.
Patricia Rosety / Madrid
(20 de octubre de 2015)

ECOS DEL MES DE SANTO DOMINGO EN URUGUAY
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Ante la inminencia del año Jubilar por los 800 años de la Orden de Predicadores, las Fraternidades Laicales de Uruguay decidieron imprimirle un sello especial a la Fiesta de Santo Domingo de este año y propusieron una celebración en Familia del MES DE SANTO DOMINGO!
La celebración del Mes de Domingo comenzó con la fiesta por los 50 años de sacerdocio de Fr. Luis Carlos Bernal, en la  Parroquia Nuestra Señora del Rosario y Santo Domingo, en Montevideo. Junto a los frailes de la Provincia de Aragón en América del Sur, los integrantes de las Familia Dominicana y viejos amigos de Fr. Carlos de los diversos ámbitos en los ha servido, se reunieron para dar gracias por sus 40 años de misión en tierras uruguayas.
La fiesta continuó pocos días después, con un encuentro entre los integrantes de las fraternidades y Fr. Carlos en el que, mientras degustaban una rica parrilla característica de ese pueblo, reflexionaron, en clave de Familia Dominicana, el camino a recorrer como fraternidades laicales Fr. Carlos les sugirió volver a recordar los pilares de la orden dominicana, “la prédica itinerante que nos identifica como mensajeros de la nueva noticia del Evangelio, en especial a los jóvenes y nuevos grupos nacientes sin identidad de iglesia pero con ganas y hambre de conocer la vida y mensaje de Jesús”. Les invitó a evangelizar “sin rótulos, sin títulos, sin grandes compromisos y filiaciones a nuestra iglesia, más que la de querer vivir a imagen y semejanza de Dios, como sus hijos queridos” .
El encuentro fue tiempo propicio, asimismo, para que Fr. Carlos compartiera sus actividades, responsabilidades y nuevos desafíos, y su participación en la organización del Jubileo por los 800 años de la Orden de Predicadores. Por último, los animó a seguir construyendo espacios de Familia Dominicana, en donde frailes, hermanas y laicos, “unidos a la luz del proyecto de Domingo refunden el carisma para que la fiesta del Jubileo sea ocasión para construir algo nuevo para la orden y para cada uno de nosotros”.
Pero como la fiesta continuaba, un tercer encuentro volvió a congregar a las Fraternidades Laicales el sábado 15 de agosto.  De la mano de Fr. Martín Hunter OP, compartieron el  Retiro anual de Fraternidades Laicales.
En la celebración de la Eucaristía, en un clima de oración y silencio compartido y mediante la escucha atenta del Evangelio de Lucas 1. 39-56, en el que el evangelista evoca el saludo amoroso entre dos mujeres esperando una vida nueva en su vientre, Fr. Martín los invitó a reflexionar sobre la religiosidad y entrega de estas dos mujeres, amigas, madre y fieles seguidoras del proyecto de Dios.
Y el Mes de Domingo culminó el 29 de agosto, con una mesa redonda, preparatoria de los 800 años de la fundación de la Orden de Predicadores, sobre los desafíos de la predicación, organizada por la Familia Dominicana.
Las exposiciones estuvieron a cargo de Fray Fernando Solá OP, de la Hna Gloria Font y la Presidenta de las fraternidades laicales, Maria Rosa Treglia.
Tras este Mes de Domingo “nos quedamos con ganas de seguir caminando en familia fortaleciendo nuestros lazos fundacionales a la luz de este tiempo de Kerigma, en que la renovación del espíritu de Domingo nos  hace renacer las buenas noticias del anuncio de un nuevo proyecto de amor,  centrado en Jesús”, concluyeron los organizadores de esta iniciativa.
En base a la crónica de la laica Perla Rodríguez.

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(19 de octubre de 2015)

Emerge del agua un templo de más de 400 años en Chiapas

El templo y su población quedaron abandonados cuando la peste asoló la región. El templo quedó sumergido en el agua tras la construcción de la presa Netzahualcóyotl
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por Agencias el Lunes 19 de octubre de 2015 - 07:00:01
Las pocas lluvias en el estado de Chiapas han provocado que emerja de las aguas las ruinas de una iglesia colonial del siglo XVI.
Esta no es la primera vez que el edificio queda al descubierto desde la construcción de la presa en 1966. Antes, esta joya arquitectónica construida por los dominicos se dejó ver en 2003, 2007 y 2010.
Con el bajo nivel de la presa Netzahualcóyotl, del cauce del Grijalva, es posible apreciar la riqueza arquitectónica de lo que fue el templo de Santiago, patrono del pueblo zoque de Quechula, en el municipio de Tecpatán.
Quechula o San Juan Quechula o Quechula Viejo es una antigua población que representó un asentamiento donde los frailes dominicos construyeron esta singular edificación, a la par del convento de Tecpatán.
Juan Álvarez Díaz, anchero de la sociedad cooperativa Quechula, señaló que esta antigua población y su gran templo fueron anegados por las aguas de este caudaloso río, tras la construcción de la presa hidroeléctrica Netzahualcóyotl o Malpaso, y que seguido lleva a turistas para que conozcan el lugar, quienes a su vez le piden que les cuente qué pasó con la zona geográfica a partir de esta construcción.
El majestuoso templo era sede del Santo Patrono, Santiago, el pueblo de Quechula y según los arqueólogos la iglesia es el trabajo de un grupo de monjes encabezado por el religioso español Fray Bartolomé de las Casas, defensor de los derechos de los indígenas en los inicios de la colonización de América, que llegó a la región habitada por el pueblo zoque a mediados del siglo XVI.
La iglesia data de 1564 y quedó abandonada entre 1773 y 1776, cuando las pestes asolaron la región.


800 aniversario de la Orden de los Predicadores (Dominicos)

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Francisco García

En todos los Conventos e iglesias de la Orden, el Sábado día 7 de Noviembre, festividad de todos los santos de nuestra Orden, dará comienzo el jubileo por estos 800 años.
En primer lugar un recuerdo al gran protagonista de todo esto, nuestro Padre Santo Domingo, su carisma, su espíritu de iglesia y esta siempre misionera, su saber enseñarnos a hablar a Dios de los demás y a los demás hablar de Dios.
Estos 800 años no habrían sido posible sin multitud de hombres entregados al carisma dominicano, en todo tiempo, en todos los siglos. La cantidad de santos canonizados con la que cuenta nuestra Orden es una prueba de que este Carisma ha sido bueno, es bueno y seguirá siendo bueno, bamos por buen camino.
Y por último, los Dominicos no caminamos solos, Las Madres Dominicas de Clausura ya celebraron sus 800 años, a ellas las fundó nuestro Padre con el propósito de contar con sus oraciones para poder así emprender la ambiciosa obra de la fundación. pero además de ellas contamos con las Religiosas Dominicas que llevan por todas partes el carisma de nuestra Orden, así como el Laicado Dominico, las Archicofradías del Rosario y del Dulce nombre (estas muy activas en algunos lugares del continente americano), y de tantas Cofradías y Movimientos vinculados con la Orden que de una manera u otra viven el carisma de nuestro Padre fundador Santo Domingo de Guzmán.

Contra la pobreza

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Sigue dando coraje -qué expresión más castiza…-, no por tantas veces sucedido, que se hable, se piense, se conozca, sea mediático según qué cosas -el fútbol, los personajes de la farándula, el último escándalo rosa y yo no sé cuántas cosas más-, y otras realidades en las que realmente nos jugamos bastante más, casi casi nuestra propia humanidad, no aparezcan en los medios y a penas sean patrimonio de unos cuantos bien informados.
Se nos ha secuestrado y programado desde la clave de que lo que no sale en los medios, que de lo que no se habla, no existe, y así, lentamente, pareciera que nuestra propia humanidad va muriendo entre comodidades, reduciéndose nuestro horizonte y nuestra propia experiencia, en un tono vital aséptico y gris, coloreado de entretenimiento y falsos sueños, del que sólo nos sacan los propios medios cuando les interesa, a golpe de lágrima fácil y urgencia humanitaria que dura lo que dura la noticia bomba, para volver con las conciencias calmadas porque nos conmovió algo…
Y es que estamos en plena Semana de la Lucha contra las Causas de la Pobreza, y seguramente hoy 16 o mañana 17, en su ciudad habrá movilizaciones en contra de la situación de pobreza que azota a una inmensa mayoría de nuestra humanidad. Probablemente, y he ahí mi diatriba del comienzo, si no es usted un/una militante activa del movimiento ciudadano contra la pobreza, ni lo sabrá.
Quizás sí que alguna vez habrá oído aquello de que el 20% de la población mundial tiene el 80% de la riqueza de nuestro planeta, pero no sé si se ha planteado, que usted, sí, sí, usted que está leyendo esto, está dentro de ese 20%.
No sé si sabrá el dato tan escandaloso como ese de que el 1% de la población -y ahí no creo que esté…- tiene en torno al 40% del patrimonio mundial, ni que más de mil millones de seres humanos viven con menos de un dólar al día, o que cerca de la mitad de la población mundial, viven con menos de 2 dólares al día. No sé si sabrá que un niño de cada cinco no tiene acceso a la educación primaria -eso significa que dos de mis sobrinos no podrían estudiar, es decir, no aprenderían ni siquiera a leer o escribir- o que cada día, 30.000 niños de menos de 5 años mueren de enfermedades que hubieran podido ser evitadas, es decir, sarampión, gripe y cosas así… No sé si sabrá que aún hoy en día más de 500.000 mujeres mueren cada año durante el embarazo o en el parto -mi cuñada hubiera sido una…- por no poder acceder a una mínima asistencia sanitaria, o que más de mil millones de personas no tienen acceso a agua potable en sus hogares…
Pero todo eso no sale en los medios. Esta semana está dedicada en el mundo entero precisamente a tomar conciencia de datos como esos, pero no para que sean meras informaciones.
Tomar conciencia no es conocer, como la compasión no es la lástima. La Semana de la Lucha contra las Causas de la Pobreza pretende movilizarnos a usted y a mí para que tomando conciencia, hagamos algo. Tomar conciencia no es sólo conocer el dato, es rellenarlo, encarnarlo, darle rostro e historia, saber que esos datos hablan de personas de carne y hueso como usted y como yo, como sus hijos o sus sobrinos, como sus padres o sus hermanos, como usted mismo. Esos datos no nos son historias ajenas y lejanas por más que no estén en su calle ni en su barrio. En un mundo interrelacionado e interconectado, todo es susceptible de tener consecuencias sobre su vida. Y aunque ni así fuese, aunque ni le llegara a rozar la realidad de la pobreza o sus consecuencias -y a diario con el fenómeno de la inmigración vemos que no es así, pues no es otra cosa sino la pobreza y la desigualdad la que espolea a esos hombres y mujeres a venir a nuestros países supuestamente desarrollados- aunque ni así fuese, la humanidad se juega precisamente en la capacidad de empatizar y de movilizarnos ante la injusticia y el sufrimiento. La compasión es lo que nos hace realmente humanos.
Ya digo que la Semana de Lucha contra las Causas de la Pobreza pretende concienciarnos para que actuemos, para que no estemos siempre escurriendo el bulto y mirando para otro lado, para que salgamos a la calle a hacer realidad la posibilidad de otro mundo más justo y humano, para que asumiendo como propias las situaciones de injusticia y de pobreza, hagamos algo para que no sigan las cosas como están…
Y eso solo es posible mirando a la realidad de las causas de la pobreza, que no es otra sino la desigualdad… y una desigualdad en la que también algo de cómo vivimos nosotros tiene que ver, con nuestra forma de consumir, de divertirnos, de gastar, con nuestras prioridades, con qué votamos y por qué, con lo que pensamos, lo que leemos, lo que miramos, lo que nos importa…
Igual suena muy del evangelio -no puede ser por menos en una columna de un fraile…- pero en el fondo, lo que nos exige esto de la pobreza, la toma de conciencia de la realidad cercana de la pobreza, la compasión y la humanidad de saber que hay gente sufriendo a causa de la desigualdad, es una conversión personal, una transformación, un actuar sobre nosotros mismos en primer término, sobre nuestra manera de vivir y de estar en el mundo, para que este mundo de datos tan terribles sobre la pobreza, vaya cambiando.


EXISTE VANIDAD EN EL SIGLO XXI
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Isaura Díaz Figueiredo
Ashley es una pequeña tortuga, que vive feliz en las aguas verdes de un lago, otras veces camina lentamente sobre el cuidado césped del hermoso jardín, su vida no tiene grandes sobresaltos, come, sueña, juega y duerme, toma el sol, y es realmente feliz, ¡muy feliz!
En el lago también viven varias generaciones de patos, que igual que Ashley no tienen más preocupación, que vigilar a los niños que les observan e intentan en sus juegos, arrancar alguna pluma, o asustarlos mientras corren detrás de ellos, ver como les echan al agua, gusanitos, pan… Un día todo cambió, una tremenda sequía deja el lago sin agua. Hubo reunión patil y por unanimidad deciden emigrar a otro lugar lejano, como no podía ser de otro modo “volando”.
La pobre tortuga se puso muy triste, y comenzó a llorar desconsolada, entre gemidos se preguntaba:
-Que va ser de mí, no puedo volar, no tengo alas, me moriré de hambre y  soledad
Uno de los patos, el líder patil dice después de mucho pensar:
-La cargaremos entre los tres más fuertes, y guardando un perfecto equilibrio, viajaremos  sosteniéndola con nuestros picos.
Nadie puso enmiendas, y los tres patos elegidos, se llevaron a la tortuga en sus fuertes picos, Ashley casi no podía creer lo que estaba viviendo, numerosos paisajes desfilaron ante ella, montañas, llanos, secarrales y verdes praderas, estaba asombrada de tanta belleza. Daba gracias con su boca picuda, a los fuertes patos que la transportaban, y que junto a todos los habitantes del lago, iban a emprender una vida nueva, lejos del lugar, donde un lejano día habían venido al mundo.
La gente que vio aquel hermoso espectáculo se emocionaba, y aplaudía el extraño vuelo, tomaban fotos…de pronto una mujer dice en voz alta:
-Oírme patos ¿de quién has sido una idea tan magnífica?
Y el jefe de los patos dice:
-Mía
Abrió el pico, se desequilibró el grupo y la tortuga cayó.
No sabemos si volvieron a buscarla, lo que si podemos deducir es  que la vanidad  nos priva de disfrutar de los amigos, y muchas veces la perdida de ellos.
Poco queda por decir después de haber leído el cuento sobre la tortuga Ashley, la superficialidad, y el depender de algo o alguien, valores, experiencias, recuerdos… Hacen que podamos tener un concepto equivocado de nosotros, y que la autoestima derivada de “auto” (concepto que cada uno tiene sobre sí mismo), en el siglo de las  “vanidades”, de los súper egos, de la perfección en la imagen, nos puede llevar al engreimiento, a la soberbia, y creer que somos los ONE en lo físico y en lo material.
Muchas veces los elogios son necesarios, pero tomándolos con prudencia, y procurando  que no sirvan de alimento a lo superficial de cada uno.
Les dejo con unas frases
La vanidad como manifestación de soberbia y arrogancia exagerada, creyéndonos únicos en todo tipo de habilidades (I.D)
Adolfo Kolpuiog: es el gran enemigo de la serenidad y la reflexión
Empobrece y pierde (Bocacio)
La vanidad es tan fantástica, que nos lleva a preocuparnos de la opinión que tendrán los otros incluso cuando estemos muertos y sepultados (Sábato)
La vanidad siempre hace traición a nuestro poder y a nuestro interés (Jacinto Benavente)

El mayor en el Reino de los cielos

Editado por

Sor Gemma Morató Sor Gemma Morató
Pequeño“Los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron: ¿Quién es el mayor en el reino de los cielos? Llamando Jesús a un niño, lo puso en medio de ellos y dijo: Os digo que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos” (Mt 18,1-3).
Jesús no nos pide de ser niños sino de ser como niños. Él no hace alusión a la idea ingenua y falsa de una niñería. Jesús se sitúa a otro nivel como es su costumbre. El discípulo queriendo saber quien es mayor en el Reino de los cielos, he aquí una pregunta de chiquillo, la respuesta de Jesús es sorprendente y contraria al concepto del mundo que tendría por mayor al más listo, al que tiene más títulos. Es el espíritu de las bienaventuranzas, el mayor es el más pequeño, el que no sabe nada ni tiene nada, éste es el mayor.
Aquí encontramos los valores auténticos: Saberse pequeño, no vanagloriarse de nada y esperarlo todo de Dios. Es lo que comenta San Pablo a los corintios: “Que nadie os engañe: si alguno de vosotros se cree sabio según la sabiduría de este mundo, vuélvase como un ignorante a fin de llegar a ser verdaderamente sabio” (1 Co 3,18). Texto: Hna. María Nuria Gaza.


Más allá de Ítaca

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En la entrada del blog de la semana pasada hablamos de la muerte, de la muerte de los seres queridos, de la muerte cercana, de nuestra propia muerte y de nuestra temporalidad. Más allá del aspecto biológico, la muerte es la no respuesta, y se convierte en una realidad ontológica que reviste al hombre y lo desnuda más allá de toda desnudez. Se me da como un rostro diferente a mí, pero que no me es indiferente, es un ser querido que me afecta en el hondón de mi ser, hasta sentir la angustia de mi propia finitud y de mi propia muerte. Mi muerte es participación en la muerte de mis seres cercanos, del prójimo,  en su “estar ahí” me desvela un sentido global de la realidad, de mí mismo, del mundo, de Dios. El final es no el límite último, es una manera de asumir mi propio ser. La muerte es asumida desde que somos, es un modo de ser y así en su realización nos abre a la totalidad y nos la anticipa el “todavía no”.
No podemos hablar de la muerte, sin hablar por lo tanto de la esperanza, en un lenguaje filosófico, pero también religioso, son las dos caras de una misma realidad. El hombre se abre al sentido último y global, como Odiseo que apunta hacia Ítaca, soltando lastre y ligero de equipaje, como los hijos de la mar. La esperanza es un sentimiento muy humano, que no sólo opera en la esencia y la libertad, sino también en la relación hombre- mundo. Un mundo que se nos presenta abierto y no determinado, como un proceso, como una tendencia hacia algo inacabado e incompleto. Desde ese proceso o camino, el ser humano busca su verdadero ser, el camino a Ítaca, su lugar en el Cosmos en el pensamiento de Marx Scheler, o mejor “donde nadie ha estado todavía”, según Bloch.
En ese caminar, el hombre tiene la capacidad de proyectarse más allá, transcender el horizonte del mundo, a la espera de un futuro que no sólo puede ser realización suya. Es una esperanza en el perfeccionamiento de su ser, y en una transformación del mundo. Pero todavía puede proyectarse más, el hombre es llamado a la trascendencia, al misterio. Así pensaba K. Jasper, donde el mundo y el hombre se autofundamentan, la Transcendencia, se confiere en fundamento. La Transcendencia misma no se manifiesta nunca, sólo en el lenguaje de las cifras, en el lenguaje de los símbolos, como realidad espiritual que nos permiten un acceso a ella, intermediario entre la existencia y la Transcendencia.
El Dios que habla la teología cristiana, es el Dios de la esperanza (Rom 15, 13). Un Dios que no está encima o dentro de nosotros, va y ha ido delante con su propia muerte y su propia esperanza. Es un Dios que sale a nuestro encuentro en sus promesas de futuro, un Dios que tiene el futuro como carácter constitutivo. En todo el Nuevo Testamento, la esperanza se dirige a lo que todavía no se ve, es por ello, "esperar contra esperanza". Por esa razón, lo visible y lo ahora experimentable, es una realidad perecedera, como si fuera una realidad abandonada de Dios, que nosotros debemos dejar atrás. Es el crucificado el que tiene futuro, la cruz está preñada de vida, de esperanza, de resurrección: "Él es nuestra esperanza" (Col 1, 27). En la vida, la muerte y la resurrección de Jesús, queda patente el poder y la fidelidad de Dios como cumplimiento de una promesa. Una promesa que se ha anticipado en la resurrección de Jesús. Con ella ya no sólo se mira al pasado, sino al futuro. La esperanza no se refiere ahora a un Novum sin precedentes, sino que tiende a acentuar lo que falta en ese proceso abierto en y por Jesús (continuidad-novedad).
Es necesario recordar ahora, no sin rubor, las palabras de Adorno, donde Auschwitz había privado de su derecho a toda voz desde las alturas, las víctimas son normativas clamaba. Pero podemos esperar, porque las víctimas esperaron. Esperar a pesar de todo. J. B. Metz nos recuerda: “Los cristianos jamás podemos volver atrás de Auschwitz; y tampoco ir más allá de Auschwitz solos, sino solamente con las víctimas de Auschwitz”. Sólo hay una manera de encender la esperanza en las víctimas del pasado, es que ese pasado no esté del todo cerrado, que el verdugo no triunfe sobre las víctimas. Ahí está la resurrección de Jesús, una realidad que es sólo objeto de fe, pero como nos recuerda Moltmann, mientras la historia continúe, todo es posible. De momento, lo importante, es no olvidar, que es la única manera de mantener la chispa de la esperanza.
Por lo tanto, esperanza tiene que ver con la salvación, con esa iniciativa de Dios que da un sentido a la realidad personal, social y cósmica. Esta esperanza asociada a la salvación que abarca la totalidad de lo real. Estamos hablando de unos contenidos que son iniciativa de Dios, no del hombre, aunque en colaboración con el hombre, que ha recibido el orden del mundo. La esperanza, es esperar lo imposible, contra toda esperanza, esperar a pesar de todo. Esta esperanza, no sólo tiene una dimensión temporal y futura, es una esperanza hacia el otro y al Otro.  Apertura y desvelamiento de Dios, y apertura al hermano y sobre todo a los que más sufren o han sufrido. Desde aquí, se pone en marcha el dinamismo de la esperanza, que es fe y caridad. La esperanza impulsada por el amor y la caridad, que a pesar del dolor y del mal, asume y transciende la historia, el tiempo y la muerte.
San Agustín que quería ir siempre más allá de Ítaca, en los límites de la esperanza, nos  recordaba: Después de esta vida, Dios mismo será nuestro lugar.

Ítaca
Cuando emprendas tu viaje a Ítaca
pide que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.
No temas a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al colérico Poseidón,
seres tales jamás hallarás en tu camino,
si tu pensar es elevado, si selecta
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.
Ni a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al salvaje Poseidón encontrarás,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no los yergue tu alma ante ti.

Pide que el camino sea largo.
Que muchas sean las mañanas de verano
en que llegues -¡con qué placer y alegría!-
a puertos nunca vistos antes.
Detente en los emporios de Fenicia
y hazte con hermosas mercancías,
nácar y coral, ámbar y ébano
y toda suerte de perfumes sensuales,
cuantos más abundantes perfumes sensuales puedas.
Ve a muchas ciudades egipcias
a aprender, a aprender de sus sabios.

Ten siempre a Ítaca en tu mente.
Llegar allí es tu destino.
Mas no apresures nunca el viaje.
Mejor que dure muchos años
y atracar, viejo ya, en la isla,
enriquecido de cuanto ganaste en el camino
sin aguantar a que Ítaca te enriquezca.

Ítaca te brindó tan hermoso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
Pero no tiene ya nada que darte.
Aunque la halles pobre, Ítaca no te ha engañado.
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás ya qué significan las Ítacas.
Konstantinos Kavafis
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La patria del hombre

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El atril

Blog de: Fray Antonio Praena Segura, OPlunes, 19 de octubre de 2015 
“La patria del hombre” comienza una noche de lluvia. Una madre y sus dos hijos escapan de los golpes de un hombre. En brazos, el bebé. Junta a ella, el narrador de este libro: “salté para sujetar el puño enorme de aquel hombre (…). Un niño no debe permitirse ver sufrir a su madre así. Debe hacer algo al respecto, si no qué clase de hijo sería”.

La contraportada de los relatos que Cristian David López (Lambaré, Paraguay, 1987) nos regala apunta el claro trasfondo de este libro. Hay escritores a los que les molesta que les pregunten si lo que ha escrito, verso o prosa, es biográfico, “si eso les ha sucedido”. Y la incomodidad se debe a que la respuesta es más compleja por lo sencilla: se trata de un acto literario. Su verdad no depende de biografía o historicidad alguna.

Este conjunto de relatos, que bien puede constituir una novela cuya trama queda completamente abierta a la voluntad del lector, nos habla de una infancia de abandono, hambre y miedo. Pero, y sobre todo, de solidaridad y acogida como tabla de salvación y trampolín hacia un futuro de consentida y esforzada opción por la esperanza.

En ese sentido, los relatos nos ayudan a comprender la obra de Cristian David de la que tenemos noticia, más concretamente su labor de coeditor y traductor de “Cantos guaraníes / Guaraní purahéi” (Impronta, Gijón, 2012), una delicada recopilación de la que ya dimos cuenta en esta página. Y es que en la infancia del protagonista de estos retazos de vida, juegan un papel determinante los cantos y los cuentos. Todo un homenaje a la vocación vital de la literatura.

Entre ese primer relato en que la noche lloraba junto a la madre de Dani, el protagonista, y su última huida para poder seguir estudiando han transcurrido once años en “La Congregación”, una comunidad religiosa que fue creciendo en el sur de América Latina hasta crear poblados y poblaciones de ayuda y autoabastecimiento siguiendo el ideal del cristianismo primitivo. Esos once años son la Patria del autor y ponen al lector frente a la importancia de su propia infancia. Una historia local y personal es la que posee siempre más fuerza para convertirse en universal.

Como quien no quiere la cosa, estos relatos también enriquecen la lengua española con el color del guaraní. Una hermosa aportación filológica que, en el estilo de Cristian David, tiene el buen tino de no pasar por tal.

Existen (al menos) dos formas de inocencia. Aquella que no posee conciencia de sí misma y aquella que nos obligamos a conservar con uñas y dientes. El estilo de estos relatos se adscribe a ésta última. Porque no nos engañemos. “La patria del hombre” no es una ingenua ficción o reconstrucción del pasado. Es un consciente ejercicio de creación cuya premisa podríamos simplificar así: atravesar las miserias con la luz intacta en los ojos. Transformar en gracia la desgracia con el poder de la palabra. Para eso sirve la literatura. También.

El zapato del cardenal

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Bitácora Véritas

Blog de: Sixto Castro Rodríguez, OPjueves, 15 de octubre de 2015 
Hoy he asistido a una defensa de tesis doctoral. Siempre me pasa que, en estos casos, me doy cuenta de cuánto sabe el doctorando y cuánto los miembros del tribunal. En ese ambiente intelectualmente tan satisfactorio a veces me advienen ideas que aprovecho posteriormente para algún escrito. Hoy, en algún momento, me asaltó el recuerdo de una cosa que me pasó el otro día cuando, de manera inopinada, me encontré detrás de un cardenal que caminaba con un trozo de papel adhesivo pegado al zapato. Indiferente. Cuando se detuvo, me acerqué un poco por detrás y, sin que se diese cuenta, pisé el papel para que cuando levantase el pie, la cinta se desprendiese del zapato y el hombre no fuese arrastrando esa cosa indecorosa. Llámame neurótico. El cardenal nunca sabrá que le quité esa cinta y, de no haberlo contado yo, creo que nadie en el universo mundo sabría de tan grande hazaña. En medio de la tesis, cuando cada quien revelaba sus propios pensamientos y trataba de hacerlos razonables, y de alcanzar a entender la lógica del otro, pensaba yo en el zapato del cardenal, y en cómo hay cosas que, si no se revelan (¡qué profundo suena este término!) nunca se llegarán a saber. Tomás de Aquino, al hablar sobre la revelación con mayúsculas, decía aquello de que a muchas cosas sí podemos llegar por medio de la investigación, cómo no, aun cuando sea de aquella manera un tanto imperfecta, a su entender. Pero a muchas otras, simplemente no hay acceso. O nos las cuentan o no hay mucho que hacer, por mucho método que se aplique. Como que yo pisé la cinta que el cardenal llevaba pegada a su zapato.

La lógica del amor (18.10.15)

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Jesús Espeja Jesús Espeja
En la intimidad de cada persona, en el dinamismo de la sociedad humana y en la organización de la Iglesia militan dos tendencias contrarias. Una que procede con la lógica de la fiebre posesiva y otra que procede con la lógica del don y de la gratuidad.
1. “Maestro, concédenos cuando instaures tu reino, sentarnos uno a tu derecha y otro a tu izquierda”. Los dos discípulos están pensando en un mesianismo político y triunfalista. Discurren con una lógica muy frecuente: vamos a ver cómo alcanzamos los primeros puestos en la organización social ; eso nos dará seguridad y honores ante los demás. No se lo dicen a los otros discípulos ante los cuales siguen aparentando como si nada, pero en su interior y a escondidas están maquinando cómo hacerse con el poder. “No sabéis lo que pedís”: no han entendido que la gloria del Maestro es que todos los seres humanos vivan con dignidad; este objetivo exige amarlos hasta entregar la propia vida por ellos. Es lo que significa “beber un cáliz” amargo”, recibir un bautismo que purifica el egocentrismo de las personas.
2. Al enterarse de las artimañas de Santiago y Juan para encaramarse, ”los otros discípulos se indignaron contra ellos”; no porque pensaran de modo distinto, sino porque respiraban la misma ambición. Esta situación en los primeros seguidores de Jesús, puede ser buen correctivo de los escándalos farisaicos ante las ambiciones y políticas que a lo largo de la historia y todavía hoy desfiguran el rostro evangélico de la comunidad cristiana. Nunca debemos olvidar que la Iglesia está en proceso de conversión hasta que sea totalmente Iglesia, y que mientras vamos de camino está integrada por pecadores que fácilmente sucumben ante a los falsos absolutos del poder, las apariencias y los honores. Cuando lamentamos esa deformación en altas instancias de la Iglesia, en vez de críticas amargas, debemos reconocer modestamente que todos llevamos dentro un trepa dispuesto siempre a salir al escenario como actor principal.
3.”El Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan sino para servir y dar la vida para liberación de todos”. Hijo del hombre es el ser humano verdadero que, según el libro de Daniel, viene de Dios, amor que se da, en contraposición con el imperialismo de los poderosos que se sirven y abusan de los otros. La conducta de Jesús procedió con lógica del amor: porque Dios, ternura infinita, estaba en él “pasó por el mundo haciendo el bien y curando a los oprimidos por las fuerzas malignas”. Es la lógica del don y de la gratuidad que Jesús selló con su muerte y manifestó su verdad en la resurrección. Todos tenemos algún poder; y hoy el evangelio nos recuerda que sólo ese poder nos humaniza cuando lo ejercemos como mediación del amor que sirve.

La ternura, lo débil y María

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Nihil Obstat

Blog de: Martín Gelabert Ballester, OP
ábado, 17 de octubre de 2015 
Hay una actitud muy humana, propia de varones y mujeres, pero que la cultura popular ha relacionado con lo femenino: la ternura. La ternura es este sentimiento que nos retrotrae a la infancia. Hasta ahora ha quedado relegada a momentos de intimidad afectiva o como medio de relacionarnos con quienes consideramos más débiles, como pueden ser los niños. Hoy, cuando tantas personas tienen necesidad de cariño y de afecto, volvemos a comprender que la ternura debería estar presente en todas nuestras relaciones.

La relación de la ternura con lo débil se ha manifestado, a lo largo de la historia, en el hecho de que sean los hombres quienes hacen la guerra. Las mujeres hacen de enfermeras y se ocupan de los heridos. Los varones tienen la fuerza, ellas representan la misericordia y la ternura. Ellos cargan con las armas, ellas llevan flores en la mano. Hay quién, en el mundo eclesiástico, ha detectado la convivencia del rigor masculino de la organización un poco árida con la intuición popular de que el cristianismo está impregnado por una dimensión de ternura femenina. El pueblo cristiano ha visto estos sentimientos en María, tal como refleja el final de la antífona Salve Regina donde se la llama “clementísima y dulce Virgen María”.

Se ha dicho que las mujeres son lo débil de lo humano. En este mundo competitivo triunfan los fuertes y los débiles permanecen en los márgenes de la sociedad. Se diría que lo débil no vale y, por eso, no cuenta. Pero lo débil podría tener un aspecto positivo, hoy más necesario que nunca. Según Gianni Vattimo, de la ontología de lo débil se deriva “una ética de la no violencia”, que conduce a “la preferencia por un mundo en el que prevalezcan la solidaridad y el respeto hacia los demás, en vez de la guerra de todos contra todos”. Más allá de esta lectura de la debilidad, lo cierto es que hoy hay un clamor a favor del respeto y la tolerancia y en contra de la violencia. En este contexto el título de María “madre de misericordia” resulta muy significativo. En hebreo el término misericordia (rahamim) denota el amor de madre. María, que (según dice Juan Pablo II) “conoce más a fondo el misterio de la misericordia divina” puede “acercar a los hombres el amor que el Hijo ha venido a revelar”, un amor que encuentra su expresión más concreta en los que más sufren: pobres, oprimidos, prisioneros.

Santa Teresa de Jesús y los Dominicos

Datos historicos, documentos y testimonios de la relación de Santa Teresa y los frailes dominicos.

Teresa de Jesús fue muy devota de Santo Domingo de Guzmán y de Santa Catalina de Siena, y los dominicos influyeron, entre otros, tanto en su formación mística como en la intelectual. Y así ella, agradecida, menciona en sus Relaciones -escribe en tercera persona- a: "fray Vicente Varrón la confesó un año y medio en Toledo, yendo a fundar allí, que era consultor de la Inquisición y gran letrado; este la aseguró mucho. Y todos le decían que como no ofendiese a Dios y se conociese por ruin, que de qué temía. Con el Maestro fray Domingo Bañes, que es Consultor del Santo Oficio ahora en Valladolid, me confesé seis años (y siempre trata con él por cartas, cuando algo de nuevo se le ha ofrecido). Con el Maestro Chaves. Con el segundo fue fray Pedro Ibáñez, que era entonces Lector en Avila y grandísimo letrado; y con otro dominico que llaman fray García de Toledo. Con el Padre Maestro fray Bartolomé de Medina, Catedrático de Salamanca, y sabía que estaba muy mal con ella, porque había oído de estas cosas, y parecióle que este la diría mejor si iba engañada, que ninguno (esto ha poco más de dos años), y procuróse confesar con él, y dióle larga relación de todo, lo que allí estuvo, y procuró que viese lo que había escrito para que entendiese mejor su vida. Él la aseguró tanto y más que todos, y quedó muy su amigo. También se confesó algún tiempo con el Padre Maestro fray Felipe de Meneses (que estuvo en Valladolid a fundar, y era el Prior u Rector de aquel Colegio de San Gregorio), y habiendo oído estas cosas, la había ido a hablar en Avila con harta caridad, queriendo saber si estaba engañada, y que si no, era razón no la murmurasen tanto; y se satisfizo mucho. También trató particularmente con un Provincial de Santo Domingo, llamado Salinas, hombre muy espiritual y gran siervo de Dios; y con otro Lector que es ahora en Segovia, llamado fray Diego de Yanguas, harto de agudo ingenio" (un clásico sobre el tema es el libro del Padre Felipe Martín op titulado: Santa Teresa de Jesús y la Orden de Predicadores. Estudios históricos. Ávila 1909).

   También de especial interés es otra relación que tuvo. Corría el año 1561. Teresa está atormentada, preocupada e insegura por emprender la reforma del Carmelo y por ello hizo diversas consultas. Luis Bertrán había vuelto a Valencia después de un período en el convento de Albaida.
Llegó un correo de Castilla y con él una carta de Ávila. El destinatario: fray Luis Bertrán, en Predicadores de Valencia; y el remite decía así: "De la Encarnación Avila, Teresa de Jesús". ¿Cómo se llegaron a conocer? ¿A través del ya jesuita duque de Gandía Francisco de Borja? ¿Por carmelitas de Valencia que viajaron a Ávila? ¿Por los dominicos castellanos que estaban en Valencia, que traerían noticias de lo que se estaba fraguando en Ávila?

   El hecho es que ha llegado hasta nosotros la carta de fray Luis a Teresa, en la que le dice: "Madre Teresa: Recibí vuestra carta. Y porque el negocio sobre que pedís mi parecer, es tan en servicio del Señor, he querido primero encomendárselo en mis pobres oraciones y sacrificios. Y esta ha sido la causa de haber tardado en contestaros. Ahora digo, en nombre del mismo Señor, que os animéis para tan grande empresa, que Él os ayudará y favorecerá. Y de su parte os certifico, que no pasarán cincuenta años que vuestra Religión no sea una de las más ilustres que haya en la Iglesia de Dios. El cual etc. De Valencia."

   Hay que datarla antes de 1562, fecha en que el dominico, atraído por las relaciones de mar¬tirio e intentando conseguirlo, se fue como misionero a tierras de la actual Colombia. Además, ¿no se alude a 1561, cuando estaba atormentada por la fundación de San José de Avila, momento que refleja en su autobiografía: “me hizo buscar con diligencia personas espirituales con quien tratar”?; así lo manifiesta también a su hermano: “Solo digo que personas santas y letradas les parece estoy obligada a no ser cobarde, sino poner lo que pudiere en esta obra”.
Gran consideración mereció a fray Luis la consulta y, por eso mismo, decidió no darle su parecer sin conocer antes el de Dios. Y así parecería ser que tardó unos tres o cuatro meses y cuando se sintió asegurado, le contestó.

   Gran ánimo y sosiego debió recibir la madre Teresa con la respuesta. No era un simple dictamen prudencial. Era a la vez una aval de la firmeza de su parecer y de la empresa misma proyectada. Era, sobre todo, la confirmación de lo que ella creía conocer del Señor sobre su intento reformador.

   Los discípulos de fray Luis admiraron la obra reformadora de Teresa, muy posiblemente fruto de la insistencia de su gran maestro. Y así por ejemplo el que fuera por dos veces Provincial de Aragón y más tarde Obispo de Barbastro y de Albarracín, el Padre Jerónimo Bautista de Lanuza op (1553-1624). En sus muchos y voluminosos escritos, hay una carta fechada en Barbastro -era su Obispo desde 1616- el 5 de noviembre de 1617, pidiendo la Canonización de la abulense, escrita en latín y dirigida a Paulo V.

   Luis Bertrán moría en Valencia en 1581 y dicha ciudad celebró el primer aniversario de ello en 1582, estando ya abierto su primer Proceso de cara a su posible Beatificación. En aquellos mismos días también moría en Alba de Tormes Teresa de Jesús. Teresa de Jesús y Luis Bertrán fueron almas paralelas. Ambas enamoradas de Dios, preocupadas por las cosas del Espíritu, por la observancia regular, auténticos reformadores. Los caminos serán diversos, pero había una coincidencia en la empresa.



LAICOS DOMINICOS
Viveiro


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30º DOMINGO T. ORDINARIO

25 de octubre  de  2015


D. Félix García O.P.
Fraternidad de Laicos Dominicos de Viveiro (Lugo)


Lectura del santo Evangelio según san Marcos 10, 46-52
En aquel tiempo, al salir Jesús de Jericó con sus discípulos y bastante gente, el ciego Bartimeo (el hijo de Timeo) estaba sentado al borde del camino pidiendo limosna. Al oír que era Jesús Nazareno, empezó a gritar:
«Hijo de David, ten compasión de mí.» Muchos le regañaban para que se callara. Pero él gritaba más‑ «Hijo de David, ten compasión de mí.» Jesús se detuvo y dijo «Llamadlo.» Llamaron al ciego diciéndole ‑ «Animo, levántate, que te llama.» Soltó el manto, dio un salto y se acercó a Jesús. Jesús le dijo: «¿Qué quieres que haga por ti?» El ciego le contestó: «Maestro, que pueda ver. » Jesús le dijo: «Anda, tu fe te ha curado.» Y al momento recobró la vista y lo seguía por el camino.


COMENTARIO: Es interesante, para nosotros cristianos, escuchar a San Pablo. A veces podemos llegar a creer que somos cristianos por que así lo decidimos un buen día o lo decidieron nuestros padres y padrinos y no es cierto. Somos cristianos por la gracia de Dios. Nadie, nos dice Pablo, puede arrogarse este honor, sino que es otorgado por Dios. El llama y el consagra a su pueblo. No podemos enorgullecernos porque Dios nos haya hecho miembros de un pueblo de SANTOS, SACERDOTES Y REYES; no obedece a nuestros méritos, sino a su misericordia. Pero si debemos estar alegres por haber recibido este regalo y reflejar en nosotros y nuestras vidas nuestra condición de tales. Somos santos, sacerdotes y reyes, y esto lo tienen que sentir los que nos rodean, de forma que también ellos sientan la llamada a participar de este honor; un honor, no  lo olvidemos  nunca, que se manifiesta en el servicio, solamente en el servicio.
Soy el ciego del camino; soy un proscrito de Israel. Un Dios que  premia a los  buenos con todas las bendiciones, me ha castigado a mí con la oscuridad total y por eso estoy cubierto de harapos, tirado en la cuneta. No sé cuál es mi pecado, pero alguno habré cometido o habrán cometido mis padres por el que a mí me toca pagar con la marginación más absoluta
Estoy sentado a la vera del camino, siento que la vida y la belleza se deslizan, pasan frente a mí y yo puedo intuirlas, pero no puedo ver. De pronto se puede producir  el milagro: oigo a Jesús que pasa, puedo sentir los pasos de la gente que le acompaña y  no se que  hacer.
Jesús pasa cada día, cada instante a nuestro lado y nosotros lo sentimos y podemos tomar varias decisiones diferentes:
Podemos quedarnos sentados por miedo: somos ciegos y si nos movemos podemos caer y hacernos daño o, lo que es peor, hacer el ridículo delante de las gentes. Nuestra cobardía nos impide gritar: ¡Jesús, yo creo en ti, ayúdame a ver! Y Jesús pasa una y otra vez y seguimos haciendo lo mismo. Es bastante frecuente en esta sociedad, en la que creer en Dios está mal considerado, que estemos escondidos, avergonzados, miedosos. Y así seguimos ciegos porque nos falta el valor para decir que creemos en Dios, que confesamos que Jesús es su Hijo y que nosotros le seguimos.
Podemos, también, ponernos en pie, gritar a Jesús que somos ciegos, pero que él puede darnos la vista y queremos ver. Nos va a costar confesar que Jesús es el Hijo de Dios, el Enviado, el que salva. Nos va a costar decir a todos los que están en el camino, en la plaza, en el mercado, en el templo, que creemos en Él, y queremos ver el camino para poder seguirle.
Cuando oímos este pasaje del Evangelio, podemos quedarnos en lo pintoresco del relato, en lo emotivo de la curación, en el agradecimiento del ciego que deja de serlo; en cosas que quedan fuera de nosotros y a nada nos comprometen. O podemos ver que nosotros somos los ciegos y necesitamos que se abran nuestros ojos y nuestra vida quede comprometida junto a Jesús en la tarea cotidiana de vivir y predicar el Evangelio, la Buena Noticia, la norma de vida que nos permitirá ser felices ahora, después y siempre.
                                                                                              D,  Félix García Sevillano,  OP


Domingo 30º durante el año (23.10): Jer 31,7-9; Mc 10,46-52
 Francisco Quijano OP Adorar en espíritu y  verdad

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●Jeremías a finales del siglo VIII aC. El profeta abriga una esperanza: la restauración del Reino del Norte, que había sido conquistado por Asiria, con la vuelta de los desterrados: ciego y lisiado, embarazadas a punto de dar a luz. Decepción: veinte o treinta años después Babilonia conquista el Reino del Sur, destruye Jerusalén, deporta a toda la población.
●Jericó en el año 30. Jesús pasa por allí camino a Jerusalén para culminar su obra, un hombre ciego grita: «¡Jesús, Hijo de David, ten piedad de mí!» La gente lo caya, él grita más fuerte. Jesús lo llama, la gente lo anima. «¿Qué quieres que haga por ti?» le pregunta Jesús. «Maestro, que yo pueda ver» responde él.
●Unión Europea, Centroamérica/México/Estados Unidos, año 2015. Una crisis migratoria reciente, otra permanente. Cientos de miles, millones de gente que huye de la violencia y la pobreza. Abrigan esperanzas, toman decisiones audaces, corren peligros, mueren o son acogidos y se salvan.
● ¿Qué se necesita para hacer frente a esas crisis migratorias? ¡Poder ver! Lo que pedía el ciego a las puertas de Jericó. ¡Tener audacia! Como él, para seguir a Jesús que «no vino a ser servido sino a servir y a dar su vida en rescate por multitudes» (evangelio del domingo pasado).

• Bartimeo: Codex Egberti – Evangeliario del obispo Egberto de Tréveris (980-993)
• El portal de espiritualidad Adorar en espíritu y verdad no se puede actualizar pero sí visitarlo

VÍDEO DE HOY:

Estudio, contemplación y predicación en la Orden de Predicadores

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