martes, 31 de diciembre de 2013

La Posada del Silencio nº 59, curso V


La posada del silencio

El texto de hoy

La posada del silencio

El viento sopla donde quiere, y ores su voz

El silencio trasciende todas las culturas, todas las ciencias.

Un silencio que es patrimonio de la humanidad y cada uno lo experimenta de acuerdo con su identidad. El viento sopla monte abajo, y no es igual el ruido que hace en los robles, en las rocas, en las alamedas, en la hierba...pero el viento es el mismo.

El silencio, la vida divina es la misma. El espíritu es el mismo, Dios es el mismo...la experiencia es distinta.

Si nos contara el roble su experiencia, o las rocas, o la hierba...todas distintas, pero es la misma.

Deja que el viento te lleve en el silencio para que oigas su voz.




Colaboración / Reflexión poetica del escritor y religioso dominico

Navidad a contraluz, los nacimientos de hoy, de Quintín García (III)

Publicado el 25/12/2013 (SalamancaRTV)

quintín

El escritor y religioso dominico quiere compartir con los lectores de Salamanca RTV su visión de la Navidad desde un prisma poético, con crudeza, a contracorriente, describiendo el alma de los nacimientos de hoy a la luz de su fe en el Jesús del Evangelio.

Navidad en negro

“Porque tuve hambre y me disteis de comer… … Cada vez
que lo hicisteis con uno de esos
más humildes,
lo hicisteis conmigo”
Mateo, 25, 35-46
Una mujer dulce, del color
de las caobas en abril, tiritando
las ascuas de sus ojos, besaba
el otro día en la pantalla
de mi televisión a su hijo (¡Dios!
lo llamó alguien de los que comentaban
el suceso), negro también
como ella, y reluciente, mientras
le limpiaba el salitre del mar y le bajaba
la fiebre con paños de agua fría
y mimitos de sus labios de miel.
Acababan de llegar los dos a una playa
llenita de guardias y alambradas
por si encontraban allí una mesa
dispuesta con sonrisas y pájaros
en vuelo, sin jaulas ni fronteras,
donde saciar la sed y lavarse
las heridas del mar.
Habían dicho ¡Dios! en la televisión y yo
quedé rumiando por dentro, tiempo
y tiempo, como entre nieblas, removido,
porque el cura de mi pueblo, en Navidad,
todos los años nos da a besar
un Niño Dios distinto: blanco
y sonrosado, pelo arrubiado
y casi mofletudo, que saca
de un portal con luz eléctrica
donde está rodeado de pastores, ángeles
que tocan la zambomba, una mula
y un buey y Reyes de púrpuras
y lino que le regalan
oro, incienso y mirra.
¡A ver quién me soluciona, por favor,
esta contradicción que me zahiere!: ¿era Dios
aquel niño del color del chocolate
y de las hambres, sarpullido
de fiebres, que nos traía el mar,
o tengo que seguir viéndolo
en el belén de la abuela en el pasillo
de casa, en la Misa del Gallo
con sonrisas e incienso, o al final
de la cena
en el champán de Navidad?

quintín garcía



CONVERSACIONES DE SAN ESTEBAN.
DEL 5 DE NOVIEMBRE AL 11 DE FEBRERO


Bernardo Cuesta fue una de esas personas en las que palabras y hechos, pensamiento y acción, estuvieron indisolublemente unidos. No sólo fue un guía intelectual, sino también un maestro de vida, alguien que abrió caminos, señaló a través de su pensamiento y su acción, rutas por las que vale la pena seguir caminando.


20 de septiembre de 2013

20 de septiembre de 2013

Éste es el hilo conductor de la publicación: descubrir las sendas de pensamiento y de acción que él siguió de manera lúcida y coherente. Mostrar que su modo de entender la Iglesia -que siempre consideró su hogar-, el mundo en el que vivió, la Orden a la que amó y mostrar también que su modo de implicarse en ellas y de responder a los problemas y desafíos que dentro de ellas se plantean, siguen siendo válidos y marcan rutas a seguir.
A partir de estos objetivos está estructurado el libro, que tiene tres partes: La primera parte, Semblanza, recoge la excelente síntesis biográfica que Juan Huarte, amigo y compañero, publicó en la revista Ciencia Tomista. Es muy completa y resume perfectamente la trayectoria vital de Bernardo.
La segunda parte, Pensamiento de Bernardo, es la más amplia y recoge algunos textos de Bernardo que expresan su visión de la vida y de algunos problemas que le preocuparon mucho y a los que dedicó estudio y reflexión. Tiene cinco capítulos o apartados: Rutas para entender, vivir y ser Iglesia; Rutas de análisis y propuestas al mundo de hoy; Rutas para ser cristiano en un mundo globalizado y enfermo; Rutas hacia la paz y en favor de la vida; Rutas que recogen y hacen vida la tradición dominicana.
La tercera parte, Testimonios, muestran que las sendas que el abrió y siguió dejaron huellas en quienes le conocieron y animan a continuar por ellas o en la misma dirección. Estas voces o testimonios de quienes vivieron con él en la Comunidad de Babilafuente, de las gentes de los pueblos donde ejerció durante más de treinta años su actividad pastoral, de sus compañeros de fatigas en Acción Verapaz, de otros profesores… son el mejor respaldo de su trayectoria vital.
- Más información y materiales en la web de Acción Verapaz
- Adquirir en libro en la Editorial San Esteban



Del hay al doy

Libro impreso Autor:
Colección: ALETHEIA
Esta obra de Carlos Díaz representa una profundización en la filosofía personalista a partir del diálogo con tres grandes autores de la filosofía judía: Levinas, Buber y Rosenzweig. La conclusión a la que se llega es que la vida humana se muestra como un don, que precisamente se realiza en la propia donación del que recibe. El sentido de la vida humana es dar el don recibido.


Precio: 12,00 €
Páginas: 164
Año: 2013
ISBN: 978-84-8260-291-2

FALLECE FRAY OSCAR ALEXANRE DE FIGUEIREDO
https://scontent-a-cdg.xx.fbcdn.net/hphotos-prn2/1506984_236168913231572_2117699457_n.jpgFaleceu em São Paulo capital o 26/12/2013, aos 93 anos, frei Oscar Alexandre de Figueiredo Lustosa, nascido em 16/10/1920. Antes de ser dominicano, foi padre na Congregação da Missão (Lazaristas). Professou na Ordem dos Pregadores em 18/04/1954. Foi Prior Provincial da antiga província dominicana de Santo Tomás de Aquino nos anos 60. No Brasil, foi grande professor de História e historiador, sendo uma das maiores autoridades em História da Igreja em nosso país, sendo inclusive professor na USP. Há alguns anos vinha sofrendo estado agudo de alzheimer.

Enseñanza de la Bioética:
Para una actitud responsable ante la vida
Fray Duberney Rodas Grajales, O.P.

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“La Bioética es una disciplina
que a través de una interacción comunicativa
proyecta la responsabilidad del ser humano ante la vida”
Nahyr Remolina de Cleves[1]

En el contexto actual de la educación, sobre todo en el de las propuestas impregnadas de humanismo, se  cuida en formar no sólo excelentes profesionales, sino también en que estos tengan la oportunidad de acceder a una formación integral que responda a su ser persona, lo cual involucra una opción clara en favor de la dignidad humana y su promoción. Y es aquí precisamente en donde podemos encontrar que la Bioética, por su misma interdisciplinariedad, resulta una atrayente propuesta para cumplir con este objetivo de la educación, ya que con el diálogo interdisciplinario compromete con el futuro de la naturaleza humana al médico, al jurista, al experto en temas ambientales, al economista, al teólogo, al político… facilitando la defensa y promoción de la vida.[2].

Si consideramos al hombre como un ser integral, de carácter bio-psico-social, podemos justificar el por qué la Bioética no sólo está llamada a responder por problemas que involucren únicamente la primera parte (biológica), sino que también participa de forma activa en el entendimiento del hombre en cuanto a su aspecto psico-social. La Bioética responde a la necesidad del hombre de contestarse preguntas acerca de su relación con el mundo y los otros, y en la búsqueda de alternativas para mejorar las condiciones de vida.

La falta de herramientas que nos propicien los espacios para debatir y opinar, para llegar a cuestionamientos sobre el valor de la vida y su dignidad, lleva al desconocimiento de la realidad, de lo que pasa alrededor. Cada vez más podemos ver el aumento en el deseo de ser buenos profesionales, de llegar a ser productivos, pero no de promover y formarnos en humanidad. [3]

Es así como se plantea el momento de apostarle a una nueva enseñanza, que permita rescatar el valor de la vida humana. “Para que el hombre logre la calidad de vida es necesario que la educación contribuya a formar el carácter individual, que lleve a los individuos a adoptar ante la vida un estado de ánimo determinado: a tener la moral alta, no estar desmoralizado ante los retos de la vida […] la educación tiene que contribuir a reconocer que la autonomía de cada hombre, debe ser universalmente respetada, exigir que se tengan en cuenta sus peculiaridades, y la forma de hacerlo será a través de diálogos en los que cada quien exprese tales peculiaridades, desde la unidad que supone saberse al menos mínimamente entendido y máximamente respetado. Es importante que la educación estimule la dimensión comunitaria […] una educación integral debe tener en cuenta la dimensión comunitaria de la persona, su proyecto personal, competencia comunicativa y también su capacidad de universalización, para actuar de forma articulada con lo que pensamos, partiendo de aceptarnos a nosotros mismos, de preguntarnos por el mundo y de, en realidad hacer viva la democracia, permitiéndonos tener otro modo de vivir y convivir”. [4]

La Bioética por su esencial compromiso con la vida, y su inter y transdisciplinariedad, se va posesionando como la ciencia que podría hacer entrar a la humanidad en razón, y por ello, su enseñanza tiene que ir ganando cada día más espacios en las propuestas educativas, si queremos aprovechar la educación como un medio para enseñar a todas las generaciones a amar la vida y a promover su dignidad.[5] Una tarea nada fácil que exige un proceso real de transformación, en maestros y estudiantes, lo cual implica que se preste atención no sólo al currículo formal, sino también a todo aquello que está a su rededor y que garantiza su efectividad.[6]

Para el maestro todo cambia, cuando se trata de transmitir mucho más que conocimientos, y que formar en la técnica y en el saber hacer. Y ya que el maestro de bioética debe ayudar a que el estudiante se forme o mejor asuma una actitud ante la vida, que le permita la confrontación con sus más profundos valores, que lo lleve al encuentro de lo más sagrado de la vida misma, se ve ante la complejidad de qué metodología utilizar para lograr su cometido. Para ello puede servirnos la experiencia de Santo Tomás, quien al querer expresar su vocación de maestro de la verdad dice: “La verdad no me pertenece; no soy más que su servidor, poseído por ella” [7] Así mismo el maestro de Bioética, se encuentra ante un gran reto, pues deberá no sólo exigirse una permanente actualización, debido a la interdisciplinariedad de su quehacer, sino principalmente en ser un enamorado, y poseído de la vida.

Francisco Javier León Correa, propone algunos retos a la enseñanza de la bioética, que podríamos tomar para orientar la actitud docente en este campo:[8]

  1. Cuidar que los alumnos superen algunas actitudes negativas:
a) Mentalidad cientificista, en donde las reglas válidas sólo proceden de la ciencia.
b) La valoración de los intereses económicos, que a veces pueden sobreponerse al sentido del ejercicio de una profesión.
c) La pasividad a la formación académica.

  1. Promover las actitudes imprescindibles en todo diálogo bioético: respeto al otro, tolerancia, fidelidad a los propios valores, escucha atenta, actitud interna de humildad; reconocimiento de que nadie puede atribuirse el derecho a monopolizar la verdad y que todos debemos hacer un esfuerzo para ser receptivos.

  1. Transmitir y formar en valores es el reto más importante para un educador de bioética. Se necesita una acción indirecta, de modo que sea el propio alumno quien vaya descubriendo esos valores.

En cuanto a la transformación de los estudiantes, sólo se podrá constatar en el momento en que asuman su papel dentro de la sociedad, en el momento en que en el ejercicio y aplicación de la política, la religión y las leyes sociales, muestren con sus actitudes una opción clara al servicio de la vida. Es por ello de vital importancia que quienes tenemos la oportunidad de dejar una huella en la transformación social, por medio de la educación, nos preocupemos de impregnar nuestros planteamientos, de aquellos principios básicos que orientan la Bioética, para garantizar una vida digna.

La Bioética, en la educación, se constituye en una voz significativa para que la humanidad pueda progresar hacia los ideales de paz, libertad y justicia social. Ayuda a diseñar escenarios para dar relevancia al respeto por la vida, la dignidad de las personas, hacer explícitos nuestros valores profundos, al dar a conocer nuestros criterios del mundo, provocar la imaginación para ayudar a disminuir la pobreza, el desempleo, la erosión familiar. Es un aporte para que encontremos nuestro lugar en el proyecto de construcción de la vida futura de la humanidad y de todos los seres vivientes en la Tierra, teniendo en cuenta que hoy la ciencia y la tecnología nos plantean posibilidades nunca antes pensadas, pero también problemas que requieren formas de pensar igualmente novedosas.

A medida que el hombre accede a la educación, va creciendo también la conciencia de nuestra nota característica de ser racional, y allí, la bioética nos plantea el reto de la responsabilidad, la vida misma se nos presenta como don y como tarea, la vida es para nosotros una pregunta y una respuesta. Llegar a ser lo que realmente somos, es un proceso esperanzador, que necesita de todo nuestro empeño. De la misma manera que al crecer vamos obteniendo autonomía en el actuar, así mismo se espera que ese crecimiento se manifieste en la conciencia interrogativa y reflexiva.[9]

Esta conciencia en la persona se forma a través de la educación, la cual enfrenta el reto de enseñar y ayudar en la forja de la humanidad, no prefabricando esquemas, sino asistiendo a la búsqueda que cada uno emprende, ayudando para que las personas vivan en libertad responsable, para ello necesita cultivar el respeto mutuo, la capacidad de argumentación, la posibilidad de llevar a cabo acuerdos para proyectar juntos, y esto se fundamenta en la autonomía personal, abierta a la responsabilidad, porque solamente mediante el cultivo del sentido de la responsabilidad, se puede exigir justicia y proporcionar solidaridad. La Bioética podría ser una disciplina que permita este enfoque educativo, ya que muestra una nueva cara de la ética y trabaja el tema de la interdisciplinariedad, dando la oportunidad de aprender a replantearnos los problemas del hombre, en un diálogo constante entre diferentes disciplinas, para lograr un consenso aplicable a nuestra vida.

Un proyecto que involucre la Bioética como medio para educar en valores, pretende crear un espacio en el que el maestro aprenda a adoptar una posición abierta e investigativa en cuanto a: su propio quehacer, la orientación de su cátedra y su participación activa en la solución de problemas sociales. Tenemos al frente la oportunidad de crear un espacio de reflexión más cercano a la concepción del hombre como ser integral.

 


[1] Licenciada en ciencias de la Educación-Biología y Especialista en Bioética de la Pontificia Universidad Javeriana.

[2] “La Bioética, como disciplina, dentro de sus funciones tiene la de ayudar al hombre a buscar respuestas y dar soluciones a problemas que tengan que ver con la vida, vista en forma integral y no sólo desde lo biológico, plantea una buena opción para entender el proceso de humanización y comprometernos con él; ya que defiende el concepto de dignidad de la persona humana, y busca la participación de todos en relaciones de carácter horizontal y no vertical”. Martha Edith Oyuela. “Bioética y Educación para el siglo XXI”. (2006) Bogotá: PONTIFICIA UNIVERSIDAD JAVERIANA

[3] “La cultura actual tiende a proponer estilos de ser y de vivir contrarios a la naturaleza y dignidad del ser humano. El impacto dominante de los ídolos del poder, la riqueza y el placer efímero se han transformado, por encima del valor de la persona, en la norma máxima de funcionamiento y el criterio decisivo en la organización social. "V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, Aparecida, 13 al 31 de Mayo del 2007 n. 387

[4] LLANO Escobar, Alfonso. “Bioética y Educación para el siglo XXI”. (2006) Bogotá: PONTIFICIA UNIVERSIDAD JAVERIANA

[5] LLANO (2006) “Para contribuir a que la educación pueda cumplir a cabalidad con su función de formadora de las personas que respeten y promuevan la calidad de vida y la dignidad humana, se debe incorporar la Bioética a los currículos, y por ende a los Proyectos Educativos Institucionales, ya que ésta tiene por objeto la vida y como pilares, la defensa de la dignidad y demás valores, y se anima por un talante social, abierto y dialogante al servicio del interés general, manifestándose en conductas cotidianas de todos los actos o protagonistas cuyas actividades convergen como efectores o receptores en el plano ético del hecho científico-técnico y social”.

[6] “Curriculum oculto”: Cambio del estudiante por lo testimonial. “Curriculum informal”: Actitudes transmitidas por las situaciones e interacciones de los estudiantes entre sí.  Guillermo Zuleta. Notas curso de Bioética UPB.

[7] PEÑA, Salinas O.P. “Tomás de Aquino, Maestro de Humanidad” Testimonium Veritatis 8. 2002. Bucaramanga. USTA

[8] LEON correa, Francisco Javier. “Enseñar Bioética: cómo transmitir conocimientos, actitudes y valores” Revista Acta Bioethica, Año XIV, No. 1, 2008.

[9] SEDANO González, José de J. O.P. “Pedagogía de la respuesta”. (2002) Bucaramanga: USTA. Colección Testimonium Veritatis, No.7

EN MEMORIA  DE FR GABRIEL M. NAPOLE FERREIRO.O.P


UN VIAJE A LAS ESTRELLAS


Isaura Díaz Figueiredo.
¿Dónde estoy?  Busco el horizonte,  deseo alcanzarlo, acercarme a la pureza azul del cielo de mi tierra, a la línea que tantas veces me sirve de guía, siento que estoy dentro de un tsunami, todo gira, millones de colores de envuelven ¿Qué ocurre? ¿Dónde está mi horizonte?
-No puedes alcanzarlo, se extiende eternamente Gabriel
De forma súbita, me doy cuenta que estoy viajando y ¡que no voy solo! No conozco a ningún viajero, ¿Qué viaje es éste? ¿Donde he retirado el billete? ¿A dónde voy?
Nadie responde a mis preguntas, todos mis compañeros miran al frente, cada uno tenemos un numero en el asiento, ¿pero quién me ha dado el numero? un silencio ensordecedor parece querer estallar en mis oídos
De frente al fondo un letrero indica algo….
-Destino sin nombre
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-¡Bien!, ¡vaya viaje!, esto es una broma por Navidad
Miro atentamente a mis compañeros y observo que no hacen preguntas, que todo es mecanico, rutinario, a veces reflexivo, pero ¡totalmente irreal!
¡Si estoy flotando en el aire!, ¡es una burbuja! y ¡no tiene salida!
Vuelvo a escuchar la voz
-Tenias un destino seguro, tú tenías claro que un día llegaría éste momento, “el viaje al misterio”
Otra vez surgen en mi preguntas ¿No sé porque recorro este espacio?, ¿ni donde he de dejar la burbuja?, ¿dónde detenerme?, ¡el tiempo no existe!
-No hagas preguntas déjate ir, has sentido un ligero movimiento, incluso quisiste gritar, creías no poder soportarlo y ya ves, estas aquí.
Mas tranquilo pienso, que hermoso resulta todo, ¡como me gustaría sentir, poder abrazar éste momento!
A lo lejos voces ininteligibles decían algo, sonidos, entonaciones nunca oídas ¿Qué me indican?
¡Es monótono!, pero ¡tan elevado!  Lo vulgar, lo cotidiano no tienen cabida
Otra vez la voz
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-Inventa una historia Gabriel, seguro que ahora todo funciona, tu estado es tan fuerte, tan limpio, que todo lo que desees, puedes crearlo, disfruta de los cambios,observa,si, observa aquí, allá, al otro lado…busca en la mirada silenciosa de cada compañero, en ella, encontraras lo autentico, lo eterno, lo perdurable. ¿Ves la paz? tócala, es la sensación de que nada se mueve, pero todo a tu alrededor gira. Todos tenéis el mismo color, el mismo alimento, el mismo calor, pero ¡sigue observando! y en cada mirada silenciosa veras que es diferente, que los compañeros degustan del mismo “Viaje” de formas muy variadas.
Aquí dentro del torbellino, hay bienestar, dentro de lo que crees quietud  movimiento, dentro de la opresión que aun te embarga… consuelo
Todo pasa, día a noche, oscuridad, Luz, y sigues siendo” tú”
Estas en plena transición, por un tiempo has de permanecer en el camino “sin miedo”, tranquilo, la ruta… es el amanecer, amanecer a tus sueños.
¿Ya lo comprendes?, claro que sí, que eras muy valioso y ahora en el infinito tienes otra gran misión que cumplir, en ella comprenderás del ofuscamiento primero, era solo aquello que dejabas atrás, lo perecedero y ¿eso que no entendías a donde te dirigías?, ahora sabes que es “el Viaje” y que tú mismo deseabas hacerlo, aunque no lo sabías.
A tu encuentro vienen los que antes partieron, no tienes vuelta, pero siempre vas estar ahí, independiente, integro, en fusión perfecta con los vientos que ya danzan a tu alrededor. Eres una parte “del todo” y “el todo” es precisamente esa parte.
P.D
Desde una mínima mota de polvo, le deseo Padre Gabriel que llegara a su destino en un viaje perfecto, donde las turbulencias hayan sido…tan mínimas, que solo la Luz perpetúe ya la Eternidad.

ROMA, CIUDAD ABIERTA
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Juan Antonio Mateos Pérez.
Navidad es un momento propicio para ver cine, no sólo navideño o de valores, también cine histórico y religioso. En estos días he vuelto a ver  la excelente película de Rossellini del año 1945. El guión de Federico Felini y el propio Rossellini, protagonizada por Aldo Fabrizi como don Pietro Pellegrini y Anna Magnani como Pina. Quisiera hacer una reflexión al hilo de la película
Estamos situados en el invierno de 1944, donde los grupos de resistencia, los badoglianos, luchan contra los nazis esperando la llegada de las tropas aliadas en el sur de Italia. En la conferencia de Casablanca en enero de 1943, el mando aliado acuerda que el primer lugar del desembarco en Europa será Sicilia, era el punto más débil de la defensa del Eje. El desembarco se produce en el verano de 1943. Tomada la Isla, se desembarca en el sur de Italia, donde se produce una fuerte resistencia alemana en la ciudad Italiana de Cassino. En Enero de 1944, las tropas aliadas desembarcan el Anzio, junto al río Tirreno, a 57 km. de Roma buscado la retaguardia alemana.
Ese mismo verano, cuando están desembarcando las tropas aliadas en Sicilia, se produce una conspiración, aprovechando la situación caótica de Italia. Los cerebros de la conspiración fueron el jefe de la cámara de corporaciones, Dino Grandi y el ministro de la casa Real, duque de Acquarone. Esta fue apoyada por una serie de generales monárquicos y antifascistas. La conspiración triunfa, a pesar de que Mussolini no se le pasa por la cabeza dimitir. Se crea un Comité de Liberación Nacional, con fuerzas tan contradictorias como el rey Víctor Manuel III, el general de las fuerzas armadas, el mariscal Badoglio, sectores de la administración, así como los sectores clandestinos que se habían ido formando en la lucha contra el fascismo. El nuevo gobierno, con Badoglio a la cabeza, buscaba un armisticio, con lo que cesaron las hostilidades contra Italia. Así lo anunció Einsenhower, el 8 de septiembre a las seis de la tarde, en radio Árgel. Pero ese mismo día el gobierno y la familia real tienen que abandonar Roma, dos días después, las tropas alemanas, llegan a las puertas de Roma.
En este contexto histórico Rossellini desarrolla su historia. La película se estructura en dos tiempos. En el primero nos presenta a los personajes: Pina, una viuda con un hijo que está esperando otro de Francesco, miembro de la resistencia con el que se casará muy pronto. Manfredi, dirigente comunista al que Francesco refugia en su casa y don Pietro; un cura que hace de mensajero de la resistencia y que ofrece refugio en su casa a los perseguidos. Se nos muestra un lado menos cruel de la guerra, la solidaridad de las personas ante la penuria económica, incluso se nos presenta aspectos divertidos de la vida cotidiana.
Pero el día de la boda se precipitan los acontecimientos, sin que podamos anticiparlos. Entramos en el segundo tiempo de la película. Numerosos detenidos, entre ellos Francesco, y la muerte de Pina, que sale corriendo detrás del camión. Apenas un segundo vemos a su hijo abrazado al cadáver de su madre y todo a terminado, como su hubiéramos sido testigos reales de la escena. Sin aperas digerirlo la detención de Mafredi y don Pietro, su tortura y su muerte. Asistimos perplejos, como si supiéramos de antemano lo que va a pasar, la lealtad se paga con la muerte. Entre los silbidos de los niños y las balas perdidas del pelotón de fusilamiento, quisiera rescatar las palabras de don Pietro: “Morir bien es fácil, pero no es fácil vivir bien”.
La muerte rondaba cada día en cualquier rincón, hablar de ello es casi indescriptible y desgarrador, pero las víctimas nos obligan a ello. Y nos muestra un camino que no debe volver a repetirse. Los 55 millones de muertos, pero dos tercios de los mismos fueron civiles: bombardeos masivos de ciudades, por parte de todos los bandos, bombas atómicas, deportaciones en masa y campos de concentración. De entre todos hay que subrayar el intento siniestro de acabar con la población judía en la solución final. Los nombres de Dachau, Auschwitz, Mauthausen, Treblinka, etc, han quedado en la memoria como uno de los horrores la locura de Hitler.
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El 28 de julio de 1938, en un discurso a los miembros del colegio de Propaganda Fide, Pío XI añadió: «Católico quiere decir universal, no racista, no nacionalista, en la acepción separatista de estos dos atributos...No queremos llevar separación alguna a la familia humana... La expresión "género humano" denota, precisamente, la raza humana. Se debe decir que los hombres son sobre todo un gran y único género, una gran y única familia de vivientes... Existe una única raza humana universal... y con ella y en ella, algunas variaciones... He aquí la respuesta de la Iglesia
El 6 de septiembre de 1938, Pío XI afirmó: «El antisemitismo no es admisible. Espiritualmente, nosotros somos semitas.»
Pío XII, elegido papa en 1939, toma muchas ideas del papa Ratti. En la encíclica Summi Pontificatus, del 20 de octubre de 1939, rechaza la idea de un Estado totalitario, la autoridad ilimitada es un error pernicioso para la vida interior de las naciones, para su prosperidad y bienestar y perjudica las relaciones entre los pueblos, ya que abre la vía de la violación de los derechos ajenos y hacen difícil el acuerdo y la convivencia pacífica. Atribuyó a la falta de amor el estallido de la Segunda Guerra mundial.
 Ya en el mensaje de Navidad de 1942 habla expresamente contra aquellos que "por razón de su nacionalidad o raza persiguen, condenan a muerte o a la esclavitud" y repitió esta denuncia en el discurso del 2 de junio de 1943. En aquel momento, nadie denunció los crímenes alemanes contra los judíos. Sólo en 1943, una declaración conjunta de los aliados denunció de un modo genérico los abusos de los alemanes, pero todavía no se hablaba ni de judíos ni de campos de concentración.
El 16 de octubre de 1943, una mañana lluviosa, las botas militares, los silbatos y los perros irrumpieron el en ghetto de Roma, el sonido quedó roto por los gritos de los niños, mujeres y ancianos que fueron sacados de la cama de manera brusca y violenta. Las escenas se repiten en otras muchas ciudades: Turín, Génova, Milán y Triestre. La barbarie no perdonaba a nadie. Cuando para los judíos parecía que el destino estaba marcado, aparecieron brazos amigos, se abrieron puertas de par en par. Iglesias, conventos, colegios, universidades pontificias se abrieron para acogerlos y esconderlos como «hermanos». Pío XII había pedido a todas las comunidades religiosas que abrieran sus puertas a estos hermanos perseguidos.
Según el historiador Emilio Pinchas Lapide, en otro tiempo cónsul general de Israel en Milán: «La Santa Sede, los nuncios y la Iglesia católica han salvado de la muerte entre setecientos mil y ochocientos cincuenta mil judíos.»
En esta labor, la Iglesia sufrió bajas. En toda Europa, los religiosos deportados a los campos fueron más de 5.500. Sólo en Italia, fueron 729, entre sacerdotes, seminaristas, los que perdieron la vida entre 1940 y 1946. De las 729 víctimas, no menos de 170 sacerdotes fueron asesinados en las represalias durante la ocupación por haber ayudado a antifascistas y judíos. Muchos fueron golpeados, torturados hasta la muerte, fusilados, colgados o degollados por los nazis
Don Roberto Angelli, un sacerdote de la resistencia escribe en el barracón 26 del campo de concentración de Dachau: “rodeados de los sacerdotes católicos de cada país, pastores protestantes, popes ortodoxos, todos ellos sacerdotes en estado puro, extenuados por el hambre y el frío, torturados por los piojos y el miedo, sin más dignidad que la invisible del sacerdocio, aprendimos a descubrir la esencia de la vida y de la fe”.
En Dachau se encierran a 2794 sacerdotes de 37 nacionalidades, es, conocido como «el más grande cementerio de curas del mundo”. En total en Polonia hubo alrededor de 6400 sacerdotes víctimas de la represión, entre ellos el padre Maximiliano Kolbe, que sustituye en el campo de concentración a un padre de familia, a ser enviado a una celda de castigo a morir de hambre. Catorce días duró la agonía, “sólo soy un cura”, le dijo al oficial que consintió el cambio.
Plantar un árbol en la alegoría judía, simboliza la vida que perdura y se reproduce, como debería ocurrir con el buen ejemplo dado por los «justos». En la avenida de Jerusalén que lleva al memorial de la Shoah, los nombres de los «justos» están escritos sobre el muro del honor y hay plantado un árbol por cada uno de ellos. Muchos de ellos son sacerdotes. Quien salva una vida, es como si salvara al mundo entero.
Cualquier pregunta que nos hagamos sobre el sentido, tiene que tener en cuenta lo que sucedió en Auschwitz, o en Dachau. El recuerdo de las víctimas ensombrece todo posible discurso sobre el sentido de la historia. Los cristianos nos lo recuerda J.B. Mezt, no podemos ir más allá de Auschwitz solos, sino solamente con las víctimas de la historia. Wiesel se recordaba a sí mismo que “Auschwitz es lo más recóndito del misterio de Dios”. Tenemos que encender en lo pasado la chispa de la esperanza. En todo discurso sobre Dios, debemos recordar su pasión, su dolor, su clamor, su memoria passionis. La pasión por Dios es com-pasión, es indivisible el amor a Dios y el amor al prójimo.
W. Benjamin, en su novena de sus tesis sobre la filosofía de la historia, realiza un comentario un comentario de un cuado de Klee, el Angelus Novus. Un Ángel con los ojos muy abiertos mira al pasado con espanto y horror, el mal se amontona ante él. El historiador y el cronista también miran hacia atrás, pero sólo se preocupan de acumular datos y ordenar acontecimientos. El Ángel siente, ve los acontecimientos, los ve por dentro, y como el médico quiere aliviar el dolor, pero no puede. Entre él y el pasado oprimido se interpone un huracán, que le empuja irresistiblemente hacia el futuro. Ese huracán es lo que nosotros llamamos progreso. Idea que nace en la Ilustración
Hay progreso que nace como esperanza en la Ilustración, se desentiende de las víctimas, solo le interesa el futuro. El borrón y cuenta nueva, es la visión de los vencedores. Desconoce la solidaridad y el dolor. En su Ángel, W. Benjamin, recorre un itinerario desde la tradición bíblica de la historia. No era ni teólogo, ni creyente. Le gustaría encender en el pasado la chispa de la esperanza. Propone una renovación, hay que conservar en la filosofía la esperanza de las religiones. Sólo una cultura del corazón, podrá eliminar la violencia.
En una época dominada por la ciencia y la técnica, no ha podido eliminar la angustia de la pregunta por el sentido. Ni el pensamiento débil y postmoderno con el fin de los grandes relatos y la fragmentación de la historia, sólo nos han llevado a un vagabundeo incierto. Tal vez a celebrar la locura, la intensidad y el deseo.
La religión, ha sido el proyecto más amplio para reducir el temor básico y la angustia, de nuestro lugar en la creación. Es algo más que un autoengaño y una mera ilusión. Además de reducir el terror de la historia, el terror primigenio, es el ensayo más consistente para dar sentido a los anhelos humanos.
Es cierto que lo religioso ha servido a lo largo de la historia para legitimar y justificar formas de poder. Es la crítica que le hizo la Ilustración, separando las dos esferas: por un lado el poder y por otro la religión.
Pero lo religioso transcendió pronto ese papel instrumental, y ha contribuido a mediar entre los intereses egoístas y el interés general, evitando serias perturbaciones sociales. La religión, engloba visiones, creencias, compartidas por los más variados estratos sociales, pero transciende lo social y se proyecta hacia lo infinito. El hombre requiere del sentimiento religioso para hacerse un lugar en el cosmos y de su propia identidad. La ciencia no cubre todos los anhelos, la religiosidad puede dar un sentido, aunque sea débil, en un desierto ilimitado e indemostrable.
La religión ofrece una respuesta serena al sentido, encomienda las víctimas del pasado al futuro, a la actuación de Dios que resucita a los muertos. En ella juega un papel fundamental el amor. Que ha sido durante milenios el mejor antídoto contra el temor y terror de la historia, del vacío y de la nada. El anhelo de que las crueldades no constituya lo definitivo, y que el verdugo no triunfe sobre las víctimas. Este camino del amor, de solidaridad radical con las víctimas, es un punto común en la filosofía de Horkheimer, y que es seguido por Levinas y P. Ricoeur, aunque ya quedaba anticipado en la Estrella de la redención Rosenzweig. Desde aquí se ven los límites de una ética exenta de todo impulso religioso, al menos se debería transcender sin transcendencia. Todas concepciones políticas razonables, aunque sean indirectamente, como el amor al prójimo, el respeto a los derechos, la solidaridad, etc.
Frente al dogmatismo de la razón instrumental, del mercado, del partido, la religiosidad puede ayudar a esquivar lealtades y endiosamientos, e intentos de dominación. El fascimo y el stalinismo, fue posible según Daniel Bell, cuando el hombre en su soberbia iguala su yo con Dios y sus obras con la creación. La religión le recuerda al hombre su carácter perecedero y limitado.
Con esto, decimos que debe haber una separación, entre las creencias y las instituciones. Pero pueden tener un centro común, como decía E. Kant en la razón práctica. Mi profesor, Javier Muguerza, nos recordaba que es fácil al recorrer el discurso de Benjamín, que nos identifiquemos con las víctimas. Pero también los verdugos nos conciernen, en cuanto a representación de nuestra condición humana. Al menos, para recordarnos, que cualquiera de nosotros puede alcanzar esa doble condición. Desde aquí recordamos aquellas palabras de Pablo: “No hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero”.
Para terminar, muere escapando de los nazis en una pensión de Port –Bou. Franco negaba el paso de los refugiados por territorio español hacia Lisboa, al día siguiente serían deportados a Francia. No podía más, y acudió al suicidio, era en Benjamin una vieja querencia. Rogó que hicieran saber a su hijo y al filósofo Adorno, su amigo, que no podía más. Una vez más acudió la historia con su ironía, las autoridades franquistas, permitieron al día siguiente el paso de los refugiados. Según algunos versiones su muerte conmovió, si así fuera se cumplió su frase: “No nos ha sido dada la esperanza, sino por los desesperados”.  Benjamin, el nos recordó tenemos una cita en el presente con todas las víctimas de la historia.

Comunidad de amor que permanece

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Jesús Espeja Jesús Espeja
1.Sabemos poco sobre la vida de Jesús en su niñez y en su juventud: vivió en Nazaret y creció siguiendo las costumbres de su pueblo. Lucas destaca tres rasgos: integrado en una familia, respetaba la autoridad de sus padres, crecía y trataba de hacer la voluntad de Dios. Lógicamente aquella familia de Nazaret funcionaba con el modelo común en aquella sociedad judía. El padre era la referencia cuyo oficio heredaba el hijo, mientras la madre se preocupaba de cuidar a los niños pequeños y atender a las necesidades domésticas. De ahí la influencia de María y de José en la educación y formación de Jesús. Y las virtudes familiares que Jesús respiró en aquel hogar, y después reflejó en sus parábolas, de algún modo deben ser clima permanente de la familia: ternura, cuidado y solicitud de los padres por el hijo, admiración por lo que iban descubriendo en él; y sumisión del hijo en la escucha y en el diálogo.
2. Según los evangelios, no resultó fácil a María y a José aceptar la maternidad y la paternidad responsablemente; tenían que arriesgar su vida en el proyecto misterioso de Dios que se iniciaba con el nacimiento de Jesús. Corriendo las aventuras y carencias de todos los emigrantes pobres, acogieron al niño nacido entre quienes no tenían para pagar una pensión. Y el evangelio cuenta los sobresaltos y peripecias de José y María para librar al niño amenazado de muerte, como los niños pobres, por los poderosos de turno que matan a los inocentes. No es que los poderosos avaros actúen como un Herodes más; en estos tiempos eso resultaría escandaloso. Quienes acaparan riquezas individualistamente matan a los niños de modo más sutil pues como recuerda el papa Francisco,” no compartir con los pobres los propios bienes, es robarles y quitarles la vida”.
3. En nuestra cultura el modelo de familia está cambiando. Está cayendo el modelo patriarcal y hay que dar paso a otros modelos culturales. El problema es que muere un espíritu y un clima necesario para los seres humanos: amor, confianza, solicitud y cuidado mutuos. El individualismo feroz no respeta el calor del hogar. Maltratos, rupturas violentas, choques generacionales , atropellos contra los más débiles amenazan ese recinto de amor, de comprensión, de perdón y de incondicional entrega que debe ser la familia, célula madre para la buena salud de nuestra sociedad. Defender hoy este recinto de humanismo no es sólo manifestarnos masivamente por las calles en pro de la familia, sino tratar cada uno de construir una y otra vez esa iglesia doméstica, comunidad de vida y de amor. Sólo así podremos ser evangelio, signo para todas las familias.

Así se cumplió lo que dijeron los profetas, que se llamaría Nazareno.

En pleno ciclo de Navidad celebramos hoy la fiesta de la Sagrada Familia. La encarnación del Verbo asume todas las consecuencias de la vida humana, de modo especial las más cotidianas. Jesús vive en el seno de una familia, ciertamente muy especial, peno no se ahorró los trabajos, dificultades, incluso persecuciones –como hoy nos narra el Evangelio -ya desde su nacimiento.
Jesús todo lo asume como algo que entra en el designio de Salvación del Padre para toda la humanidad. Y su vida “en familia” abarca la mayor parte de su vida humana, nada menos que 30 años oculto a los ojos del mundo, en un pueblo perdido de la perdida Palestina del siglo I. Todo un ejemplo de abajamiento, de lo que Pablo llamará posteriormente “kenosis”: “Cristo, a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios. Al contrario, se despojó de su rango, pasando por uno de tantos. Y así, actuando como un hombre cualquiera, se rebajó hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte de cruz”.
En cuanto al origen de esta fiesta, ya León XIII concedió a las “asociaciones de la Sagrada Familia“ existentes desde el siglo XVII celebrar una fiesta el tercer domingo después de epifanía. En 1914, Benedicto XV la fijó en el 19 de Enero, y más tarde, en 1921, al extenderla a toda la Iglesia de rito romano la trasladó al primer domingo después de Epifanía. La reforma de la Liturgia llevada a cabo por el Concilio Vaticano II le asignó su ubicación actual: el Domingo dentro de la Octava de Navidad o, en su defecto, el viernes 30 de Diciembre. El no omitir nunca su celebración, aun cuando no haya domingo en la Octava, nos da idea de la importancia que tiene esta Fiesta dentro del ciclo de Navidad.
Monasterio Ntra. Sra. de la Piedad - MM. Dominicas
Palencia

Primera lectura: (Eclesiástico 3,3-7. 14-17a)

Nota: se aconseja leer detenidamente la alocución de Pablo VI cuando visitó Nazaret (se encuentra en la Liturgia de las Horas).
Marco: El fragmento pertenece a la primera parte del Eclesiástico con el tema general centrado en la naturaleza y beneficios de la sabiduría. La existencia individual y comunitaria del hombre creyente tiene que fundarse en la confianza divina. La lectura recuerda el respeto a los padres, según aquella mentalidad antigua, pero que sigue teniendo vigencia muchos de los elementos recogidos.
Reflexiones
1ª) ¡Es urgente recuperar el sentido de honra a los padres!
Dios hace al padre más respetables que a los hijos y afirma la autoridad de la madre. La Escritura fundamenta las relaciones de los hijos con los padres en una verdad sólida: son los colaboradores inmediatos de Dios en la transmisión de la vida. Y la vida es un bien irrenunciable. Dios ha creado al hombre a su imagen y semejanza, pero los dos: padre y madre. Esta proyección de la vida comunitaria de Dios al crear al hombre y la mujer es el fundamento más sólido de la familia y del matrimonio. Por eso la Escritura habla siempre con profundo respeto de la familia y del matrimonio. Era una concepción primitiva, pero muy sólida. Pablo recuerda en su carta a los Efesios 6,3: "Honra a tu padre y a tu madre" es el primer mandamiento al que se añade una promesa: "Te irá bien y vivirás largo tiempo den la tierra". Es necesario volver a las raíces de la familia según el proyecto de Dios, volver a los orígenes de familia como una comunidad de vida y de amor. Ciertamente la autoridad de los padres hay que amasarla hoy con un sincero y generoso diálogo permanente entre todos. Si todos son escuchados y atendidos la familia crece con fuerza, especialmente hoy que se anhelan espacios cálidos de intercomunicación.
2ª) ¡Respeto y ternura para con los padres!
El que honra a su padre expía los pecados, el que respeta a su madre acumula tesoros... el que respeta a su padre tendrá larga vida, al que honra a su madre el Señor le escucha. En la Escritura está muy presente la bendición. Dios ha relacionado su bendición con los grandes momentos de su obra: bendijo a nuestros primeros padres, a Noé, a Abraham, etc. Esta bendición es eficaz por sí misma. Hoy se diría que es performativa, es decir, operante, dinámica y eficaz. También a la familia la ha enriquecido con una bendición. La familia es para Dios algo muy entrañable, es el reflejo de su propia vida íntima en la eternidad: tres y uno a la vez; como en la familia: tres y uno a la vez. La bendición se vive en la comunión y ternura de unos con otros. Es urgente recuperar las relaciones entre todos los miembros de la familia. Hijos que no respetan a sus padres, sufren las mismas consecuencias cuando ellos a su vez forman una familia. El proyecto de Dios sigue siendo válido y eficaz. La familia atraviesa por graves problemas, por eso urge recuperar su estabilidad para el bien de todos, especialmente de los hijos.
3ª) ¡Acogida cariñosa a los padres en sus achaques!
No abandones a tu padre mientras viva; aunque flaquee su mente ten indulgencia, no lo abochornes mientras seas fuerte. La Escritura recuerda una realidad que debió darse entonces con cierta frecuencia. En la antigüedad también llegaban momentos en que los padres estorbaban el desenvolvimiento de ciertos proyectos de los hijos. Cuando flaquee su mente, ten indulgencia. La autoridad paterna y materna se vuelven ahora como una súplica a los hijos. ¡Cuántas residencias de ancianos no enfermos, sino simplemente ancianos! Esto es un síntoma alarmante de la situación actual de la familia. La Iglesia siempre ha manifestado seria preocupación por este célula básica de la sociedad y de la propia Iglesia que es la familia asaltada por tantos problemas. Hoy como nunca es necesario recuperar el sentido total de la familia. Todos los miembros deben respetarse y quererse sinceramente. La convivencia familiar está apoyada continuamente por el sacramento que está en la base de su formación.


Segunda lectura: (Colosenses, 3,12-21)

Marco: Pertenece a la tercera parte de la Carta: la vida nueva en Cristo. Es la sección moral en que se recogen las exigencias de la vida cristiana y recomendaciones concretas para la conviven-cia familiar. La fuente de toda moral cristiana es la unión con Cristo resucitado.
Reflexiones
1ª) ¡Una comunidad de vida y de amor animada por la misericordia, la bondad, la dulzura y la comprensión!
Sea vuestro uniforme: la misericordia entrañable, la bondad, la humildad, la dulzura, la comprensión. La familia es una parte esencial e imprescindible del nuevo pueblo de Dios. El autor enfoca las características y cualidades de la familia desde la experiencia pascual. Recuerda algunas de esas cualidades bajo la imagen del "uniforme", es decir, aquello que identifica una realidad como singular y bien definida: la misericordia, la bondad, la dulzura y la comprensión. La misericordia ha sido elevada por Jesús a una de sus más bellas congratulaciones o bienaventuranzas: Dichosos los misericordiosos porque Dios tendrá misericordia de ellos (Mt 5,7). Una bienaventuranza se mueve entre la dificultad y la promesa gozosa. La misericordia es un atributo característico de Dios. Dios es misericordioso perdonando generosamente el pecado del hombre y acogiendo con ternísimo afecto. Esta realidad hace de la familia una auténtica comunidad de vida y de amor verdaderamente feliz. Dios nos quiere felices en la familia. También la dulzura o la no violencia es objeto de otra bienaventu-ranza de Jesús: Dichosos los no-violentos porque ellos poseerán la tierra (Mt 5,5). Y lo mismo podría decirse de la bondad y de la comprensión. Estas cualidades son de innegable actualidad. En un mundo agresivo, violento en tantos ámbitos, es necesaria la familia animada por estas cualidades. Los miembros que vuelven muchas veces derrotados de la lucha agresiva y dura, necesitan el ambiente cálido y sosegado de un hogar moderno pero auténtico en el que todos se acogen mutuamente en la dulzura y la misericordia y en los momentos tensos, la comprensión y la bondad en los gestos y en las palabras.
2ª) ¡Es necesario el perdón permanente a imitación de Jesús!
Perdonaos cuando alguno tenga quejas contra otro. El Señor os ha perdonado haced vosotros lo mismo. El perdón y la reconciliación se encuentran en la entraña misma de la obra de Jesús. Desde la primera declaración que hace Juan sobre Jesús aparece esta realidad: He ahí el cordero (siervo) de Dios que hace desaparecer el pecado del mundo (Jn. 1,36). La historia de la salvación nos recuerda con hiriente frecuencia la presencia y las manifestaciones del pecado en el mundo. Una realidad nunca querida por Dios que destruye al hombre y lo deshumaniza. El modelo del perdón permanente que todos los miembros de la familia necesitan conceder y recibir es el reflejo y el resultado del perdón conseguido a través de Cristo. Los miembros de las familias deben estar muy atentos a sus propias debilidades y a las debilidades de los demás. Por eso necesitan ser muy generosos en ofrecer el perdón (hasta setenta veces siete cada día) y recibirlo son sencillez y sinceridad. Cada vez que cualquiera nos diga "lo siento" hemos de reaccionar con el perdón generoso y gratuito, como lo es el que nos concede a nosotros Jesús mismo.
3ª) ¡El amor y la paz, secretos de una familia en comunión!
Por encima de todo esto, el amor que es el ceñidor de la unidad consumada. Que la paz de Cristo actúe de árbitro en vuestro corazón. El amor que es la fuerza motriz de toda la historia de la salvación y del misterio pascual, es la raíz de todo lo demás. Jesús en la cruz es la suprema manifestación y expresión del amor gratuito de Dios. San Juan cuando quiso interpretar este acontecimiento nos enseñó que nadie tiene amor más grande que el que está dispuesto a dar su vida por sus amigos: amaos mutuamente porque yo os he amado primero (Jn 15,12ss). En la Iglesia y en la familia no es posible el amor fraterno si antes no se ha experimentado sinceramente el amor que Dios nos tiene. En esta experiencia aprendemos la gratuidad total, la limpieza, la exigencia y la profunda felicidad que se siente cuando alguien se sabe amado por Dios. Lo mismo espera Jesús de los miembros de su Iglesia y de cada familia. La Palabra de Cristo habite entre vosotros en toda su riqueza; enseñaos unos a otros con toda sabiduría; exhortaos mutuamente. Es necesario desterrar el mercadeo en las relaciones familiares. O los miembros de la familia se deciden por un amor generoso, universal y limpio o no es posible la verdadera comunión y felicidad de todos y de cada uno. El amor auténtico no tolera ser tratado como una mercancía o moneda de cambio. Es necesario que las familias cristianas maduras, abiertas, modernas reflejen la hondura, elegancia y exigencia del verdadero amor de Jesús reflejado en ellas.

Evangelio: (Mateo 2,13-15.19-23)

Marco: A continuación del relato de los magos, el evangelista Mateo narra la huida a Egipto y regreso.
Reflexiones
1ª) ¡Las dificultades de una joven familia!
El ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: levántate, coge al niño y a su madre y huye a Egipto. Quédate allí hasta que yo te avise. San Mateo ha conseguido un estremecedor y desconcertante relato, una elocuente dramatización cristológica. Jesús fue realmente una bandera discutida o un signo de contradicción durante todo su ministerio en el que fue rechazado por los que no aceptaban ni su mensaje ni su actuación con todos, especialmente con las personas marginales por razones morales, económicas o sociales. Todo desembocó en la muerte de Cruz. Pues bien, esta historia es retrotaida de alguna manera y se refleja en los relatos de la Infancia. La Sagrada Familia se vio envuelta en graves dificultades. Es modelo ejemplar en todos los aspectos, incluido el de las graves dificultades sufridas, siendo los tres profunda y totalmente inocentes de toda culpa. Hoy como ayer, la familia es asaltada desde muchos flancos, por tanto necesita una atención vigilante y solícita. Todas las familias que sufren por cualquier casa tienen donde dirigir la mirada para recuperar su comunión profunda, su mutua ayuda, sus razones para seguir adelante motivados por una gran esperanza. Sólo por ahí recuperaremos esta célula básica e insustituible para la Iglesia y la para sociedad.

2ª) ¡La Sagrada Familia en el número de los emigrantes forzosos!
José se levantó, cogió al niño y a su madre de noche; se fue a Egipto. Los patriarcas se vieron obligados a descender a Egipto acuciado por la urgente necesidad de alimentos. Allí les espera José que les facilita un lugar apropiado para su vida de pastores. Las situaciones cambiaron y cuatro siglos después el pueblo se ve obligado a duros trabajos forzados (esclavitud de Egipto). Fueron perseguidos por los faraones que decretaron la muerte de todos los varones. Dios interviene y los saca de Egipto por mano de Moisés. Todo este acontecimiento ha inspirado a Mateo para componer este aconteci-miento de Jesús. Jesús fue cruelmente perseguido durante su vida hasta la muerte injusta en la cruz. Este acontecimiento es preanunciado misteriosamente por la forzosa huida a Egipto porque peligraba la vida del niño. De este modo la Sagrada Familia pertenece a esa lista incalculable de exilados forzosos que se han dado en toda la historia. Hoy comprobamos el fenómeno doloroso de los exilados forzosos y de los inmigrantes impelidos por la necesidad vital. ¿Cómo acogemos, cómo tratamos a todos estos hermanos nuestros que buscan medios de vida?. Amnistía internacional no recuerda insistentemente las graves dificultades que encuentran todos ellos para integrarse laboral y socialmente. Los creyentes estamos llamados a ser mensajeros y promotores de respeto, acogida y ayuda a todo estos hombres y mujeres, familias enteras que se desplazan de sus países en busca de condiciones de vida más humanas. No podemos, no debemos quedarnos neutrales, ni inhibirnos. Todos estamos comprometidos desde nuestra propia situación.
3ª) ¡José y María con Jesús vuelven a Israel y se establecen en Nazaret!
Levántate, coge al niño y a su madre, y vuélvete a Israel. Se retiró a Galilea y se estableció en un pueblo llamado Nazaret. Egipto no es la patria definitiva del pueblo de Dios ni tampoco lo es del Hijo de Dios hecho hombre. Es una etapa dolorosa, pero ambos se dirigirán a la Tierra Prometida. Mateo se inspira en aquellos relatos antiguos para enseñarnos que Dios llama a su Hijo Jesús de Egipto para que vuelva a la tierra de la verdadera libertad. Llamé a mi hijo para que saliera de Egipto. Jesús sume y realiza el itinerario de su pueblo y lo ha hecho en familia, los tres juntos, y guiados por la Palabra de Dios. El proyecto de Dios para su Familia y para todas las familias no es la esclavitud ni el exilio, sino la tierra de la libertad. Se establecieron en un pueblo llamado Nazaret, donde desarrollaría el programa familiar marcado por la Escritura (voluntad de Dios) durante muchos años: convivencia íntima, laboral, social y religiosa. El mundo necesita que los creyentes le anuncien el proyecto para las familias, a saber, que vivan en libertad, en comunión, en mutua ayuda. Unidas en las alegrías y en las penas y como modelo ejemplar propone su propia Familia. Guiados por esta esperanza es necesario trabajar de la forma que a cada cual le incumba en la reconstrucción de esta realidad admirable que es la familia.
Fr. Gerardo Sánchez Mielgo
Convento de Santo Domingo. Torrent (Valencia)

Navidad, vivencia de Cristo


Cada vez que un feto llega a ser bebé,
un bebé, niño,
un niño, joven,
un joven, adulto,
un adulto, anciano,
es Navidad,
porque Navidad es experiencia de vida.
Cada vez que un enfermo sana,
un confuso se aclara,
un miedoso se arriesga,
un desesperado se anima,
un desilusionado se ilusiona,
es Navidad,
porque Navidad es vivencia de esperanza.
Cada vez que un olvidado es recordado,
un marginado, atendido,
un oprimido, aliviado,
un preso, visitado,
un impedido, acariciado,
es Navidad,
porque Navidad es vivencia de libertad.
Cada vez que dos niños comparten,
dos jóvenes se casan,
dos desconocidos se acercan,
dos separados se reencuentran,
dos enemigos se reconcilian,
es Navidad,
porque Navidad es vivencia de unión.
Cada vez que una atención es agradecida,
un regalo acogido,
una lágrima secada,
una ofensa perdonada,
un extranjero bienvenido,
es Navidad,
porque Navidad es vivencia de generosidad.
Cada vez que un estudiante se gradúa,
un orante contempla,
un predicador convence,
un apóstol arrastra,
un pecador se reconcilia,
es Navidad,
porque Navidad es vivencia de transformación.
Cada vez que un obispo instruye,
un sacerdote celebra,
un diácono sirve,
un religioso profesa,
un seglar se compromete,
es Navidad,
porque Navidad es vivencia de consagración.
Cada vez que en nosotros algo cambia por Cristo
vivimos un Navidad santa y feliz.
Eso es lo que te deseo.


VÍDEO DE HOY:

ALAIN TOURAINE - Un nuevo paradigma para comprender el mundo de hoy



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